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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2007

Ms de lo mismo (es posible un final no dialogado del conflicto vasco?)

Javier Ortiz
javierortiz.net


Dice el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, que actualmente no hay condiciones para buscar el final dialogado del terrorismo. Es evidente que dos no dialogan si uno no quiere, y ETA ha demostrado que lo que entiende por dilogo no es tal. Dijo que aceptaba el esquema expuesto por Arnaldo Otegi en Anoeta, pero era falso, y la prueba de ello ratificada trgicamente en Barajas hace un mes es que, en lugar de limitarse a negociar las condiciones necesarias para la extincin de su actividad violenta, se empe una y otra vez en imponer condiciones polticas a la marcha hacia ese objetivo. As las cosas, y mientras sigan as, es verdad: no puede afrontarse un final dialogado del terrorismo.

Ahora bien: es posible un final no dialogado del conflicto? O, dicho de otro modo, cabe acabar con ETA por la va de la represin policial y judicial, local e internacional? De atenernos a la experiencia, parece obligado ponerlo en duda. Cuando lleg al Gobierno, Jos Mara Aznar asegur que lograra ese objetivo en seis aos. Jaime Mayor Oreja redujo el plazo a un lustro. Resulta obvio que ambos erraron en sus clculos. De entonces a aqu y ya desde antes, la represin policial y judicial ha mermado las fuerzas de la organizacin de manera muy sensible. Convendr recordar que hubo aos en los que no pasaba semana sin que se produjera un atentado sangriento de ETA.

Pero una cosa es debilitar y otra, muy distinta, aniquilar, como se ha demostrado. Siempre que cuente con gente decidida, conseguir dinero y armas, sea robndolas o comprndolas. De modo que la clave es si cuenta con gente decidida. Y nada autoriza a pensar que le falte. La reciente catalogacin legal como terroristas de las organizaciones juveniles de la izquierda abertzale puede aportarle un incremento militante de cierto peso.

Doy por supuesto que cada vez actuar en condiciones ms precarias, con gente ms inexperta, con peor infraestructura, con menos respaldo social, ms acosada. Pero no me parece exagerado augurar que pueden pasar muchos aos, decenios incluso, hasta que toque fondo. Lo que se traducir en ms vctimas, ms dolor, ms tensiones, ms sobresaltos.

El nico modo de acelerar ese proceso, tal como veo yo las cosas, es ejercer una accin poltica decidida sobre los sectores sociales que le proporcionan a ETA su base social, representados por la izquierda abertzale. Una accin destinada a llevarles al convencimiento de que sus aspiraciones polticas pueden ser defendidas por vas democrticas e institucionales, y que la nica condicin para su progreso es que logren ganarse el respaldo de la ciudadana. Que el recurso a las armas no slo es criminal, sino tambin intil o, todava ms, perjudicial para sus propios anhelos polticos. Es lo que en su da se acord en el Pacto de Ajuria Enea, suscrito incluso por los actuales integrantes del PP.

Sucede que hay poderosas fuerzas que no tienen el menor inters en una apuesta como sa, porque no estn dispuestas a aceptar que las ideas de la izquierda abertzale puedan tener va libre, ni por las malas ni por las buenas. Con lo cual cabe que nos toque seguir en las mismas durante ni se sabe cunto.



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