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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2007

La estrategia del Grupo Prisa en Venezuela
Los miedos al cambio de El Pas (II)

Alejandro Pedregal
Rebelin



Este segundo artculo [1]analiza la estrategia meditica del Grupo Prisa con respecto a Venezuela centrndose en un segundo editorial aparecido en El Pas el 11 de enero de 2007 bajo el ttulo Chvez: recta final[2] que ahonda en las preocupaciones que para dicho medio suscitan las decisiones adoptadas por el presidente de Venezuela desde su reeleccin en diciembre de 2006.

El comienzo del mismo recoge el tono jocoso con el que acostumbra a tomarse la poltica de Chvez el prestigioso medio, lejos del carcter diplomtico con el que trata a la mayora de jefes de estado: Hugo Chvez tiene aficin a ponerlo todo en palabras, con formulaciones esotricas como repblica bolivariana o futuribles como el socialismo del siglo XXI, ambas reputadas metas hacia las que se supone que va el sistema poltico venezolano.

Por suerte, lenguaje periodstico del carcter de formulaciones esotricas o futuribles hablan ms del carcter ideolgico del propio peridico que de su calidad y profundidad en el anlisis poltico. No se fundamentan en dato alguno, sino que reflejan ciertos prejuicios polticos o alergias verbales. Como no manejo el tan preciado libro de estilo del que presume El Pas, desconozco a qu es aplicable calificativos de ese tipo, pero asumo que tan formulacin esotrica es la expresin repblica bolivariana como monarqua constitucional (si nos detenemos a analizarlo con cuidado, incluso la segunda tiene un carcter an ms esotrico, por motivos histricos de fcil comprensin). Lo de futurible resulta casi ms ridculo, ya que es funcin inexcusable de un poltico hablar de polticas futuribles, en Venezuela igual que en el resto del mundo. En cualquiera de los casos, para El Pas estas expresiones de Chvez no pasan de ser reputadas metas hacia las que se supone que va el sistema poltico venezolano, pero que en el fondo tienen relentes de un preocupante autoritarismo.

A partir de aqu, el peridico se extiende en constatar esas seales de preocupante autoritarismo que ya empezaba a exponer en su editorial del 6 de enero de 2007: El primer paso ha sido simblico: anunciar un nuevo bautizo de la que ya haba cristianado como Repblica Bolivariana de Venezuela, que se llamar tambin Socialista.

Como el propio medio lo califica de simblico, la verdad es que no creo que haya que prestarle ms atencin. Es el derecho legtimo de un pas ponerle el nombre que se elija para representar su carcter de la mejor manera posible, y por tanto resulta cmico que un peridico de este prestigio haga de eso un signo de preocupante autoritarismo. En cualquier caso, referirse a los cambios en el nombre del pas con el calificativo que se utiliza (cristianado) no hace ms que ofrecernos ms muestras de las tendencias polticas que sostiene el medio, en lugar de aclararnos algo sobre el particular que se estudia. Pero lo mejor est an por venir: Pero otras medidas son radicalmente materiales, como es la inminente nacionalizacin de la Compaa Annima Nacional Telfonos de Venezuela, de la que Telefnica de Espaa controla algo ms de un 6%, junto a las elctricas, y otras empresas an por determinar, que se consideran estratgicas. Tanto Telefnica como la petrolera espaola Repsol, que tambin tiene intereses significativos en el pas, descartan que las medidas puedan afectarlas gravemente, pero la inquietud planea sobre la economa venezolana, mientras la Bolsa caraquea caa un 38% en slo dos das.

Cundo se entiende que la nacionalizacin de los recursos energticos y de comunicacin es un signo de autoritarismo? Cuando los intereses privados dominan el sector, porque en la misma medida se podra entender que las decisiones de privatizar estos sectores (o de cualquier otro) de manera unilateral por gobiernos electos son signos de preocupante autoritarismo. Estos procesos sin embargo ocurren todos los das en buena parte del mundo, en la mayora de los casos sin haberlos integrado con claridad en los programas electorales, sino utilizando ambigedad lingstica en busca del apoyo electoral. Sin embargo, Chvez, que como bien dice El Pas, tiene aficin a ponerlo todo en palabras, lo haba dejado claro durante su campaa. Es decir, sus electores aprobaban estas polticas. Pero para El Pas parece ser que lo democrtico no es que esas polticas reciban el apoyo popular de ms del 63% de la poblacin sino del sector privado y la oligarqua, como bien acostumbramos a hacer en otras latitudes para escapar as del proecupante autoritarismo que sera cumplir con el programa electoral que se ha presentado ante los electores.

Este temor lo concreta el editorial en las empresas espaolas Telefnica y Repsol. El Grupo Prisa (al que pertenece el diario El Pas) comparte con Telefnica el control del conglomerado televisivo Sogecable que comercializa el Canal Satlite Digital. Tanto el Grupo Prisa como Telfonica han emprendido operaciones comunes en Amrica Latina, especialmente en la radio en Argentina. Por otro lado, Repsol y Prisa han ido de la mano en el caso del gas boliviano y desarrollan estrategias conjuntas para favorecer los intereses de ambos, como el seminario que organiz el Grupo Prisa en Bolivia bajo el ttulo Nuestro Gas Ms All de la Poltica [3]. Hay que agradecerle a El Pas que d algunas de las claves de su preocupacin de manera tan explcita, que estn lejos de los pretendidos principios democrticos con los que adorna su retrica. Por el contrario el peridico se erige en salvaguarda meditica de sus compaeros de viaje empresarial, asumiendo incluso su papel voluntario de vanguardia en dicha labor cuando en sus lneas reconoce: Tanto Telefnica como la petrolera espaola Repsol, que tambin tiene intereses significativos en el pas, descartan que las medidas puedan afectarlas gravemente (la cursiva es ma). Resulta irnico que se reconozca que estos no ven peligrar sus negocios por estas medidas y an as esos temores destaquen en el editorial. Desde luego hay que valorar que el medio del Grupo Prisa asuma su papel estratgico con tanta eficacia; y desde luego debe tener ganada justificadamente la admiracin y el respeto de sus socios empresariales. De ah su reconocido prestigio.

En cuanto a los datos que hacen referencia a la Bolsa de Caracas, habra que preguntarle a El Pas si del mismo modo que es significativo el desplome de la misma entre el 9 y el 16 de enero de 2007, no es igualmente destacable el constante crecimiento que se sucedi en la misma durante todo 2006 y principios de 2007 como cualquier ignorante puede encontrar en internet, por ejemplo en las diferentes notas de Reuters. Nombrar tan slo la del 2 de enero de 2007 que indicaba bajo el ttulo Bolsa de Caracas sube y marca nuevo mximo: La Bolsa de Caracas cerr la primera sesin del 2007 con un alza del 1,57 por ciento, manteniendo el tono alcista del 2006. O la constante recuperacin que ha experimentado la bolsa caraquea a partir del 17 de enero y que se ha ignorado en sus pginas a pesar de ser de fcil acceso para cualquiera que lo quiera saber. O que el mismo da 11 de enero, da de la publicacin del editorial que analizamos, Reuters publicara otra nota con el ttulo CANTV sube 8,5 pct en Bolsa de Caracas, reactivan su negociacin en la que se indica: Las acciones de CANTV suban un 8,5 por ciento el jueves en la Bolsa de Caracas en medio de informaciones acerca de que los accionistas de la empresa podran ser compensados en el marco de la planeada nacionalizacin anunciada por el presidente Hugo Chvez. CANTV no son ni ms ni menos que las siglas de la Compaa Annima Nacional Telfonos de Venezuela! Y algo que tampoco parece relevante y que a muchos de sus lectores les podra interesar ms que las acciones en Bolsa, podran haber sido los omitidos datos de crecimiento econmico anual en el que Venezuela ocupa el segundo puesto en el continente americano con el 10%. Slo superada por otra de las debilidades de El Pas: Cuba. Pero estos aspectos no son motivos para inspirar editorial alguno por parte del peridico.

El siguiente prrafo vuelve en parte a la labor del primer editorial que ya analizamos de descalificar los cambios gubernamentales eligiendo los datos y calificativos ms adecuados para esta labor: En todo este movimiento, que Chvez ya ha declarado que es el comienzo de la transformacin socialista de Venezuela, figura un reajuste de Gobierno que no lo deja ni ms duro ni ms blando, pero s ms ntimo, con su hermano Adn en Educacin, ministerio clave para chavizar a la juventud.

En principio las palabras de El Pas serviran por s solas para desautorizarse, ya que si las polticas de un gobierno se han sometido a doce procesos electorales en nueve aos y el reajuste gubernamental no lo hace ni ms duro ni ms blando, el hecho de que sea ms ntimo no debera ser signo de preocupacin alguna. Pero esa intimidad parece ser un sntoma de preocupacin para el peridico, a pesar de que se produzca en casi tantos gobiernos como pases, y a falta de memoria, nada como una hemeroteca. Para los ignorantes como yo, con internet nos bastamos.

En cuanto a la figura de Adn Chvez habra que apuntar que se trata de una figura que colabor con las guerrillas y en poltica mucho antes que su hermano, y que por tanto no es nuevo en esto de la poltica, como nos han acostumbrado tantos ilustres hermanos en nuestras latitudes. Pero tampoco es nuevo en el sector educativo, donde ha sido profesor en la Universidad de los Andes.

Lo que destaca de esta parte es el desprecio que muestra el medio hacia el estilo periodstico del que presume, al inventarse un verbo como es chavizar sin colocarlo con comillas o en cursiva. Me pregunto si inventaron las mismas expresiones para los distintos programas educativos que se han sucedido en Espaa: felipizar, aznarizar, zapaterizar, etc. En eso la Iglesia Catlica siempre fue ms honrada, ya que nunca escondi que haba una palabra que poda expresar su finalidad pedaggica y, por obra y gracia divina, nos dio el verbo evangelizar. Este s, reconocido por la Real Academia, se puede utilizar sin comillas.

Y siguiendo con el descrdito de su propio estilo, a continuacin de esta frase y sin punto y aparte, El Pas nos coloca en el mismo prrafo algo que tiene poco que ver con sus preocupaciones sobre el nombramiento de Adn Chvez: Hay que presuponer a todo Estado soberano el derecho a nacionalizar sus recursos naturales, y quiz algunos se pregunten, incluso, por qu Chvez ha tardado tanto. Pero lo que importa es cmo se nacionaliza, con qu garantas y compensaciones, y eso es lo que est por ver.

El Pas reincide aqu en desmontar sus propias preocupaciones: cmo se puede hablar de seales de preocupante autoritarismo en cuanto a las polticas de nacionalizacin y un prrafo despus afirmar que hay que presuponer a todo Estado soberano el derecho a nacionalizar sus recursos naturales?. Podramos estar de acuerdo en casi todo lo que expresa en este prrafo, pero lo que un lector medio debe preguntarse despus de leerlo es: si el cmo se nacionaliza () est por ver, por qu un editorial sobre el particular? Es decir, si no se sabe an nada sobre esas garantas y compensaciones, qu necesidad hay de abrir ese debate? Por qu est El Pas tan ansioso por plantearle a la opinin pblica esta cuestin si an no hay nada sobre lo que hablar? Quizs porque esa sea su funcin y es lo que se espera de l por parte de sus socios, Telefnica y Repsol entre otros, que estn interesados en concretar esas garantas y compensaciones? Y si fuese as, cules pueden ser los intereses de la opinin pblica en los intereses privados de unas cuantas multinacionales? Es que son esos los intereses de los lectores de El Pas o es que El Pas sabe de la importancia que puede tener la opinin pblica a la hora de aprobar determinadas polticas u operaciones que suscriban los intereses privados de esas empresas? Demasiadas cuestiones quizs

El ltimo prrafo son un cmulo de falsedades y desinformaciones facilmente desarticulables y conocidas por todos aquellos que quieren conocerlas: Chvez jur ayer su nuevo mandato. En los anteriores ha acabado con la divisin de poderes, concentrndolos en su persona. Domina el Tribunal Constitucional, el electoral, ha creado milicias paralelas, ha enriquecido a algunos que trabajan con l, adems de lanzar ciertamente programas de combate a la pobreza -sa es la base de su popularidad- pero sin invertir en el futuro econmico de su pas. Controlaba ya los recursos del Banco Central y ahora se propone hacer una Constitucin an ms a su medida que la anterior. La posibilidad de reeleccin permanente est en los planes, si bien no la ha oficializado todava. Huele francamente mal la no renovacin de la licencia a la cadena opositora Radio Caracas Televisin. Y eso, aunque sea desde una eleccin democrtica, es ya autoritarismo y puede acabar en dictadura, aunque sea blanda. Pues, en realidad, ya est rompiendo las reglas del juego.

No me detendr demasiado en todas ellas porque hay anlisis elaborados sobre estas al alcance de todos. Sencillamente har algunas aclaraciones.

La divisin de poderes que segn El Pas ha acabado concentrndose en la persona de Chvez es una falsedad de la que no se ofrece prueba alguna. Sin datos, la informacin es dogmtica y no tiene ningn valor como informacin. Por el contrario, los procesos electorales que se han sucedido en Venezuela y que han sido aplaudidos por todas las organizaciones de observadores electorales demuestran lo contrario a lo que se afirma.

El Tribunal Constitucional como tal, no existe en Venezuela, sino que se llama el Tribunal Supremo de Justicia, y es elegido por la Asamblea Nacional, ya que esta es una de sus funciones con Chvez y antes de l, cuando se llamaba Congreso de Venezuela. El hecho de que parte de la oposicin se autoexcluyera en las elecciones parlamentarias de 2005 no puede hacer que entendamos como abuso de poder las decisiones legtimas de la Asamblea, ms cuando esta tiene un origen soberano. La Asamblea tambin elige al consejo Nacional Electoral desde su constitucin como poder independiente en 1999, ya que con anterioridad el Consejo Supremo Electoral no era un poder pblico.

En cuanto a la creacin de milicias populares (y no paralelas, ya que estaran bajo el mando de las Fuerzas Armadas) no es una poltica caprichosa. Como bien sabe El Pas viene dada por el hecho de que, slo hasta finales de mayo de 2004 (perodo en el que se plantea su creacin), se haban detenido en territorio venezolano hasta 114 paramilitares colombianos, y conociendo los precedentes del golpe de estado del 2002, la implicacin de EEUU en l y en varios planes ms para el derrocamiento de Chvez y la estrecha relacin militar entre Colombia y EEUU, de la que Colombia se beneficia como tercer receptor mundial en ayuda militar de EEUU, parece que resulta razonable preocuparse, e incluso legtimo prepararse para la defensa de la soberana nacional. Hay algn gobierno en el mundo que no se preocupara ante estas seales? No es un derecho legtimo de un gobierno defenderse as como defender la soberana nacional cuando esta se siente amenazada?

La acusacin de enriquecimiento personal de figuras cercanas a Chvez se deja sin prueba alguna, as que la pasar por alto hasta que El Pas aporte alguna informacin ms sobre esta afirmacin.

En cuanto a la referencia al control sobre el Banco Central de Venezuela nada como recurrir a los economistas y pedagogos Juan Torres Lpez y Alberto Montero Soler para desmontar expression tan infundada en el artculo De quin es el Banco Central de Venezuela?[4]. En l se responde brillantemente a otro editorial de El Pas que apareci bajo el ttulo El banco de Chvez. Por si al Grupo Prisa se le hubiese escapado, reproduzco aqu unos prrafos del mismo que desmienten las afirmaciones del editorial: En primer lugar, para decir que el presidente venezolano ataca la autonoma del Banco Central de Venezuela, lo menos que debera haber hecho el editorialista es haberse ledo la ley que regula el funcionamiento de dicho banco y su relacin con el gobierno.

Si antes de atacar a Hugo Chvez hubiera tenido esa elemental precaucin se hubiera dado cuenta de que el artculo 7.5 de la Ley del Banco Central de Venezuela indica que a ste tan slo le corresponde centralizar y administrar las reservas monetarias internacionales de la Repblica. Pero de ah no puede deducirse, en ningn caso, que se le atribuya un poder de decisin sobre la ubicacin ltima de dichas reservas.

Es ms, en el artculo 110 de la citada Ley se establece que el Banco Central de Venezuela regular, en los trminos que convenga con el Ejecutivo Nacional, la negociacin y el comercio de divisas en el pas; las transferencias o traslados de fondos, tanto en moneda nacional como en divisas, del pas hacia el exterior o desde el exterior hacia el pas, as como los convenios internacionales de pago (la cursiva en nuestra).

Esta es una frmula de divisin de funciones aceptada casi unnimemente en las legislaciones de los bancos centrales ms independientes del mundo y, por lo tanto, ningn defensor de la independencia de estas instituciones podra argumentar en contra de que dicha decisin haya vulnerado la autonoma del Banco Central de Venezuela.

La razn no es otra que las decisiones sobre la poltica cambiaria distintas a la mera gestin administrativa de las reservas no tienen por qu obedecer siempre a lgicas estrictamente econmicas sino que responden, las ms de las veces, a motivaciones de naturaleza poltica. Es por ello por lo que el poder poltico suele establecer una reserva sobre esta materia cuando le confiere independencia al correspondiente banco central.

De todo lo anterior se deduce, consiguientemente, que la decisin del traslado de los fondos deba ser conocida y consensuada entre el Banco Central de Venezuela y el Ejecutivo nacional y que, por lo tanto, quin realizara primero la declaracin de la medida que iba a tomarse era, en consecuencia, indiferente.

De ah, que la interpretacin de que el Banco Central de Venezuela ha perdido su autonoma como consecuencia de que el gobierno venezolano ha tomado la medida de trasladar sus reservas internacionales constituye un argumento peregrino.

Aparte de esto, la tan recurrente Contitucin a su medida resulta que no es posible sin un Referendum Aprobatorio, es decir sin la ignorante participacin y aprobacin del pueblo venezolano al que parece tanto temer el medio espaol.

La reeleccin permanente como ya vimos en el anterior artculo es un derecho legtimo en muchos otros pases del mundo, como es el caso de Espaa, y no parece que esto debiera generar ningn tipo de deriva autoritaria como pretende El Pas.

En cuanto a la no renovacin de la licencia a la cadena Radio Caracas Televisin, habra que preguntarle a El Pas cul sera su posicin si el 23 de febrero de 1981 en Espaa hubiese existido una cadena de televisin privada que hubiese alentado al apoyo popular al golpe de Tejero. Y no slo eso, sino que una vez hubiese fracasado, en lugar de responder a su responsabilidad social como medio informativo, hubiese decidido transmitir una programacin ininterrumpida de dibujos animados y pelculas. Se habra esperado en Espaa a acabar el contrato de licencia para clausurarla? En Venezuela eso es lo que se ha hecho para as respetar los procedimientos legales establecidos, a pesar de que RCTV contino apoyando todo tipo de actos de sabotage organizado contra el gobierno, como el paro petrolero de 2003. Est dentro de la legalidad y, por tanto, muy a pesar de sus detractores, su no renovacin es democrtica. Es legtimo que los medios se opongan al gobierno, es tambin sano y necesario. Pero si estos incumplen sus funciones y legitiman, participan o airean el delito (en este caso, nada menos que un golpe de estado), es razonable pensar que entonces han dejado de ser medios de informacin para convertirse en otra cosa, y que el Estado tiene derecho a defender y proteger sus instituciones. Si de algo hay que acusar a Chvez es de haber tenido la innecesaria paciencia para agotar la licencia de manera tan escrupulosa con la legalidad.

Y entre todo esto, El Pas es capaz de afirmar que Chvez ha lanzado ciertamente programas de combate a la pobreza () pero sin invertir en el futuro econmico de su pas. Ser que combatir la pobreza no es invertir en el futuro de un pas, ni tampoco lanzar programas de educacin o sanidad para aquellos que hasta entonces tenan un muy complicado acceso a estos recursos. Claro que todo depende del color del cristal con el que se mire y del color de la clase social Si no es as, la verdad es que los resultados electorales se hacen inexplicables.

Despus de todo esto, las acusaciones de autoritarismo y las preocupaciones porque el proceso puede acabar en dictadura, aunque sea blanda. Pues, en realidad, ya est rompiendo las reglas del juego parecen del todo infundadas. Y, como cualquiera con un mnimo de criterio sabe, si el mtodo de anlisis que se utiliza es tan pobre, difcilmente se le puede dar valor alguno a las conclusiones. En realidad resulta tan obvio como pattico observar como estos editoriales de El Pas responden ms a una estrategia para generar incertidumbre y temor que a informar de algo a sus lectores o desarrollar un anlisis poltico elaborado.

Pero como seal de buena voluntad, le ofrezco desde aqu verdaderos motivos para preocuparse a El Pas. Antonio Gala publicaba en El Mundo el pasado 16 de enero este breve artculo de opinin bajo el ttulo La nueva Venezuela que mantiene milagrosos parecidos con el editorial de El Pas: Chvez no me cae ni bien ni mal; pero no querra que me cayera encima. Su afirmacin va hacia una dictadura, ms o menos blanda. Tiene una idea particular del socialismo, que comienza con la instalacin de los suyos. El derecho a la nacionalizacin de sus recursos es indiscutible, pero debe hacerlo con el nico fin de combatir la pobreza y asegurar el futuro de su pas; no como un grito televisivo y demaggico de independencia. Y la unificacin de los poderes, las milicias paralelas, la voluntad de hacerse una Constitucin a su medida, la negativa a desamordazar los medios de la oposicin? Situar a su hermano Adn en Educacin, para chavizar a la juventud, es alarmante. Significa que piensa en una larga indefinida duracin y en una estrecha horma. Mala espina.

Aparte de los motivos para un jugoso pleito por plagio, supongo que El Pas debera preocuparse del ejemplo de pluralidad que da el hecho de que El Mundo publique ideas coincidentes casi palabra por palabra con sus opiniones mostradas en casos muy concretos, o de que stas se apropien de su estilo periodstico en innovaciones lingsticas como las del trmino chavizar, de nuevo sin comillas. Esto ya es ms grave viniendo de un literato de la categora de Gala.Quizs El Mundo tambin deba preocuparse de los medios que utilizan sus colaboradores para informarse.

Notas

[1]Vase el primer artculo de esta serie de tres: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45314

[2]http://www.elpais.com/articulo/opinion/Chavez/recta/final/elpepuint/20070111elpepiopi_1/Tes

[3] Para ms informacin sobre este asunto,vase http://www.lahaine.org/articulo.php?p=7382&more=1&c=1 y tambin http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2005000234&PHPSESSID=da1d0df57b.

[4] Vase http://www.rebelion.org/noticia.php?id=21187



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