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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2007

Relato de un secuestrador: Aunque nos paguen el rescate los matamos igual
En las entraas de la guerra civil irak (y II)

Ghaith Abdul-Ahad
The Guardian

Traducido para Rebelion por LB.


Fadhel es un esbelto y musculoso comandante del ejrcito del Madhi de 26 aos de edad, con una fina perilla y una capa de cabello alisado semejante a una gorra aplanada. Un da del mes pasado me describi cmo l y sus hombres capturaron a un grupo de tres sunitas sospechosos de haber asesinado a chitas. Segu al grupo durante semanas y entonces uno de ellos cruz el puente de Karrada [un distrito chita]. Primero informamos a un puesto de control cercano del ejrcito irak de que bamos a arrestar a unos terroristas, luego los atacamos y los metimos en los maleteros de los autos. Cuando cazamos a alguien slo disponemos de seis o siete minutos. Tenemos que actuar rpido. Al que se resiste lo matamos.

En este caso, dijo, se llevaron a los tres hombres a Sadr City, el barrio chita del noreste de Bagdad, donde fueron interrogados por un comit que orden su ejecucin. Solemos pedir rescate a las familias de los terroristas, dijo Fadhel. Y cuando pagan el rescate los matamos igualmente.

Actualmente el secuestro en Bagdad tiene tanto de actividad econmica como de acto de venganza o de expresin de odios sectarios. Otro chita prximo al ejrcito del Mahdi me dijo: Secuestran a 10 sunitas, cobran rescate por cinco y luego matan a los diez. Con cada gran operacin de secuestro pueden ganar como mnimo 50.000 dlares. Es el mejor negocio de Bagdad.

Un da, mientras charlbamos en un pequea comunidad de squatters situada al este de Bagdad, Fadhel me mostr su insignia una pequea tarjeta cuadrada de metal que lo identificaba como Amer Faseel o jefe de pelotn al cargo de una unidad de unos 35 combatientes. Fadhel es una persona especialmente til para la milicia chita porque creci en una zona de mayora sunita al sur de Bagdad y todava posee un carnet de identidad registrado en la ciudad sunita de Yossufiya. Puedo hablar con acento sunita, as que puedo entrar y salir a voluntad en las zonas sunitas sin que nadie sepa que soy chita.

Fueron estas credenciales, ms su experiencia militar fue cabo en la polica militar irak lo que le vali a Fadhel el ascenso al grado de comandante de una unidad de ataque. Su principal trabajo consiste en secuestrar a sunitas supuestamente implicados en ataques contra zonas chitas. Son individuos como Fadhel los responsables de las decenas de cadveres que aparecen a diario esparcidos por las calles de Bagdad y ser a ellos a quienes debern controlar las tropas usamericanas que llegarn en masa a la capital irak si quieren tener alguna esperanza de sofocar la guerra civil que se est librando en Bagdad.

Fadhel se llama tambin Sayed, un ttulo que se otorga a los varones que descienden del profeta Muhammad. Mientras bebamos vasos de te dulce muy caliente, me cont cmo su familia de campesinos, originaria del bastin chita de Najaf, se haba instalado en los aos 70 en el corazn de la zona sunita al sur de Bagdad, donde Fadhel asisti a la escuela en compaa de nios chitas y sunitas.

Un ao despus de la cada de Bagdad, su familia tuvo que volver a trasladarse. La zona se haba convertido en un punto caliente de extremistas sunitas que comenzaron a expulsar a las familias chitas un ao antes que lo hicieran sus correligionarios de Bagdad. Cuando mataron a un campesino chita decidieron hacer las maletas y trasladarse a Bagdad. Tenamos una hectrea y media de la mejor tierra. Yo nac all y trabaj all toda mi vida. Nos dijeron que los chitas no ramos de all y debamos marcharnos.

Fadhel y su familia se encontraron viviendo en el complejo de squatters del este de Bagdad. l y sus hermanos se alistaron en el ejrcito del Mahdi y combatieron contra los usamericanos en Sadr City y Kerbala. Ahora vive en un pequeo apartamento de alquiler en Dora, otra una zona sunita mixta convertida actualmente uno de los principales frentes de batalla de esta guerra sectaria. Para recoger informacin se puso a cultivar amistades entre los sunitas: Vivo con ellos, rezo como ellos, incluso insulto a los imanes y al ejrcito del Mahdi.

Fadhel y otros comandantes del ejrcito del Mahdi hablan de las estrechas relaciones que mantienen con los servicios de seguridad irakes, especialmente con los comandos del Ministerio del Interior. Dice que el ejrcito del Mahdi utiliza con frecuencia a esas tropas oficiales para llevar a cabo sus propias operaciones contra terroristas sunitas.

Contamos con unidades especficas con las que trabajamos y que son comandadas por miembros del ejrcito del Mahdi. Llevamos a cabo operaciones conjuntas. No le podemos pedir a ninguna unidad del ejrcito que nos acompae, de modo que slo se lo pedimos a las unidades que estn bajo el control de nuestro hombres

Controlamos a toda la polica: les pedimos que nos ayuden o les informamos de que en determinada calle el ejrcito del Mahdi va a iniciar una refriega, y con eso basta.

En una operacin en la que Fadhel particip la semana pasada, comandos del Ministerio del Interior irak atacaron una zona sunita de Dora llamada Arab Jubour. Segn me cont, en el ataque participaron 28 camionetas, de las cuales 16 pertenecan al Ministerio del Interior y el resto al ejrcito del Mahdi.

El nuevo plan de Bush para controlar Bagdad concede un papel ms relevante al ejrcito irak y a las unidades de polica en la tarea de hacer Bagdad un lugar ms seguro. Pocos bagdates albergan esperanzas de que esas fuerzas mayoritariamente chitas vayan a poner coto a las actividades de sus correligionarios chitas.

Mientras proseguan las discusiones en torno al nuevo plan de seguridad, un oficial irak chita afiliado a otro partido me dijo lo siguiente: Sabemos que Moktada [al-Sadr] y sus hombres son los responsables de todo este folln, pero qu podemos hacer? No podemos atacarles; slo podemos hablar con ellos. Es como tener a un familiar mentalmente retrasado: no puedes echarlo a la calle sin ms.

Fadhel y otros oficiales del ejrcito del Mahdi describen tambin las complejas relaciones con el vecino chita de Irak. Irn, que apoya a una faccin rival del ejrcito del Mahdi, se apunt una victoria de relaciones pblicas cuando el seor Sadr, a su llegada a Tehern el ao pasado, anunci que el ejrcito del Mahdi defendera a Irn en el caso de que ste fuera atacado por USA. Un comandante del ejrcito del Mahdi me dijo: Los iranes nos prestan ayuda no porque les caigamos bien sino porque odian a los usamericanos.

La ayuda llega de formas diversas. Nos consiguen armas, municiones de mortero o de RPG, algunas veces nos regalan armas y otras veces nos las venden. Depende de con quin hagas el trato, dijo el mismo comandante.

Fadhel me dijo que en noviembre pasado escolt hasta Bagdad un pequeo camin repleto de armas procedente de Kut, en la frontera iran. Cargamos las armas en los camiones, enseamos una carta en los puestos de control del ejrcito irak y tenemos va libre.

Como muchos de sus adversarios sunitas, los comandantes del ejrcito del Mahdi se jactan de estar en condiciones de aniquilar a la otra secta y tomar el control absoluto de Bagdad si los USA se lo permiten. Controlamos la mayor parte de Bagdad. Nuestro principal enemigo son los usamericanos, dijo Fadhel. Luego permaneci silencioso durante un segundo y prosigui: Tampoco podemos fiarnos de las otras facciones chitas. El Imn Ali dice: Seor, te ruego que me protejas de mis amigos, que de mis enemigos ya me ocupo yo.

Texto original: http://www.guardian.co.uk/Iraq/Story/0,,1999916,00.html

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16-01-2007



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