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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2007

Peticin de la fiscala para los 24 encausados
Penas de crcel y 150 mil euros de multa por las protestas contra la LOU de Sevilla en 2002

Zaura Rodrguez
Rebelin


Hace ya casi seis aos se produjo la detencin de un grupo de personas, en su mayora estudiantes y la expulsin de cinco de ellos de la Universidad de Sevilla. En la actualidad, est prxima la celebracin de un juicio en el que hay 24 imputados y en el que la fiscala pide para ellos crcel y 150 mil euros de multa. La naturaleza privatizadora de la reforma universitaria planteda por el Gobierno Aznar, que segua la senda marcada por el llamado Informe Bricall publicado en 2000, ocasion entonces una amplia respuesta de rechazo dentro y fuera de la universidad.

Los hechos se remontan a 2001. La nueva Ley Orgnica de Universidades (LOU) del Partido Popular est en fase de anteproyecto. Ya el ao anterior el llamado Informe Bricall impulsado por la Confederacin de Rectores de las Universidades Espaolas (CRUE) y subvencionado entre otros por El Corte Ingls, Telefnica y el Banco Santander haba contribuido a la reconstruccin de parte del movimiento estudiantil en el Estado espaol como reaccin a los nuevos ataques a la Universidad pblica que contena dicho informe.

En la Universidad de Sevilla, en la que los recuerdos de las anteriores luchas estudiantiles se remontaban a veinte aos atrs, ocurre el milagro y de una asamblea de una docena de personas contra el Informe Bricall se pasar en pocos meses a un movimiento asambleario, generalizado y absolutamente masivo que fue capaz de parar la rutina lectiva de la Universidad durante aproximadamente tres meses, de llevar a cabo huelgas-encierro de hasta dos semanas seguidas y de reunir un Comit General de Huelga (CGH), rgano donde se coordinaban todos los comits de huelga que se haban conformado en las todas las facultades, de 200 personas con reuniones semanales en las aulas de las facultades ocupadas. Durante estos encierros los estudiantes organizados fuimos capaces no slo de autogestionar los espacios y la actividad cultural y lectiva de los hasta entonces tristes y funcionales edificios universitarios sino tambin de construir una estructura de contrapoder que prevaleci a los viejos y podridos rganos de decisin y participacin universitarios.

Unos rganos estudiantiles que en su momento fueron la consolidacin de las reivindicaciones del movimiento en los 80. Delegaciones de alumnos y representantes de alumnos en Junta de Facultad obligados a ejecutar las decisiones tomadas en asambleas estatutarias y oficiales. Ellos consiguieron que los Estatutos de la Universidad de Sevilla reconociese el derecho a reunirse en asamblea, con corte de clases, espacio y medios para desarrollarlas en cualquier mbito: clases, facultades y Universidad (Asamblea General), as como a declararse en Asamblea permanente cuando la reivindicacin lo mereciera. Con los aos, esos derechos plasmados sobre el papel gracias a aquellas luchas se convirtieron en papel mojado: delegaciones que no convocaban asambleas o asambleas muy minoritarias que se convirtieron en una mera excusa para el absentismo ms desidioso. Cuando el auge de la movilizacin nos lo permiti nosotros conseguimos utilizar aquel instrumento para llenarlo de contenido y...de gente, de miles de estudiantes que por primera vez en sus vidas volvan a experimentar aquella vieja inquietud que mueve a la lucha convencida por lo que es justo.

Ingenuos, llegamos a pensar que en aquellos das todo se urda en nuestras asambleas, entre aquellas paredes que pensamos nuestras. Lo ocupamos casi todo, casi todo pero no el Rectorado. Los rectores, esos hbridos entre polticos profesionales de segunda y grises burcratas, haban desempeado un importante papel al principio de la lucha. Movidos por intereses corporativos y poltico partidistas se pronunciaron contrarios al anteproyecto de LOU. El Rector de la Universidad de Sevilla, Miguel Florencio Lora, lleg a convocar un paro patronal a principios del mes de Noviembre en contra de la propuesta legislativa. Se coloc su ropa ms cmoda para encabezar alguna manifestacin y poco le falt para enristrar algn megfono. Pero ni siquiera la respetable voz de los rectores consigui para la LOU, eso o ms bien se dieron por satisfechos con alguna modificacin que no los dejaba en tan mal lugar.

La LOU se aprueba en Diciembre en el Congreso y desde el movimiento se decide pasar a una segunda fase: la desobediencia civil de los claustros universitarios a la Ley. La esperanza: algunas universidades, la de Girona por ejemplo, se declararon en desobediencia. En Sevilla, donde el movimiento segua fuerte, o eso creamos los ms militantes, decidimos aprovechar las vacaciones navideas para acampar frente al Ayuntamiento de la ciudad y mantener avivado el fuego de la movilizacin. Como ejemplo: las recientes acampadas de los obreros de Syntel. All trasladamos el cada vez ms pequeo espacio que habamos construido en los encierros. El objetivo: presionar al Rector para que convocara un Claustro extraordinario donde conseguir una declaracin desobediente. Despus de 49 das de acampada, cuando varios dispositivos de la polica nacional y local nos desalojan a las 4 de la maana, ellos ya saban que slo quedbamos los ms comprometidos y que no iban a encontrar demasiada resistencia ni individual ni social.

Dos das despus, una reunin que pareca hecha a medida de las circunstancias: una Junta de Gobierno, rgano ejecutivo muy minoritario, que aprobara la definitiva adaptacin de la Universidad a la nueva LOU. Indignados por el desalojo, desesperados por lo que era casi un hecho, los que seguamos luchando contra la aplicacin de aquella Ley decidimos que el Rector no poda abrir y cerrar el grifo de las movilizaciones a su antojo y que si todos habamos sacrificado cosas en la lucha todos tenamos derecho a participar en la capitulacin o en la decisin de si capitular o no, todos...o al menos un rgano ms mayoritario y representativo. Pedamos la convocatoria de una Asamblea de Universidad donde debatir la nueva situacin y poder plantear al menos la posibilidad de la desobediencia. Peticin en mano nos plantamos en la puerta del Rectorado, donde se convoc la reunin, y nos encontramos con las puertas cerradas, esas puertas nunca estn cerradas, y con todo el personal de seguridad de la Universidad impidindonos el paso.

Entonces rompimos y traspasamos, no slo unas puertas muy antiguas, sino tambin la frontera simblica y socialmente aceptada que separa la imagen inofensiva que da una trayectoria de acciones simpticas e imaginativas y que provocaban una sonrisa hasta en nuestros mayores enemigos (habamos desplegado pancartas desde monumentos simblicos de la ciudad, habamos bailado y actuado en la calle, impartido clases en las plazas, habamos hasta grabado un disco contra la LOU!), de la imagen cien veces condenable de la pura violencia y la sin razn. Todo lo que vino despus fue fcilmente asumible y hasta aplaudido no slo por el ala ms reaccionaria de la Universidad y de la sociedad, sino tambin por los tantos compaeros que se quedaron por el camino cuando no pudieron seguir el ritmo de una vanguardia bien definida y volvieron, poco a poco, sin que a penas nosotros, ingenuos, nos diramos cuenta, al runrn cotidiano de los exmenes de febrero, al caf malo de la facultad y la muerte de espritu cotidiana de las clases de desidia que volvieron a su sitio en la Universidad, a aquellas aulas que un da, ingenuos, pensamos nuestras.

15 detenidos, 24 imputados y 5, los que haban sido portavoces del CGH, expulsados de la Universidad. Como irregularidad destacable cabra mencionar que el Rector aplica para las expulsiones un Reglamento Universitario que data del ao 1954. Entre los imputados, un abogado que vena a atender a los detenidos y acab compartiendo calabozo, un aparcacoches ex-toxicmano que pas de aparcar en los alrededores de la Universidad a participar de las asambleas y prepararse las pruebas de acceso a la Universidad para mayores de 26 aos, un tcnico del Ayuntamiento que se nos une durante la Acampada y muchos estudiantes de trayectoria impecable que no se plantearon si quiera la posibilidad de asistir a algn examen aquel 8 de febrero.

Las lecciones fueron muchas pero desgraciadamente no qued nadie para trasmitirlas a las generaciones nuevas. Nos venci a partes iguales la represin y el cansancio. A las generaciones de nuevos estudiantes les legamos una derrota y una masa crtica bajo mnimos en la Universidad. Esperamos que se anule algn da la condena de Ssifo que tuvo que ocupar todo su tiempo en llevar una roca hasta la cima de una montaa de la que caa irremediablemente por su peso justo antes de tocarla (utilizando el smil de Carlos Sevilla en Surfeando con Ssifo) y el movimiento estudiantil que venga pueda mantener sin romperse el hilo histrico no slo de las luchas sino tambin de la solidaridad con los que fueron castigados por defender lo justo.

La Red de apoyo a los estudiantes antiLOU de la Universidad de Sevilla estn haciendo una campaa de solidaridad que va desde recabar apoyo poltico, denunciar la represin y por supuesto colectar fondos para que la lucha no cueste tan cara. Se puede contactar con ellos en: [email protected]



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