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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2003

Pobreza mundial, pauperizacin y acumulacin de capital

Samir Amin
Correspondencia de Prensa


Un discurso sobre la pobreza y la necesidad de reducir su magnitud, o erradicarla, est de moda hoy en da. Es un discurso de la caridad, al estilo del siglo XIX que no busca entender los mecanismos sociales y econmicos que generan la pobreza, aunque los medios cientficos y tecnolgicos para erradicarla ya estn disponibles.

El capitalismo y la nueva cuestin agraria

Todas las sociedades antes de los tiempos modernos (capitalista) fueron sociedades campesinas. Su produccin estaba regulada por varios sistemas y lgicas especficas pero no aquellas que rigen el capitalismo en una sociedad de mercado, como la maximizacin del retorno sobre el capital.

La moderna agricultura capitalista -abarcando tanto las haciendas familiares en gran escala como las corporaciones de los agrobusiness, igualmente ricas- est ahora empeada en un ataque masivo a la produccin campesina del Tercer Mundo. La seal verde para esto fue dada en la sesin de noviembre de 2001 de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) en Doha, Qatar. Hay muchas vctimas de este ataque, y la mayor parte son campesinos del Tercer Mundo, que an constituyen ms de la mitad de la humanidad.

La agricultura capitalista gobernada por el principio de retorno sobre el capital, que se localiza casi exclusivamente en Amrica del Norte, Europa, Australia y en el Cono Sur de Amrica Latina, emplea slo unas pocas decenas de millones de agricultores que ya no son campesinos. Debido al grado de mecanizacin y las extensas dimensiones de las haciendas administradas por un propietario, su productividad generalmente vara entre 1 y 2 millones de kilogramos de cereales por agricultor.

En agudo contraste, tres mil millones de agricultores estn dedicados a la agricultura campesina. Sus tierras pueden ser agrupadas en dos sectores distintos, con escalas de produccin, caractersticas econmicas y sociales, y niveles de eficiencia muy diferentes. Un sector, capaz de beneficiar la revolucin verde, obtuvo fertilizantes, pesticidas, semillas mejoradas y algn grado de mecanizacin. La productividad de estos campesinos vara entre 10 y 50 mil kilogramos de cereales por ao. Con todo, se estima que la productividad anual de los campesinos excluidos de las nuevas tecnologas est alrededor de 1.000 kilogramos por agricultor.

El radio de productividad entre el ms avanzado segmento capitalista de la agricultura mundial es el ms pobre, que estaba en torno de 10 a 1 antes de 1940, est ahora cerca de 2000 a uno, esto significa que la productividad progres mucho ms desigualmente en el rea de la agricultura y de la produccin alimenticia que en cualquiera de las otras reas. Esta evolucin condujo simultneamente a la reduccin de los precios relativos a los productos alimenticios (en relacin con los productos industriales y de servicios) a un quinto de lo que era hace cincuenta aos atrs. La nueva cuestin agraria resulta de este desarrollo desigual.

La modernizacin siempre combin dimensiones constructivas, especialmente la acumulacin del capital y el aumento de la productividad, con aspectos destructivos: reduccin del trabajo al estado de una mercadera vendida en el mercado, muchas veces destruyendo la base ecolgica natural para la reproduccin de la vida y de la produccin, y polarizando la distribucin de la riqueza a un nivel global. La modernizacin siempre integr simultneamente a algunos, pues los mercados en expansin crean empleos, y excluye a otros, que no fueron integrados en la nueva fuerza de trabajo despus de haber perdido sus posiciones en los sistemas anteriores. En su fase de ascenso, la expansin capitalista global integr a muchos junto con los procesos de exclusin. Pero ahora, en las sociedades campesinas del Tercer Mundo, se excluye un nmero masivo de personas y se incluyen relativamente pocas. La cuestin que se plantea aqu, precisamente, es que si esta tendencia continuar en operar con relacin a los tres mil millones de seres humanos que an producen y viven en sociedades campesinas en Asia, frica y Amrica Latina.

En realidad qu sucedera si la agricultura y la produccin alimenticia fuesen tratadas como cualquier otra forma de produccin sometida a las reglas de la competencia en un mercado abierto y desreglamentado, como fue en principio decidido en la reunin de la OMC en Doha? Ser que tales principios estimularon la aceleracin de la produccin? Alguien podra imaginar que la comida trada al mercado por los tres mil millones de campesinos de hoy, despus de asegurar su propia subsistencia, sera al revs de eso producida por veinte millones de nuevos agricultores modernos. Las condiciones para el xito de una alternativa incluiran: 1) la transferencia de importantes parcelas de buena tierra para los nuevos agricultores capitalistas (y estas tierras tendran que ser arrancadas de las manos de las actuales poblaciones campesinas); 2) capital (para comprar bienes y equipos); y 3) acceso a los mercados consumidores. Tales agricultores en realidad competiran con xito con los millones de millones de campesinos del presente. Pero que sucedera con aquellos millares de millones de personas? En estas circunstancias, acordar con el principio general de la competencia de productos agrcolas y alimenticios, impuestos por la OMC, significa aceptar la eliminacin de miles de millones de productores no competitivos dentro del corto tiempo histrico de unas pocas dcadas. Lo que transformar a estos miles de millones de seres humanos, la mayora de los cuales ya son pobres entre los pobres, es que se alimenten a s mismos con grandes dificultades. En un espacio de tiempo de cincuenta aos, el desarrollo industrial, an en la fantstica hiptesis de una tasa de crecimiento continua del 7% al ao, no podra absorber ni un tercio de esta reserva.

El mayor argumento presentado con el fin de legitimar la doctrina de la competencia de la OMC es que tal desarrollo sucedi en el siglo XIX y en el XX, tanto en Europa como en Estados Unidos, donde se produjo una sociedad urbano-industrial y post-industrial moderna, rica, con una agricultura moderna capaz de alimentar a la nacin y hasta exportar alimentos. Por qu no debera este modelo ser repetido en los actuales pases del Tercer Mundo?.

Este argumento deja de considerar los dos principales factores que tornan casi imposible la reproduccin de este modelo en el Tercer Mundo. Lo primero es que el modelo europeo se desarroll a lo largo de un siglo y medio justamente con tecnologas de trabajo intensivas. Las tecnologas modernas utilizan mucho menos trabajo y los recin llegados del Tercer Mundo, tienen que adoptarlas para que sus exportaciones industriales sean competitivas en los mercados globales. Lo segundo, es que durante aquella larga transicin, Europa se benefici de la migracin masiva para las Amricas de su excedente poblacin.

El argumento de que el capitalismo realmente resolvi la cuestin agraria en sus centros desarrollados siempre fue aceptado por amplios sectores de izquierda, siendo un ejemplo el famosos libro de Karl Kautsky, La cuestin agraria, escrito antes de la Primera Guerra Mundial. La ideologa sovitica hered tal visin y con base en la misma, emprendi la modernizacin durante la colectivizacin estalinista, con dbiles resultados. Algo que siempre fue pasado por alto es el hecho de que el capitalismo, en cuanto resolva la cuestin en sus centros, haca esto generando una gigantesca cuestin agraria en las periferias, la cual slo puede resolverla a travs del genocidio de la mitad de la especie humana. Dentro de la tradicin marxista, slo el maosmo entendi la magnitud del desafo. Por lo tanto, aquellos que acusaron al maosmo de ser una "desviacin campesina" mostraron por esta simple crtica, que les falta la capacidad analtica para comprender el capitalismo imperialista, lo cual ellos lo reducen a un discurso abstracto sobre el capitalismo en general.

La modernizacin a travs de la liberacin del mercado capitalista, sugerido por la OMC y por los que la apoyan, encuadra lado a lado, sin siquiera efectuar la necesaria unificacin, los dos componentes: la produccin alimenticia a una escala global a travs de modernos agricultores competitivos basados sobre todo en el Norte y en el futuro posiblemente tambin en algunos bolsones del Sur, y la marginalizacin, exclusin y el avance del empobrecimiento de la mayora de los tres mil millones de campesinos del actual Tercer Mundo y, finalmente, su aislamiento en alguna especie de reservas. Combina por lo tanto, un discurso pro-modernizacin y dominado por la eficiencia con un conjunto de polticas ecolgicas-culturales de contencin que permitan a las vctimas sobrevivir en un estado de empobrecimiento material (incluyendo el aspecto ecolgico) Estos dos componentes pueden, por lo tanto, complementarse una a otra, al contrario de entrar en conflicto.

Podremos imaginarnos otras alternativas, y haberlas discutido ampliamente? Alternativas en las cuales la agricultura campesina fuese mantenida durante el futuro visible del siglo XXI, pero que simultneamente entrase en un proceso de continuo progreso tecnolgico y social? Por este camino los cambios podran verificarse en una tasa que permitira una progresiva transferencia de los campesinos a los empleos no rurales y no agrcolas. Tal conjunto estratgico de objetivos envuelve complejas polticas alimenticias del campesinado nacional, regional y locales.

A nivel nacional implica macropolticas que protegen la produccin alimenticia del campesinado de la competencia desigual de los agricultores modernizados y de las corporaciones de los agrobusiness, locales e internacionales. Esto ayudar a garantizar precios internos de los alimentos aceptables - separados de los precios de los mercados internos de los alimentos aceptables, separados de los precios de los mercados internacionales, los cuales adems de eso son sustentados por los subsidios agrcolas del Norte rico.

Tales objetivos polticos tambin cuestionan los modelos de desarrollo industrial y urbano, los cuales deberan estar menos basados en prioridades orientadas a la exportacin (por ejemplo: manteniendo salarios, bajos, lo que implica precios bajos para los alimentos) y ms dirigidos a la expansin del mercado interno socialmente equilibrado.

Esto envuelve, en simultneo, un modelo global de polticas con el fin de asegurar la seguridad alimenticia nacional: una condicin indispensable para que un pas pueda ser miembro activo de la comunidad global, disfrutando el indispensable margen de autonoma y capacidad de negociacin.

Los niveles regional y global implican acuerdos internacionales y polticos que se alejen de los principios doctrinarios liberales que rigen la OMC, sustituyndolos por soluciones imaginativas y especficas para diferentes reas, teniendo en consideracin las cuestiones especficas, las condiciones histricas y sociales concretas.

La nueva cuestin laboral

La poblacin urbana del planeta actualmente representa cerca de la mitad de la humanidad, por lo menos tres mil millones de individuos, con campesinos formando un porcentaje estadsticamente no insignificante de la otra mitad. Los datos acerca de esta poblacin nos permiten distinguir entre aquello que podemos denominar clases medias y clases populares.

En la etapa contempornea de la evolucin capitalista, las clases dominantes -propietarios formales de los principales pedios de produccin y administradores superiores asociados a su desempeo- representan slo la minscula fraccin de la poblacin global aunque la tajada que retiran del rendimiento disponible de sus sociedades sea significativa. A esto sumamos las clases medias en el antiguo sentido de la expresin: rentados no asalariados, propietarios de pequeas empresas y administradores medios, los cuales estn necesariamente en decadencia.

La gran masa de trabajadores en los segmentos de produccin modernos est constituida de asalariados que ahora representan ms de cuatro quintos de la poblacin urbana de los centros desarrollados. Esta masa est dividida en por lo menos dos categoras, cuya frontera es visible no slo para el observador externo sino que est realmente viva en la conciencia de los individuos afectados.

Estn aquellos que pueden ser etiquetados como clases populares estabilizadas, en el sentido de que estn realmente seguros en sus empleos, gracias entre otras cosas, a las calificaciones profesionales que les darn poder de negociacin junto a los empleadores y por lo tanto, estn frecuentemente organizados, por lo menos en algunos pases, en sindicatos poderosos. En todos los casos, esta masa trae consigo un peso poltico que refuerza su capacidad de negociacin.

Otros constituyen las clases populares precarias que incluyen trabajadores debilitados por su baja capacidad de negociacin (como resultado de sus bajos niveles de calificacin, su status como no ciudadanos, o su raza, o su gnero) ya sea como no asalariados (aquellos formalmente desempleados y los pobres con empleos en el sector informal) Podemos etiquetar esta segunda categora de las clases populares como "precarios", al contrario de "no integrados" o "marginados", porque estos trabajadores estn perfectamente integrados en la lgica que comanda la acumulacin del capital.

De la informacin disponible para los pases desarrollados y ciertos pases del sur (de los cuales extrapolamos datos) obtenemos las proporciones relativas que cada una de las categoras antes definidas representa en la poblacin urbana del planeta. Aunque los centros representan slo el 18 % de la poblacin del planeta, una vez que su poblacin es urbana en un 90%, ellos constituyen el hogar de un tercio de la poblacin urbana mundial.

Las clases populares representan tres cuartos de la poblacin urbana mundial, la subcategora de los precarios representa dos tercios de las clases populares a una escala mundial. Cerca del 40% de las clases populares en los pases centrales del 80% en los de las periferias, estn en la subcategora de precarios. En otras palabras, las clases populares precarias representan la mitad (por lo menos) de la poblacin urbana mundial, lo cual es mucho ms que esto en las periferias.

Una mirada a la composicin de las clases populares urbanas hace medio siglo, luego de la Segunda Guerra Mundial, muestra que las proporciones que caracterizaban a las clases populares era muy diferentes de aquellas que vinieron a ser.

En aquella poca, la parte del Tercer Mundo no exceda la mitad de la poblacin urbana global (alrededor de mil millones de individuos) contra los dos tercios de hoy. Megaciudades como aquellas que hoy conocemos en prcticamente todos los pases del Sur an no existan. Haba slo unas pocas grandes ciudades, particularmente en la China, en la India y en Amrica Latina.

En los centros, las clases populares se beneficiaron, durante el perodo de post-guerra, de una situacin excepcional basada en los compromisos histricos impuestos al capital por las clases trabajadoras. Este compromiso permiti la estabilizacin de la mayora de los trabajadores en los moldes de una organizacin del trabajo conocida como el sistema de la fbrica "fordista". En las periferias, la proporcin de los precarios -que era, como siempre, mayor de la de los centros- no exceda a la mitad de las clases populares urbanas (contra ms del 70% hoy) La otra mitad an consista, en parte, de asalariados estabilizados en los moldes de la nueva economa colonial y de la sociedad modernizada y en parte en los antiguos moldes de las industrias artesanales.

La principal transformacin social que caracteriza a la segunda mitad del siglo XX puede ser resumida en una nica estadstica: la proporcin de las clases populares precarias asciende de menos de un cuarto para ms de la mitad de la poblacin urbana global, y este fenmeno de pauperizacin reapareci en una escala significativa en los propios centros desarrollados. Esta poblacin urbana desestabilizada aument en medio siglo de 250 millones para ms de 1.500 millones de individuos, registrando una tasa de crecimiento que supera aquella que caracteriza la expansin econmica, el crecimiento de la poblacin o el propio proceso de urbanizacin.

Pauperizacin

No hay palabra mejor para designar la tendencia evolutiva de la segunda mitad del Siglo XX. El hecho, en s mismo, es reafirmado en el nuevo lenguaje dominante: la "reduccin de la pobreza" se torn en un tema recurrente entre los objetivos que las polticas gubernamentales dicen ejecutar. Pero la pobreza en cuestin es presentada slo como un hecho medido empricamente, tanto de forma a travs de la distribucin del rendimiento (lneas de pobreza) o de forma un poco menos grosera a travs de ndices compuestos (tales como los ndices de desarrollo humano propuestos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), sin ni siquiera levantar la cuestin de las lgicas y de los mecanismos que generan esta pobreza.

Nuestra presentacin de estos mismos hechos va ms all porque nos permite, precisamente, comenzar a explicar el fenmeno y su evolucin. Estratos medios, estratos populares estabilizados y estratos populares precarios estn todos integrados dentro del mismo sistema de produccin social, pero ellos cumplen diferentes funciones en el mismo. Algunos, en realidad, estn excluidos de los beneficios de la prosperidad. Los excluidos son tambin una parte del sistema y no estn marginados en el sentido de no estar integrados -funcionalmente- dentro del sistema.

La pauperizacin es un fenmeno moderno que no es enteramente reducible a la falta de rendimiento suficiente para sobrevivir. Es realmente la modernizacin de la pobreza y tiene efectos devastadores en todas las dimensiones de la vida social. Los inmigrantes de las zonas rurales relativamente bien integrados dentro de las clases populares estabilizadas durante la edad de oro (1945-1975) tendan a tornarse trabajadores fabriles. Ahora, aquellos que llegan recientemente y sus hijos estn situados en las mrgenes de los sistemas productivos, creando condiciones favorables para la sustitucin de solidaridades de comunidad por conciencia de clase. En cuanto a eso, las mujeres son an ms vctimas por la precariedad econmica que los hombres, resultando en el deterioro de sus condiciones materiales y sociales. Y si los movimientos feministas, sin duda, consiguieron avances importantes en el mbito de las ideas y del comportamiento, los beneficiarios de estas ganancias son casi exclusivamente mujeres de las clases medias, ciertamente no aquellas de las pauperizadas clases populares. En cuanto a la democracia, su credibilidad -y por lo tanto su legitimidad- es solapada por su incapacidad para reducir la degradacin de las condiciones de una fraccin cada vez mayor de las clases populares.

La pauperizacin es un fenmeno inseparable de la polarizacin a una escala mundial un resultado inherente a la expansin realmente existente, que por esta razn debemos llamar imperialista por naturaleza.

La pauperizacin en las clases populares urbanas est estrechamente ligada a los desarrollos que victimizan a las sociedades campesinas del Tercer Mundo. La sumisin de estas sociedades a las exigencias de la expansin del mercado capitalista sustenta nuevas formas de polarizacin social que excluyen una proporcin cada vez mayor de agricultores del acceso a la utilizacin de la tierra. Estos campesinos que quedaron empobrecidos o sin tierra alimentan -an ms que el crecimiento poblacional- la inmigracin para los barrios de lata. A pesar de eso, todos stos fenmenos estn destinados a empeorar en cuanto los dogmas liberales no fuesen desafiados, y ninguna poltica correctiva dentro de esta estructura liberal pueda controlar su difusin.

La pauperizacin pone en cuestin tanto la teora econmica como las estrategias de las luchas sociales. La vulgar teora econmica convencional evita las cuestiones reales que son colocadas por la expansin del capitalismo.

Esto sucede porque ella sustituye un anlisis del capitalismo realmente existente por una teora de un capitalismo imaginario, concebido como una extensin simple y continua de las relaciones de cambio (del mercado), a pesar de que el sistema funcione y se reproduzca en la base de la produccin capitalista y de las relaciones de cambio (no simplemente relaciones de mercado) Esta sustitucin est fcilmente emparentada con una relacin a priori, que no est confirmada ni por la historia, ni por los argumentos racionales, de que el mercado es autorregulador y produce un xito social. De esta manera, la pobreza slo puede ser explicada por causas que se decretan ser externas a la lgica econmica, tal como el crecimiento poblacional o los errores polticos. La relacin de la pobreza con el propio proceso de acumulacin es separada por la teora econmica convencional. El resultante virus liberal, que contamina el pensamiento social contemporneo y aniquila la capacidad de entender el mundo, para no hablar de transformarlo, penetr profundamente a varias izquierdas constituidas desde la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos actualmente comprometidos en luchas sociales por "otro mundo" y una globalizacin alternativa, slo sern capaces de producir avances sociales significativos, si se liberan de este virus, con el fin de construir un debate terico autntico. En cuanto no se liberen de este virus, los movimientos sociales, aunque sean los ms bien intencionados, permanecern presos en los grilletes del pensamiento convencional y, por lo tanto, prisioneros de propuestas correctivas ineficaces, que son alimentadas por la retrica referente a la "reduccin de la pobreza".

El anlisis aqu esbozado debera contribuir a la apertura de este debate. Esto, porque restablece la pertinencia de la vinculacin entre acumulacin del capital por un lado, y el fenmeno de la pauperizacin social por el otro. Ciento y cincuenta aos atrs, Marx inici un anlisis de los mecanismos que estn detrs de esta vinculacin la cual, a duras penas, fue perseguida desde entonces y de ninguna manera a escala global.

(*) Samir Amin es Director del Foro del Tercer Mundo, en Dakar, Senegal. Activo participante del Foro Social Mundial. Sus libros recientes incluyen Specters of Capitalism: A Critique of Current Intellectual Fashions (Monthly Review, 1998), y Obsolescent Capitalism: Contemporary Politics and Global Disorder, a publicar por la Editorial Zed Books.

Traduccin: Ernesto Herrera



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