Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2007

Eentrevista al historiador britnico Tony Judt
Israel, tab norteamericano

Adrian Kreye
Comit de Solidaridad con la Causa Arabe


El historiador Tony Judt, profesor en la Universidad de Nueva York, es conocido por sus crticas a la actual poltica israel. De ah sus dificultades para difundirlas pblicamente en los Estados Unidos. En octubre pasado, 154 universitarios e intelectuales de renombre firmaron una carta abierta para protestar contra la anulacin de una conferencia del historiador judo-britnico Tony Judt sobre la poltica en Oriente Prximo. (La carta de apoyo a Tony Judt se difundi a iniciativa de Mark Lilla, de la Universidad de Chicago, y Richard Sennett, de la 'London School of Economics'. Sus autores la publicaron en The New York Review of Books el 16 de noviembre de 2006. Puede consultarse en www.nybooks.com)

Profesor Judt, qu es lo que sucedi?

La organizacin 20/20 me haba invitado desde haca meses a intervenir sobre el tema "El lobby pro-israel y la poltica exterior norteamericana". La conferencia deba tener lugar el 3 de octubre en el consulado de Polonia en Nueva York. Unas tres horas antes, el presidente de la entidad me comunic que la conferencia quedaba cancelada debido a que la Liga Antidifamacin [AntiDefamation League] y otras asociaciones haban presionado al consulado polaco.

Qu entiende usted por "lobby pro-israel"?

Por un lado estn los grupos de presin oficiales como el 'American-Israeli Public Affairs Committee' (AIPAC) o el 'Jewish Institute of Middle East Studies' (JIMES), que tienen como objetivo impulsar al Congreso y al gobierno norteamericano a adoptar una poltica exterior pro-israel. Por otro lado estn los grupos de presin informales, que persiguen los mismos objetivos, pero que funcionan al mismo tiempo como observadores: si alguien escribe algo crtico sobre Israel, reaccionan.

Haba tenido ya enfrentamientos con este tipo de grupos informales?

S, de dos maneras. Estn las campaas de cartas y declaraciones pblicas en los medios de comunicacin a las que hay que acostumbrarse. Lo que es ms difcil de aceptar es la presin que ejercen estas organizaciones sobre las universidades pequeas, o la de las comunidades judas y a veces tambin no judas- en ciudades pequeas y en la periferia para que no se invite a aquellas personas que rechazan. Si las instituciones y comunidades no siguen esas recomendaciones, hay que esperar entonces acciones y manifestaciones. Es lo que nos pas a un colega y a m en Riverdale [barrio residencial del norte de Nueva York], donde tombamos parte en un seminario sobre Oriente Prximo.

En qu les resulta usted molesto a estas organizaciones?

Vuelven constantemente sobre dos puntos de mi artculo "Israel the Alternative", que publiqu hace tres aos en The New York Review of Books. He calificado al Estado de Israel de anacrnico por el hecho su estructura tnica y la preferencia asignadada a un grupo de poblacin. El segundo punto de controversia gira en torno a mi tesis de que el futuro de Israel y los palestinos reside verosmilmente en un Estado binacional y que resulta por tanto absurdo seguir actuando sin cesar para establecer dos estados, solucin que no se concretar jams. Lo que les molesta a estos grupos es que yo no sea un extremista como Noam Chomsky y Norman Finkelstein, bien conocidos por sus posturas abierta y extremadamente antiisraeles.

Dnde se situaran sus argumento en el debate en el propio Israel?

En Israel soy parte activa de un debate general y mis artculos se reproducen en el gran diario de la izquierda, HaAretz. En Israel hay mucha gente que debate de forma ms radical que yo. Slo en los Estados Unidos se me plantean problemas.

Acta lo polticamente correcto como en los aos 90 hasta el punto de que ya no es posible llevar a cabo ciertos debates?

La mayor parte del tiempo cuando se habla de lo polticamente correcto se piensa en la izquierda poltica en las universidades. Pero si se habla por contra de autocensura, del silencio colectivo que se cierne sobre las cuestiones sensibles, todo eso est presente en la mayor parte de las instituciones norteamericanas. En Gran Bretaa, por ejemplo, hasta recientemente no se abordaba la cuestin del Islam. Ahora el pndulo se va del otro lado: de repente resulta de buen tono expresar posturas antimusulmanas. Pues bien, precisamente por esta razn es por lo que encuentro inquietantes estas manifestaciones de silencio colectivo.

Traduccin: Pablo Carbajosa




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