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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2007

Un Proyecto Socialista para nuestra Patria

Editorial de la revista Punto Final
Punto Final



Aunque se trata de una exageracin, y tambin de una maniobra poltica manipulada especialmente por la derecha y algunos grupos de la propia Concertacin, se ha impuesto la imagen de que la corrupcin ha invadido al gobierno y que domina el aparato del Estado. Es verdad que hay corrupcin en una escala significativa y es necesario combatirla a fondo, porque corrompe a la sociedad y se trata de recursos obtenidos de impuestos que pagan mayoritariamente los trabajadores. Pero tambin es cierto que hay cosas que no se dicen. Si hay corrupcin en el gobierno, existe tambin corrupcin en el sector privado en mucho mayor proporcin. Las mayores defraudaciones al Estado se han producido por accin de particulares, como en el caso de Inverlink con participacin de instituciones bancarias y burstiles. Sin hablar de la evasin tributaria convertida en prctica regular de las grandes empresas. Y nunca se aclar el misterio de quines estuvieron detrs de las operaciones de Juan Pablo Dvila, en la defraudacin a Codelco a fines del gobierno de Aylwin. Es inevitable recordar que durante la dictadura la mayora de las empresas pblicas fueron entregadas a particulares en condiciones vergonzosas. Y no hablemos del papel que han jugado las transnacionales del cobre. Sin embargo, hay que reconocer que existe una sensacin extraa, de inmovilidad agobiante, que desafa el optimismo de los mensajes de las autoridades y los resultados del trabajo de las comisiones y los paquetes de medidas que terminan empantanados en el Congreso. Es un clima que favorece a la derecha, que se mantiene a la expectativa confiando en que tarde o temprano el desnimo democrtico, la indiferencia, el consumismo y la despolitizacin jugarn a su favor. Desde luego, un 25 por ciento de la poblacin declara en las encuestas que las palabras Izquierda y derecha no tienen para ellos mayor sentido, actualmente.

OCASO DE LA CONCERTACION

La Concertacin est manchada por la corrupcin y debilitada por las ambiciones de sus posibles candidatos presidenciales. La Democracia Cristiana considera la posibilidad de abandonar la Concertacin, a menos que se le asegure una situacin preeminente. El PS y PPD mantienen una pugna sorda. Las ideas socialistas no aparecen por ninguna parte. El partido que lleva ese nombre hace tiempo que abraz el liberalismo. La presidenta de la Repblica, Michelle Bachelet, no puede suplir con su carisma y sus buenas intenciones la falta de un proyecto movilizador que cambie el eje que han mantenido los gobiernos concertacionistas, cargado hacia el lado de los empresarios, y lo ponga en el lado del pueblo. Despus de diecisis aos de gobiernos de la Concertacin, siguen existiendo cuatro millones de pobres y se profundiza la brecha que los aleja de los ricos. El gobierno insiste en los consensos con la derecha, a pesar de que sta le hace una oposicin implacable. Esa insistencia le impide aprovechar la mayora que la Concertacin tiene en ambas Cmaras y el poder de las urgencias para aprobar proyectos que no requieren qurum calificado, que significaran avances importantes y la expresin de una voluntad que hara vacilar a la derecha. Detrs de la crisis -que amenaza repetirse con ms fuerza aprovechando las debilidades de la Concertacin- hay problemas de tipo ms general. Tienen que ver con la aparente falta de alternativas al neoliberalismo liderado por Estados Unidos que impera en el mundo. Esa situacin constituye por s misma una derrota brutal que ha afectado a las dos vertientes tradicionales de la Izquierda, la marxista revolucionaria y la socialdemcrata. Las ideas marxistas han sufrido un impacto enorme, pero mayor ha sido el dao sufrido por la socialdemocracia en su bastin europeo. Los partidos socialistas han rechazado el marxismo y se han comprometido con el neoliberalismo, ya sea a travs de la tercera va o simplemente -como ocurre en Chile- mediante la administracin y defensa del modelo establecido en beneficio de las transnacionales y los sectores ms ricos de la poblacin.

RESURGE LA IZQUIERDA EN AMERICA LATINA

Ha ocurrido, sin embargo, algo inesperado. Lo que pareca una derrota que durara decenios, comienza a revertirse a parejas con las fallas que evidencia el modelo neoliberal. Por todas partes surgen movimientos de resistencia en busca de alternativa, como est ocurriendo en Amrica Latina. Algunos de ellos incluso conquistan el gobierno, como en Bolivia. Lo confirma el reciente resultado electoral en Ecuador y la previsible reeleccin del presidente Hugo Chvez en Venezuela. Todava -hay que decirlo- la Izquierda en Chile y en muchos otros pases carece de un proyecto claro y creble que potencie una lucha que surge de todas maneras, pero en forma poco organizada, dbilmente y de modo discontinuo. En nuestro pas sigue siendo enorme la influencia de las ideas de derecha, apoyadas por los medios de comunicacin que generan el pensamiento nico dominante. El mensaje explcito -y tambin el mensaje oculto- es que no existe alternativa al neoliberalismo y que, por lo tanto, hay que acomodarse a una realidad inamovible. Esa idea cala profundamente y logra imponer un posibilismo intolerable: slo puede plantearse (y hacerse) lo que parece posible. En la medida de lo posible es la frase ms socorrida que impone el conformismo. Lo que podra tener sentido en la diplomacia, que funciona sobre la base de la mantencin de determinadas correlaciones de fuerza, no tiene aplicacin cuando se trata de poltica. Antonio Gramsci lo vio con claridad. Exigi al sujeto social y poltico una actuacin audaz y valerosa, precisamente porque se trata de cambiar la correlacin de fuerzas negativa. Se trata de abrir paso a lo que parece imposible y que se convierta en algo posible gracias a la lucha y la organizacin del pueblo. Obviamente es necesaria la lucha poltica para cambiar las cosas. Pero no habr lucha poltica si no hay un movimiento social en la base con la fuerza suficiente para plasmarse en proyecto poltico. La poltica no debe ser entendida como el arte de lo posible, sino como el arte de descubrir el potencial que existe en la situacin concreta para lograr lo que parece imposible: derrotar al neoliberalismo y sustituirlo por una sociedad alternativa que ser socialista, porque la humanidad requiere soluciones de ese tipo para los problemas globales que ponen en peligro su existencia.

UN CAMINO PARA CHILE

Qu hacer, entretanto, en una situacin que previsiblemente se ir deteriorando en Chile, aumentando el peligro de una salida reaccionaria? La experiencia nos indica que no hay respuestas fciles. En todo caso, hay elementos muy positivos. Existe un potencial de fuerzas sociales y polticas que necesitan articularse para visualizar en conjunto una salida capaz de transformarse en proyecto de gobierno que sea a la vez un proyecto de sociedad. A partir de esa constatacin, hay que profundizar los esfuerzos que ayuden a la coordinacin y a los entendimientos, que derroten a la desconfianza y al sectarismo de unos y otros. Habr, sin duda, muchos fracasos, que pueden superarse con flexibilidad y constancia. Y, adems, por qu no hablar ms de socialismo? El socialismo se ha convertido para muchos en una palabra maldita, que debe esconderse, cuando en realidad debe aparecer explcitamente como meta de un camino que ser -posiblemente- largo pero que tambin puede ser breve, porque hay muchas variables que no controlamos. El socialismo debe ser asumido plenamente como meta, pero tambin como instrumento cotidiano, capaz de mostrar una prctica exitosa, acogedora, verdaderamente humana.

HACIA UN PROYECTO SOCIALISTA

La indiferencia es el mayor problema que enfrentamos; es, como se ha dicho, el partido ms grande y ms activo que acta en contra del pueblo. Desde ya, es necesario hablar (y actuar) en socialismo. Hay que llevarlo a todas partes, a la discusin en las organizaciones sociales, como desafo a la inteligencia y a la imaginacin y como preparacin cotidiana para un futuro que est en el horizonte. Nos referimos a una tarea de elaboracin colectiva que es, al mismo tiempo, internalizacin de prcticas no autoritarias, democrticas, autnomas, pluralistas, que hagan de la honradez (no solamente en relacin al dinero, sino tambin al trabajo y al cumplimiento de los compromisos), del sentido solidario y la lealtad a los principios, virtudes de creciente arraigo social. Poco a poco la prctica dar mayores frutos y as se fortalecer la fuerza de lucha y se mostrar la factibilidad de una idea que corresponde a la teora y prctica de un pensamiento emancipador, hoy a la defensiva frente al neoliberalismo. Proponemos, en definitiva, comenzar a construir un Proyecto Socialista para Chile que recoja efectivamente la voluntad del pueblo en un proceso de debate que incorpore los aspectos locales y generales con vistas a una sociedad basada en la equidad y en la soberana, indispensables para garantizar una convivencia solidaria. La necesidad de una Asamblea Constituyente en que se funde un nuevo pacto social que contemple la recuperacin de las riquezas fundamentales -que son el patrimonio de la nacin- y el respeto al medioambiente; la plena vigencia de los derechos humanos y la autonoma para los pueblos originarios; el reemplazo del actual modelo econmico por uno basado en el trabajo, el derecho a la seguridad social y la posibilidad del pleno desarrollo de los habitantes del pas, deben ser las premisas de este esfuerzo convocante e integrador.

(Publicado en "Punto Final" N 629, 1 de diciembre, 2006)



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