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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2007

Entrevista al juez Hugo Dolmestch, miembro de la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema
"El Estado debe derogar la Ley de Amnista de 1978"

Luca Seplveda Ruiz
Punto Final



El magistrado Hugo Dolmestch (62 aos, casado con Ruth Ulloa) integra la estratgica Segunda Sala Penal de la Corte Suprema desde julio de este ao. Anteriormente, como ministro de la Corte de Apelaciones le correspondi esclarecer casos como la Operacin Albania, los asesinatos de Jos Carrasco, Felipe Rivera, Gastn Vidaurrzaga y Abraham Muskablit; la ejecucin de Jecar Neghme y la desaparicin de cuatro miembros del FPMR detenidos en 1987 y arrojados al mar desde un helicptero del ejrcito. La entrevista con el con el juez tuvo lugar cuatro das antes de la muerte de Pinochet, cuando l se aprestaba a pasar el feriado largo en su casa de descanso de la precordillera chillaneja. Con cuatro hijas mujeres ya profesionales, se le ve en paz con la vida. El severo despacho de la Corte no le resta calidez a su acogida que tiene el tono campechano de un juez rural. Nacido en Parral, Dolmestch fue juez en Ro Bueno y Bulnes, al inicio de su carrera en el Poder Judicial.

La muerte de Pinochet le sacara al poder judicial una papa caliente pues la impunidad del ex dictador forma parte de los pactos de la Concertacin. Si el ao 2002 Pinochet no hubiera sido sobresedo en el caso Caravana de la Muerte por su supuesta demencia precoz, l ya estara sentenciado al menos por esos crmenes. Es verdad que en esa oportunidad hubo presiones del gobierno para que se le sobreseyera?

El 2002, en la Sexta Sala, yo vot a favor de que se juzgara a Pinochet, mientras que Cornelio Saavedra y la ministra Amanda Valdovinos votaron por el sobreseimiento. Me da la impresin que siempre hubo como un empate. La persona clave era la ministra, y se puede pensar cualquier cosa, sin embargo tengo entendido que ella despus vot ms de una vez por el desafuero de Pinochet. Por eso, si algn tipo de presiones hubo, no fue conmigo. Se daba por hecho que uno votaba por s y otro por no. Las presiones solo son suposiciones. No hay nada que pudiera estar programado. Los juicios se demoran mucho y en el actual juicio a Pinochet por la Caravana de la Muerte, hay una enorme cantidad de situaciones nuevas.

Qu le parece que se piense que el poder judicial demora los procesos para que Pinochet muera en la impunidad?

Es que no est slo l. Tambin hay muchos otros que estn siendo juzgados

Pero usted ha hecho distinciones respecto de los grados de responsabilidad.

Ah, s. Al menos en mis causas, tengo una concepcin general del problema. La sancin a las personas culpables de violaciones a los derechos humanos, supone una cuestin base: el establecimiento de la verdad. No es posible hacer justicia si no se conoce la verdad. Y no es sinnimo de justicia sancionar a las personas con penas altas sin conocer bien qu es lo que ha ocurrido. Ahora, por mi condicin de juez siempre yo he tratado al mximo de no tener prejuicios. Eso no significa no tener posicin. Prejuicio es querer condenar o absolver de antemano. La nica arma que pueda ser til en esto es conocer la verdad y se es el problema clave porque de la verdad se desprende la justicia. Y la justicia es sinnimo de dar a cada cual lo suyo.

Y respecto del decreto ley de amnista de la dictadura, cul es su posicin?

No estoy de acuerdo con echarle tierra al asunto, con olvidar. La amnista es taparse los ojos como pas. El Estado tiene que cumplir lo que ha demandado la Corte Interamericana, y enviar al Congreso un proyecto de ley de nulidad, o derogacin de esa ley. Claro que eso no es de gran importancia prctica porque en el fondo la amnista no se ha aplicado en los ltimos aos.

Pero el ministro Vctor Montiglio y otros todava lo hacen y logran dilatar aun ms los juicios.

En ese sentido puede tener utilidad. Sin embargo, yo siempre so que existiera una ayuda legal, herramientas tiles para estimular la confesin. La nica posibilidad es que la gente que particip cuente su propia verdad. Si hubiera sido realidad el proyecto de Ley del ex Presidente Lagos de rebaja de penas para los que confesaran, los casos de ddhh estaran aclarados.

El abogado Caucoto me coment que usted era maestro en el arte de la confesin, ya que en todas sus causas los criminales han hablado. Cul es su secreto?

A todas las personas, sin distincin, les interesa que el juez acte con la verdad. Yo no puedo decirle a una persona yo estoy destinado a castigarlo porque eso no es as. Mi funcin es hacer justicia. La confesin, desde el punto de vista teolgico es algo muy parecido, porque la consecuencia es la liberacin. Como dice la iglesia, la verdad libera. Yo he notado que libera a los familiares de las vctimas y a los inculpados. El caso Jecar Neghme es un ejemplo de cmo libera la verdad a los hechores, puedo hablar de ello porque si el caso llega a la Suprema no me corresponde pronunciarme. Muchas personas han criticado que las penas son muy bajas. Estoy consciente de ello.

En declaracin pblica la familia argument:"Si quienes balearon a Jecar podrn estar libres por las calles haciendo una vida normal, significa que su vida no vale nada, y que en nuestro pas, hay distintas clases de delincuentes, unos bajo la tutela del Estado y otros desamparados.

Queda la duda. Fjese que la verdad es tan maravillosa que sin ella yo dira que es casi imposible hacer justicia. La confesin no se saca de un da para otro, ni por la va de la amenaza o la tortura sicolgica. Hay que convencer a la gente que lo mejor es hablar. Yo siempre supe, porque las cosas se comentan, que en ese delito haban participado no ms all de unas cinco o seis personas. Y los cinco o seis que tambin pens que podan ser los culpables, guardaban un silencio tremendo, que los dejaba con el mismo grado de responsabilidad. De a poco, empec a convencerlos de que la verdad no era tan terrible, ni los haca partcipes en el mismo grado.

Cmo ocurrieron los hechos?

La CNI estaba prcticamente en disolucin, el plebiscito ya haba ocurrido. El general Abarza, jefe de la DINE (Direccin de Inteligencia del Ejrcito), me cont que fue llamado por Pinochet para hacerse cargo de la disolucin y liquidacin de la CNI, devolviendo a la gente a los cuarteles, y liquidando bienes. Quien diriga la CNI en la prctica era el brigadier Enrique Leddy Araneda. Y este seor asisti a una concentracin donde se planteaba la reinsercin del MIR a la vida poltica. All habl Jecar, que era un hombre de una gran calidad humana y muy querido, pero pareciera que alguien le grit all traidor o amarillo, una cosa de ese tipo, porque no a todos le gustaba su planteamiento. Y all por razones que nunca supe cien por ciento, a este seor Leddy se le ocurri esa idea de matar a este nio. Entonces l personalmente le ordena a la Brigada Azul hay que seguirle la rutina a esta persona, saber donde va, y en un momento determinado castigarlo, matarlo. Como no era clandestino, era ms vulnerable, tena una rutina, igual que yo. Si alguien me quiere matar, no le va a costar nada.

Pero el brigadier Leddy tambin tuvo otro objetivo.

Tambin tuvieron en la mira a Manuel Cabieses, el director de Punto Final. Sin embargo, parece que Jecar Neghme era ms rutinario, menos precavido porque estaba convencido que Aylwin ganara las elecciones y vena la democracia Todo el mundo habla maravillas de Jecar.

Los agentes comprobaron que l siempre tomaba la micro o un taxi colectivo a Maip, vena por aqu a un local poltico en calle Moneda y luego caminaba por Bulnes hacia Alameda. Leddy empez a presionar a la Brigada Azul, comandada por el capitn Arturo Sanhueza Ross y dos tenientes (Silvio Corsini Escrate y Pedro Guzmn Olivares, Nota de PF) sobre cundo le iban a dar el castigo a Neghme. Ellos no queran cumplir la orden. Leddy los trat mal por desobedecerle. Y llam al jefe de Estado Mayor (Jaime Norambuena Aguilar,) que trabajaba en el Cuartel, para que tomara el mando de la Brigada Azul y se lo comunicara al capitn Sanhueza.

Obediencia Debida

Deban cumplir con la orden, y avisarle en cuanto estuvieran listas las condiciones. Norambuena inform al brigadier Leddy, que segua desconfiando por lo cual mand a su ayudante, el teniente Manuel Allende Tello, como chofer del operativo contra Neghme. Este se junt con Sanhueza en la mitad de la calle de Bulnes con Alameda el 4 de septiembre de 1989. Lo mandaron a esperar en Alameda por si la accin fracasaba. No estaba destinado a usar armas. Los otros dos, Norambuena y Sanhueza se quedaron en la esquina de Moneda. Atajaron a Neghme y lo balearon (18 balazos) . En el lugar, tiraron un volante diciendo que Neghme era un traidor, o algo as. Y llamaron por radio a Allende y ste fue a dejar a Norambuena al cuartel. Esa relacin de hechos en el expediente evidencia que el grado de responsabilidad que puede tener ese teniente, no es el mismo que el que tiene el mayor, ni el brigadier Leddy. Desde el punto de vista judicial todos son autores, un grupo que ayud a matar. Yo los sancion como tales. Pero busqu las distintas atenuantes y los sancion con penas absolutamente distintas el uno del otro. Este nio Allende que nunca le pudo contar a su mujer ni a nadie, de este tremendo drama, lo primero que hace es contarle a ellos: esta es toda mi responsabilidad, jzguenme ahora, el juez ya lo hizo (Dolmestch lo conden a 541 das de prisin remitida, Nota de R). Y yo no creo haber cometido ninguna falta. Hay mucha gente como este nio Allende que no ha tenido un grado de participacin directa y a eso usted tiene que agregarle el sistema jerrquico militar: un teniente no le dice a un general que no. No puede.

A un mapuche lo sentencian a diez aos de prisin por un supuesto incendio, y la pena mayor, para Leddy, es de cinco aos y un da. Es extrao.

Es que yo apliqu la media prescripcin, no es extrao.

Pero usted desconoce as el derecho internacional en derechos humanos.

Es que el derecho internacional rige para delitos de lesa humanidad, y estamos hablando de un crimen ocurrido el ao 1989. Fue un homicidio que no rene los requisitos de un crimen de lesa humanidad. Por eso se rebajaron las penas. Sin embargo, la Corte Suprema puede pensar lo contrario, y las penas se elevaran. Es un problema de apreciacin. De otro modo, usted no llega a la verdad jams.

Y el caso Albania, cmo lo calific?

Tampoco lo califiqu como de lesa humanidad. Por lo dems, los alegatos de los abogados no aducen eso. Tambin hay que ser un poco ms abierto, hay que ver qu es lo que va a privilegiar. Si usted le dice a un hombre yo lo voy a condenar a veinte aos, l no habla jams.

En la medida de lo posible

Sanciones bajas y penas remitidas no son una seal equvoca para la sociedad?

Ms negativo sera que no se supiera nada, ni siquiera la verdad.

Se refiere a la teora del mal menor?

O a la de la justicia en la medida de lo posible, que no le gust a nadie, pero que no deja de tener razn.

Todava considera adecuado ese planteamiento?

No s si es adecuado, pero no es una locura. Yo no creo que se pueda dar en un tipo de delito como estos, una justicia material equivalente al dao causado. Todo esto supone el establecimiento de la verdad. Es fcil pedir cosas despus que se sabe la verdad, A la familia de Neghme se lo he contado, pero no he sabido si lo acept.

Es que uno no puede separar la verdad de la justicia.

Y ese es el drama. Me da la impresin que sin verdad no hay nada. Y sin verdad, todo lo ocurrido puede recrudecer. Usted viera cmo sufren, cmo llora esa gente cuando confiesa. Es una cosa espeluznante.

Usted habla del llanto de los criminales. Pero las familias tambin lloran!

Desde luego. A m me llama siempre mi colega, la ex jueza Mara Yolanda Manrquez (madre de Gastn Vidaurrzaga, ejecutado el 8 de septiembre de 1986, Nota de R.). Ella llora, llora, y seguir llorando No s, pero creo que lo que yo hago es mi modesta contribucin a la justicia. De otra forma, no tendramos nada. No es fcil obtener la verdad. Yo tom el caso Albania cuando era una causa muerta y yo era miembro de la Corte Marcial. Los alegatos finales por las sentencias se vieron hace poco en la Corte Suprema. La verdad debera tener un gran valor. A nivel nacional, no s cunto se habr avanzado. Pero yo creo que por lo menos esto nos podr salvar del juicio definitivo en algunas mentes. Yo estimo que una suerte de compensacin es que las indemnizaciones sean muy altas: yo las fijo en 250 millones de pesos por cada vctima, y en el caso Albania, la Corte los subi a 500 millones.

La demanda civil por reparacin incluye tambin a los culpables?

No, la demanda es contra el Estado. Si demandan a los victimarios, a quin le van a cobrar las vctimas? Desde el momento que alguien sabe que va a ser investigado, se desprende de sus bienes. La indemnizacin tiene que ser algo real tambin. El que no tiene bienes no puede sufrir en materia civil.

Las indemnizaciones altas tienen un sentido simblico. Si es el Estado el que tiene que pagar, nos cuesta a todos. Debemos tener conciencia que tambin nos corresponde meter la mano al bolsillo porque todos tenemos responsabilidades en lo que ocurri.

El piloto del ejrcito Aquiles Navarrete confes que Pinochet dio la orden de asesinar a cinco frentistas apresados por la CNI despus del secuestro del coronel Carreo. Pero el ministro Haroldo Brito, su sucesor en ese caso, hasta ahora no encarg reo ni al piloto ni al copiloto, el coronel Hugo Barra Rogers, ex agregado militar en Pars del actual gobierno. Ellos aducen no estar enterados de qu contenan los supuestos paquetesQu sinti en la reconstruccin de escena del lanzamiento al mar de los frentistas Gonzalo Fuenzalida, Julio Muoz, Jos Pea, Alejandro Pinochet y Manuel Seplveda?

Fue una sensacin tremenda. El testigo, que haba sido el piloto de la operacin, no quera subir, me deca que poda pasar cualquier cosa y que desapareceramos todos. Yo no tena miedo. No me han amenazado nunca, ni a m ni a mi familia. No es que sea valiente, de ignorante no ms. El vuelo lo hice en el mismo helicptero Puma utilizado por la CNI. Bajamos lo ms cerca del mar que pudimos y se abrieron las puertas, porque yo haba solicitado que sacaran fotografas. Me olvid de advertirlo a la fotgrafa de investigaciones, que se aterr. Alguien que cae no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Yo nunca pens que fuera tan grande el mar, el mar es terrible.

Tiene usted conocimiento de la huelga de hambre que mantiene Waikilaf Cadin Calfunao desde el 27 de noviembre de este ao procesado por desrdenes pblicos y recluido en la Crcel de Alta Seguridad? (Le muestro la carta de la lonko Juana Calfunao, presa en Temuco, y le describo la represin a toda su familia)

Esto debiera llegar a la Fiscal de la Corte Suprema, Mnica Maldonado. Yo le voy a echar una mirada a esto como juez, porque si es as, no puede ser. Hay algn fiscal acusado por esta situacin?

Qu piensa de los cambios en la composicin de la Corte, y particularmente del reciente ascenso del abogado Enrique Pierry?

Los cambios van a seguir, se va a renovar por completo la Corte. Yo no conozco al seor Pierry ms que como abogado. Estoy al tanto de la objecin que hizo la Agrupacin de Familiares de DD por la posicin de Pierry contra las reparaciones. Pero pienso que l slo representa la posicin del Fisco, que siempre es igual en esa materia El era un hombre fuerte en el Consejo de Defensa de Estado y es un gran administrativista. Es su patrn, el fisco el que es apretado

 



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