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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2007

Crtica de la pelcula Noticias de una guerra, de Eterio Ortega (2006)
Obscenidad de los paisajes

Juan Miguel Company
Rebelin



En ms de una ocasin, viendo Noticias de una guerra (Eterio Ortega, 2006), meestuve acordandode un notorio texto crtico de Jacques Rivette -que el tiempo ha convertido en clsico- a propsito de Kapo (Gillo Pontecorvo, 1960), dondeel cineasta francsplanteaba sin ambages que el travelling que acerca la mirada del espectador hacia cuerpo del personaje de Emmanuelle Riva (muerta al arrojarse sobre las alambradas electrificadas del campo de concentracin), travelling que buscaba el reencuadre artstico del cadver en un intento de enfatizar dramticamente su suicidio, era un gesto abyecto de Pontecorvo, merecedor de su desprecio. Treinta aos despus, Sege Daney, sin duda alguna el crtico cinematogrfico ms agudo de mi generacin, escriba un texto, El travelling de Kapo, con el que deseaba iniciar su libro ms personal (Persvrance), publicado como pstumo por Serge Toubiana tras su muerte y que conservaba, empero, ese gesto textual y moral con el que Daney quera comenzarlo.

Hablar de moral en el cine de hoy es, tal vez, un exceso. El relativismo posmoderno en el que vivimos nos hace asentir a una lgica del mercado cuyo destino final nos obliga a adoptar, en el mejor de los casos, la moral del sometido, del esclavo ante el discurso del amo que le arrebata todo, incluso su saber. En el mbito del cine espaol se ha desarrollado ltimamente un tipo de films que, precisamente por trabajar en los lmites de la ficcin, activa en el espectador un saber que puede expresarse en trminos de verdad. Los frutos del Mster en Documental de Creacin, auspiciado por Jordi Ball en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, son de sobra conocidos: pelculas como En construccin (Jos Luis Guern) y El cielo gira (Mercedes lvarez, 2004), no slo han cosechado premios internacionales, sino que tambin han llegado y conmovido a su pblico. No parece ser ste el destino de Noticias de una guerra, probablemente desparecida del cartel de estreno cuando ustedes lean estas lneas. Cabra especular sobre por qu esto ha sido as. Y cabra responder que, detrs de las operaciones del film se esconde un problema tico similar al que desatara, en su momento, la ira de Rivette. Remitindonos al Godard de los aos sesenta, quien postulaba que un travelling es una cuestin de moral, deberamos plantearnos que, precisamente por ello, no cualquier procedimiento cinematogrfico es pertinente para transmitirnos un saber informativo social y polticamente til.

Noticias de una guerra aparece asesorada por Santos Juli, un historiador en nada asimilable al actual revisionismo sobre los aos de la Segunda Repblica y la Guerra Civil, practicado por paniaguados escribidores al servicio de los intereses del Partido Popular y cuyos nombres no van a ensuciar esta pgina. Empero, la rentabilidad poltica que el film pueda aportar a esos retoos del franquismo, que intentan denodadamente implantar su podrida moral de vencedores en la actual sociedad espaola, me resulta evidente.

En primer lugar, Eterio Ortega ha procedido a doblar sistemticamente las voces protagonistas, algunas de las cuales estn grabadas a fuego en el inconsciente del espectador. De esta suerte, la aflautada vocecilla de Franco se ve sustituida por otra de ms compactas y viriles resonancias. Dobladas estn las voces de Companys, de Azaa, de la Pasionaria. Y tambin, en el colmo del despropsito, la de Jos Antonio Primo de Rivera en una alocucin hecha originalmente en un correcto francs y la de Buenaventura Durruti, del cual no se conserva testimonio sonoro alguno, poniendo en su boca triviales tpicos de estrategia militar. Si todos hemos visto esas imgenes de trgicas mujeres enlutadas ante los cadveres de sus hijos en los primeros bombardeos de Madrid, ahora omos tambin sus quejas y gimoteos. Mejor dicho: omos a la dobladora de turno en el estudio esforzndose por parecer pattica. Se podr argumentar -y, de hecho, Eterio Ortega se ha expresado en esa direccin- que en el film no se trataba tanto de restablecer el documento como de ficcionalizarlo, con lo cual no se descubre nada nuevo: todo documental es un relato de no ficcin. Y el relato, qu duda cabe, tambin tiene sus leyes. Y es ah donde la pelcula subleva, donde la indignacin de este espectador se desborda. Porque, siguiendo esa lgica irresponsable de mantener una imposible neutralidad ante los hechos, el realizador muestra el asesinato, por parte de pistoleros de la derecha, del teniente de la Guardia de Asalto Jos Castillo como una sombra que cae, proyectada en un muro, mientras que el tiro en la nuca, a manos de compaeros de Castillo, que acaba con la vida del diputado fascista del Bloque Nacional Jos Calvo Sotelo es un hecho visto por el espectador con todo detalle. Si tenemos en cuenta que ambos crmenes contribuyeron a enrarecer ms an el clima de crispacin conducente a la asonada militar contra la Repblica, dnde estara aqu esa supuesta objetividad del punto de vista? No es lo mismo la contundencia de un cadver arrojado en la acera que una sombra fugaz, evanescente y engaosa. Al margen de las posturas cvicas que Elas Querejeta y Eterio Ortega puedan mantener en su cotidiano batallar, en su real socializado, en trminos representacionales y de discursividad cinematogrfica estn, formalmente, justificando el golpe militar faccioso. Y no contribuye mucho a clarificar el panorama la metonmica presencia de un lgubre militar redactando a mquina -y leyendo en voz alta al tiempo que lo escribe- la proclama del levantamiento y al que slo el saber previo del espectador puede dar la identidad del general Mola (por sus gafas de aro redondo): un nuevo avatar de la siniestra e indeterminada (por abstracta) voz de la ETA en Asesinato en febrero (2001), el tambin fallido intento, desde mi opinin, por parte de Ortega/Querejeta en incidir sobre hechos que a todos nos preocupan.

Si eres respetuoso con la realidad, sta nunca te defrauda, deca Rossellini. Los artfices de Noticias de una guerra no lo son con la memoria de los vencidos y la obscena manipulacin de la banda sonora es prueba fehaciente de ello. Ni siquiera la hiriente y chulapesca entonacin con la que Fernando Fernndez de Crdoba lee el parte final de la guerra ha sido aqu respetada. La presencia, en cambio, de alguna cancin de las Brigadas Internacionales arroja, si cabe, ms lea al fuego: el tpico de una guerra romntica, donde los vencidos luchaban por excelsos ideales de pan, tierra y libertad es, a estas alturas, una despreciable e interesada mistificacin de los vencedores. Haba algo ms que una Espaa luchando contra otra en nuestra guerra civil.

Juan Miguel Company es profesor del Departamento de Teora de los Lenguajes (Universidad de Valencia, Espaa) y crtico cinematogrfico.



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