Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2007

Hecatombe austral: prioridad uno, la destruccin del Pueblo Mapuche

Andrs Bianque
Rebelin



De las estacas que se hunden en el vientre de la tierra flamea la bandera Chilena la Bandera Argentina. Y esa rama invasora que desgarra la madre tierra, es la misma vara que se hunde en el Pecho de los Mapuche. Y unos pretenden que stos caminen alegres, sumisos y no se quejen en lo absoluto.

El asunto es simple, vente con nosotros y asimlate a nuestra cultura, te lo pedimos amablemente. Pero, cuando no funciona toda la monserga y la palabrera y las supuestas ventajas, debes atenerte a las consecuencias. A pesar de todo el incienso barato que los polticos profesionales usan para perfumar sus palabras y discursos, al rato, el olor a mierda es ms fuerte y no les queda ms remedio que aplicar el manoseado Estado de Derecho contra los vernculos. Entendindose por Estado de Derecho la ms retorcida y acomodaticia forma de dominar y sojuzgar a quienes piensen distinto. El Estado de Derecho consiste en el martillazo policial contra el infractor y despus el martillazo judicial contra ese mismo transgresor. Dos martillazos, supuestamente distintos, pero azotados por la misma mano que esconde bajo su manga la carta marcada de la dominacin.

La espina dorsal, la columna central fue, es y ser nuestra propia identidad representada por la primera generacin de habitantes de ste y cualquier continente. Ignorarlo es slo debido a intereses econmicos, lo dems, es paja molida, empresarios y polticos deshonestos. Los primeros habitantes son ms ciertos que esos dos conos de barro llamados Adn y Eva. Son hombres que trabajan el barro, mujeres que tejen el agua de los ros, nios que encumbran los pjaros como cometas libertarias.

Su destruccin, su negacin es un Suicidio Cultural de ribetes horrorosos. Ese Obelisco de tradiciones, de huesos afilados por la esclavitud, de rocas curtidas por sus manos fuertes se habr ido para siempre. Y para los cientficos y antroplogos del maana no sern ms que especies extinguidas. Simple dato estadstico vulgarizado en forma de fro y lejano nmero olvidado. Se irn para no volver, como se fueron para siempre los Onas, los Yaganes, como los Huarpes, como los Comechingones, como los Charras Sin mencionar la agona lenta pero constante de los Nkk en Colombia sin que el Gobierno mueva un dedo por ellos, sin mencionar al Pueblo Guaran que se muere de hambre y de pestes gracias a las Termitas de cuello y corbata en su esquizofrnica carrera de explotacin Forestal irracional.

Qu distintos motivos impulsan el taer de los corazones, por un lado los Amerindios guiados por la brjula de sus tierras, el respeto a sta, el slo querer vivir en paz a la sombra de un rbol. Y los otros, los impos, los mestizos, los mitad encomenderos, mitad traidor y su brjula que ordena desde el Norte que decir y a quien matar

Pregntale a tu sangre de donde viene ese tero primario vital que sopl y bord tu cuerpo, de dnde viene ese ro y fuente que camina por tus venas, pregntale a tu piel quin tio de canela el sobre donde descansa la carta austral de tu cuerpo Pregntale a tus ojos que ven detrs de las araucarias. Pregntale a tus odos que escuchan cuando un nio grita y llora ante el garrote que el mestizo o el blanco deja caer sobre sus padres

Y es que en esa fragmentacin, negacin y distorsin cultural que algunos ilustres se empean en machacar constantemente, est la base de nuestras derrotas. Ilustres escondidos en lneas editoriales, encabezados, programas chatarras, msica superficial, animadores superficiales, libros superficiales, noticias superficiales. Superficial nacional e Internacional. Es decir, como buena pandilla de imbciles que somos, no exigimos, no digerimos, ni masticamos nada, slo sentados all devorando basura del tacho empresarial comercial capitalista que nos da el bocado en la boca, en los ojos, en los corazones. Y as nos arrancan la raz de nuestro suelo y ni cuenta nos damos.

Tarde o temprano uno busca el cordn umbilical que nos une a nuestros propios comienzos. Llegar ese da, si es que no hacemos nada, en que miraremos hacia atrs y no veremos ms que pramo, pampa vaca de toda especie, quizs seremos los sobrevivientes que adornan sus casas con flores de plstico y enredaderas recicladas a base de botellas. Haremos picnics o das de campo bajo el suelo grasiento que nos mancha las manos ya manchadas de vergenza gracias a mentolados rboles o pinos que slo saben de navidades buenas para los ricos.

Resulta tan ridculo que esos que se sienten algo as como prncipes y duquesas exiliados en este reino de indios, monos y rboles miren su tez blanca con sus ojos verde dlar y se sientan superiores. Cuando en Europa, los solarios no dan abasto a esos que quieren teir artificialmente sus plidas pieles, cuando levantarse los pmulos a travs de la ciruga plstica es extremadamente popular, a pesar de lo oneroso que resulte, cuando se inyectan vacas enteras en forma de colgeno en los labios para engrosarlos, cuando se venden por tambores las tinturas de color negro para el pelo, cuando buscan y buscan nombres y palabras indgenas que son tan hermosas y meldicas para nombrar a sus hijos, y mil etcteras que abofetean la blancura imperial de esos seres superiores.

Y ese par de pases trasandinos en que los hombres, los que mandan, los que tienen los pantalones, los huevos, y las gallinas dediquen y fundamenten su existir en la simple ecuacin que vive en gloria y majestad sobre sus cabezas. Once neuronas por lado!. Y de eso depende su felicidad. De eso se desprende su pavoneo, su cacareo triunfalista sin reparar en el detalle que no somos ms que exportadores de materia prima, ya que no tenemos tecnologa, ni sesos siquiera, para pavimentar una calle o extraer nuestro propio petrleo gas cobre lo que sea.

Se extinguirn ese racimo de hombres y mujeres que sembraron la tierra. Extinguidos estarn como el delfn de ro, y para ese entonces ya todo ser en vano. Todo ser en vano. Ni siquiera Dios podr cambiar el pasado.

Pregntale a los tuyos Cunto vale un indio asesinado? Cunto le pagan por insulto, por azote? Cunta tierra ensangrentada lleva adherida a los zapatos? Tambin ayuda a talar los rboles, a vomitar los lagos, o slo abre camino entre la chusma para que pasen los seores y sus mquinas?

La Dictadura Cultural de la Chatarra entra por nuestras ventanas y mientras asesinan a esa parte invisible de nosotros mismos all en la lejana t ests ms interesado en saber quin durmi con quin. No escuchas ese Terremoto meridional, all donde los hombres miran a los ojos y no los bolsillos, no se estremece tu corazn con el temblor de sus casas pisoteadas, anegadas, quemadas, saqueadas y destruidas por esos que tu mismo elegiste

Disfruten mientras puedan. Sin embargo, No ganaron ayer, no ganaron hoy da, no ganarn maana. Puo a puo, mano a mano, ya veremos quien sale ganando. No necesitan enviarnos traidores, aqu en Indoamrica crecen por montones.











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