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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2007

Hablando de la productividad

Colectivo Luxemburgo
Mundo Obrero


Un gobierno ambidiestro

Espaa es el pas de la Unin Europea (UE) en el que ms ha empeorado la productividad en los ltimos aos. Desde 1995 hasta hoy, la productividad ha crecido en promedio un escaso 0,5% en nuestro pas, frente al 1,2% que lo ha hecho en la UE.

La productividad representa una relacin entre los factores utilizados en el proceso productivo y el producto que generan. Por ejemplo, la productividad del trabajo se mide normalmente como la produccin anual por persona ocupada, o la produccin trabajador-hora, e intuitivamente, la mejora de la productividad significa que podemos obtener el mismo producto con una cantidad menor de trabajo.

Los economistas han intentado, secularmente, analizar las razones de las diferentes tasas de crecimiento de la productividad en distintos pases, y la tarea no es fcil porque son muchas las variables que influyen en aquella y su medicin suscita problemas de valoracin y de homogenizacin en trminos monetarios. No obstante, desde el punto de vista de la economa poltica, las mediciones de la productividad sirven para dirigir la atencin a factores como la tecnologa, el mercado laboral, el capital utilizado o las propias instituciones econmicas. La productividad se convierte en una medida de eficiencia econmica, y son los aumentos de productividad los que hacen posible el crecimiento de la renta por habitante.

En nuestro pas existe cierto consenso sobre las deficiencias de nuestra economa y la mejora de la productividad aparece como condicin necesaria para sostener a medio plazo el crecimiento, para que el pulso de la demanda se traslade a incrementar la produccin y no los precios, cuestin sta fundamental en una zona monetaria como la que conforma el rea del euro. Lo ms importante es que las ganancias en eficiencia productiva, el aumento de la productividad, es la alternativa a buscar ventajas comparativas en costes del factor trabajo, precarizando las condiciones laborales y evitando el avance del poder adquisitivo de los salarios, y para ello hay que mejorar la formacin y el capital tecnolgico, la inversin productiva, y la calidad del empleo.

La elevada precariedad del mercado de trabajo en nuestro pas, que casi triplica la media de la UE, es una de las causas fundamentales de la baja productividad y tambin de la negativa evolucin de los salarios reales. La excesiva utilizacin del contrato temporal discrimina salarialmente a los trabajadores empleados en los sectores de menor valor aadido, y buena parte del empleo que se crea se concentra en esos sectores (construccin y ciertos servicios). Las empresas que ms invierten e introducen mejoras en los procesos productivos son las que contratan empleo de forma estable.

En paralelo, segn Eurostat, los trabajadores espaoles estn entre los que ms trabajan de la UE, casi dos horas ms al mes que la media comunitaria. Slo nos superan los pases del Este y Grecia. Adems, segn la oficina estadstica de la UE, cerca de la mitad de los asalariados de nuestro pas realiza horas extraordinarias, si bien el 50% de ellos no recibe compensacin econmica. Aunque resulte chocante, seguramente todava se oirn voces de expertos econmicos que receten aumentar el nmero de horas trabajadas para elevar la productividad.

La precariedad laboral y la moderacin salarial alimentan el crecimiento de los resultados empresariales, pero buena parte de la elevada rentabilidad empresarial de los ltimos aos se nutre del proceso inflacionista y no de ganancias en eficiencia productiva. Y vuelta a empezar.

El nivel de la productividad del trabajo es un ndice importante del carcter progresivo de un modo de produccin. Claro est que, en una economa de mercado, el capital puede aprovechar el incremento de la productividad para aumentar sus ganancias, pero tambin puede hacerlo en condiciones mucho ms desfavorables para la clase trabajadora.

Como quiera que la anarqua de la produccin capitalista goza de buena salud, y tenemos economa de mercado para rato, solo aumentando la productividad se podrn generar condiciones para avanzar socialmente. El debate ha de centrarse en cmo se consigue incrementar la productividad, sin perjudicar al empleo, y el papel que se reserva a las iniciativas pblicas para hacerlo.

Hay que recordar que el Gobierno, a principios de la actual Legislatura, apost por un modelo de crecimiento basado en la productividad. Sin negar la complejidad de la cuestin y reconociendo el hecho de que muchas de las medidas precisas necesitan periodos relativamente largos de maduracin, lo cierto es que si la economa espaola consigue aumentar su productividad se generaran condiciones favorables para corregir parte de las debilidades estructurales de nuestra economa (diferencial de inflacin, deterioro del saldo exterior,) crear empleo de calidad y completar un periodo de convergencia real, sobre todo en materia de proteccin social, con las economas ms avanzadas de la UE.

Como ya comentamos, el debate puede centrarse en cmo se consigue aumentar la productividad sin perjudicar al empleo, y el papel que se reserva a las iniciativas pblicas en esta materia.

Para mejorar la productividad es preciso aumentar la inversin productiva empresarial, pero tambin lo es potenciar el gasto pblico en infraestructuras, investigacin y desarrollo y en formacin y educacin de los trabajadores y ciudadanos, reducir la temporalidad en el empleo y potenciar la participacin de los trabajadores en las decisiones empresariales.

El papel de lo pblico es fundamental y lo sensato sera avanzar en un mayor esfuerzo en el gasto pblico para mejorar la productividad. Por el contrario en los ltimos aos se han presentado diversos paquetes liberalizadores y desreguladores cuyo impacto sobre esta variable a la vista est.

De esta forma sera necesario una estrategia industrial orientada a mejorar nuestro tejido productivo potenciando aquellos factores que a medio plazo aseguren un mayor valor aadido a la produccin, superando el modelo actual basado en bajos costes laborales, precariedad, escasa cualificacin y poca inversin en I+D+i, que todo parece indicar que ya no es sostenible en nuestro pas.

La reduccin de la precariedad laboral, la aplicacin de una poltica efectiva en la prevencin de riesgos laborales, el asegurar el poder adquisitivo de los salarios con la extensin de clusulas de revisin salarial para aquellos colectivos y sectores en donde todava no se aplique, y la extensin de la democracia econmica en las empresas favoreciendo la participacin de los trabajadores en la gestin del excedente empresarial, todo ello permitira asegurar recursos tcnicos suficientes para poder dirigirlos a inversiones productivas generadoras de empleo y a polticas de investigacin y desarrollo que favoreceran los aumentos de productividad en las empresas.

Pero adems, habra que mencionar un punto importante, no solo desde el punto de vista de la eficiencia econmica, sino tambin desde el punto de vista ambiental, es necesario la puesta en marcha de un verdadero plan de ahorro energtico que reduzca el volumen de nuestras importaciones y potencie el desarrollo de las energas alternativas, hacindonos al tiempo ms independientes energticamente y menos dependientes de los vaivenes del precio del crudo, pudiendo adems, de esta forma, controlar ms una de nuestras debilidades estructurales de nuestra economa y que afecta directamente a nuestra capacidad exportadora como es el diferencial de inflacin.

Concluyendo, ante los posibles tiempos difciles que puedan llegar derivados del agotamiento del patrn de crecimiento de nuestra economa, se deben adoptar las medidas precisas para propiciar un cambio productivo e industrial, de forma que los potenciales ajustes macroeconmicos no se dirijan hacia el conjunto de asalariados, debindose trabajar en la direccin de conseguir la participacin de stos en las decisiones empresariales que afectan a la inversin y al empleo.



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