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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2007

Cronopiando
La justicia espaola

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Ocurri el jueves en el programa Por la maana de Televisin Espaola. Los conductores del mismo, Manuel Jimnez e Ins Ballester, informan brevemente la decisin de la Audiencia Nacional de mantener la prisin del preso vasco Iaki De Juana. Apenas aportan algn dato sobre un tema que, obviamente, no les resulta cmodo. Jimnez, de hecho, por todo comentario, anima a esperar las razones que hayan podido tener los jueces.

Pero el programa debe continuar, pens tal vez Jimnez antes de encarar el primero de esos dramas humanos de los que se ocupan habitualmente como, por ejemplo, el caso de la familia de un joven gallego muerto a pualadas y que careciendo de recursos para que se haga justicia, necesita un abogado!

Otra vez la justicia como protagonista. Los oigo y pienso en la figura del abogado de oficio, en la necesaria asistencia del Estado, en la imposibilidad de una real justicia si su desempeo depende de que haya recursos para procurarla, pero Jimnez me saca de dudas y pide a la audiencia un abogado que quiera hacerse cargo del caso.

Y no termina ah la cosa. Siguiente suceso. Un guardia civil retirado que haba entrado armado de una pistola y un cuchillo en un bar de su localidad, creo que en Andaluca, dispara y mata a un parroquiano, hiriendo a la duea del bar, a su hijo y a otra persona. La defensa del acusado solicita se considere su enajenacin mental. Oy una voz que le instaba a disparar y, adems, pensaba que le estaban echando veneno en el vaso.

La justicia condena al enajenado a un sanatorio mental.

Cambio de canal pero no de protagonista. De nuevo la justicia, la flamante justicia, en esta ocasin, de la mano del juez Garzn que resuelve prohibir las protestas contra la sentencia de declarar terroristas a organizaciones vascas que ni disponen de armas ni practican la lucha armada. En todo caso, uno crea que el derecho a disentir y a la protesta era constitucional y no estaba sujeto al arbitrio de ningn juez, pero ocurre que no, que entre las atribuciones de la justicia tambin hay que considerar su derecho a permitir o prohibir manifestaciones, concentraciones, actividades sociales, medios de comunicacin incluso, determinar con quin nos podemos reunir o hablar. El 30 de este mes el propio lendakari tendr que responder ante la justicia por haberse reunido y hablado con Otegi, otro ciudadano vasco.

Y no hace ni das que lea, reconozco que sin ningn asombro, que Rafael Vera, el ltimo pistolero del Estado puesto en libertad (entre los escasos que pisaron un tribunal) vive en una finca que le fuera intervenida por la justicia. Otro ex convicto, entre otros cargos, por torturas, secuestro y asesinato, el general Galindo, ahora se dedica a la literatura y, al parecer, con notable xito, para que confirmen algunos descredos hasta que punto la crcel rehabilita.

Y todava me duelen los odos recordando al actual ministro de Justicia, como si sta fuera aleatoria, declarar que instrumentara nuevos cargos a los miembros de ETA que cumplieran sentencia, de manera que todas sus condenas, no importa a cuantos aos ascendieran, fueran perpetuas.

La misma justicia que, en estos das en que se cumple el trigsimo aniversario del crimen de la calle Atocha, todava ni sabe ni le importa qu ha sido de los asesinos de los cinco abogados laboralistas. La misma que consiente y alienta la tortura en comisaras y crceles.

Nadie lo ha expresado mejor que Valle-Incln en sus Luces de Bohemia, cuando Max Estrella, poeta ciego de odas y madrigales que vive de hacer versos y vive miserablemente, nos muestra en su calvario por Madrid el trgico esperpento de una Espaa desgreada y macilenta, cuya leyenda negra es su propia historia, el dolor de un mal sueo, un corral donde el sol es, y no siempre, el nico bien, esa Espaa de ladinos, guindillas y fantoches, en la que los bizarros coroneles se caen de los caballos hasta en las procesiones, donde gobierna el rey de Portugal y es marquesa del Tango, Enriqueta la Pisa-Bien.

-En Espaa todo lo manda el dinero -dice el preso en Luces de Bohemia.

-En Espaa se premia el robar y el ser sinvergenza apostilla el sepulturero.

-Los que tienen a su cargo afirma Max Estrella- la defensa del pueblo son al mismo tiempo sus verdugos, y a eso llaman justicia los ricos canallas!, mientras las leyes reposan en carpetas de badana mugrienta y la autoridad es un pollo chulapn de peinado reluciente que se pasea y dicta: Aqu no se protesta (Serafn); habr que darle para el pelo (Capitn Pitito); Se la est ganando (Guardia).

Hasta que al final pregunta el preso van a matarme qu dir maana esa prensa canallesca?.

-Lo que le manden, le responde Max.

([email protected])



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