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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2007

Boteros en vivo
Huellas

Jos Mercader
Rebelin


 

 

 

Botero II por Mercader

 

 


Ayer disfrut de la exposicin de Fernando Botero inaugurada en el Museo de Arte Moderno de Quebec.

 

Es una muestra exquisita como toda la obra de Fernando. Es a la vez un recorrido por los aos de su mgica prctica en el arte, desde sus muecas o Mona Lisa a la edad de 12 aos, hasta casi hoy. No haba ni un solo trabajo de su serie Abud Ghraib la cual coment en un trabajo anterior. Y no haba porque esa serie es un conjunto en s que recorre los museos de pas en pas. No est a la venta y tiene la intencin , segn ha dicho Fernando, de sensibilizar al mundo ante prcticas que se crean inexistentes en el convivir moderno de la humanidad. Y a mi entender es una exposicin que va mas alla de la simple denuncia de una crcel aislada en un pas lejano, es una muestra con una fuerza plstica y un contenido social convincente. A la Onu le corresponde que se cierre Guantnamo, y se vuelva al estado de derecho existente antes de que los republicanos de Nixon tomaran las riendas de ese poderoso pas que es Estados Unidos hasta llegar a las locuras del Bush de hoy da.

 

La muestra de Quebec se abre con una enorme escultura de una de sus ninfas sentada sobre un toro, desnuda, mirando la nieve de afuera y la gente que entra apresuradamente tratando de escapar a los efectos del -20 . La segunda bienvenida nos la da otra musa acostada, desnuda, fumndose un cigarrillo de bronce. Diferente a las que existen en Venecia y Pars donde los nios pueden subirse a las nalgas o a la cabeza, esta est celosamente cuidada para que ni se toque.

 

Se puede apreciar tambien una enorme mano de seis y pico de pies de altura. El resto de las esculturas son del tamao que el autor las concibi trabajndolas en arcilla para ser reproducidas a gran escala en las fundiciones.

 

Las telas se reparten en dos salones donde se pueden apreciar algunas de sus obras clsicas y otras telas menos conocidas. Tambin varios dibujos.

 

Lo mas impactante de Botero es su genial idea del gran formato de cualquiera de sus pinturas. Enfrentarse a una pera gigantesca es una experiencia que le puede abrir y cerrar el apetito a cualquiera. Lo mismo que sus inflados biscochos rosados visitados por una que otra mosca ocasional para darle un toque de realismo y de comicidad.

 

Claro de eso se trata, me refiero a este artculo, de rasaltar ese aspecto cmico que va de la mano con una obra pesada y seria. A Botero no hay quien le hable de ''sus gordas'', l insiste, corrige , reclama, que sus figuras no son gordas, sino que hay que ver su trabajo como una dedicacin a destacar el volmen de las cosas, de las figuras. Sin embargo l acept la publicacin de una de sus pinturas, ''una familia'', un leo de 1989, para que fuese portada de la revista Time (Time, january 16, 1995). Se ilustraba un trabajo sobre la gordura de los americanos bajo el ttulo ''Girth of a nation'' que parodiaba otro de una pelcula de David Griffith (Birth of a nation).

 

Fernando logra con su coherente obra, desmistificar la copia. El plantea que cualquier variacin aportada a cualquier obra existente es parte de la creacin del ser humano. De esta manera se pueden apreciar variantes a su modo, de Ingres, Piero de la Francesca, Raphel... sin olvidar que cuando expuso su Gioconda en el Moma, obtuvo mas visita que la verdadera, expuesta al mismo tiempo en el Museo Metropolitano de New York. Con esa exposicin fue el nico aceptado en ese entonces con un estilo figurativo, dado que lo que estaba de moda era la abstraccin, y que como una verdadera locura se instal por todos lados, hasta en la galera Nouveau de Porfirio Herrera.

 

Y siento que uno de los mayores logros de Fernando en su arte, es el poder lograr una reaccin de su pblico, una reaccin de gozo, de risa. Un trabajo que no diga nada, que deje al pblico indiferente, pronto pasa al olvido.

 

Otro aspecto de la obra de Botero es que nos lleva a su pas natal, Colombia, con sus presidentes a caballo entre platanares, sus obispos paseando con sus sombrillas, sus bailes, su violencia, sus monjas, sus santos y sus diablos, sus traficantes de drogas, sus revolucionarios, su gente sencilla de la calle... Se nota tambin su vivencia en Espaa y las corridas o masacres de toros, su recorrido por los grandes museos los que sin duda le dieron una fuerza extraordinaria para realizar su gigantesca produccin.

 

Yo no creo en las clasificaciones; pero es innegable que al ver el retrato de Picasso, de Courbet, de Giacometti, de Ludovico y sus esposa... no puedo dejar de pensar en la caricatura, en el arte de la caricatura.

 

Senta que a medida que recorra la muestra, rejuveneca, a pesar de estar de cumpleaos. Re a todo dar, compart con mi hijo Leonard todas las ocurrencias de Fernando. Pero lo mejor y lo que mas nos hizo reir, con la venia del volumen, fueron los personajes que vean la exposicin. Ocurri como en aquella pelcula de Woody Allen donde uno de los personajes de un film sale del teln, cobra vida y se mezcla en la aventura con algunos de los expectadores de la misma. Al parecer muchas personas, sobrecargaditas de volmen, se animaron a ir al museo, como si hubiesen sentido que se les renda homenaje... eran Boteros en vivo !

 

 



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