Portada :: Otro mundo es posible :: VII Foro Social Mundial (Nairobi, Enero 2007)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2007

VII Foro Social Mundial, Nairobi
Un dilogo a medias entre frica y el mundo

Sally Burch
Alai-amlatina



El VII Foro Social Mundial cerr su tercer da de actividades, el 23 de enero, en el estadio de Kasarani, en las afueras de Nairobi, Kenia, donde se renen cerca de 50.000 participantes. El ambiente del recinto vibra con las festivas manifestaciones -africanas e internacionales-, que marchan en crculo alrededor del estadio, al ritmo de msica, bailes y consignas.

Es temprano an para poder hacer un balance, pero los intercambios de impresiones permiten dibujar un esbozo de algunas de las facetas ms destacadas del Foro. Entre los principales aciertos de esta sptima edicin, se destaca la presencia africana, en nmeros mucho mayores que en anteriores foros, y la evidente expectativa de las organizaciones africanas presentes de poder socializar sus luchas, a la vez que fortalecer lazos y conocer las de otros continentes. Tan es as que el hecho de que organizaciones populares del pas sede hayan luchado por entrar sin pagar, evidencia que el FSM ha logrado generar expectativa y esperanzas.

Aun as, muchos/as participantes lamentan que la presencia de organizaciones kenianas haya  sido menos numerosa de lo que hubiesen esperado. Para Geraldo Fontes del Movimiento Sin Tierra de Brasil, el costo de entrada no ha sido el nico factor: hubiese sido necesario un mayor trabajo de movilizacin y preparacin previa con las organizaciones del pas, seala.

Por otra parte, llama la atencin la fuerte presencia de las iglesias africanas (catlica y protestantes), que han movilizado grandes delegaciones (especialmente de jvenes, -grupos que predominan en el campamento de la juventud-), muchas de ellas con su propia agenda de temas y actividades, pero con poca participacin e intercambio en otros espacios.

En determinados momentos, los encuentros se han dado en trminos ms confrontacionales, incluso entre africanos/as, como ciertas expresiones de homofobia o anti-aborto, frente a eventos en torno a los derechos sexuales. Para Phumi Mtetwa, del Dilogo Sur-Sur LGBT, ello no es necesariamente negativo, pues obliga al debate y la reflexin sobre las respectivas interpretaciones de la propia cultura.

De hecho, en numerosos eventos, se nota que el intercambio esperado con frica no se produce, con excepcin, entre otros, de los espacios de movimientos mundiales, como la Va Campesina o la Marcha Mundial de Mujeres, que han movilizado sus bases principalmente desde el continente, con un temario centrado en la realidad africana.

"Tal vez puede ser que el formato foro es una idea muy occidentalizada -en el sentido europeo-latinoamericano-, que no va con la cultura poltica y social de frica", reconoci Gonzalo Berrn de la Alianza Social Continental. No obstante, Berrn  saluda el hecho que el Foro est permitiendo fortalecer alianzas Sur-Sur en torno a temas concretos, como la lucha contra el libre comercio y la Organizacin Mundial del Comercio, las transnacionales y la militarizacin.

La carpa del Foro Social Amricas ha sido otro espacio que ha suscitado intercambios positivos, muchos de ellos espontneamente con quienes la visitan. Se registra el especial inters desde los otros continentes del Sur por conocer ms sobre el proceso de cambios polticos en la regin y sus perspectivas.

Al igual que en los ltimos foros muy grandes, se han generado frustraciones por los errores de programacin, eventos cancelados o cambiados sin aviso, o que se realizan en condiciones difciles por el ruido circundante. Por lo general se lo acepta con paciencia, sabiendo que el Foro se realiza en precarias condiciones econmicas. No obstante, lo que s ha generado protestas es el alto costo de las entradas y las comidas, inaccesible para la poblacin pobre de Kenya. El precio de entrada de 500 shillings para los kenianos -ms de US$7, equivalente a un salario mnimo semanal-, ha desatado cada da protestas e incluso ingresos masivas sin pagar, desde los barrios pobres de la ciudad, que cuentan con la simpata de los dems participantes. Lo mismo ocurre con las comidas, que a 300 shillings estn fuera del alcance de muchas personas. A estas crticas se suman la terciarizacin de la mayora de los servicios a empresas comerciales, sin tener en cuenta el comercio justo, o imponiendo un precio de piso fuera del alcance de los pequeos vendedores.

Muchas personas consideran que tales polticas, adoptadas por el comit organizador local, -no obstante disidencias internas-, apuntan a la conveniencia de definir criterios ms claros para que la realizacin de los foros sea consecuente con los principios de participacin popular, manejo ecolgico y economa solidaria, que son parte de la propuestas identificadas con este proceso; sin, por supuesto, que implique una carga financiera insoportable para quienes lo organizan.



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