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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2007

Judos no sionistas, rabes no islamistas

Pepe Gutierrez-lvarez
Espai Marx


Como es sabido, la tragedia de las Torres Gemelas tuvieron lugar en un mundo occidental que se aburra en su autosatisfaccin, en el que todas las advertencias crticas --incluyendo las de signo ecologistas que ponan en cuestin la misma continuidad de la sostenibilidad del planeta-- caan en saco roto para resultar una preocupacin exclusiva de Greenpeace y de otras benditas ONG. Lo que aconteci en su ms exhaustiva repeticin y minuciosidad --una ofensiva de signo terrorista, que como en la ms imaginativa de las pelculas, destrua hasta los cimientos del poder made in USA--, marc el inicio del siglo XXI, un siglo que naca bajo el signo unilateral del imperialismo norteamericano sitiado adems bajo la hegemona poltica de la extrema derecha republicana, del triunfal-capitalismo (Mandel).

Esta situacin ha sido explicada por los intelectuales orgnicos como un nuevo punto en la historia mundial, como un "choque de civilizaciones" en la que, como en las ms convencionales pelculas de Hollywood, a Norteamrica le corresponde enfrentarse al "Eje del Mal", y restablecer su democracia en el mundo, una democracia en la que las libertades conquistadas por siglos de lucha social resultan cada vez ms limitadas, y en las que las posibilidades de opcin no existen cuando afecta a la poltica y a la informacin.

En estos tiempos en los que hay que luchar por lo ms evidente, por restablecer las verdades ms elementales, algo que se pude decir de El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, Yihad y modernidad, obra del escritor y ensayista anglopakistan Tariq Al (Traduccin de Mara Corniero, Alianza. Madrid, 2002), y que aparece como un verdadero regalo para la gente que trata de responder a las agresiones y que busca comprender las claves de una historia tan lejana y tan deformada como la islmica, situada como trasfondo de dicho "Eje del Mal", y caracterizada unilateralmente de fundamentalista, como s no existieran muchos otros fundamentalismos, comenzando por el ms peligroso de todos: el que es capaz de justificar hasta el mayor desastre ecolgico por las leyes del Dios Mercado cuyo opio actual ya no es, al menos nicamente, la religin, sino el consumismo despilfarrador.

Como el inolvidable Edward W. Said, Tariq Al (1943, Lashore, Pakistn), rene unas capacidades preciosas para ofrecernos el contrapunto de esta nueva "leyenda negra". Creci en el seno de una familia de la burguesa ilustrada en la que las tradiciones musulmanes estaban siendo acompaada por el desarrollo de un pensamiento crtico iluminado por el marxismo. Al tiempo que pudo conocer de primera mano los ritos y tradiciones de dicha religin, Tariq tuvo una educacin atea. En los aos sesenta sobresali como uno de los portavoces ms reconocidos de las movilizaciones estudiantiles britnicas, y fue militante de la Cuarta Internacional (servidor recuerda sus poderosas dotes polmicas y su presencia imponente en el IX Congreso de la Internacional celebrada en Rimini en 1969 bajo el paraguas de Congreso Internacional de Sociologa), discpulo de Ernest Mandel y de Isaac Deutscher, al que se refiere ampliamente en el libro, sobre todo por su condicin de marxista y de judo laico y antisionista. Escritor, es autor de una serie de novelas histricas congregadas bajo el ttulo de El quinteto del Islam, ya ha publicado sus tres primeras entregas, A la sombra del granado (que transcurre en la Granada musulmana), El libro de Saladino y La mujer de piedra.

Personaje inquieto donde los hayan, Tariq Al tambin es realizador de cine, autor de guiones cinematogrficos, y uno de los redactores de la prestigiosa New Left Review, de la que existe una versin castellana (Akal). En sus libros, Tariq no efecta una defensa de la religin sino de una cultura rabe extraordinariamente rica de la que aqu mediticamente se ofrece una versin reduccioncita, la de los fundamentalistas, que es, al decir de Tariq, como s la historia del cristianismo se limitara a la Inquisicin. Esta capacidad de explicar la historia a travs de la percepcin personal, el tono intimista para enfocar grandes acontecimientos, la actitud del que quiere saber, confieren a esta obra un valor aadido ya que permite que el lector profano quede prendado de la narracin y absorba este ensayo como s se tratara de una novela.

Con una sinceridad a prueba de bombas, Tariq va desmenuzando las hiptesis de los intelectuales pentagonistas. Sostiene en su argumentacin que lo que est ocurriendo no es otra cosa que una espantosa variante del retorno de la Historia. La llamada "guerra contra el terror" en nombre de la cual se arma a los tiranos y se bombardea a los pueblos, no es ms que un "choque entre dos fundamentalismos"; de un lado, el religioso musulmn, producto de numerosas derrotas de las izquierdas en los pases rabes, y de otro, el imperialista, que esconde sus propsitos de dominacin proclamando que "Dios est con nosotros" (uno de los lemas preferidos por los nazis), y cantando aquello de "Dios bendiga a Amrica", reforzando la tradicin mesianista norteamericana segn la cual Estados Unidos ocupa el lugar de Israel como el pueblo elegido y premiado por el Dios del Sina, al parece Wall Street compr las Tablas de la Ley a un comerciante de rifles llamado Moiss (Charlton Heston). Cada uno de estos fundamentalismos posee unos inveterados rasgos distintivos, uno se reclama de yidads, otro de la modernidad tecnolgica, y distan mucho de estar en pie de igualdad.

Tariq Al define su concepcin abierta como la de un "musulmn no musulmn", aunque quizs sera ms apropiado utilizar la de musulmn no creyente, ms apropiada para subrayar la intensidad del poso de sus orgenes religiosos, compatible con un atesmo que, segn cuenta el propio Tariq, profes desde la infancia en una indagacin personal que sirve de gua emprica y didctica para el lector profano, ms prximo a su parte de ingls de adopcin que a sus orgenes pakistanes, no menos presente en su vida y su concepcin del. Mundo. Su concepcin del relato est impregnada de esa tradicin, con imgenes muy vivas e incluso, con una siempre recurrente irona con la que muestra como por debajo de las plegarias persiste la picaresca y la hipocresa. Evidentemente, Tariq no se detiene en los pormenores de una historia que, aunque solo sea por su amplitud, ha de resultar mucho ms compleja, pero va al grano y sus fuentes son de primer orden. Con un amplio recorrido sobre la historia musulmana, Tariq Al desconstruye la gnesis del fundamentalismo a travs una sucesin de pinceladas que arrancan de una brillante caracterizacin del momento fundacional del Islam, y culminan en los captulos relativos a la islamizacin autoritaria de Pakistn y al problema de Cachemira. No puede faltar el wallabismo, pero tal vez donde la informacin resulta ms reveladora es en las anotaciones sobre el nasserismo y los Hermanos Musulmanes en Egipto.

Especialmente aclarador es el apartado en torno a la presin imperialista sobre Irak. El balance de urgencia, establecido por medio de la carta que el autor escribe a un joven musulmn, enlaza con los planteamientos clsicos del Islam liberal: sin reforma religiosa, no hay progreso posible. Su radiografa atraviesa la historia islmica desde las razones de Mahoma o el peso de la sexualidad en su composicin religiosa, hasta los avatares ltimos de las diversas fracciones fundamentalistas, a las que extrae del marco oscuro del sensacionalismo meditico para darnos los elementos de una explicacin de una autntico rompecabezas. El autor entra y regresa de la historia para entender la gnesis de la crisis actual y apuntar alguna escapatoria a la amenaza que recae sobre toda una humanidad abocada parar el camino que lleva al desastre ltimo, de momento a meter a los pases rabes en un callejn sin salida como en el que ya se encuentra el continente africano donde pases que haban nacido de una revolucin liberadora como Argel o el Egipto nacionalista de Nasser, retroceden da por da segregando horror y miseria sin otra perspectiva que no sea cambiar el curso dominante.

Pero mientras que la alternativa para el fundamentalismo islmico est clara, pasa por la Ilustracin, por esa interaccin crtica de la que nos habla Said --con el que Tariq mantiene una amistosa polmica--, hay una pregunta que nos afecta muy especialmente, a saber qu hacer en cuanto al imperialismo al que Tariq Al califica al modo sadamita de "padre de todos los fundamentalismos".. No es otra la definicin que merece esa cultura depredadora que Bush senior consideraba como "natural" e inherente al ser humano, abocado a imponerse en el juego de la ley del ms fuerte.

Los smbolos del fundamentalismo norteamericano estn en crisis, en plena decadencia, lo que est haciendo Bush es una fuga hacia delante. Ni los ms cretinos pueden creer hoy "inocentemente" que Estados Unidos y su forma de vida han sido escogido por Dios, y que hay que estar --como ha declarado el ciclista Amrstrong- con su presidente, aunque ste tenga la catadura de un Al Capone, y el que la codicia consumista y acumuladora es la nica razn verdadera de los seres humanos aunque cada paso en la concentracin de las riquezas en manos de unos pocos se traduzca por otros pasos en el hambre y la miseria de los oprimidos. Otro icono de la vida norteamericana, el gran actor Tom Hanks, respondi cuando, con ocasin del estreno en Madrid de esa mamarrachada titulada El cdigo da Vinci, le preguntaron sobre los horrorosos casos de torturas en Irak: Estos son tiempos difciles. Dios salve a mi pas.

Obras como El choque de los fundamentalismo son de esos libros que sirven para situarnos ante los dilemas y complejidades de los grandes dramas de la historia presente. Tarik Ali regres un ao ms tarde con una obra complementaria en la misma editorial alianza: Bush en Babilonia, otro trabajo que devuelve a las libreras la vigorosa presencia del ensayismo marxista crtico, la combinacin del mayor calado en los anlisis con el lenguaje sencillo, claro y directo, en un paseo que nos aclara sobre misterios que nos enturbian el mapa del mundo a travs de un paseo tan ameno y atractivo como pluridisciplinario que nos permite conectar la memoria histrica con lo que est ocurriendo delante de nuestros atnitos y aterrorizados ojos. Se trata sin duda de un puente de entendimiento entre Oriente y Occidente, entre el Islam y el Cristianismo, escrito como un dilogo entre culturas y desde un ngulo crtico y emancipador cuya utilidad prctica queda resaltada por los ltimos acontecimientos.

En el prlogo de su libro, El choque..., Tariq se cuestiona algunos de los porqus de la historia del islamismo para entrar en el anlisis del hecho de que a pesar de su educacin agnstica, fue educado en la cultura islmica a la que declara "deber muchas cosas". Su conclusin es que es "perfectamente posible formar parte de una cultura sin ser creyente", y cita en este punto a "El historiador Isaac Deutscher (que) sola decir de s mismo que era un judo no judo, identificndose as con una larga tradicin de escepticismo intelectual simbolizado por Espinoza, Freud y Marx". Y sigue con su propia reflexin: "He meditado mucho sobre esto y, en alguna ocasin, me he definido como un musulmn no musulmn, aunque es un apelativo que no acaba de convencerme. Me suena un tanto extrao. Con esto no pretendo sugerir que en la Casa del Islam no hay intelectuales ni artistas laicos. Teniendo en cuenta solo a los del siglo pasado, citar a modo de ejemplo, a Nazim Hikmet, Faiz Ahmed Faz, Abdelrahman Munif, Mahmud Darwish, Fazil Iskander, Naguib Mahfouz, Nizar Qabbani, Pramoeda Ananta Toer y Djibril Diop Mambery. Pero ellos son poetas, novelistas, realizadores de cine. No hay figura equivalentes en el campo de las ciencias sociales. Las crticas a la religin siempre se dejan implcitas. La vida intelectual se ha atrofiado y el Islam se ha convertido en una religin esttica con la vista puesta al pasado" (p. 19-20)

Tariq Ali, que haba colaborado a travs de Deutscher con el Tribunal Russell-Satrre que investig las atrocidades cometidas por el imperialismo norteamericano en el Vietnam, se refiera familiarmente a: "Tamara y l haban perdido a la mayora de su familiares durante el judeocidio. Aunque Deutscher no sola permitir que la emocin dominara la razn, d por hecho que habra hablado en favor de Israel, concebido como Estado de refugio y no como Estado que creaba refugiados. No albergaba grandes esperanzas con respecto a la entrevista. y me equivoqu. Deutscher habl de los judos llamndolos los prusianos de Oriente Prximo y realiz una advertencia escalofriante y llena de clarividencia con respecto al futuro:

"Los alemanes han resumido su experiencia en una frase amarga: Man kann sich totsiegen! El hombre puede precipitarse victoriosamente hacia su tumba. y esto es lo que han hecho los israeles. En los territorios conquistados y en Israel hay actualmente casi un milln y medio de rabes, lo que equivale a ms del cuarenta por ciento de la poblaci6n total. Expulsarn los israeles a esta multitud de rabes para conservar con seguridad las tierras conquistadas? Expulsarles sera crear un problema con los refugiados mucho mayor y ms peligroso que el que exista antes (...). S, esta victoria es peor para Israel que una derrota. En lugar de concederle una seguridad mayor, la ha vuelto mucho ms vulnerable (1).

Tal como predijo Isaac Deutscher, la victoria israel de 1967 no resolvi nada. Los palestinos se negaron a convertirse en un pueblo desaparecido. La nueva generacin se empe en una lucha por la autodeterminacin nacional, la ltima de la serie de guerras de liberacin iniciadas a comienzos del siglo XX. Hoy da, Israel es la nica potencia colonial que sobrevive, entendiendo el trmino conforme al modelo establecido en los siglos XIX y XX. Una minora de valerosos intelectuales israeles as ha llegado a reconocerlo. Baruch Kimmerling, catedrtico de Sociologa de la Universidad Hebrea, ha publicado recientemente un homenaje a mile Zola. Yo acuso apareci en el nmero de 1 de febrero de 2002 del semanario hebreo Kol Ha' ir. Es una denuncia feroz los jefes militares israeles, algo que nunca se encuentra en los medios comunicacin occidentales:

"Yo acuso a Ariel Sharon de haber creado un proceso que, adems de intensificar los derramamientos de sangre en ambos bandos, puede provocar un guerra regional y una limpieza tnica parcial o casi global de los rabes de la "Tierra de Israel". Yo acuso a todos los ministros del Partido Laborista de este gobierno de cooperar en la materializacin de la visin fascista que la extrema derecha tiene de Israel. Yo acuso a los lderes palestinos, y en particular a Yasir Arafat, de que su falta de previsin los haya convertido en colaboradores de los planes de Sharon. Si se produce otra naqba, tambin ser por culpa de los lderes palestinos. Yo acuso a los jefes del ejrcito que, espoleados por los gobernantes del pas, y amparados en una supuesta profesionalidad militar, han instigado a la opinin pblica a ponerse en contra de los palestinos. Es la primera vez que tantos generales de uniforme, ex generales y antiguos miembros de los servicios secretos del ejrcito, disfrazados a veces de expertos, toman parte en el lavado de cerebro de la opinin pblica israel. Cuando se cree una comisin judicial de investigacin para esclarecer la catstrofe de 2002, no slo habr de investigar los crmenes de la poblacin civil, sino tambin los de los militares. El filsofo Yeshayahu Leibovitz tena razn: la ocupacin ha acabado con los aspectos positivos de la sociedad israel y ha destruido su infraestructura moral. Detengamos esta marcha de orates y construyamos una nueva sociedad, en la que no haya lugar para el militarismo, la opresin, la explotacin de otros pueblos ni para cosas peores (...). Y me acuso a m mismo de haber alzado poco la voz y de haber guardado silencio en demasiadas ocasiones pese a que saba todo esto...

La historia de Palestina es un captulo inconcluso (pp. 169-70-71).

(1) Al releer la entrevista de Deutscher (New Left Review I, 44, julio-agosto, 1967) treinta y cuatro aos despus de que la concediera, es imposible no asombrarse de su valenta y de la claridad de sus ideas. Isaac y su mujer Tamara se quedaron prcticamente sin familia durante el judeocidio. Mas no se hicieron sionistas. Por este motivo, y con la esperanza de darla a conocer a un pblico ms amplio, la he incluido como apndice de este libro.

http://www.moviments.net/espaimarx/?lang=cat&query=a8e864d04c95572d1aece099af852d0a&view=section



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