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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2007

La estrategia del Grupo Prisa en Venezuela
Los miedos al cambio de El Pas (I)

Alejandro Pedregal
Rebelin



El Pas
, que para muchos pasa por ser la referencia meditica de aquellos que, ya sea por obligacin, necesidad, correccin o mtodo, nos consideramos de izquierdas, nos insiste estos das en prestarle atencin al caso de Venezuela. El peridico nos sigue malacostumbrando en sus pginas a nalisis politicos que necesariamente conducen al debate. Lo que se desconoce es si el debate al que conduce es precisamente el que busca el peridico bandera de sus bienpensantes lectores (un debate unidimensional sobre los pormenores del proceso poltico venezolano), o si, tras leer sus elaborados editoriales, por el contrario el debate resulta ms abstracto. Por ejemplo, si la referencia de ser de izquierdas nos lo marca un medio como El Pas qu es ser de izquierdas? Cul es el papel de los medios de masas en la formacin de nuestro pensamiento poltico?

Este pequeo estudio se divide en tres partes y se centra en el caso particular de dos editoriales dedicados al caso Chvez y en un pequeo anlisis de los intereses que envuelven a la retrica del medio de Prisa. El primero de ellos se titula El estirn de Chvez (6 de enero de 2007, se puede leer en http://www.elpais.com/articulo/opinion/estiron/Chavez/elpepuint/20070106elpepiopi_3/Tes) y en l se describen los temores que se desprenden de los nuevos nombramientos gubernamentales del gobierno venezolano y sus objetivos polticos. Lo primero que llama la atencin es el propio contenido del editorial. Desde cundo un peridico se preocupa de los cambios gubernamentales que se producen en un tercer pas? En el caso que nos ocupa, como veremos en la tercera y ltima parte de este estudio, esto no es ms que una excusa para otro tipo de objetivos que maquillan los propios intereses en la regin del mismo peridico, o ms bien, de los del grupo editorial al que pertenece: Prisa.

Sin embargo, ahora, centrmonos en la elaboracin del texto. El primer prrafo ya nos descifra las claves ideolgicas bajo las que est escrito el editorial:

Se saba que la holgadsima victoria de Hugo Chvez en las presidenciales del 3 de diciembre era un primer paso, conveniente si no imprescindible, para que el lder venezolano iniciara una nueva etapa en lo que llama trnsito al 'socialismo del siglo XXI' y que el antichavismo ms bien identifica como deriva autoritaria del rgimen. Los ltimos nombramientos y remociones en el poder en Caracas parecen apuntar a que, sea lo uno o lo otro, esa fase ya ha comenzado.

Lo primero que se expresa es la preocupacin con un se saba que la holgadsima victoria () era un primer paso (algo as como un ya te lo deca yo, pero en clave diplomtica). Es decir, la preocupacin porque una victoria electoral supusiese la aplicacin de ciertas polticas, un cambio; pero El Pas nos lo expresa con pesar al referirse a las elecciones como algo imprescindible que se han utilizado para justificar ese cambio. Habra que preguntarle a El Pas si no es de eso de lo que, en principio, tratan todos los procesos electorales democrticos: de la aprobacin de determinadas agendas polticas a travs de la aprobacin de la soberana popular. O es algo excepcional que Chvez utilice los votos para llevar sus principios polticos a la prctica? Quiz El Pas est mal acostumbrado a ver polticos ganar elecciones que slo sirven para mantener las mismas polticas que sus predecesorescambindolo todo para que todo siga igual.

Otro elemento destacable de este primer prrafo es el uso de las comillas. En su afn de imparcialidad meditica tan slo le coloca las comillas a aquello que se refiere a la visin chavista del cambio que se avecina despus de las elecciones (socialismo del siglo XXI), lo que invoca cierta ingenuidad o inters oculto en la afirmacin de los grupos cercanos a Chvez. El antichavismo disfruta de expresiones limpias de comillas cuando se analiza el cambio como deriva autoritaria del rgimen, lo que le da un cierto halo de objetividad. Tras aclararnos su posicin ideolgica, El Pas por fin se desnuda a analizar los cambios que parecen darle tanto vrtigo (no era el cambio un principio positivo de la democracia a la que tanto invoca el medio de Prisa?)

A partir de ah, El Pas muestra especial preocupacin por los nuevos cambios en el gobierno venezolano y dedica una parte de su editorial a jugar con la ignorancia del lector medio espaol sobre el particular. Las sustituciones en el gobierno, habituales en todos los gobiernos del mundo por muy diversos motivos y en general positivas para as oxigenar los puestos y las polticas, son entendidas por el peridico como un giro cada vez ms radical en el gobierno de Chvez. As pues se nos describen con pinceladas (de brocha gorda) a cada uno de los que se van y de los que llegan:

Se van, de momento, el vicepresidente Jos Vicente Rangel, la ms convincente de las caras legalistas y reflexivas del Gobierno; el ministro del Interior, Jesse Chacn, y Nelson Merentes, que deja el Ministerio de Finanzas. A Rangel le sucede Jorge Rodrguez, que fue director de la Comisin Nacional Electoral e ntimo de Chvez. Chacn, a quien reemplaza otro chavista de la primera hora, Pedro Carreo, haba visto arruinada su reputacin por los recientes enfrentamientos en las crceles, con docenas de muertos.

Por desgracia para el medio del Grupo Prisa, los ignorantes tambin podemos utilizar internet y no es difcil descifrar algunos datos extra a aadir a los que nos aporta El Pas. Resulta que Jos Vicente Rangel naci hace 78 aos y que considera razonable retirarse de la poltica activa aunque no de la Revolucin, como l mismo ha declarado en un acto emotivo conducido por el mismo Chvez. En algo hay que apreciar la honestidad de El Pas cuando habla de la ms convincente de las caras legalistas y reflexivas del Gobierno, ya que Rangel es un hombre admirado por su trayectoria poltica dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS), el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), as como por haber pertenecido a la guerrilla comunista y haberse presentado como candidato presidencial en diversas ocasiones antes de integrarse dentro del Movimiento V Repblica (MVR). Desconozco si El Pas manejaba esos datos al escribir el editorial y me sorprende que coincidamos en el criterio ante una figura tan destacable como la de Rangel, personaje clave en la resistencia del golpe de Estado del 11 de abril del 2002 que El Pas aplaudi desde sus pginas. En cuanto a su sustituto, Jorge Rodrguez, resulta que organiz tcnicamente el Referndum revocatorio contra Chvez, proceso que fue aprobado por todos los observadores internacionales y reconocido por su limpieza democrtica. En cualquier caso, parece que el hecho de ser ntimo de Chvez llama a la falta de credibilidad para El Pas, pero algn presidente de gobierno en el mundo se rodea de polticos que no son de su confianza? No es lgico que en un equipo de trabajo de tal magnitud e importancia se aprecie cierta confianza personal, especialmente en la figura poltica del Vicepresidente? Proceder con un anlisis parecido con el resto de los nombres que aparecen en el editorial no hace ms que alargar la sombra sobre la credibilidad e imparcialidad de uno de los peridicos referencia en Espaa.

Los siguientes prrafos continan por un sendero de afirmaciones infundadas y con el nico propsito de elaborar dudas sobre un futuro del que ni hay pruebas ni se aporta anlisis poltico contrastado. Es decir, un cmulo de especulaciones que llevan a El Pas a concluir una supuesta deriva a la dictadura en Venezuela oculta bajo el desarrollo del socialismo que no aporta dato significativo alguno; de acuerdo con el editorial, el principal fundamento de estas preocupaciones se encuentra en la unin de los partidos de izquierda y en la aprobacin de la reeleccin indefinida, un sistema que existe, sin ir ms lejos, en Espaa. Entre tanto, estos temores se revisten con algunas falsedades o desinformaciones propias de los medios de masas (no hay diputados de oposicin, porque en su da sta boicote las urnas) o hacindose eco de alguna voz significativa, eso s, siempre de la oposicin a Chvez, en este caso la de Teodoro Petkoff. El editorial no le pone comillas a ninguna de las afirmaciones que se le atribuyen a Petkoff, por lo que asumimos que no slo se trata de darle la palabra a una nica parte (minoritaria, como bien han demostrado las ltimas elecciones), sino que adems El Pas asume como propias esas palabras. Y lo mejor del prrafo, es que no dice nada!:

El lder moral de la oposicin, Teodoro Petkoff, cree que Chvez ya podra comportarse hoy como un dictador sin salirse de la legalidad, pero no lo hace porque no quiere que el mundo compare a Venezuela con la Cuba de Castro.

Qu tipo de anlisis serio por parte de un peridico o analista que se precie (es difcil distinguir sin comillas a quin debemos referirnos) es se? Cmo se puede comportar alguien como un dictador sin salirse de la legalidad en un sistema democrtico? No nos olvidemos que se trata del pas democrtico que celebra elecciones con ms asiduidad en el mundo. Pero adems, qu tipo de anlisis serio concluye con pero no lo hace porque no quiere que el mundo compare a Venezuela con la Cuba de Castro? Incluso si estuviesemos de acuerdo con esta afirmacin ms cercana a la psicologa que a la poltica, si Chvez no lo hace (sea por la causa que sea), es decir, no se comporta como un dictador, dnde est el conflicto poltico? Cul es el problema?

Hay que hacer un parntesis aqu para dar algunos datos sobre el lder moral de la oposicin, Teodoro Petkoff. Se trata de un reconocido economista y periodista venezolano que en sus orgenes fue un destacado guerrillero y miembro del Partido Comunista de Venezuela (PCV), del que se fue para fundar el Movimiento Al Socialismo (MAS). En el segundo gobierno de Rafael Caldera, y con el MAS coaligado con el partido demcrata cristiano Convergencia, pas a ser Ministro de Cordiplan (Coordinacin y Planificacin). Desde ah dirigi la Agenda Venezuela, un conjunto de medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional destinadas a eliminar los controles econmicos, relanzar las privatizaciones y suprimir el Sistema de Seguridad Social y el de Prestaciones Sociales. Estas medidas traicionaban las propias promesas electoras de Caldera. Petkoff es una referencia para la oposicin de Chvez, y adems responde al perfil de analista e intelectual que hace las delicias de El Pas: ex-izquierdista desengaado que abraza el neoliberalismo o la socialdemocracia porque ha visto los males que esconden las utopas de justicia social.

El Pas comienza el ltimo prrafo con una afirmacin con la que por fin casi todos podramos estar de acuerdo: El hecho de que el pluralismo pueda depender del antojo de una persona es ya muy grave. Cierto. Podra haber aadido que es tambin muy grave que ese pluralismo dependa de los intereses empresariales de los diversos grupos mediticos ligados a las diferentes oligarquas, pero en cualquier caso, estamos de acuerdo. El problema es que desconozco de dnde viene tal afirmacin y que sentido tiene en el contexto del editorial que tratamos de descifrar. Y lo que viene a continuacin no sirve para aclararlo:

() pero si en esa profundizacin revolucionaria, Chvez se consiente todo aquello de lo que hasta ahora se haba abstenido en materia de ordeno y mando, Venezuela no ir hacia el socialismo, sino a un populismo ultra, por muy social que diga ser.

Independientemente del lenguaje caciquil (ordeno y mando) que dudo le adjudiquen a las polticas de otros jefes de Estado que representan la soberana popular de su pas, la verdad es que no veo la relacin entre la unificacin de los partidos de izquierda y la aprobacin de la posibilidad de presentarse a la reeleccin indefinidamente (como ocurre en Espaa y en buena parte del mundo) y la reflexin de esta frase. Adems, si como el mismo El Pas reconoce, hasta ahora se haba abstenido de ese tipo de actitudes, cules son las seales que hacen temer por esa deriva dictatorial? Desde luego, en este editorial no se da ninguna, ya que las principales que se presentan en l (la unificacin de partidos y el cambio de modelo para la reeleccin) son algo comn a muchos sistemas democrticos o quizs a El Pas se le olviden los casos que se han dado en Espaa, especialmente en los partidos que hasta ahora han obstentado el poder ejecutivo.

Para rematar la profundidad del anlisis, El Pas nos da otro dato que difcilmente encaja con las preocupaciones que manifiesta: No parece que Chvez pretenda acabar de momento con la libertad de expresin. Pero despus de afirmacin tan tajante y significativa en trminos de libertades pblicas, la conclusin resulta dudosamente justificable:

Pero, ms que nunca, el pas necesita una oposicin activa y libre para atajar democrticamente toda deriva hacia la dictadura.

El Pas no duda en alentar a la oposicin a activarse frente a una deriva dictatorial de Chvez de la que no se da ni un slo dato significativo en su editorial. Sabedor del desprestigio que ha llevado a esa misma oposicin al ostracismo poltico en Venezuela, el peridico es incapaz de reconocer la validez democrtica de las polticas que quiere impulsar Chvez a pesar de haber ganado unas elecciones presidenciales con ms del 63% de los votos.

Nadie puede dudar de la elaboracin y complejidad de estos textos de El Pas, aunque no precisamente en materia de anlisis poltico. Hay que agradecerle en cualquier caso que ponga sobre la mesa muchas otras cuestiones polticas. Una de ellas que asalta mi ignorancia: si los medios de mayor prestigio hacen del lenguaje una herramienta articulada por y para la desinformacin y los intereses privados, cul es su verdadera funcin en la opinin pblica?

Vase el segundo artculo de esta serie de tres: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45770



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