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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2007

Entrevista con el dramaturgo Alfonso Sastre:
"El teatro volver a intervenir en la vida social y en la historia del pensamiento"

Martin Anso
Gara



Tras once aos de ostracismo, en los que no se ha estrenado ni una de sus obras, el dramaturgo Alfonso Sastre ha tenido ocasin de asistir estos das a la representacin, casi simultnea, de dos de ellas. Son los platos fuertes de un ao en el que el autor, afincado en Hondarribia desde hace ya tres dcadas, ser objeto de atenciones tan numerosas como inusitadas.
Alfonso Sastre vio el fin de semana pasado cmo la compaa Teatreros estrenaba en Donostia Han matado a Prokopius!", mientras que en otro San Sebastin, el madrileo San Sebastin de los Reyes, Juan Carlos Prez de la Fuente pona en escena Dnde ests, Ulalume?". El Crculo de Bellas Artes le ha dedicado unas jornadas y el Centro Dramtico Nacional ultima su versin de Marat-Sade", de Peter Weiss. Acaban de publicarse sus obras escogidas y La Repblica de las Letras" le dicar un nmero. No parece exagerado, pues, hablar de un Ao Sastre".

Cmo han ido los estrenos?
La psicologa de los pblicos donostiarra y madrileo es muy distinta, y tambin su grado de efusividad. Pero la impresin general ha sido muy buena.

Han matado a Prokopius!", a caballo entre el teatro poltico y el thriller", es una comedia que trata de temas muy graves", tan graves como la muerte en atentado de un diputado de HB en Madrid. Usted ha augurado gran xito a la obra. Significara que la opinin pblica es mucho menos maniquea en lo que a Euskal Herria se refiere que la opinin publicada?
Si as fuera, sera una buena noticia. Para m es significativo que los miembros de la compaa que representa la obra, que, salvo alguna excepcin, son madrileos, no han sentido ninguna extraeza al leer un texto en el que hay referencias al atentado contra Manzanas o la Mesa de Alsasua. Son temas tab, que no se tratan nunca y, por tanto, pueden resultar algo sorprendentes. Vamos a ver qu pasa.

Esta obra abre la serie Los crmenes extraos", protagonizada por una singular pareja de detectives: Isidro, falangista revolucionario", y Pepita, hija de un militante comunista suicidado" por la Polica.
La idea de la serie se me ocurri cuando di con la pareja. He conocido gente como Isidro, que, con contradicciones terribles, representa la parte obrerista del fascismo espaol. De hecho, la camisa azul de Falange era originariamente de las JONS. Era azul de Bergara, el tejido de los monos proletarios. Pero la clave est en Pepita, hija de un dirigente comunista asesinado, y ah se dibuja el caso de Julin Grimau. Isidro y Pepita funcionan muy bien, casi no me cuesta escribir sus dilogos. Eso me llev a concebir la serie, que, adems de Han matado a Prokopius!", incluye Crimen al otro lado del espejo", El asesinato de la luna llena" y El extrao caso de los caballos de Rosmersholm".

Todas publicadas por Hiru. La vocacin del teatro es ser representado, pero, quiz porque a falta de pan buenas son las tornas, usted se ha acostumbrado a escribir teatro para ser ledo. De hecho, sus obras estn cuajadas de guios al lector.
Decid adaptarme a la situacin de que no se representasen mis obras y convivir no slo con un lector imaginario, sino incluso con un director ms imaginario todava, el director que quiz un da se animara a llevarlas a escena. Me divierto mucho haciendo todos esos guios.

Dnde ests, Ulalume?" tiene especial significado para usted. En su momento, dijo que sera su ltimo drama y aadi que le gustara ser recordado por l.
Lo escrib en 1990 y dije que sera el ltimo en vista de que mis obras no se estrenaban. Afortunadamente, lo represent Eolo. En cuanto a que me gustara ser recordado por l, ello se debe a que soy un gran admirador de Poe y me pareci que mi drama estaba al nivel del proyecto que tuve al escribirlo, que era reflejar los ltimos das de su vida.

Ha pasado once aos sin ver estrenada una sola de sus obras. Ostracismo es un trmino que cabe aplicar a su situacin? No s, pero once aos son muchos. La situacin era paradjica. Por ejemplo, en este tiempo he recibido el premio Max que la SGAE concede a un autor importante; por tanto, yo era un autor importante, pero ninguna de mis obras era representada.

De repente, recibe usted muchas atenciones. Casualidad?
Que, de repente, dos obras mas se estrenen casi el mismo da es, sin duda, casualidad. Pero, en general, creo que esta rarsima concentracin de atenciones se debe a una convergencia de factores. Uno puede tener que ver con que se empice a tener atencin a determinados escritores cuando cumplen ochenta aos.

En qu medida cree que su situacin es consecuencia de su compromiso poltico y en qu medida lo es de un mercado en el que hay poco espacio para ciertas propuestas?
No sabra decir exactamente en qu medida influyen uno y otro factor, pero desde que estren mi primera obra, en el ao 46, he mantenido una relacin conflictiva tanto en lo poltico como en lo que al medio teatral respecta. Admito que mi teatro pueda resultar difcil para los pblicos ms corrientes, aunque, la verdad, no ha sido mi deseo y siempre he tratado de abordar temas de modo muy asequible. El caso es que el teatro mercantil tiene su dinmica y yo no entr nunca en ella. Hay que tener en cuenta que el medio teatral espaol ha sido siempre muy reaccionario. Durante el franquismo, casi todo estaba en manos de empresarios privados, y las tentativas de usar el teatro como un mecanismo de cultura potica tropezaban con el hecho de que esos empresarios slo queran hacer negocio.

Que el empresario privado no quiera arriesgar parece lgico. Pero hoy hay mucho teatro pblico. Incluso los programadores suelen ser funcionarios.

As es, pero, no se sabe el porqu, muchos de estos programadores, que no corren mayores riesgos y no deberan verse movidos por el xito de taquilla, parecen haber heredado la poca inquietud cultural de los antiguos empresarios.

Usted ha hecho recientemente esta profeca: Habr un drama que volver a intervenir en la vida social y en la historia del pensamiento". Es slo voluntarismo o atisba algn sntoma de cambio?
Es un deseo, pero basado en el convencimiento de que la obra teatral tiene esas virtualidades, que son las que han garantizado que el teatro no haya desaparecido. Lo que s es cierto, y no vamos a rasgarnos las vestiduras por ello, es que el sueo de un teatro popular en grandes salas seguramente no se materializar y que el teatro del que hablo se representar en pequeas salas. Estas pequeas salas sern lugares desde los cuales se proyecte una luz sobre los espectadores. El cine y la televisin tienen una gran fuerza y no vamos a disputar. Sera un gran error para el teatro ponerse a disputar con el cine y la televisin la solicitud de los pblicos. Que los pblicos ocupen los espacios que les parezcan ms atractivos y nosotros creemos espacios que sean atractivos. Lo que no se puede hacer es un teatro que no signifique nada, en el que no ocurra nada. Hay que hacer un teatro que tenga los ingredientes que planteo, es decir, que tenga capacidad de intervencin social, aspecto poltico, y de exploracin de la realidad, aspecto filosfico. El teatro no es poltica, no es filosofa, pero tiene que ver con la transformacin o no de la realidad.
Los dramaturgos somos expertos en conflictos, as es que no haramos mal papel en una mesa por la paz"
No es slo uno de los prototipos ms acabados de lo que se ha dado en llamar el intelectual comprometido, sino que ha teorizado al respecto. Rara es la ocasin en la que se suscita la cuestin del papel de los intelectuales sin que nadie cite sus textos como argumento de autoridad.

El da 20 cumplir 81 aos. A su edad, qu ejercicio practica para mantener lozano su afn de sedicin?
Mi vida ha consistido en no estar de acuerdo; supongo que lo que yo haga tendr ese carcter hasta que me muera.

No slo es un sedicioso, sino un sedicioso optimista. Eso se desprende, al menos, de las jornadas que organiza Alfonso Sastre Kultur Elkartea.
Efectivamente, quienes constituimos el grupo participamos de un cierto optimismo, sobre todo en lo que a Amrica Latina respecta. En los ASKEncuentros planteamos hace dos aos la idea de que la Utopa poda ser una nocin a recuperar. Los versos de La Internacional" -el mundo ha de cambiar de base..."- pueden reactualizarse. Lo que parece claro, y no es optimismo gratuito, es que ya ha quedado desmentido en la prctica aquello de que la historia haba teminado, y que la llamada postmodernidad est empezando a ser una antigualla. Tras el derrumbamiento del sistema sovitico, pareca que se haba acabado verdaderamente la historia. Muchos intelectuales huyeron... a la derecha e incluso a la extrema derecha. Otros, los ms decentes seguramente, se fueron a casa con su tristeza. Hoy, sin embargo, empieza a haber ncleos de gente que se apunta a la esperanza. Yo me planteo la necesidad del optimismo, de la esperanza.

Y cmo ve lo nuestro"? Su nombre figura entre los impulsores de la iniciativa por el dilogo Milakabilaka.
Lo de los vascos no tiene vuelta de hoja. Es un problema poltico, no hay ninguna duda al respecto, y los problemas polticos no se resuelven con medidas policiacas, sino en trminos polticos. Por tanto, es evidentsimo que slo a travs del dilogo se conseguir un escenario de paz. A veces, he dicho en broma que me ofrezco como seora de la limpieza para la sala donde tenga lugar ese dilogo, y, otras, no tan en broma, que los dramaturgos somos expertos en conflictos, as es que quiz alguno de nosotros no hara mal papel en una de esas mesas. La dramaturgia, al servicio de la paz.



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