Portada :: Otro mundo es posible :: VII Foro Social Mundial (Nairobi, Enero 2007)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2007

Entrevista a Samir Amin, das antes del incio del Foro Social Mundial
"Europa no existe: lo que hay es simplemente la cara europea del proyecto norteamericano"

Giuliano Battiston
sinpermiso.info

Traduccin para www.sinpermiso.info por Leonor Mar


En vsperas de Nairobi, Giuliano Battiston entrevist para Il Manifesto al economista Samir Amin, presidente del Foro Mundial de las Alternativas. Entre los asuntos abordados, el de la inconsistencia del proyecto europeo. De las primeras reuniones de que surgi el Foro social, la que acab llamndose anti-Davos, pequea pero marcadamente simblica: participaron los representantes de las grandes fuerzas sociales vctimas de las polticas capitalistas.

Un capitalismo con rostro humano? Pura ilusin. Altermundialismo moderado? Una ingenuidad. Europa? An no existe. Alejado de la circunspecta retrica del politically correct, incansable promotor de alternativas polticas y econmicas al dogma neoliberal dominante, el economista egipcio Samir Amin ha hecho del lenguaje franco, del rigor analtico y de la pasin militante los instrumentos de su inveterada batalla por anteponer el hombre y sus necesidades al beneficio. Convencido partidario de la necesidad de acompaar las reivindicaciones de justicia social y la crtica de las desigualdades intrnsecas a la globalizacin capitalista de una radicalizacin de la lucha poltica capaz de unificar las multiformes energas de los movimientos altermundialistas, Samir Amin es un autor extremadamente prolfico. Sus textos son ledos y discutidos por cuantos pretenden transformar la heterogeneidad de movimientos en un actor poltico colectivo, no menos que por quienes temen las derivas politizadas de los mismos.

De acuerdo con una cierta vulgata liberal y conservadora, no slo el mercado sera el nico instrumento de regulacin de la sociedad, sino que la misma promocin y universalizacin de los derechos dependera de los procesos de globalizacin econmica. Cmo habra que articular la relacin entre globalizacin, en su forma actual, y derechos fundamentales?

El discurso de la ideologa dominante, que establece una absoluta igualdad entre democracia y mercado, fundndose en la cual sostiene que no hay democracia sin mercado y que el mercado mismo crea las condiciones para que se afiance la democracia, es un discurso vulgar, puramente propagandstico, que no tiene nada que ver con la realidad histrica ni con su anlisis cientfico. En cambio, hay una contradiccin absolutamente fundamental en esa retrica dominante que, reduciendo la democracia a su dimensin meramente poltica, y tal dimensin slo a la democracia representativa, la disocia de la cuestin social, que se supone regulable por el funcionamiento del mercado, o por mejor decir, de un mercado imaginario. La teora del capitalismo imaginario de los economistas convencionales, para quienes el mercado generalizado tendera al equilibrio, supone que la sociedad est sencillamente compuesta por el conjunto de los individuos que la componen, sin tomar en cuenta las formas de la organizacin social, la pertenencia a la familia, a la clase social, a la nacionalidad: olvidando, pues, lo que para Marx era una verdad natural recogida luego especialmente por Karl Polanyi, y es a saber: que los valores econmicos estn incrustados en la realidad social.

Si entre mercado global y derechos fundamentales existe una contradiccin fundamental, con qu instrumentos podra construirse una va que permitiera superar la contradiccin?

No tengo recetas, pero sugiero discutir con la perspectiva de lanzar estrategias de lucha comn en torno de algunos puntos fundamentales, el primero de los cuales pivota sobre la idea de que no puede haber autntica democracia sin progreso social. Es un objetivo que va en la direccin exactamente opuesta al discurso dominante, el cual, segn se ha visto, disocia ambos trminos, y que anda lejos del pensamiento de los bienpensantes, social-liberales y socialdemcratas, quienes suponen que los efectos negativos del capitalismo pueden mitigarse mediante una reglamentacin social parcial. Quiz habra que preterir el trmino democracia y hablar ms bien de democratizacin, entendida como un proceso sin fin; y recordar que la necesidad de asociar la democracia al progreso social es un objetivo que cumple a todos los pases del mundo. Tambin en los pases llamados democrticos la democracia est en crisis: precisamente porque, disociada de la cuestin social, queda reducida a democracia representativa, y la solucin de los problemas econmicos y sociales se transfiere al mercado. Es una va muy peligrosa: en Italia, como en otras partes, habis votado libremente (o casi, visto que el sufragio viene muy condicionado por los medios de comunicacin), y sin embargo, muchos se preguntan: para qu votar, si el parlamento afirma que algunas decisiones las imponen el mercado y la globalizacin. As, la democracia se deslegitima, y se corre el riesgo de derivar a formas de neofascismo soft.

De acuerdo con su anlisis, el capitalismo y la globalizacin han existido siempre, pero despus de la II Guerra Mundial habramos entrado en una nueva fase en la cual entra la estrategia de EEUU de extender la doctrina Monroe al planeta entero. Cules son, a su parecer, las caractersticas de esta nueva fase de la globalizacin, y cules los objetivos prioritarios de la estrategia estadounidense?

En la base de esta nueva fase hay una transformacin de la naturaleza del imperialismo (hablo de imperialismo, y no de imperio como Toni Negri): si hasta finales de La II Guerra Mundial el imperialismo se conjugaba en plural y las potencias imperialistas estaban en permanente conflicto entre s, luego hemos asistido a una transformacin estructural que ha dado a luz al imperialismo colectivo que yo llamo de la trada: simplificando un poco, EEUU, Europa y Japn, es decir, el conjunto de los segmentos dominantes del capital que tienen intereses comunes en la gestin del sistema mundial. Este sistema, que representa una forma de nuevo imperialismo frente al 85% de la poblacin mundial, requiere la guerra. Este es precisamente el punto en que se pone de manifiesto el proyecto del establishment americano, que refleja la orientacin de la mayora de la clase dirigente estadounidense, dispuesta a controlar militarmente el planeta. Los EEUU han optado por desencadenar el primer ataque sobre Oriente Medio por una serie de motivos, dos en particular: por el petrleo y, a travs del control militar de las principales regiones petroleras del planeta, para ejercer un liderazgo incontestado, a fin de constituirse en una amenaza permanente para todos los potenciales concurrentes econmicos y polticos. Pero tambin porque disponen en la regin de lo que yo defino como su portaviones fijo, el Estado de Israel, a travs del cual se aseguran un instrumento de presin continuada, funcional a la ocupacin de Palestina y, como se ha visto, tambin a la agresin al Lbano.

Usted ha sostenido que el militarismo agresivo de los EEUU no es tanto un sinnimo de fuerza, como, ms bien, un medio para equilibrar su vulnerabilidad econmica. Podra explicarnos mejor qu quiere decir?

De acuerdo con la teora dominante, de la que desgraciadamente es tambin vctima gran parte de la opinin pblica europea, la supremaca militar de los EEUU representara la punta del iceberg de una superioridad en ltima trmino basada en la eficacia econmica y en la hegemona cultural. Pero la realidad es que los EEUU se hallan en una posicin de extrema vulnerabilidad, que se manifiesta en el enorme dficit contraido en el comercio exterior, y de esa fragilidad deriva la la opcin estratgica de la clase dirigente de los EEUU que desemboca en el uso de la violencia militar. Existen documentos del Pentgono que demuestran que los EEUU han considerado posible una guerra atmica en que las vctimas podran llegar a 600 millones: como ha escrito Daniel Ellsberg, cercad de 100 holocaustos.

Frente al protagonismo de los EEUU, Europa parece an incapaz de articular un proyecto poltico realmente alternativo. Cmo debera moverse?

Por ahora, y a despecho de tantos europeos que lo auguran, no creo que Europa est en condiciones de llegar a ser un elemento alternativo a la hegemona de los EEUU. Tendra que salir de la OTAN, romper la alianza militar con los EEUU y emanciparse del liberalismo. Sin embargo, en la hora presente, las fuerzas polticas y sociales europeas parecen interesadas en cualquier cosa menos en un proyecto de ese tipo, al punto que como hiciera en su da le viejo PS italiano han reforzado ms bien el atlantismo y el alineamiento con la OTAN y el liberal-socialismo. No hay hoy otra Europa a la vista. Y en este sentido, Europa no existe: el proyecto europeo es simplemente la cara europea del proyecto norteamericano.

Sin embargo, los mrgenes para construir otra Europa existen, y usted mismo ha hablado del conflicto de culturas polticas que opone Europa a los EEUU.

Las culturas polticas de Europa se han formado en el curso de los ltimos siglos en torno de la polarizacin entre derecha e izquierda: quien estaba a favor de la Ilustracin, de la Revolucin francesa, del movimiento obrero, de la Revolucin rusa, a la izquierda; quien estaba en contra, a la derecha. La historia de Europa esla historia de culturas polticas del no-consenso, que extienden el conflicto ms all de la versin reductiva de lalucha de clases. La cultura de los EEUU tiene en cambio otra historia, y se ha formado como una cyltura del consenso: consenso sobre el genocidio de los indios, sobre el esclavismo, sobre el racismo. Y sobre el capitalismo, que no se ha puesto en cuestin en EEUU, y si hay lucha de clases, no hay politizacin de esa lucha. De hecho, las sucesivas migraciones, gracias a las cuales se ha constituido el pueblo americano, han substituido la formacin de una consciencia poltica por una consciencia comunitarista. Asistimos hoy a un intento de americanizar Europa y de substituir la cultura del conflicto por la cultura del consenso: se pretende que no haya ya derecha e izquierda, que no haya ya ciudadanos, sino consumidores ms o menos ricos.

El Foro social mundial, de acuerdo con una reconstruccin superficial que ha logrado cierto eco, habra nacido a la estela de la manifestaciones altermundialistas de Seattle. Sin embargo, la historia del Foro tiene una derivacin mucho menos occidental de lo que se cree. Puede contrnosla?

El Foro social mundial es una creacin tan poco occidental que el primer encuentro fue en Brasil; luego no por casualidad los encuentros siguientes fueron en Bombay, Bamako, Caracas y Karachi, y el Foro que empieza maana ha elegido como sede Nairobi. Conviene no olvidar, por lo dems, que en Seattle la Organizacin Mundial del Comercio fue paralizada no por los manifestantes norteamericanos, sino por el voto de la mayora de los pases en vas de desarrollo. Uno de los primeros encuentros que dieron vida al FSM fue el llamado anti-Davos en Davos, la manifestacin pequea, pero de gran valor simblico organizada en 1999 por el Foro Mundial de las Alternativas, gracias a la cual los representantes de las vctimas de las polticas del capitalismo liberal pudieron discutir la agenda oficial de Davos. ramos pocos, pero representbamos grandes fuerzas sociales: sindicatos hindes, coreanos, brasileos, organizaciones de mujeres y campesinos, asociaciones del frica occidental, defensores de los derechos sociales, movimientos brasileos. De all naci la idea de fijar un nuevo encuentro a una escala ms grande.

* Samir Amin, presidente del Foro Social que se ha inaugurado esta semana en Nairobi, es un prestigioso economista de origen egipcio.



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