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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2007

Evidencia cientfica de los graves riesgos de la quema de las basuras
Incineracin de residuos y salud

Pierre-Emmanuel Neurohr
El Ecologista


El autor describe la situacin en Francia, pas que cuenta con ms de 150 incineradoras de residuos municipales frente a las 12 existentes en Espaa. Para nuestra desgracia, la mayor parte de los problemas se pueden extrapolar de forma directa a nuestra situacin.

Antes de empezar, conviene aclarar que las informaciones contenidas en este artculo se basan en referencias cientficas cuya fuente se indica al final. Por el contrario, cuando los empresarios de la industria de la incineracin afirman que las incineradoras nunca han matado a nadie, no pueden aportar ningn estudio epidemiolgico que avale semejante afirmacin y suelen apoyarse en estudios financiados... por la industria incineradora [2] .

La desinformacin comienza por el lenguaje. En un avance semntico innegable, el sector de la incineracin ha modernizado su lenguaje y las incineradoras de residuos se llaman ahora unidades de valorizacin energtica. Aunque este nuevo vocabulario no cambia nada la situacin de las personas expuestas a contaminantes cancergenos. Igualmente, cuando se dice que las incineradoras eliminan los residuos, desde un punto de vista cientfico es como afirmar que existen los Reyes Magos. En realidad, los contaminantes que salen de estas instalaciones se llaman metales pesados: plomo, cadmio, mercurio Y desde un punto de vista qumico, el fuego no puede destruirlos. Y es ah donde empiezan las complicaciones para la salud. Si el fuego no puede eliminar los residuos que entran en el horno, entonces a dnde van a parar? La respuesta es sencilla: los residuos vuelven a salir y por si fuera poco, algunos se combinan para crear nuevos contaminantes, todava ms perniciosos.

Cinco vertederos por incineradora

Se nos cuenta que una incineradora evita la existencia de vertederos, cuando en realidad necesita cinco. Una instalacin que trate 200.000 toneladas anuales de basura produce 6.000 toneladas de residuos altamente txicos llamados cenizas volantes, que deben almacenarse en depsitos especiales. Tambin produce 60.000 toneladas de escoria. Dependiendo de su contenido en sustancias contaminantes, parte de esta escoria va a los vertederos de residuos municipales.

Otra parte, considerada oficialmente como inocua, se utiliza para hacer carreteras o se vierte en los taludes pero a una distancia mnima de 30 metros de cualquier cauce de agua. Cuando se sabe que, adems, estas cenizas contienen altas dosis de dioxinas, un contaminante cuya toxicidad para el ser humano se cuenta en millonsimas de millonsimas de gramo, nos acordamos de George Orwell, que en su novela 1984 describe una sociedad fascista en la que la propaganda consiste, entre otras cosas, en invertir el sentido de las palabras. As, para motivar a la carne de can, la frase es la guerra es la paz, y para controlar la natalidad, el Gran Hermano decreta que el amor es odio. En este principio de siglo XXI, el Ministerio de la Ecologa [3] nos prepara un mundo maravilloso en el que se esparcen en la naturaleza contaminantes ultratxicos, y lo llama valorizacin.

El que la industria de la incineracin produzca ms de 3 millones de toneladas de escorias anuales y que el vertido de residuos domsticos cueste ms de 50 la tonelada podra explicar, quin sabe, esta sinrazn... Pero lo que es seguro es que esta contaminacin proporciona pinges ganancias a empresas como Suez, Vrolia, Bouygues y EDF, dueas de las mayores incineradoras de Francia. Otro de los vertederos utilizados por ellos es la naturaleza, puesto que los contaminantes emitidos a la atmsfera tarde o temprano caen al suelo. De este modo, y con toda impunidad, una incineradora puede verter dioxinas y metales pesados en un prado sin que la acusen de vertidos ilegales.

Tambin conviene saber que aunque los contaminantes que salen de las chimeneas se dispersan sobre amplias superficies, el fenmeno de la bioacumulacin se encarga de concentrarlos. As, una molcula de dioxina depositada en la hierba es absorbida por una vaca y acaba en nuestra bandeja de quesos, por ejemplo. Por lo tanto, podemos decir que la industria incineradora utiliza la grasa humana para almacenar sus residuos cancergenos, transformndonos lentamente en un vertedero con patas. Sin embargo, estos empresarios no dudarn en tratarnos de malos ciudadanos si no aprobamos con entusiasmo la solucin que han elegido.

Y eso a pesar de que saben perfectamente lo que hacen, pues se entretienen regularmente en realizar medidas de los humos que emiten. De modo absolutamente oficial, se encuentran en estas emisiones unas sustancias que la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado como cancergenas para el ser humano, como las citadas dioxinas y los metales pesados.

Temores fundados

En buena lgica, podra temerse que la dispersin de sustancias cancergenas provocara cncer en los vecinos, y la ciencia confirma este temor. Un estudio epidemiolgico realizado por la Facultad de Medicina de Besaon sobre la incineradora de la ciudad concluye que el riesgo de desarrollar un linfoma maligno no Hodgkiniano es 2,3 veces superior para los individuos que residen en la zona ms expuesta a la cada de dioxinas que para los individuos que residen en la zona menos expuesta [4] . Otros estudios confirman estos resultados [5] . Pero aun cuando vivamos lejos de cualquier incineradora, nuestra salud est en peligro porque toda la poblacin est contaminada en un 90% a travs de los alimentos. El Ministerio de la Ecologa calcula que entre 1.800 y 5.200 personas mueren en Francia cada ao por cnceres provocados por dioxinas [6] , y una de las principales fuentes de emisin de dioxinas son las incineradoras.

Pero las incineradoras no slo matan provocando cncer. Los estudios oficiales demuestran que tambin dispersan a su alrededor sustancias teratgenas (que provocan malformaciones congnitas). La ciencia vuelve a confirmar los temores: un estudio del Instituto Nacional de Salud e Investigaciones Mdicas sobre las 70 incineradoras de la regin Rhne-Alpes concluye que globalmente, se observan riesgos significativos para la poblacin para dos tipos de malformaciones: anomalas cromosmicas y otras malformaciones mayores y en el conjunto de malformaciones congnitas [...] se observa una diferencia de incidencia muy significativa, con un riesgo mayor en la poblacin expuesta despus de la puesta en marcha de la incineradora. El estudio tambin destaca en las proximidades de las incineradoras un riesgo elevado y significativo [...] de cavidad oral, displasia renal, megacolon txico y anomalas urinarias [7] . Ms estudios confirman estos resultados [8] .

Estos informes contrastados excluyen el azar como explicacin racional y constituyen lo que se da en llamar evidencia cientfica. No obstante, la Agencia del Medio Ambiente y el Control de la Energa (Ademe) estima que no puede establecerse de modo categrico una relacin causa-efecto y que el estilo de vida podra explicar la concentracin de nios con malformaciones alrededor de las incineradoras. Por eso ms de 150 incineradoras siguen envenenando a las mujeres embarazadas, haciendo penetrar en su cuerpo sustancias teratgenas que llegan al feto.

Consciente del problema, la industria incineradora, que nunca ha destacado precisamente por su sutileza, bate su propio rcord olmpico de la mentira y pretende que la solucin del futuro es... construir incineradoras ms nuevas!

Toneladas de mercurio en el aire

La codicia puede ms que cualquier estudio cientfico. Primero se presentaron las instalaciones construidas en los aos 90 como nuevas y sin riesgo. Hoy en da, los mismos individuos nos dirigen el mismo discurso. Sus hornos siguen utilizando las parrillas, como en el siglo XIX, pero se atienen a nuevas normas de emisin. Por ejemplo, el mercurio se limita a 0,05 miligramos por metro cbico. Qu poco, verdad? El nico problema es que quemar una tonelada de basura produce 6.000 m3 de humos, o sea que una instalacin que queme 200.000 toneladas anuales emitir ms de 20.000 millones de m3 de gases en sus 20 aos de vida til mnima. Esta acumulacin supone que ser ms de una tonelada de mercurio lo que se enviar al aire que respiramos. Pero es que este metal pesado es txico para la reproduccin a muy pequeas dosis.

Otro ejemplo: la incineradora de St-Ouen, en la regin parisina, se presenta regularmente como conforme a las nuevas normas. Sin embargo, sus cifras oficiales de contaminacin anual para dioxinas la revelan como una de las ms sucias de Francia [9] . La explicacin es sencilla: es ms grande que las antiguas, quema ms residuos y expulsa ms dioxinas.

En salud pblica, la exposicin crnica a un contaminante bioacumulable provoca enfermedades como el cncer. Un nio que nace y vive en las proximidades de una incineradora durante sus primeros diez o quince aos de vida se ver sometido a una dosis peligrosa. Sobre todo teniendo en cuenta que las nuevas normas slo contemplan 20 contaminantes cuando una incineradora escupe millares de sustancias nocivas [10] . Por ejemplo, no se tienen en cuenta los PCB, de los que la OMS estima que una vez que entran en los alimentos multiplican por tres las cifras que se dan para las dioxinas [11] .

Para completar la broma hay que saber que la inspeccin por sorpresa no se aplica a las dioxinas: las instalaciones saben de antemano cundo sern controladas. Mientras, la ministra de la Ecologa afirma que una incineradora moderna puede ser altamente ecolgica [12] .

Lo ms asombroso reside en la ceguera de los responsables polticos, que siguen sin comprender que acabarn yendo a juicio por envenenamiento con consecuencia de enfermedad mortal o malformacin congnita. Porque es evidente que la cuestin no es saber si el juicio por dioxinas tendr lugar, sino cundo. El CNIID se ocupa de ello.

Solamente despus de que el Estado ponga en marcha una verdadera poltica de reduccin en origen se podr pedir con fundamento a los ciudadanos que acepten un sistema de tratamiento para la fraccin resto al lado de su casa. Podr ser reciclaje o compostaje en lugar de la incineracin, de la que la propia Ademe dice que genera escaso empleo.

Mientras tanto, ninguna ley nos obliga a servir de cobayas a la industria de la incineracin, sobre todo ahora que ya sabemos el resultado del experimento qumico que nos aguarda.

La incineracin de residuos:

- disemina las sustancias nocivas, envenenando el medio ambiente, nuestros cuerpos y los alimentos,

- produce cenizas txicas,

- destruye gran cantidad de recursos que podran aprovecharse,

- atenta contra el reciclaje y la prevencin de la generacin de residuos,

- drena el dinero de la economa local para pagar una tecnologa costosa,

- genera muchos menos puestos de trabajo que los programas de gestin ecolgica de los residuos.

Cementeras: peor que las incineradoras

Espaa es el pas que ms cemento consume per cpita del mundo. Segn el Ministerio de Medio Ambiente, en el territorio espaol existen 12 incineradoras de residuos municipales, pero no dice que hay 39 cementeras que en mayor o menor medida utilizan como combustible distintos residuos como aceites, neumticos o blending, un carburante obtenido a partir de los residuos. Al convertirse los cementeros en gestores de residuos entran en competencia desleal con alternativas de gestin ms sostenibles ambientalmente y por tanto, ms caras, basadas en la reduccin, la reutilizacin, la recuperacin y el reciclaje. Adems, las fbricas de cemento no deben someterse a unas normas tan estrictas como las que rigen las emisiones de las incineradoras, por lo que son ms contaminantes.

Hay alternativas

- La incineracin de residuos est prohibida en el Condado de Alameda, una de las regiones ms importantes de California, cuyo desarrollo tecnolgico no puede considerarse atrasado precisamente.

- El grupo francs del sector alimentario Bonduelle declara que para su suministro de verduras estn prohibidas las zonas de cultivo bajo influencia de actividades contaminantes. El primero de estos puntos negros, segn Bonduelle, son las incineradoras [13] .

- En 2001, Irlanda consuma 1.000 millones de bolsas de plstico anuales. En 2002, el ministerio de Medio Ambiente introdujo un impuesto de 0,15 por bolsa y el consumo se redujo de golpe en un 90%.

- En 1989, el estado de Massachussets (EE UU) dict una ley que exiga que la industria evaluara su potencial de reduccin de residuos en origen. En diez aos Massachussets consigui reducir a la mitad su produccin de residuos txicos al tiempo que las empresas recortaban significativamente sus gastos de tratamiento de residuos.

- Ni siquiera los residuos hospitalarios necesitan ser incinerados. El hospital de Roubaix, uno de los ms grandes de Francia, trata sus residuos en autoclave (vapor de agua y presin) para desinfectarlos.

Notas y referencias



[1] Este artculo se public en el boletn del CNIID (Centre National dInformation Indpendante sur les Dchets/Centro Nacional de Informacin Independiente sobre los Residuos) en enero de 2004. www.cniid.org

[2] El estudio Incineracin de residuos y salud pblica, de la Sociedad Francesa de Salud Pblica, 1999, se financi en parte con fondos de la Federacin Nacional de Actividades de Residuos y de Medio Ambiente.

[3] Equivalente al Ministerio de Medio Ambiente espaol

[4]   Viel et al.  Emissions de dioxines par lusine dincinration dordures mnagres de Besanon et risque de lymphome malin non-hodgkinien. Epidemiology, 2003, p.2

[5] E. Knox.  Cancers chez lenfant, lieux de naissance, incinrateurs et dcharges, International Journal of Epidemiology, junio 2000.

[6]   Comit de prvention et de prcaution. Recommandation dioxines , 1998, p.10

[7] Risques de malformations congnitales autour des incinrateurs dordures mnagres, Inserm, 2002, p. 1 y 39.

[8] T. Dammer.  Grossesses autour dincinrateurs et de crmatoires aboutissant des enfants malforms, Journal of Epidemiology and Community Health, 2003.

[9] En 2005 estuvo varias semanas emitiendo cantidades de contaminantes miles de veces superiores a las permitidas, N. de la T. Ver www.environnement.gouv.fr

[10]   K. Jay, L.Steiglitz. Identificacin y cuantificacin de los compuestos orgnicos voltiles en las emisiones de las incineradoras de residuos, Chemosphere, 1995.

[11] OMS: Evaluacin de los riesgos de las dioxinas para la salud: nueva dosis diaria admisible, 1998, p.24

[12] Roselyne Bachelot, Agen, septiembre de 2002

[13] Contrato de suministro, Bonduelle, noviembre 2000, p.2.



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