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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2007

El granero transgnico del Mercosur

Fernando M. Lpez
Brecha


Segn un estudio reciente, ocho de cada diez desocupados de Buenos Aires provienen de la agricultura. Los datos de esta encuesta hablan de la incipiente migracin del campo a la ciudad por el impacto del modelo agroexportador bajo el sistema de siembra directa, que permite producir monocultivos con apenas un empleado por cada 500 hectreas             La fiebre argentina de la soja genticamente modificada no tiene lmites. El cultivo supera en toneladas la mitad de la produccin de granos y ya se prev duplicar la cosecha en menos de diez aos. Un modelo peligroso que se expande en los pases de la regin con el auspicio de las trasnacionales y los representantes locales de los agronegocios.

El tema va ms all de las fronteras de ese pas, tal como lo evidencian las situaciones de Uruguay, Brasil y Paraguay, que se incluyen brevemente en este informe.

Uno de los portavoces ms influyentes del corporativismo sojero en Argentina, el ingeniero agrnomo y director del suplemento Clarn Rural, Hctor A. Huergo, no se cansa de repetir que "Dios es argentino" y que, como tal, decidi bendecir a sus hijos con una nueva oportunidad histrica para el desarrollo. Ese "man que nos mand Dios" -segn palabras de Huergo- es la soja transgnica. Sin embargo, los responsables del modelo agroexportador que se instal en el pas, ocasionando profundos daos sobre el ambiente, la salud de la poblacin y el sistema productivo, tienen existencia fsica, nombre y apellido, o por lo menos razn social.

Desde que el ex presidente Carlos Menem permiti el cultivo de la soja RR (Roundup Ready) de Monsanto, a mediados de la dcada de 1990, el modelo de la soja no ha parado de expandirse. Las 5 millones de hectreas iniciales se transformaron en 16 millones, segn la Secretara de Agricultura, Ganadera, Pesca y Alimentos (SAGPYA). Esta superficie sembrada implica una produccin que supera las 40 millones de toneladas de soja para forrajes, aceites y harinas, los principales productos de exportacin que dejan en las arcas fiscales unos 2 mil millones de dlares en concepto de retenciones.

De esta forma, Argentina logr el segundo puesto mundial en la produccin de cultivos transgnicos, detrs de Estados Unidos, aunque para lograrlo tuvo que hipotecar su territorio como campo de prueba de la biotecnologa desarrollada por Monsanto y otras trasnacionales, como Syngenta, Nidera, Cargill, Bayer y Basf, que tambin operan en Sudamrica.

Actualmente, el Mercado Comn del Sur (MERCOSUR) se proyecta como una "repblica sojera" sin fronteras entre Argentina, Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay, con una produccin que ronda las 100 millones de toneladas y que, en su conjunto, concentra el 68 por ciento de las exportaciones mundiales de soja. Todos estos puntos estarn unidos por la hidrova Paraguay-Paran, un megaproyecto de Cargill que permitir transportar enormes cantidades de soja del MERCOSUR hacia los puertos del Atlntico.

Las voces ms optimistas festejan la llamada "revolucin verde", un concepto en el que se incluyen los cultivos transgnicos, los agronegocios, la siembra directa y los desarrollos en biotecnologa. En este marco, las trasnacionales incrementan sus ganancias y redisean el mapa regional segn sus intereses en el mercado mundial. Los pases productores equilibran sus balanzas comerciales y, en algunos casos, logran establecer saldos positivos histricos que les permiten cumplir con sus acreedores, o reproducir sus propios sistemas de asistencialismo social. Los barones de la soja, mientras tanto, se enriquecen con rapidez y poco esfuerzo. Pero este modelo agropecuario que produce alimentos exclusivos para cerdos, vacas y pollos de Europa y Asia conlleva riesgos.

Veneno

La soja RR es una planta genticamente modificada (GM) para resistir al Roundup, el herbicida que produce Monsanto a base de glifosato y otros compuestos qumicos que permiten aumentar su eficacia contra las malezas.

En Argentina la soja insume anualmente unos 160 millones de litros de herbicida, a razn de diez litros por hectrea. La fumigacin intensiva en las provincias de Crdoba, Santa Fe y Buenos Aires ya impacta de manera irreversible sobre aquellas ciudades y pueblos que ven el avance de la "revolucin verde" a pocos metros de sus cascos urbanos. El Grupo de Reflexin Rural (GRR), que fomenta la campaa Paren de Fumigar, junto a otras organizaciones de vecinos autoconvocados, advierte que "se est configurando una catstrofe sanitaria de envergadura tal, que nos motiva a imaginar un genocidio impulsado por las grandes corporaciones y que slo los enormes intereses en juego y la ignorancia cmplice de la clase poltica logran mantener invisibilizado e impune".

Slo en el barrio Ituzaing Anexo, ubicado en los mrgenes de Crdoba capital, se registraron 200 enfermos de cncer por los agrotxicos, sobre una poblacin total de 5 mil habitantes. Pero tambin se detectaron otras anomalas: alta incidencia de lupus, prpura, asma, afecciones en la piel, malformaciones congnitas y alergias.

El caso es paradigmtico porque revela las consecuencias ms dramticas del modelo rural vigente, cuestin que se repite en miles de localidades de la gran "repblica sojera". La expansin de los monocultivos transgnicos en los ltimos diez aos distorsion la estructura territorial de los pueblos rurales. Los cinturones verdes que rodeaban a estos pueblos, como barreras de morigeracin frente a los agrotxicos, fueron ocupados por la soja y ahora las fumigaciones no slo destruyen malezas, sino la salud de nios y adultos que se ven expuestos a los herbicidas de manera directa.

Complicidad ambientalista

El problema sanitario es apenas uno de los efectos del "boom sojero". Tambin se debe tener en cuenta la deforestacin, la degradacin indiscriminada de suelos y la destruccin de la biodiversidad, como consecuencia de la expansin estratgica que planificaron el Banco Mundial (BM) y las trasnacionales, en complicidad con las grandes organizaciones ambientalistas.

El Foro por los 100 Millones Sustentables, que se desarrolla desde 2003 bajo la coordinacin de la Fundacin Vida Silvestre Argentina (financiada por el BM) y la Asociacin Internacional de Agronegocios y Alimentacin (IAMA), busca crear consenso entre empresarios, corporaciones y representantes de la sociedad civil para alcanzar en el pas una meta de 100 millones de toneladas de granos y oleaginosos transgnicos antes de 2015.

En el foro participan Greenpeace, la Fundacin ProYungas para el Desarrollo y la Conservacin de las Selvas Subtropicales de Montaa y la Asociacin Ornitolgica del Plata. Tambin lo hacen el Instituto Nacional de Tecnologa Agropecuaria (INTA) y la Facultad de Agronoma de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), que desde hace aos desarrolla programas curriculares, seminarios, investigaciones y publicaciones en funcin de los agronegocios.

Los ambientalistas "parten de un sentimiento de derrota, porque piensan que es imposible detener el auge de la soja", asegur Jorge Rulli, miembro fundador del GRR . En dilogo con BRECHA, Rulli explic el caso de la siguiente forma: "Los empresarios lo que plantean es que nos encaminamos a los 100 millones de toneladas de exportacin, lo cual requiere unos cuatro millones de hectreas ms en Argentina. Esto implica no slo la devastacin del bosque que queda, sino adems el riesgo de una crisis social de proporciones. Cmo hacer para evitar colapsos ambientales o crisis sociales?, se preguntan las corporaciones. Se necesitan guas (ambientalistas), gente que entienda de biodiversidad para saber dnde avanzar y dnde no, para no provocar crisis ambientales o conflictos sociales graves, como ya sucedi en Santiago del Estero con los campesinos".

Expulsados de sus tierras

De todos modos, las crisis sociales ya son evidentes con el desplazamiento territorial, el desempleo y la violencia al estilo de las guardias rurales que operan impunemente en Paraguay.

Los barones de la soja ejercen la fuerza indiscriminada para ampliar sus propias fronteras, expulsando a pequeos productores, campesinos y pueblos originarios, mediante la creacin de grupos paramilitares. Se trata de un mtodo que naci con el boom de la soja transgnica, primero en Santiago del Estero, y en los ltimos aos en las provincias de Salta, Jujuy, Chaco, Tucumn, Formosa, Catamarca, Crdoba y Mendoza. Aquellos que logran sobrevivir a la represin privada pasan directamente a la desocupacin urbana.

Segn un estudio realizado recientemente por el INTA, ocho de cada diez desocupados del Gran Buenos Aires provienen de la agricultura. Los datos de esta encuesta hablan de la incipiente migracin del campo a la ciudad por el impacto del modelo agroexportador bajo el sistema de siembra directa, que permite producir monocultivos con apenas un empleado por cada 500 hectreas.



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