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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2007

La satanizacin de los musulmanes y la batalla por el petrleo

Michel Chossudovsky
Global Research


En el curso de la historia, las guerras de religin han servido para encubrir los intereses econmicos y estratgicos subyacentes a la conquista e invasin de territorios extranjeros. Las guerras de religin se han llevado a cabo invariablemente con el objetivo de asegurar el control sobre las rutas comerciales y los recursos naturales.

Los historiadores habitualmente presentan las Cruzadas, que se prolongaron desde el siglo XI al XIV, como una serie continuada de expediciones religioso-militares de los cristianos europeos con la esperanza de rescatar los Santos Lugares de manos de los infieles turcos. Pero el fin de la Cruzadas tena poco que ver con la religin. En lo que consistieron las Cruzadas, en gran parte, fue en desafiar por medios militares el dominio de las sociedades mercantiles musulmanas que controlaban las rutas comerciales de oriente.

Las Cruzadas se sustentaban en el concepto de guerra justa, una guerra emprendida con el apoyo de la Iglesia Catlica que serva como instrumento de propaganda y adoctrinamiento para el alistamiento en toda Europa de miles de campesinos, siervos y mendigos urbanos.

La Cruzada de Estados Unidos en Asia Central y Oriente Prximo

Para la opinin pblica, es imprescindible disponer de una causa justa para iniciar una guerra y se dice que una guerra es justa si se lleva a cabo por razones morales, religiosas o ticas.

La cruzada estadounidense en Asia Central y Oriente Prximo no es una excepcin. La guerra contra el terrorismo se afirma que pretende defender la patria de los estadounidenses y proteger al mundo civilizado. Se vende como una guerra religiosa o como un choque de civilizaciones cuando, en realidad, su objetivo principal es asegurar el control y la propiedad corporativa de la enorme riqueza petrolera de la regin, al mismo tiempo que impone el rumbo marcado por el FMI y el Banco Mundial (ahora dirigido por Paul Wolfowitz), la privatizacin de las empresas estatales y la transferencia de los activos econmicos de sus pases a las manos del capital extranjero.

La teora de la guerra justa defiende las guerras en cuanto que son operaciones humanitarias y sirve para camuflar los objetivos reales de las operaciones militares, mientras provee a los invasores de una imagen moral basada en principios. En su versin contempornea, proclama la intervencin militar basada en razones morales y ticas contra los estados canallas y los terroristas islmicos que amenazan la Patria.

El recurso a una causa justa para iniciar una guerra ha sido fundamental para que el gobierno Bush justificara la invasin y ocupacin de Afganistn e Iraq.

Un versin moderna de la teora sobre la guerra justa se ensea en las academias militares estadounidenses y se ha incorporado a la doctrina militar de Estados Unidos. La guerra contra el terrorismo y el concepto de prevencin se consideran como derecho a la autodefensa y define cuando es aceptable iniciar una guerra: jus ad bellum1.

Este derecho a desencadenar una guerra se utiliza para conseguir el consenso en el seno de las estructuras de mando de las fuerzas armadas. Y sirve para convencer a los soldados de que el enemigo es malvado y que ellos luchan por una causa justa. En trminos generales, la teora de la guerra justa en su moderna versin actual forma parte de la propaganda blica y de la desinformacin de los medios de comunicacin aplicada para conseguir el apoyo de la gente a los proyectos blicos.

La batalla por el petrleo y la satanizacin del enemigo.

La guerra se basa en un proyecto humanitario. A lo largo de la historia, una y otra vez se ha recurrido a denostar al enemigo. Las Cruzadas se basaron en satanizar a los turcos como infieles y herticos para justificar las acciones militares.

La satanizacin persigue objetivos geopolticos y econmicos. Y la campaa contra el terrorismo islmico (apoyada en secreto por los servicios de espionaje estadounidenses) lo que pretende es la conquista de la riqueza petrolera. El trmino fascismo islmico sirve para degradar las actuaciones, instituciones valores y tejido social de los pases islmicos al mismo tiempo que predica los principios de la democracia occidental y del libre mercado como la nica alternativa para esos pases.

La guerra capitaneada por Estados Unidos en la extensa regin de Oriente Medio y Asia Central persigue controlar ms del sesenta por ciento de los suministros de petrleo y gas natural del mundo. Los gigantes anglo-estadounidenses del petrleo buscan tambin controlar las rutas de los oleoductos y gasoductos de la regin. (Vase cuadro n1 y mapas ms adelante).

Los pases islmicos, incluidos Arabia Saud, Iraq, Kuwait, Emiratos rabes Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Nigeria, Argelia, Kazajstn, Azerbaijn, Malasia, Indonesia, y Brunei, tienen entre el 66,2 y el 79, 9 por ciento del total de las reservas de petrleo, segn la fuente y la metodologa empleada en las estimaciones.

Estados Unidos, por contraste, tienen escasamente el 2 por ciento de las reservas totales de petrleo y los pases occidentales, incluidos sus mayores productores (Canad, EEUU, Noruega, Reino Unido, Dinamarca y Australia), controlan aproximadamente el 4 por ciento de las reservas totales de petrleo . (En la estimacin alternativa de Oil and Gas Journal que incluyen las arenas petrolferas de Canad el porcentaje sera del orden del 16,5 % (Vase cuadro n1 )

La mayor reserva de petrleo del mundo se encuentra en una regin que se extiende por el norte desde la punta de Yemen a la cuenca del mar Caspio y por el este desde las costas del Mediterrneo oriental al golfo Prsico, escenario de la guerra contra el terrorismo que comprende segn las estimaciones de World Oil ms del sesenta por ciento de las reservas mundiales de petrleo.

Iraq tiene cinco veces ms petrleo que Estados Unidos.

Los pases islmicos poseen unas reservas de petrleo al menos 16 veces superiores a las de los pases occidentales.

Los principales pases no islmicos con reservas petroleras son Venezuela, Rusia, Mxico, China y Brasil.

La satanizacin se aplica a un enemigo que dispone de las tres cuartas partes de las reservas mundiales de petrleo. Eje del mal, estados canalla, pases fracasados, terrorismo islmico: la satanizacin y el insulto son los pilares ideolgicos de la guerra contra el terrorismo que EEUU utiliza como cassus belli para llevar a cabo lo que es un lucha por el petrleo.

Lucha que requiere la satanizacin de quienes poseen el petrleo. Al enemigo se le caracteriza como el mal como forma de justificar las acciones militares, incluida el asesinato de civiles. La regin de Oriente Prximo y Asia Central se encuentra muy militarizada (Vase mapa ). Los yacimientos de petrleo estn rodeados: Los barcos de guerra de la OTAN se encuentran situados en el Mediterrneo oriental (como parte de una operacin de mantenimiento de la paz de la ONU), con portaviones de ataque estadounidenses y escuadrones de destructores desplegados en los golfos Prsico y Arbigo como parte de la guerra contra el terrorismo.

El objetivo final, mediante la combinacin de acciones militares, operaciones secretas de los servicios de espionaje y propaganda blica, es acabar con los estados nacionales y transformar la soberana de los pases en territorios econmicos abiertos, donde las reservas naturales puedan ser expoliadas y confiscadas con la supervisin del libre mercado. Un control que se extiende a los estratgicos corredores de los oleoductos y gasoductos (por ejemplo, Afganistn).

La satanizacin es una operacin psicolgica para influir en la opinin pblica y conseguir un consenso favorable a la guerra. El Pentgono y los dirigentes de los servicios de inteligencia estadounidenses patrocinan directamente la guerra psicolgica. Una guerra que no se limita a asesinar o a ejecutar a gobernantes de pases islmicos sino que se extiende a toda la poblacin, y que tambin toma como objetivos a los musulmanes de Europa occidental y de Norteamrica. Con ella se pretende destruir la conciencia nacional y la capacidad de oponerse al invasor. Denigra al Islam y produce la divisin social. Se dirige a dividir a la sociedad de un pas y en ltima instancia a provocar guerras civiles. Mientras tanto crea el ambiente que facilite la descarada apropiacin de los recursos de esos pases pero, al mismo tiempo, tiene un efecto boomerang ya que crea una nueva conciencia nacional, desarrolla la solidaridad entre etnias y une a la gente para enfrentarse a los invasores.

Merece la pena sealar que el desencadenamiento de divisiones sectarias y guerras civiles estn previstos en el proceso de redisear el mapa de Oriente Prximo, donde se prev la ruptura de ciertos pases para convertirlos en territorios autnomos. El mapa del nuevo Oriente Prximo, aunque no es oficial, se ha usado en la Academia Nacional de la Guerra (US National War Academy) de Estados Unidos y recientemente se ha publicado en la Revista de las Fuerzas Armadas (Armed Forces Journal) de junio de 2006. En l, los estados nacin se rompen, las fronteras internacionales se definen segn lneas sectarias de carcter tnico, en gran medida de conformidad con los intereses de los gigantes del petrleo anglo-estadounidenses. Los mapas se han utilizado, asimismo, en un programa de entrenamiento para oficiales de alta graduacin de la Escuela de Defensa de la OTAN.

Mapa del nuevo Oriente Prximo

Nota: El mapa es obra del teniente coronel Ralph Peters y se ha publicado en la Revista de las Fuerzas Armadas de junio de 2006. Peters es un oficial retirado de la Academia Nacional de Guerra. (El copyright del mapa pertenece al teniente coronel).

El petrleo se halla en territorios musulmanes.

El petrleo se encuentra en tierras islmicas as que la denigracin del enemigo forma parte de las geopolticas de energa de Europa y Asia. Supone un efecto directo de la distribucin geogrfica de las reservas mundiales de petrleo y gas. Si el petrleo se encontrara en pases habitados mayoritariamente por budistas o hindes, se podra esperar que la poltica exterior estadounidense se dirigira contra los budistas y los hindes, que seran tambin objeto de difamacin.

En el escenario de Oriente Prximo, Irn y Siria, que forman parte del eje del mal, son los prximos objetivos segn las manifestaciones oficiales de Estados Unidos.

Estados Unidos ha financiado guerras civiles en otros regiones estratgicas por su petrleo y gas, entre otras, Nigeria, Sudn, Colombia, Somalia, Yemen, Angola por no hablar de Chechenia y de otras repblicas de la antigua Unin Sovitica. La guerras civiles en curso, que habitualmente incluyen el canalizar el apoyo encubierto a travs de grupos paramilitares, se han promovido en la regin de Darfur en Sudn y en Somalia. Darfur tiene grandes reservas de petrleo. En Somalia, ya se han garantizado lucrativas concesiones a cuatro gigantes del petrleo anglo-estadounidenses.

Segn documentos a los que ha tenido acceso The Times, cerca de las dos terceras partes de Somalia fueron asignadas a las grandes empresas petroleras estadounidenses Conoco, Amoco (en la actualidad perteneciente a BP), Chevron y Phillips en los aos que precedieron al derrocamiento del presidente Mohamed Siad Barre, amigo de Estados Unidos, y antes de que el pas se sumiera en el caos en 1991. Fuentes industriales afirman que las compaas poseedoras de los derechos sobre las concesiones ms prometedoras esperan que el gobierno Bush decida enviar tropas estadounidenses para proteger los envos de ayuda humanitaria a Somalia y tambin para proteger sus multimillonarias inversiones all. (America's Interests in Somalia, Global Research, 2002)

La globalizacin y la conquista de las fuentes de energa del mundo

Reservas de petrleo por pases

Reservas acreditadas en miles de millones de barriles.

Cuadro n 1

Puesto

Pas

Porcentaje Reservas diales

World Oil, diciembre 2004

Porcentaje Reservas mundiales

Oil &Gas Journal, enero 2006

1.

Arabia Saud

24,2

262.100

20,6

266.800

2.

Canad*

0,4

4.700

13,8

178.800

3.

Irn

12,1

130.800

10,3

115.000

4.

Iraq

10,6

115.000

8,9

115.000

5.

Kuwait

9,2

99.700

7,9

101.500

6.

Emiratos rabes Unidos

6,5

69.900

7,6

97.800

7.

Venezuela

4,8

52.400

6,1

79.700

8.

Rusia

6,2

67.100

4,6

60.000

9.

Libia

3,2

33.600

3,0

39.100

10.

Nigeria

3,4

36.600

2.7

35.900

11.

EEUU

2,0

21.400

1,7

18.300

12.

China

1,4

15.400

1,4

18.300

13.

Qatar

1,8

20.000

1,2

15.200

14.

Mxico

1,4

14.800

1,0

12.900

15.

Argelia

1,4

15.300

0,9

11.400

16.

Brasil

1,0

11.200

0,9

11.200

17.

Kazajstn

0,9

9.000

0,7

9.000

18.

Noruega

0,9

9.900

0,6

7.700

19.

Azerbaijn

0,6

7.000

0,5

7.000

20.

India

0,5

4.900

0,4

5.800

21.

Omn

0,4

4.800

0,4

5.500

22.

Angola

0,8

9.000

0,4

5.400

23.

Ecuador

0,5

5.500

0,4

4.600

24.

Indonesia

0,5

5.300

0,3

4.300

25.

Reino Unido

0,4

3.900

0,3

4.000

26

Egipto

0,3

3.600

0,3

3.700

28.

Malasia

0,3

3.000

0,2

3.000

29.

Gabn

0,2

2.200

0,2

2.500

30.

Siria

0,2

2.300

0,2

2.500

31.

Argentina

0,2

2.300

0,2

2.300

32.

Guinea Ecua.

0,2

1.800

0,0

0.000

33.

Colombia

0,1

1.500

0,1

1.500

34.

Vietnam

0,1

1.300

0,1

600

35.

Chad

0.0

0.0

0,1

1.500

36.

Australia

0,3

3.600

0,1

1.400

37.

Brunei

0,1

1.100

0,1

1.400

38.

Dinamarca

0,1

1.300

0,1

1.300

39.

Per

0,1

900

0,1

1.000

Total pases islmicos

75,9

822.100

66,2

855.600

Total mundo occidental (EEUU, Canad, Australia)

4,1

44.100

16,5

213.300

Otros pases

20,6

214.900

17,3

223.600

Total mundial

100,0

1.081.100

100,0

1.292.500

 

Fuente: EIO: Energy Information Administration.

Notas sobre el cuadro de distribucin de las reservas de petrleo.

Se indican los principales pases con reservas de petrleo del mundo. Los pases con menos de un 0,1% del total de las reservas no se recogen aqu.

Las cifras del Oil Gas Journal se basan en reservas de petrleo comprobadas y en ellas se incluyen los yacimientos de petrleo bituminoso (lodos de petrleo o alquitrn). Las del World Oil registran las reservas sin tener en cuenta las arenas con alquitrn) La diferencia entre las dos cantidades afectan en gran medida a los puestos que ocupan Canad y Venezuela. Muchos expertos consideran que las arenas de alquitrn no son explotables con la tecnologa y los precios actuales, aunque este asunto es objeto de acalorados debates.

Los pases islmicos van en negrita y los porcentajes se expresan con un decimal.

Canad , segn esta estimacin aparece como el segundo pas por el tamao de sus reservas comprobadas debido al tamao de sus yacimientos bituminosos. La estimacin del Oil &Gas Journal de las reservas petrolferas para Canad incluye 4.700 millones de barriles de crudo convencional y 174.100 barriles de reservas de arenas petrolferas.

En otras estimaciones dignas de crdito, en las que el petrleo arenoso no se tiene en cuenta, las reservas de Canad son muy inferiores (en miles de millones de barriles):

BP Statistical Review

16.802

Oil&Gas Journal

178.792

World Oil

4.700

BP indica que la cifra de las reservas canadienses incluye una estimacin oficial de las arenas petrolferas actualmente en desarrollo. BP afirma de sus fuentes de datos que las estimaciones de este cuadro se han basado en una combinacin de fuentes oficiales, datos de la Secretara de la OPEC, World Oil, Oil &Gas Journal y de un clculo independiente de las reservas rusas basado en informacin dominio pblico.

La estimacin de World Oil sobre las reservas de petrleo canadienses no incluye los

174.000 millones de barriles de la reserva de arenas bituminosas.

Anejos

Cuadro n 2. Escenarios de guerra en Oriente Prximo. Mapa de Eric Waddell, Global Research, 2003



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1 NT.: Derecho a la guerra


Por , 4 de enero de 2007 Traducido del ingls para La Haine por Felisa Sastre

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=CHO20070104& articleId=4347

 



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