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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2007

Entrevista con Gabriel Salazar, Historiador
Los poderosos no generan cultura

Susana Rojas
El Periodista



Hace ms de una dcada, el Premio Nacional de Historia 2006 se sumergi en los documentos del Archivo Nacional para rescatar la existencia de los nios huachos que asomaron por ventura en otras investigaciones que realizaba. Hoy, la labor del historiador vio la luz en un texto narrado en primera persona, en el que no slo interpreta los silencios histricos de esas vidas sino que tambin re-plantea el rol del historiador en la construccin de la memoria colectiva de una sociedad.

Sencillo y con una intelectualidad a flor de piel, Gabriel Salazar recibe a El Periodista en su oficina del Departamento de Ciencias Histricas de la U. de Chile. La entrevista ser sobre su ltima investigacin publicada, "Ser nio "huacho" en la historia de Chile" (LOM). Sin embargo, la conversacin y la lucidez histrica de este hombre que ha basado gran parte de sus investigaciones en incluir las identidades ms ocultas y marginadas de nuestra historia nacional, se toma el ritmo de las preguntas y terminamos conversando respecto a los valores sociales, al rol del historiador en la construccin de la realidad y a la fuerza del juicio histrico en los procesos de una sociedad. Ms de una hora con el Premio Nacional de Historia 2006, y el pasado reciente de nuestro pas ya no se ve ni se valora igual.

Dnde nace el impulso por escribir sobre los nios "huachos" de Chile?

La palabra "huacho" se ha usado siempre. Su origen es quechua y hace referencia al nio abandonado. Revisando documentos del archivo nacional, encontr textos en que aparecan lneas y referencias sobre la cantidad de nios botados en los umbrales de las casas. Se referan a "nios expsitos", expuestos a la intemperie, abandonados, por tanto, "huachos". Adems, algunos informes sueltos daban cuenta de gran cantidad de nios muertos en el fondo de las quebradas en Valparaso. Esto me impact muchsimo y de ah nace la idea de escribir un relato con toda esta informacin, pero narrado en primera persona, como si yo fuese el "huacho", para as aproximarme a la historia desde otra perspectiva.

Cuando el objeto estudiado es tan impactante, es posible para el historiador alejarse? Cunto hay de ser humano que interpreta una realidad?

La historia clsica, la tradicional, obliga a que slo hablen los documentos, t debes silenciarte. Si hubiese asumido esta lgica, hubiera sido imposible escribir esta historia. Pero hay otra tendencia histrica ms moderna, que cuenta con que el historiador no slo escriba pegando documentos. Esta tendencia historiogrfica, asume que el historiador re-vive lo ocurrido, re-vive lo que otros vivieron. No hay lnea divisora. Si el historiador re-vivencia lo que ya ocurri, por qu no puede contarlo como si l fuera?

Pero usted fue cercano a la figura del "huacho"?

Yo no soy huacho. Tuve la suerte de tener una familia bien constituida, muy presente y muy catlicos, pero de origen muy humilde y vivamos en una poblacin auto-construida en el centro de una chacra. Al principio, estbamos rodeados de potreros que despus fueron poblaciones callampas, conventillos, prostbulos, era el barrio bravo. Todo este mundo popular de delincuentes y prostitutas, converga con la poblacin. Y mi madre, realizaba trabajo social en terreno y me llevaba. As conoc este mundo y por eso estuve muy cerca de los "huachos" sin serlo. Por lo mismo, me impact mucho que ningn texto de historia los considerara.

Es posible reconocer en estos sub-mundos ciertos rasgos valricos que los diferencie?

Esta gente es parte importante de nuestra historia y toda mi vida la he dedicado a incluirlos en la historia oficial que pretende ocultarlos. Estas personas poseen grandes valores humanos: la hermandad, la fraternidad. Constituyen relaciones fraternales que son la base de las pandillas, de las tribus urbanas actuales.

Entonces es posible establecer una escala valrica?

Claro. Poseen valores especficos y definidos: solidaridad, proteccin, lealtad, confianza, horizontalidad en las relaciones, y castigo para quienes violen estos cdigos. Esto se respeta mucho y permiten el desarrollo de hermandades muy potentes que no se ven as desde la sociedad formal.

Esto desmitifica la construccin de valores sociales a travs de canales determinados: familia, educacin, iglesia

Claro. No desarroll a cabalidad el tema de los valores, pero si s que la construccin valrica de esta gente proviene de otras fuentes que nos son las tradicionales, y les permite satisfacciones aunque estn en guerra con el sistema.

Cules son entonces las formas de construir valores en una sociedad?

Al construir nuestra identidad como sujetos lo hacemos con otros, en interaccin con nuestros pares. De ah la necesidad de una pareja o la amistad. Los valores emergen en la medida en que uno construye su identidad la que se forma cuando nos relacionamos con otros, ya sea por afecto, por soledad, por sexo o porque dos tienen ms poder que uno. Los valores bsicos se crean a partir de estas relaciones y al no estar la familia estas necesidades se suplen con otros grupos.

El retrato marginal de Chile, siempre se hace desde las artes y pareciera que el tema queda en la ficcin, cmo acercamos esta realidad a nuestra realidad?

Es importante decir que todo lo mostrado por esta marginalidad, es cultura. La clase dominante, los ricos, los poderosos, no son generadores de cultura en Chile. Lo que hacen es traer desde otras partes y nos obligan a aprender y a repetir. Desde la msica hasta el wiskhy, es de afuera. En cambio los pobres, cantan sus dolores, sus propias frustraciones y cuando la clase dominante quiere mostrar la cultura nacional, echa mano a esta cultura popular.

Entonces como pueblo, nuestra cultura sera sta, la producida por los pobres, por los marginados?

S, porque cultura supone cultivo. El cmo logramos cultivarnos como seres humanos en una vida con ciertas condiciones, y ah los sectores populares producen mucha ms cultura que las clases dominantes.

Qu influencia tiene la historia en la legitimacin de los ms desfavorecidos?

La historia social es muy importante para dar cuenta de este fenmeno. Narra los hechos pero a la vez hace pensar sistemticamente en ellos, y por eso es tan jodida desde el punto de vista poltico, porque termina en el presente, lo crtica y propone alternativas. Es proyectiva, y eso se traduce en su politizacin.

Hay quienes aseguran que la historia juzg a Pinochet pero hay quienes dicen que no es posible, ya que la historia siempre se re-interpreta qu opina usted?

Quienes juzgan histricamente a los personajes como Pinochet, no son los historiadores. No es tarea de la ciencia histrica juzgar. Quien juzga es la ciudadana a travs de su accin. Si la gran masa es crtica al modelo neoliberal, a la violacin de los DD. HH, a la constitucin del 80, en 10 o 20 aos ms va querer cambiarlo y al hacerlo juzga negativamente. Es el mismo proceso histrico el que juzga las etapas anteriores de la historia y a quienes estuvieron involucrados en ella.

Pero qu sucede cuando esos sucesos histricos involucran a otras generaciones las miradas, las lecturas que se hacen de determinado personaje, son otras?

La conciencia terica siempre es ms lenta que los acontecimientos reales. Una generacin puede ser participe de los procesos histricos porque los cambios y el pensamiento no siguen el mismo ritmo. Un historiador puede ayudar a ese proceso, puede entregar elementos para que ellos tomen la decisin.

O sea, eso de que "Pinochet ser juzgado por la historia" no corresponde?

No. La ciudadana ser la que juzgue. Personalmente, intento entregarle elementos para que lo haga, sobre todo a los ms pobres. Intento que la gente desarrolle un poder propio y con ese poder cambie la sociedad. Ese cambio implica juicio.

Desde su visin, siendo uno de los pocos historiadores con sensibilidad especfica sobre nuestro pasado reciente, cmo pasar a la historia Pinochet? Ser una figura dicotmica: bueno para unos y malo para otros?

Si historiadores, psiclogos sociales, socilogos, periodistas, artistas, no hacemos nada, lo ms probable es que los seguidores de Pinochet, los poderosos, lo van a mitificar y va a figurar en los libros como "el fundador del neoliberalismo en Chile". Sern olvidados el genocidio y la tortura. Pero si denunciamos y mostramos el dolor y educamos a la ciudadana para tomar decisiones, para que hagan el juicio de la historia, entonces eso no va a ocurrir. Personalmente, siempre que participo en alguna actividad, esclarezco que OHiggins, Portales, Alessandri, Balmaceda, a pesar de todo, nunca fueron demcratas, eran dictadores y asesinos, al igual que Pinochet. Denuncio estos mitos porque son los que se usan para educar a nuestros nios.

De ah la importancia de la educacin para interpretar nuestra historia

Claro. Debemos considerar que los tiempos polticos no son los mismos de los historiadores. Nuestro tiempo es ms largo y permite mayor influencia en los cambios sociales. Las revoluciones se gestan a partir de hechos que pocas veces significan algo para la poltica, pero 20 o 30 aos despus tienes los resultados sociales; la liberacin del voto o el sufragio femenino son prueba de esto. Revoluciones sociales que responden a hechos especficos en el tiempo poltico pero que tienen frutos en el tiempo histrico.

Uno de sus ltimas investigaciones se relaciona con Carlos Altamirano, cmo ha sido la experiencia de trabajo?

Es un trabajo casi anecdtico. Altamirano es un archivo viviente. No se trata de hacer una biografa de l o que me dicte sus memorias. La idea es trabajar con l como un archivo al que un historiador puede explorar en directo, y por tanto, podemos dialogar.

Y cmo se estructura? Usted reconstruye su participacin en distintos periodos histricos?

Hay de todo. Normalmente el historiador va a un documento que narra hechos ya muertos. T interrogas al archivo pero ste no te responde, entonces el resultado es el anlisis, la lgica que del historiador. Pero en este caso, existe un archivo que me habla, de ah mi inters, porque es muy innovador desde el punto de vista tcnico historiogrfico. Me permite montar una metodologa distinta. Es un dilogo entre un archivo y un historiador. Reconstruyo distintos procesos pero en dilogo; lo interrogo y me responde, y a la vez le refuto porque conozco el proceso, los hechos que l me est narrando, hay intercambio.



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