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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2007

Estados Unidos se lanza a controlar los recursos energticos africanos
El frente africano de la guerra contra el terror

Martn Cneo
Diagonal



La decisin de EE UU de crear un mando unificado militar para frica para evitar la creacin de nuevos Afganistn, anunciada el 11 de enero por el Pentgono, a la espera de la firma del presidente, confirma la inclusin del continente en las primeras prioridades de la agenda Bush.

La invasin de Somalia por parte de Etiopa, con el apoyo martimo, areo y logstico de EE UU, lleva camino de convertirse en otro captulo de la llamada guerra contra el terror impulsada por Washington, en el que las fronteras entre la seguridad nacional y la seguridad energtica de las principales potencias desaparecen.El 11 de enero, dos das antes del quinto aniversario de la apertura de la prisin de Guantnamo, los testimonios de uno de los presos transferidos ilegalmente al campo desde una de las crceles secretas europeas promovan el bombardeo norteamericano en el que murieron al menos 50 personas en el sur de Somalia.

El avin AC-130 responsable de las muertes de estos presuntos terroristas -segn los testimonios arrancados en los famosos interrogatorios de Guantnamo- haba partido de la base militar de EE UU en Djibuti, que ha pasado de albergar 800 soldados a 2.000 en los ltimos dos aos. El apoyo areo, naval, tcnico y logstico de EE UU a las tropas etopes ha supuesto una escalada en la penetracin de la potencia en el continente. El renovado inters norteamericano por frica coincide con el desembarco masivo de China en los pases de mayor potencial petrolero, en donde las compaas estatales chinas compiten con empresas como Exxon-Mobil, Chevron-Texaco por el control de los recursos.

El ejemplo de Sudn y sus importantes reservas de petrleo es revelador: China controla la mayora del accionariado de la empresa petrolera estatal sudanesa. EE UU no ha tardado en volcarse en el pas para convertirse en garante de una solucin del conflicto de Darfur. Uno de los puntos vitales para la seguridad de Estados Unidos es el Golfo de Aden, en el Cuerno de frica: uno de los principales pasos para el petrleo proveniente del Golfo Prsico, y donde est ubicada la base de Djibuti.

Sin embargo, no es el nico: el noroeste de frica y el Golfo de Guinea son los otros dos puntos en los que se mezclan misteriosamente recursos energticos y amenazas a la seguridad estadounidense. El Golfo de Guinea proporciona el 10% del petrleo que importa EE UU, y los nuevos yacimientos descubiertos y la cercana de las costas norteamericanas hacen especular que esa cifra podra ascender al 25% en las prximas dcadas. Las visitas del Ejrcito de Estados Unidos a la regin han aumentado drsticamente, cambiando de casi cero actividad en 2004 a visitas casi continuas por parte de navos de la Marina de Estados Unidos en 2006, reseaba una nota del Departamento de Estado norteamericano el pasado 19 de diciembre.

Una conferencia ministerial celebrada en Benin entre el 13 y el 15 de noviembre de 2006 se saldaba con el compromiso del Servicio de Guardacostas de EE UU de ayudar a patrullar el Golfo de Guinea y la instalacin de equipos de radares martimos para garantizar la seguridad de las lneas martimas estratgicas. Estos equipos se instalarn en la Isla de Santo Tom, donde Estados Unidos tiene pensado crear una base desde donde centralizar las operaciones de la regin y vigilar de cerca a Nigeria, la primera potencia petrolera de frica, aliada de Estados Unidos, pero con una creciente influencia islamista e inseguridad para las inversiones, con secuestros y sabotajes continuos contra las instalaciones petroleras. Lograr la seguridad costera en el Golfo de Guinea es de suma importancia para el comercio de Estados Unidos y las oportunidades de inversin en frica, para nuestra seguridad de energa y contener las amenazas transnacionales, asegur Jenday Frazer, secretario de Estado adjunto para Asuntos Africanos, tras la conferencia de Benin.

El inters estadounidense en frica no es algo nuevo. El 3 de octubre de 1993, el da de los rangers (Maalinti Rangers para los somales), 18 soldados de EE UU murieron emboscados por uno de los numerosos seores de la guerra, a los que luego Estados Unidos termin apoyando frente al creciente poder de los Tribunales Islmicos.

No menos suerte tuvo EE UU tras los atentados contra sus embajadas en Kenia y Tanzania, en 1998: una supuesta planta de fabricacin de armas qumicas de Bin Laden en Sudn, bombardeada por orden de Clinton (en problemas de popularidad por el affaire Lewinsky), result ser nada menos que una fbrica de medicamentos. Casi al mismo tiempo, el Gobierno de Clinton creaba un amplio programa de cooperacin y entrenamiento militar con numerosos pases africanos, bautizado como Iniciativa Estadounidense de Respuesta a las Crisis Africanas (ACRI). Naca con el objetivo inicial de formar a unos 12.000 soldados y oficiales africanos y estructurar batallones y compaas de despliegue rpido, segn palabras de Marshall McCallie, entonces coordinador especial de la iniciativa, en misiones humanitarias, segn la retrica clintoniana del momento.

Con la llegada de George W. Bush el programa cambi de nombre y duplic el presupuesto. En 2005, la African Contingency Operations Training and Assistance ya se planteaba la formacin de 40.000 militares africanos en los cinco aos siguientes, segn un comunicado de la Casa Blanca. Los entrenamientos incluyeron a pases como Uganda, Etiopa, Malawi, Ghana, Senegal, Costa de Marfil, Benin, Mali o Kenia. En los dos ltimos aos, con el aumento del apoyo popular a los movimientos islmicos en todo el mundo musulmn y la ofensiva de los Tribunales Islmicos en Somalia, EE UU multiplic la asistencia militar a Etiopa, adems de profundizar en su penetracin en el norte de frica. Sahel y Magreb, en la mira Los informes del Pentgono que hablaban de un desplazamiento de los grupos salafistas argelinos hacia el sur y el crecimiento de los grupos integristas en el Magreb y en la regin del Sahel llevaron a un programa de operaciones conjuntas entre el Comando Europeo de EE UU y tropas africanas.

En la primera fase de este programa, conocida como Iniciativa Pansaheliana, se realizaron ejercicios antiterroristas con los ejrcitos de Mali, Chad, Mauritania y Nigeria, con una inversin de 8,4 millones de dlares, segn el Real Instituto Elcano (RIE). Una cifra ridcula comparada con la segunda fase de este programa, la Iniciativa Transahariana Contra el Terrorismo, creada en 2005, con un presupuesto de 500 millones de dlares para gastar en cinco aos. En este plan, que se ampli a Senegal, Argelia, Marruecos y Tnez, tambin se inclua la instalacin de una base estadounidense en el sur de Argelia, cerca de Tamanrasset, con 400 soldados de las fuerzas especiales, segn el RIE.

La guerra contra el terror en el Magreb y el Sahel tiene, como en el resto de sus escenarios, la seguridad de las lneas estratgicas de aprovisionamientos energticos de fondo: Argelia proporciona el 30% del gas consumido en Europa y ms del 15% en EE UU. A esto se le suma el proyecto de construir un gaseoducto de 4.500 kilmetros que una las riquezas gasferas de la zona, desde Argelia hasta Nigeria, y otro oleoducto desde Sudn y Chad hasta Camern para dar salida a ms de 250.000 barriles de petrleo al da, proyectos impensables en un contexto de estados ms o menos inestables, de mayora musulmana, expuestos al sabotaje de grupos armados y posibles gobiernos de tendencia antiestadounidense.


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