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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-01-2007

El potencial revolucionario de Internet est lejos de ser evidente
En ti ms que t mismo

Slavoj Zizek
In These Times va Indymedia Barcelona

El autor pretende desarrollar una rplica a la reciente eleccin del "internauta" (t!) como personaje del ao por la revista TIME, y los problemas y contradicciones de la construccin ideolgica subyacente de democracia digital.




En Diciembre, el honor de "Persona del Ao" de la revista Time no les cay a Ahmadinejad, Chavez, Kim Jong-Il, ni a ningn otro de los sospechosos habituales, sino que fue para "t": para todos y cada uno de nosotros, creadores de contenidos en la World Wide Web. La portada del Time mostr un teclado en blanco con un espejo como monitor del ordenador, permitindonos a cada uno de nosotros vernos como reflejo. Para justificar esta eleccin, los editores citaron el giro global de las instituciones terrestres a la emergente democracia digital donde los individuos -t- son ambos ciudadano y rey.

Hubo ms en esta decisin de lo que parece a primera vista, y ms que el sentido habitual del trmino. Si hubo en algn momento una eleccin ideolgica, consisti en esto: El mensaje -la nueva ciberdemocracia permite a millones que se comuniquen y organicen, circunvalando al control estatal centralizado- enmascara una serie de inquietantes huecos y tensiones.

Primero, la irona obvia, todo el que mira la portada del Time no ve a los otros con los que se supone que ha de estar en comunicacin directa. Ven la imagen espejada de s mismos. No es sorprendente que Gottfried Leibniz, el filsofo alemn del siglo XVIII que invent el sistema binario, sea una de las referencias filosficas predominantes para los tericos del ciberespacio: Consideremos su concepto metafsico de "mnadas", esas entidades de la percepcin que son al reino mental como son los tomos a lo fsico, pero "sin ventanas" que se abran directamente a la realidad exterior. No tiene eso un inquietante parecido con aquello a lo que somos reducidos al sumergirnos en el ciberespacio? La tpica persona que navega hoy sentndose sla frente a la pantalla de un PC, est convirtindose cada vez ms en una mnada sin una ventana directa a la realidad, encontrando slo simulacro virtual, y aun as cada vez ms inmersa en la red global, comunicndose sincronizadamente con el planeta entero.

Una de las ltimas modas entre los radicales sexuales es el "masturbathon", un evento colectivo en el que cientos de hombres y mujeres gozan por motivos de caridad. Los masturbathones construyen un colectivo de individuos que estn preparados para compartir algo con otros. Pero que estn compartiendo? El solipsismo de su propio gozo estpido. Uno puede conjeturar que el masturbathon es la forma de sexualidad que se adapta perfectamente a las coordenadas del ciberespacio.

Esto, sin embargo, es slo parte de la historia. Adems, el "t" que se reconoce a s mismo en su imagen en la pantalla se encuentre profundamente dividido: nunca soy simplemente la persona que soy en la pantalla. Primero se encuentra el (obvio) exceso de m como persona fsica "real" sobre mi persona en la pantalla: a los marxistas y otros pensadores en disposicin a la crtica les gusta destacar que la supuesta "igualdad" en el ciberespacio es engaosa. Ignora todas las disposiciones materiales complejas (mi riqueza, mi posicin social, mi poder o su falta, etctera). La inercia de la vida real desaparece magicamente en la navegacin sin friccin en el ciberespacio. Lo que la Realidad Virtual provee es la realidad en s misma deprivada de su sustancia. Del mismo modo en que el caf descafeinado huele y sabe como el caf real sin ser la cosa real, mi persona en la red, el "t" que veo ah, siempre es ya un Yo descafeinado.

En segundo lugar, est el efecto opuesto y a la vez mucho ms inquietante: el exceso de mi persona en la red sobre mi persona "real". Nuestra identidad social, la persona que asumimos ser en nuestra interrelacin social, es ya de por s una "mscara", ya que implica la represin de los impulsos que no nos resultan admisibles. Sin embargo, es precisamente bajo las condiciones de "tan slo jugar" que las reglas que regulan los intercambios en nuestra "vida real" son suspendidos temporalmente, que podemos permitirnos desplegar estas actitudes reprimidas. Pensemos en el proverbial impotente y tmido que mientras participa en un juego interactivo en el ciberespacio, adopta la identidad de un asesino sdico o de un seductor irresistible. Es demasiado simple decir que esta identidad es tan slo un suplemento imaginario, una huda temporal de la impotencia en su vida real. La cuestin no est ah; y es que puesto que l sabe que el juego interactivo dentro del ciberespacio es "tan slo un juego", entonces puede "mostrar su verdadero yo" y hacer cosas que nunca hara interactuando en la vida real. Tras la apariencia de una ficcin, se articula la verdad sobre uno mismo. El propio hecho de que perciba mi propia autoimagen virtual como mero juego me permite suspender los obstculos habituales que evitan que haga efectivo mi "lado oscuro"; en el espacio, se dan alas a mi "Ello".

Y lo mismo sucede con la gente con la que me comunico en el ciberespacio: nunca puedo estar seguro de quin son. Son "realmente" de la forma en que se describen a s mismos? Hay una persona "real" detrs de la persona de la pantalla, o es esa identidad virtual una mscara para varias personas distintas? Posee y manipula la misma persona "real" varias identidades virtuales distintas? O quiz estoy tan slo relacionndome con una entidad digitalizada que no se corresponde a ninguna persona "real"? Brevemente, "interfaz" significa precisamente que mi relacin con el Otro nunca es cara a cara, que se encuentra siempre mediada por la maquinaria digital interpuesta cuya estructura es la de un laberinto. Yo "navego", errante en este espacio infinito donde circulan los mensajes libremente sin destino fijo, mientras que el Todo de ello -esta circuitera inmensa de "murmullos"- permanece siempre ms all del alcance de mi comprensin. El anverso de la democracia directa del ciberespacio es esta magnitud impenetrable y catica de mensajes y sus circutos que siquiera el mayor esfuerzo de mi mente puede comprender. Emmanuel Kant lo habra llamado un Sublime del ciberespacio.



Hace ms o menos una dcada, hubo un llamativo anuncio de cerveza en TV en Inglaterra. Su primera parte pona en escena el conocido cuento de hadas: una chica caminaba por un riachuelo, vea una rana, la tomaba con cuidado en su seno, la besaba, y por supuesto, la fea rana se converta milagrosamente en un bello hombre jven. Sin embargo, la historia an no haba terminado: El hombre joven lanza una mirada codiciosa a la chica, se le acerca y la besa tal que ella se convierte en una botella de cerveza que el sostiene triunfante en su mano. Para la mujer, su amor y afeccin (sealado por el beso) puede convertir una rana en un hombre bello, mientras que para el hombre, es reducir a la mujer a lo que el psicoanlisis llama un "objeto parcial", aquello en t que me hace desearte. (Por supuesto, la contrarrplica obvia feminista sera que lo que la mujer percibe en su experiencia diaria del amor es exctamente lo opuesto: Una besa a un bello hombre jven y, despus de acercarse demasiado a l, cuando ya es demasiado tarde, se da cuenta de que basicamente es una rana).

La pareja real de hombre y mujer est pues bajo el embrujo de la figura estrafalaria de una rana abrazando una botella de cerveza. Lo que escenifica el arte moderno es precisamente este espectro subyacente: Se puede imaginar facilmente a un Magritte pintando una rana abrazando una botella de cerveza, con el ttulo "Un hombre y una mujer" o "La pareja ideal" (la asociacin aqu con el famoso "burro muerto sobre un piano" de Luis Buuel est plenamente justificada). Ah reside la amenaza del juego en el ciberespacio en su punto ms elemental: Si un hombre y una mujer interactan en l, lo hacen bajo el espectro de una rana abrazando una botella de cerveza. Ya que ninguno de los dos es consciente de ello, estas discrepancias entre lo que "t" realmente eres y lo que "t" pareces ser en el espacio digital puede acabar en una violencia salvaje. Despus de todo, cuando descubres de pronto que el hombre que ests abrazando realmente es una rana, no te tienta aplastar a la viscosa criatura?


Traducido por http://www.decondicionamiento.org


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