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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2007

Nuevo chaparrn de mentiras de Le Monde sobre la revolucin venezolana
Los pies de Greta Garbo

Thierry Deronne
vive.fr.org

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Caty R.


Con este ttulo [1] el escritor Julio Cortzar se diriga a Le Monde en los aos 80 para reprocharle su rechazo a reconocer los progresos de la revolucin sandinista en Nicaragua. Desde que all la libertad abandon el mbito de la filosofa y se transform en una realidad para millares de campesinos sin tierra, cortadores de pltanos y nios abocados a la tuberculosis, la maquinaria meditica se puso a fabricar el totalitarismo sandinista.

Tocando a cuatro manos con los que financiaban los ataques asesinos de la contra, Le Figaro Magazine primero y despus Le Monde (en la pluma de un tal de la Grange), sin pararse en barras, inventaron las llamadas "fosas comunes sandinistas", desmentidas posteriormente por Amnista Internacional. La guerra de los medios de comunicacin slo termin el da en que, derrotados electoralmente, los sandinistas devolvieron el poder a la oposicin. Los editoriales aplaudieron entonces a aquellos "grandes demcratas", mientras que la vspera juraban que se perpetuaran en el poder como buenos "marxistas totalitarios".

Los corresponsales liaron el petate y Nicaragua desapareci de los medios de comunicacin mientras se reprivatizaba la sanidad, se despojaba a los campesinos de sus tierras y regresaba al galope la comitiva de mortalidad infantil, prostitucin y analfabetismo. Un tercio de la poblacin emigr del pas "liberado".

Cmo no recordar las protestas sin respuesta de Cortzar a Le Monde viendo esta tarde de enero de 2007 al pueblo inmolado que vuelve a esta plaza de Managua donde Daniel Ortega asume la presidencia? A su lado, Hugo Chvez interroga a la muchedumbre: "Se imaginan por un momento cmo sera hoy este pas, su sanidad, su educacin, si no se hubiera destruido la revolucin?".

Las 32 centrales elctricas que Venezuela enviar inmediatamente a Nicaragua producirn 60 megavatios y pondrn fin a la pesadilla diaria de los apagones. Seguirn los tractores, como los que se han enviado a Bolivia...

El corresponsal de Le Monde, un tal Nicolas Bourcier, se consuela: "Los fuegos artificiales cierran la ceremonia, Ortega se va y no ha pronunciado ni una vez la palabra revolucin" (12-01-2007). Ortega s pronunci perfectamente la palabra cuando record el auge del analfabetismo durante la era neoliberal. Desde hace ocho aos Garbo es venezolana pero Le Monde se sigue negando a levantar los ojos. La tcnica es inmutable: minimizar las reformas sociales, las polticas Sur-Sur y la democracia participativa sin precedentes. Ocultar las ideas y el compromiso de los millones de ciudadanos a quienes benefician. Machacar que Chvez surfea en petrleo y por tanto no tiene ningn mrito. Y que si este "nacional populista" todava no es un dictador, lo ser.

En diciembre de 2006, con un estallido de alegra popular, Hugo Chvez vuelve a salir para un nuevo mandato, reelegido con un 62,8% de los votos y rcord de participacin. Con una decena de elecciones en ocho aos, validadas por los observadores, Chvez "inyecta una fuerte dosis de vitaminas democrticas a Latinoamrica" dice el escritor Eduardo Galeano.

En el momento en que el gobierno francs quiere privatizar el gas y la electricidad, con lo que obligar a la poblacin a pagar ms, Hugo Chvez, ms demcrata y ms utpico, cumple sus promesas. Ordena la nacionalizacin de las compaas de electricidad y telefona, la recuperacin de todas las industrias clave privatizadas por los gobiernos anteriores, el refuerzo del control del Estado sobre la industria del petrleo y sobre el Banco Central con vistas a apresurar el desarrollo del pas, y la democratizacin acelerada del Estado con la concesin de nuevos poderes a los Consejos Comunales y la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

"Les gust Castro?, les gustar Chvez" responde Le Monde (19-12-2006), que califica al presidente venezolano de cantamaanas y "caricatura del populismo", ante los enviados especiales encargados de dar una apariencia de "color local" a esta lnea.

La lista de mentiras es larga. Ahora se lleva la palma un tal Paulo A. Paranagua, ex miembro de un grupo armado argentino admirador de Cuba en los aos 70 que despus cambi la chaqueta. Al contratarlo, Edwy Plenel recordaba, sin duda, que un converso siempre es ms fantico que un derechista original. Pero su rabia no se explica slo por la expiacin de un pasado izquierdista. Las vanguardias armadas de repente envejecen en esta hora en que los pueblos construyen ellos mismos, a travs de asambleas constituyentes, el socialismo del siglo XXI. Paranagua castiga a estos pueblos demasiado inteligentes a golpe de eptetos, Evo Morales y sus indios? "Incultos y analfabetos". Los venezolanos? "Bebedores de whisky fascinados por Estados Unidos". En enero de 2005 anunci la anulacin de una cumbre entre Evo Morales y Hugo Chvez, como consecuencia de "tensiones entre los dos gobiernos." Era mentira. La cumbre se celebr unos das ms tarde en Caracas, sentando las bases de una cooperacin que no ha dejado de crecer en todos los sectores.

El 09-01-2007, en "las razones de la popularidad de Chvez" Le Monde arremete contra la victoria "aparentemente" democrtica del presidente. Un pueblo que vota contra el neoliberalismo!, eso no existe ni en Francia ni en Venezuela. Chvez se mantiene en el poder por una fuerza mgica ms all de las urnas. Ya en 2004 Sylvie Kauffman descubri que "Hugo Chvez est dotado de un instinto de supervivencia excepcional" y que "es el rey en el arte de la manipulacin".

Esta vez Le Monde echa mano de las tesis de Alfredo Ramos Jimnez y Carlos Romero, avales universitarios y ultraconservadores de la derecha venezolana: "El nmero de anuncios de televisin y pginas de publicidad" a favor de Chvez. Le Monde no dice que en Venezuela, el 95% de las cadenas de televisin, la radio y la prensa escrita estn en manos de la oposicin y las multinacionales. Muchos de estos medios de comunicacin estuvieron implicados en el sangriento golpe de Estado de 2002. Esta "dictadura de los medios de comunicacin" hace que la victoria de Chvez sea an ms notable.

"Ponerse la camisa roja y participar en las movilizaciones chavistas es una obligacin a la que [los venezolanos] no pueden negarse sin arriesgarse a perder el empleo o la ayuda pblica"; adems, hay 1.300.000 votantes cuya direccin no figuraba en las listas". Le Monde no dice que en Venezuela el voto es secreto, ni que esta campaa diaria de las cadenas comerciales de la oposicin sobre el asunto de la "cubanizacin" o "el fraude" hace sonrer a los observadores y expertos electorales del mundo entero. La Organizacin de los Estados Americanos, la Unin Europea, la Asociacin de Juristas Latinoamericanos y el Centro Carter, calificaron el proceso electoral de diciembre de 2006 de "transparente, ecunime y democrtico".

"Dos millones de electores naturalizados sobre todo colombianos-". En los ltimos aos la Repblica Bolivariana ha saldado una vieja deuda democrtica regularizando a los extranjeros que demuestran legalmente que viven y trabajan en Venezuela desde hace diez aos. El paso de la clandestinidad a la ciudadana supone poder abrir una cuenta bancaria, firmar un contrato, alquilar una casa, matricular a los nios en la escuela y votar. Acaso Le Monde sugiere restablecer el sufragio censitario [2] para salvar la democracia?

A continuacin Le Monde ataca la poltica del gobierno bolivariano: "las misiones educativas son parches que no arreglan una educacin nacional defectuosa". Es falso. La UNESCO declar a Venezuela territorio libre de analfabetismo en noviembre de 2005 gracias a la Misin Robinson. El gobierno suprimi el pago de derechos de matrcula en las escuelas pblicas, construy 650 escuelas nuevas y se hizo cargo de 10.000 ms. Cre la Universidad Bolivariana que acoge a los sectores populares, excluidos hasta ahora de los estudios superiores, donde estudian 400.000 jvenes gracias a la "Misin Sucre". Rcord histrico: hay 12 millones de venezolanos que estudian, casi la mitad de la poblacin total.

"En cuanto a la vivienda digna a la que aspiran millones de venezolanos, el gobierno no ha conseguido poner en marcha un programa de construccin que merezca este nombre". Es falso. En 2006 el gobierno invirti 6.600 millones de bolvares, ha construido 13.068 nuevos alojamientos y quiere construir 200.000 en 2007. La bajada de los intereses hipotecarios, que han pasado del 35% antes de 1998 al 5% actualmente, ha permitido el acceso a la vivienda a ms de 73.000 familias.

"La ausencia de un plan de desarrollo susceptible de crear un nmero suficiente de puestos de trabajo para hacer bajar el desempleo, camuflada por el trucaje de las estadsticas y por la economa informal". Es falso. El primer ao, Chvez se encuentra con una tasa de desempleo del 15,3%. En 2002-2003, el golpe de Estado y el sabotaje econmico hacen que la tasa llegue al 19,2% y en cuatro aos, gracia a las medidas gubernamentales, el desempleo ha bajado 10 puntos, cayendo al 9,6%.

"El gobierno reparte a diestra y siniestra con programas sociales, corrupcin, crditos baratos o regalos a los bancos". Es falso. Lejos de comprar la "paz social" como hacan los gobiernos anteriores, el gobierno de Chvez facilita a las misiones (Vuelvan Caras, Madres del Barrio, etctera) crditos, formacin y mecanismos de apoyo con los que los beneficiarios pueden crear actividades socioproductivas.

El 11-12-2006 Le Monde afirma que "Chvez no ha conseguido que baje la pobreza". Es falso. En siete aos de revolucin, el nmero de hogares pobres baj de 49.000 a 33.900. A lo que hay que aadir el acceso gratuito a la sanidad, la educacin y la vivienda. El salario mnimo pas de 36 dlares en 1996 a 238 dlares en 2006, lo que representa un aumento del 560%. Con los gobiernos anteriores el aumento nunca superaba la inflacin, lo que lo haca ficticio.

En "Au Vnzuela, viva la corrupcin!" (01.01.2007) Le Monde va ms lejos y afirma sin pruebas que el presidente Chvez "tiene la costumbre de viajar al extranjero con maletas de petrodlares". Luego cuenta que el FONDEN (Fondo de Desarrollo Nacional), est constitucionalmente bajo la autoridad del jefe del Estado para hacer "una gran hucha cuyo uso depende exclusivamente del presidente de la Repblica y el ministro de Finanzas, sin normas conocidas ni obligacin de publicar las entradas y los gastos". Es falso. Las reservas internacionales, que aumentan constantemente gracias a los ingresos del petrleo, no pertenecen al Banco Central sino a la Repblica, que dedica los excedentes (ms all de un lmite mximo de 29.900 millones de dlares) a mltiples programas sociales en favor de millones de venezolanos.

Este sbado 13 de enero, como todos los aos, el presidente Chvez present a la Asamblea Nacional el balance de la gestin de 2006, dando cuenta del gasto pblico. Este grueso documento, accesible para todos, detalla los proyectos financiados por el FONDEN. Obviamente, en un libre mercado en pleno crecimiento y teniendo en cuenta la cultura heredada de los regmenes anteriores, la corrupcin hizo progresos. Todo el mundo, empezando por el presidente Chvez, lo destaca. Pero Le Monde quiere convencer al lector de que "la corrupcin procede de la forma de gobernar de Chvez" y se le olvida decir que, al contrario que en los tiempos de Carlos Andrs Prez (socialdemcrata populista), la empresa privada ya no nombra al gobierno.

El 9 de enero de 2007 (unos das antes de que Rafael Correa, nuevo presidente de Ecuador, tome una medida similar) el presidente Chvez anuncia la reduccin de los salarios excesivos de los funcionarios. Denuncia ante los diputados a los que ganan entre 7 y 30 millones al mes, adems de gastos generales y otras pensiones multimillonarias y la poca en que: S, yo tena un amigo en Barinas que sali, trabaj, no fue gobernador, trabaj por all en un cargo y sali igualito de pata en el suelo a jugar chapita en la esquina, y entonces decan que era un tonto, decan ste s es bobo. Ah! El honesto era bobo. El otro que sali con tremenda camioneta y fundo en la sabana con ganado y todo, y casa-quinta en la ciudad, se s es un vivo, se s sabe aprovechar las oportunidades de la vida

Sacando las enseanzas de numerosos testimonios recogidos en el curso de la campaa electoral, ordena a los ministros pasar tres das a la semana "peinando" el pas, para elaborar con la poblacin informes detallados sobre todo lo que no marcha en las polticas pblicas. A diferencia de Francia o Brasil, Venezuela combate la corrupcin con un arma temible: la democracia participativa. Consciente de que no puede poner "un polica detrs de cada funcionario", el gobierno dict en 2005 la Ley de Consejos Comunales que dota a las comunidades de poder para controlar el uso de los fondos pblicos. Ya se han formado 18.238 de estos consejos, es decir, cientos de miles de ciudadanos efectan el "control social" sobre la ejecucin de las polticas pblicas (educacin, infraestructuras, alojamiento, sanidad, agricultura, transporte). En 2007 se transferirn 5.000 millones de dlares que sern administrados por los Consejos Comunales, cuyo poder se reforzar con nuevas leyes.

Si Le Monde hubiera investigado sobre el terreno, habra observado numerosos comercios cerrados durante uno o dos das y habra ledo en los escaparates los dictmenes del SENIAT (fisco nacional) informando a los curiosos sobre los fraudes cometidos y las evasiones que escamotean recursos necesarios para las polticas de educacin, sanidad y para la seguridad social. Con los gobiernos anteriores la corrupcin anulaba una gran parte de los ingresos por impuestos; la operacin "fraude cero" ha permitido recuperar para el presupuesto del Estado la suma de 52.200 millones de bolvares.

Reciclando el tpico colonialista de "viva la corrupcin!", Le Monde induce a sus lectores a un gran desconocimiento de lo que est ocurriendo en Venezuela, Bolivia o Ecuador. Simn Bolvar y Simn Rodrguez, a los que hoy apelan Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chvez, proclamaron su negativa a copiar a las "republiquetas" europeas. Sin pelotones de ejecucin, con la fuerza pacfica del nmero, las Asambleas Constituyentes refundan repblicas ms aptas para resolver los problemas de corrupcin que una Europa dominada por la dictadura del mercado.

El 08-01-2007, Le Monde da a entender que Venezuela se encamina hacia la creacin de un "partido nico" y que "Chvez impone a sus partidarios y al gobierno una mayor centralizacin". Es falso. El debate, que apenas ha comenzado, es sobre el partido "unido" -es decir, unido, no nico-, y responde a la necesidad de crear un gran partido de izquierda (sobre el modelo del PT brasileo original). Es el mismo reto al que se enfrenta Rafael Correa, que acaba de asumir la presidencia de Ecuador tras su sorprendente victoria contra los partidos tradicionales: unificar un movimiento poltico coherente y slido en torno a la revolucin ciudadana y reunificar el movimiento indgena frente a los partidos que considera como "verdaderas mafias vinculadas a intereses privados o familiares". En Venezuela se trata de superar el electoralismo que marcaba el MVR, estructura heterclita creada en la primera campaa de Chvez frente a la maquinaria fraudulenta del bipartidismo remachado en el poder -Accin Democrtica (socialdemcrata) y Copei (demcratacristiano)-. Chvez propone que este nuevo partido de izquierda, que ser uno ms entre unos cuarenta partidos de derecha e izquierda, elija a sus dirigentes democrticamente, con el voto de la base, y no por cooptacin en la cumbre. Paranagua cita al socilogo Edgardo Lander, de la Universidad Central de Venezuela, para ilustrar que "la identidad entre el Estado y un partido no conduce a la democracia". Edgardo Lander, con quien hemos contactado, se re de esta manipulacin: "Paranagua nunca se ha puesto en comunicacin conmigo. Mi opinin se resume en: es necesario proseguir el debate."

El 02-01-2007, Le Monde afirma que "Hugo Chvez quiere meter en cintura a una televisin golpista. Es falso. El espectro de las ondas hertzianas, que no es ilimitado, es un patrimonio pblico como el aire, el agua o la tierra. No pertenece a ningn empresario privado sino a todos los venezolanos. La licencia concedida hace veinte aos por el Estado a la empresa comercial RCTV, finaliza en mayo de 2007. Ahora bien, RCTV no ha dejado de atentar contra las instituciones democrticas incitando al odio y la violencia y participando activamente en la preparacin y ejecucin del golpe de Estado sangriento de la extrema derecha del 12 de abril de 2002, contra el presidente Chvez (vase el documental de Kim Bartley, La Revolucin no se televisar). Mientras el dictador Carmona disuelve todas las instituciones democrticas y ordena reprimir a los partidarios de Chvez, el director de RCTV, Marcel Granier, llega al palacio para felicitarlo y desde all impone el black-out [apagn informativo] de la cadena sobre la resistencia popular. Algunos periodistas dimiten, como Andrs Izarra, director de informativos. Cuando por fin la poblacin expulsa a los golpistas el 13 abril, cerca la sede de RCTV para protestar contra la censura. Ya en 1989, ocultando las 3.000 muertes que el ejrcito acaba de perpetrar por orden de Carlos Andrs Prez, la cadena pide a los venezolanos que regresen a sus casas porque "volvi la paz". En diciembre de 2002, RCTV llama de nuevo a derrocar al presidente Chvez, y se convierte en portavoz oficial de los militares golpistas de la Plaza Francia que despus organizaron el paro petrolero (nueva versin de la huelga de los camioneros contra Salvador Allende).

Numerosas voces reclamaron entonces el cierre de unos medios de comunicacin contra los que cualquier otro gobierno habra tomado medidas inmediatamente. El de Venezuela prefiri esperar a la expiracin legal de la concesin. No se trata pues ni de cerrar RCTV ni de expropiarla: la empresa podr seguir emitiendo por satlite y por cable. Se trata de democratizar la frecuencia que ocup durante el perodo de la concesin, dndosela a una cooperativa mixta de trabajadores de cuyos derechos siempre se mof el dueo de RCTV: profesores que han analizado los efectos perversos de la violencia transmitida por RCTV, periodistas a quienes la cadena oblig a convertirse en vendedores de porttiles o cremas faciales, productores independientes explotados en maquilas de telenovelas y organizaciones ciudadanas o de medios de comunicacin asociativos hasta ahora excluidos por racismo o por menosprecio social. Algunos embajadores africanos protestaron por escrito ante RCTV en marzo de 2004, cuando la cadena calific como monos a varios jefes de Estado negros, recibidos por Chvez.

"Atentado contra el pluralismo editorial!" protesta RSF, a travs de Marie Delcas. Qu pluralismo? El casi monopolio privado de la comunicacin? En el caso de RCTV, qu podra ser ms democrtico que permitir a un colectivo pluralista de creadores hacer otra cosa de una mquina de organizar golpes de Estado? Si se trata realmente de defender el "pluralismo editorial" o la "libertad de expresin", por qu Le Monde o RSF no protestaron en su momento por la represin a los medios de comunicacin comunitarios o por el cierre, se s autntico, por los golpistas, de la nica cadena pblica, en 2002? Por qu no dicen nada sobre la complicidad de los medios de comunicacin privados en las violaciones de los derechos humanos cuando califican de "invasores" o "guerrilleros" a los campesinos asesinados por reclamar una tierra para trabajar? Por qu no investigan sobre el movimiento profundo de democratizacin de la informacin, en lo que Venezuela es, por ahora, el nico ejemplo del mundo? Una ley pensada y madurada con los medios de comunicacin asociativos permitir efectivamente a las organizaciones ciudadanas acceder al espectro radioelctrico. El nico freno a esta democratizacin sigue siendo el casi monopolio privado de las frecuencias. Ya se han legalizado cerca de doscientas cadenas de radio y televisin asociativas (reprimidas bajo los gobiernos anteriores) y doscientas ms estn en vas de serlo. Sin que su palabra est controlada por el gobierno.

Este estallido de libertad viene acompaado por la reconstruccin del servicio pblico de la televisin con TeleSUR o Vive TV. sta transmite numerosos programas participativos realizados por las organizaciones populares as como producciones independientes y documentales sociales de Latinoamrica y del mundo entero. Este nuevo mtodo de produccin de una informacin "socialmente til", que transforma los cdigos de la comunicacin comercial, inicia la praxis de cuarenta aos de teora crtica de la comunicacin.

En lo que se refiere a RSF, Le Monde no dice que la primera corresponsal de RSF en Venezuela, Mara Sol Prez Schael, miembro de la oposicin, declar al diario EL Universal que su corazn vibraba a la vista de los militares golpistas. Ni que en su revista Mdias, el director de RSF Robert Mnard, escriba: "Los alters tienen todas las indulgencias para el ex golpista Hugo Chvez, ese caudillo de opereta que arruina su pas y se contenta de momento- con discursos a lo Castro sin demasiadas consecuencias reales para las libertades de sus conciudadanos"... Ni que la periodista Naomi Klein acus a RSF de confundir libertad de expresin con libertad de empresa porque la mayor amenaza para la libertad de expresin ya no viene de los gobiernos, sino del monopolio privado de la comunicacin.

El viejo truco de las empresas privadas de comunicacin de proclamarse medios de comunicacin e informacin les permite apelar a la libertad de expresin cuando se amenazan sus intereses. RSF todava no exista cuando Armand Mattelard analizaba la alianza de la SIP (sociedad de propietarios de medios de comunicacin) con los grandes medios de comunicacin chilenos en el golpe de Estado contra Allende y escriba: "la investigacin judicial sobre la administracin del diario EL Mercurio, acusado de irregularidades fiscales, sirvi de pretexto para denunciar supuestas medidas coercitivas contra la prensa libre. El mensaje emitido por la prensa de la burguesa chilena vuelve de nuevo a su fuente, reforzado por la autoridad que le confiere el hecho de haber sido reproducido en el extranjero. Estamos en presencia de una SIP tautolgica. Su campaa no es ms que una enorme serpiente que se muerde la cola."

Conclusin en la hora de los chacales

Uno de los asuntos que ignora Le Monde y que sin embargo caracteriza el proceso venezolano, es la crtica popular en todos los mbitos. En los Consejos Comunales, en los medios de comunicacin asociativos, en las manifestaciones y en las asambleas ciudadanas, la crtica sin bozal hace que las cosas se muevan. Cuando se pregunta a los venezolanos qu piensan de la revolucin, surge una oleada de amargos reproches sobre la corrupcin, la burocracia y las promesas incumplidas. Pero cuando se les pregunta para qu o porqu votan, la respuesta mayoritaria es: para que siga el proceso.

Al contrario que el sistema anterior, el actual permite transformar la crtica en cambios concretos. Esto explica que el presidente tenga cada vez mayor respaldo despus de ocho aos de gobierno, cuando se podra esperar el desgaste. Si los propios pueblos hacen la crtica, si conocen mejor que cualquiera sus problemas y las posibles soluciones, por qu no escucharlos?

La crtica de Le Monde es de otra naturaleza. Es el punto de vista de una minora insignificante desde donde Le Monde ataca el hecho de que las reservas de un banco central puedan servir para el desarrollo nacional, desde donde oculta los progresos de la soberana alimentaria a travs de la reforma agraria, los numerosos beneficios sociales de la integracin del Sur a travs de la OPEP, a la que dentro de poco se unir Ecuador- o la creacin del Banco del Sur.

Pero a medida que esta poltica se extiende a Bolivia y Ecuador, Le Monde se encuentra en una posicin difcil. Sin duda, a fuerza de despreciar al pueblo y acoplarse a los movimientos de la Bolsa, ha cado en la misma trampa que los medios de comunicacin privados venezolanos: creer que el pueblo no existe y que se acab la historia. En Francia la crtica a los medios de comunicacin siembra, en un terreno todava desigual, las ideas que permitirn algn da democratizar la informacin. No es una "tica" aparecida milagrosamente lo que har "ms objetivos" a Le Monde, Libration o TF1, sino, como propona el Conseil National de la Rsistance en 1944, la apropiacin ciudadana de la informacin.

[1] Los pies de Greta Garbo es el ttulo de un texto incluido en el libro de Julio Cortzar Nicargua tan violentamente dulce. En 1976 Cortzar, efecta una visita clandestina a la aldea de Solentiname en Nicaragua y conoce de cerca el triunfo sandinista, experiencia que le fascina y a la que rinde homenaje en esta obra publicada en 1984. http://www.loquesomos.org/lacalle/tuopinion/Nicaragua.htm

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Sufragio_censitario

Thierry Deronne es licenciado en Comunicaciones Sociales por el IHECS (Institut des Hautes Etudes des Communications Sociales) de Bruselas, cofundador de las televisiones asociativas Teletambores y Camunare Rojo TV y actual vicepresidente de la televisin pblica Vive Venezuela.

Texto original en francs: http://www.vive-fr.org/blog/index.php?2007/01/17/23-les-pieds-de-greta-garbo

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, la traductora y la fuente.



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