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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2007

Feminismo en el socialismo del siglo XXI

Alba Carosio
Rebelin


La globalizacin ha significado la extensin del capitalismo a todo el mundo con la doble vertiente: expansin del espacio fsico capitalista a todo el planeta y expansin a todas las reas de la actividad humana. La globalizacin, que podra haber dado lugar a la creacin de un espacio mundial de intercambio econmico y cultural con justicia, ha significado en la prctica la potenciacin de una vieja aspiracin del capital: la produccin y el crecimiento econmico a costa de lo que sea. La bsqueda del beneficio y las ganancias, planteadas como centro expansivo de la sociedad global, ha conducido a consecuencias deshumanizantes, y  depredatorias de los ambientes sociales y naturales. Es as como el Siglo XXI nos encontr con un enorme grado de injusticia y grandes masas excluidas del bienestar que el avance de la ciencia y la tcnica contemporneas hoy en da, posibilitan a los seres humanos. (Lamarca, 2005)

 

Gracias a la globalizacin posterior a la cada del bloque sovitico pareca como si hubiera un slo modelo viable de organizacin social: el neoliberal con su furiosa defensa del capitalismo radical. Se planteaba la muerte de las utopas y la defensa un realismo resignado ante las leyes aparentemente naturales de los intercambios econmico-sociales basados en el egosmo. Se pretendi institucionalizar al individualismo como la nica va posible para motorizar el progreso, proponiendo la competencia y la rivalidad competitiva como la nica manera racional de enfocar la productividad. En este esquema, la vida humana completa se monetariza, y todo se convierte en mercanca. Es ms, se propugna que es deseable que todas las acciones humanas adquieran su carcter de mercanca, puesto que as se logra su transabilidad en base a la asignacin de valor de mercado. La racionalidad neoliberal concibe al mercado no slo como la institucin social que asigna eficientemente los recursos, sino como regulador de decisiones sociales, como conductor de polticas y an ms, como valorador de seres humanos.

 

El patriarcado como sistema de poder y modelo de dominacin es preexistente, pero el capitalismo neoliberal se apoya en el patriarcado, hay alianza y complementariedad entre ambos. Estos sistemas se fortalecen mutuamente. El sistema patriarcal, inculcado de generacin en generacin a travs de los mecanismos tradicionales de socializacin, que diferencian a hombres y mujeres en base a los roles de gnero, jerarquiza lo masculino fundamentando as la asimetra en el poder y en la valoracin de los sexos. Las mujeres, culturalmente ligadas al mbito de la reproduccin de la vida en lo domstico -dentro del patriarcado-, tienen menos valor y menor participacin en las decisiones sociales.

 

El patriarcado capitalista perpeta la dominacin de las mujeres como grupo, esta realidad se manifiesta en forma muy evidente en los siguientes hechos:

 

-     la mercantilizacin de todos los mbitos humanos presente en el capitalismo determina que se considere que slo es importante el trabajo remunerado, no tiene valor quien no est en situacin de ganar dinero.

 

-    el trabajo que la mujer realiza destinado al cuidado de la familia, no se considera trabajo

 

-      una mayora de mujeres mantiene la vida y el funcionamiento de las comunidades con trabajo gratuito para su localidad, las mujeres son las organizadoras de las crisis cotidianas

 

-     las mujeres emplean el doble o una proporcin mayor de su tiempo en comparacin con los hombres en trabajos no remunerados y cultivan el 65% de los alimentos del mundo[]

 

-     la fuerza de trabajo femenina tiene menor remuneracin y es utilizada cuando le es necesario al sistema para incrementar la productividad, rebajar los salarios y aumentar la tasa de beneficio del gran capital

 

-     la super-explotacin de las mujeres del tercer mundo con el trabajo en maquilas y otras formas industriales con insalubres condiciones de trabajo

 

-      por cada hombre pobre en el mundo existen 3,5 mujeres pobres, lo que se denomina feminizacin de la pobreza

 

-     la jefatura femenina del hogar implica mujeres solas manteniendo sus hijos lo que aumenta la pobreza

 

-     aquellas mujeres que acceden a puestos de trabajo remunerado se topan con el techo de cristal, que les impide la promocin dentro de las organizaciones

 

-      los desequilibrios regionales y la creciente feminizacin de la pobreza han provocado el incremento de los procesos migratorios femeninos desde los pases perifricos hacia los pases centrales

 

-     la conciliacin de la vida laboral y familiar resulta en realidad slo un papel mojado en la mayora de las empresas y organismos

 

-     invisilibilizacin de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, subsumindolos en el derecho a la salud

 

-    las redes de comercio sexual esclavizan millones de mujeres especialmente de los pases pobres

 

-     globalmente, hay 46 millones de abortos cada ao, cerca de 19 millones se realizan en condiciones de riesgo. El 95% de los abortos inseguros se realizan en pases en desarrollo (OMS, 2003/4)

 

-     la comercializacin del cuerpo femenino como objeto de consumo, y como icono preferido de los mensajes publicitarios

 

-     la modelizacin de una feminidad consumista, centrada en patrones de belleza normalizados e intervenidos quirrgicamente, que se masifica a travs de los medios de comunicacin. Con la belleza como exigencia, la cultura de consumo ha creado un estereotipo de mujer ideal en trminos de rostro y cuerpo.

 

-     la mujer como pluri-consumidora es principal destinataria de mensajes publicitarios y productos muchas veces nocivos- que prometen una felicidad de cartn. Para las mujeres se desarrolla del espectculo de la mercanca.

 

El patriarcado que se define como "la manifestacin y la institucionalizacin del dominio masculino sobre las mujeres y los nios, y la ampliacin de este dominio masculino sobre las mujeres a la sociedad en general", ha impedido a travs de la historia e impide en la actualidad la participacin de las mujeres en el poder poltico. El patriarcado constituye la forma de dominacin ms antigua y omnipresente, se manifiesta en el machismo como fenmeno cultural que discrimina a al gnero femenino y a las mujeres,  y da base a la utilizacin de la violencia y la violencia de gnero, como mecanismo de imposicin del poder. Dentro del patriarcado es un imperialismo cultural donde el hombre qued convertido en el sinnimo de la humanidad y esto  invisibiliz a las mujeres.

 

Existen otros elementos que muestran cmo el sistema capitalista actual impide  la superacin de la asimetra entre gneros. El neoliberalismo ha fortalecido opciones conservadoras. Se trata de los constantes recortes presupuestarios en inversin social: educacin, sanidad, servicios sociales, cuidado de personas mayores, atencin de personas con capacidades diferentes, etc. Es decir, se desmont el estado de bienestar [] o estado social, y se fueron eliminando logros en materia de servicios que protegan a la familia y a los nios y facilitaban la incorporacin de las mujeres a la vida social en condiciones de seguridad.

 

La globalizacin neoliberal produjo la disminucin simultnea en las esferas pblicas no comerciales tales como la atencin a la salud, escuelas pblicas, actividades culturales, medios de comunicacin no comerciales, sindicatos e incluso,  instituciones voluntarias comprometidas en el dilogo, educacin, y aprendizaje. En los pases centrales se mercantiliz la asistencia social,  lo que condujo a la emigracin de cantidades de mujeres del tercer mundo para dedicarse a las tareas de servicio domstico y tareas de cuidados para familias demandantes de una serie de servicios que el Estado no cubre. En Amrica Latina, se establecieron polticas de ajuste estructural que desmontaron las instituciones de proteccin y asistencia social. El paradigma social neoliberal se bas en la separacin entre lo pblico y lo privado, en la propuesta de que cada uno se ocupe de s mismo; no hay perspectiva de bienestar colectivo, el bienestar es visto como un logro individual. Los individuos se someten a las tcnicas de valoracin corporativa, se invisibilizan y menosprecian todas las formas de trabajo que no puedan ser contabilizadas a efectos financieros y el tiempo libre se transforma en tiempo dedicado al consumo.

 

El capitalismo neoliberal tiene como ideal un espacio pblico mnimo constituido solamente por el entramado de intereses privados. Pero en este capitalismo tardo lo privado ya no se identifica con lo domstico sino con lo corporativo. (Neira, 1998) Lo que se opone inmediatamente a lo privado domstico ya no es, por tanto, lo pblico o el Estado, sino lo privado corporativo, actuando en conjunto o separadamente del Estado. La poltica se transforma en la administracin del inters privado corporativo, que es diferente del inters privado domstico. Se piensa lo privado como valorizacin del capital corporativo antes que satisfaccin de necesidades y antes que valorizacin del capital domstico.

 

En este contexto por supuesto, las ms perjudicadas son las mujeres, el rol del gnero femenino identificado con lo domstico, resulta as ms desvalorizado y las mujeres son concretamente recargadas ya no con una doble, sino ms bien con una triple jornada de trabajo. Las mujeres en el capitalismo tardo neoliberal deben en principio, cumplir con su jornada de trabajo productivo mercantil, con su jornada domstica invisible, con su jornada de estudios o preparacin para la modernizacin, e incluso con su jornada de trabajo para el mejoramiento de las comunidades. En Amrica Latina, donde los roles de gnero son ms fuertes y donde adems los servicios pblicos y sociales son peores, las mujeres llevan una carga an ms pesada.

 

An enfrentando condiciones adversas, las mujeres siempre han luchado por el cambio social, para s mismas y para la sociedad. El feminismo tiene su nacimiento en la Ilustracin pero es un hijo no querido de sta. La concepcin ilustrada de ciudadana exclua a las mujeres, que quedaban atadas al mbito de lo privado-domstico. Sin embargo, la Ilustracin como discurso de la igualdad permiti comparar la situacin de deprivacin de bienes y derechos de las mujeres con las propias declaraciones universales. Afirma Amelia Valcrcel (2005): El feminismo es la primera correccin fuerte y significativa al democratismo ilustrado.

 

Desde las obras fundacionales del feminismo, tales como Wollstonecraft, Gouges, Condorcet, pasando por la Declaracin de Sneca Falls y el movimiento sufragista, hasta llegar al feminismo poltico contracultural de los aos 70 del siglo pasado, se ha luchado y trabajado por la igualdad real. El feminismo y el movimiento de mujeres se centra en la reflexin y el cuestionamiento de una lgica del poder discriminatoria y excluyente. Durante los 80 y 90 se han mantenido en lneas paralelas la visin emergente del enfoque de gnero, que ha permitido la incorporacin de los problemas de las mujeres en los debates pblicos, el reconocimiento de los derechos de las mujeres como derechos humanos y los movimientos de resistencia. A lo largo de todo el siglo XX, las mujeres presentaron la batalla en dos frentes simultneamente, combatiendo por obtener el reconocimiento de sus derechos y participando en los grandes movimientos de emancipacin poltica y social que lo jalonaron.

 

El socialismo como corriente de pensamiento siempre ha tenido en cuenta la situacin de las mujeres a la hora de analizar lo sociedad y proyectar el futuro. Esto no significa que todo socialismo sea necesariamente feminista, sino que ya en el siglo XIX comenzaba a resultar difcil abanderar proyectos igualitarios radicales sin tener en cuenta a la mitad de la humanidad. Los socialistas utpicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer.

 

Cualquier proyecto emancipatorio que se plantee en serio su objetivo, debe integrar la problemtica de la mujer, no como reivindicaciones sectoriales a aadir en un programa, sino como uno de los frentes principales en la lucha por la emancipacin. Porque la identidad de gnero estructura tanto el trabajo, como las relaciones sociales y la participacin poltica. No se trata de establecer una jerarqua de intereses, sujetos o cuestiones. Se trata de sumar las potencialidades revolucionarias de cada contradiccin abierta por el capitalismo y el patriarcado en su relacin unitaria, para conseguir la abolicin de ambos.

 

El socialismo significa la preeminencia de lo social, y con ella de lo solidario por encima de lo crematstico. Por ello, el socialismo del siglo XXI, propone una nueva utopa en contra del el capitalismo tardo neoliberal que tiene como centro la ganancia y el individualismo. El concepto del socialismo del siglo XXI  partira de un concepto amplio de valor que supere el valor econmico como medida de la vida social y del intercambio entre los seres humanos. Deber incluirse en el valor social el imperativo tico de reproduccin de la vida humana, porque bsicamente el socialismo del siglo XXI debe partir de un humanismo radical. El socialismo del siglo XXI reivindica el amor, la paz, la solidaridad, la justicia y la libertad, y junto con ellos reivindica los valores femeninos como valores humanos.

 

A partir de la concepcin del socialismo del siglo XXI, como humanismo radical, es posible plantear elementos constituyentes de la nueva sociedad posible, que son aportados por el pensamiento feminista, incluyendo sus variantes y nombres: enfoque de gnero, equidad de gnero, movimiento de mujeres, mujeres en resistencia. Todo un conjunto de reflexiones acerca de nuevos modelos sociales con mayor grado de humanizacin, libertad y justicia, han sido desarrollados por las propuestas feministas.

 

El socialismo del siglo XXI debe no solamente pensar sino construir una sociedad que permita del desarrollo pleno de las potencialidades humanas, una sociedad que deber ser construida culturalmente sobre la aceptacin de la diversidad sin jerarquas, y fundamentada en la igualdad en la diversidad. De ah que entonces, en esta nueva sociedad, los roles de gnero debern desaparecer, permitiendo a hombres y mujeres ser a la vez sentimentales y racionales, lgicos e intuitivos, fuertes y dbiles. Lo femenino y lo masculino podrn vivirse en igualdad de valoracin en lo social. Esta utopa significa una revolucin cultural, que permita la construccin de una nueva manera de ser mujer y ser hombre.

 

Todo esto implica la revolucin de la vida cotidiana. Porque en este nuevo socialismo, el cuidado de la vida y su reproduccin pasan a ser elementos centrales de la organizacin social. La revolucin que la mujer necesita incluye una nueva socializacin del trabajo domstico, que sobre la base del valor de los cuidados para la reproduccin de la vida, organice los necesarios apoyos sociales y modele la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres. La valoracin de los cuidados parte de su visibilizacin, redefiniendo el concepto de trabajo para abarcar el trabajo domstico proponiendo su inclusin en los sistemas de contabilidad nacional y en los mecanismos de seguridad social. Se  pretende integrar las esferas de produccin-reproduccin la produccin, tradicionalmente tenida en cuenta por los anlisis androcntricos y la reproduccin, sacada a la luz por las feministas- concedindoles la misma importancia y destacando su contribucin a los procesos de generacin de bienestar social.

 

Adems, indispensable ser una nueva concepcin de la maternidad que parta de los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos de las mujeres, basados en la libertad de decisin con autonoma y responsabilidad. La reproduccin en la cual el protagonismo es femenino, ha sido ideologizada siguiendo la misma lnea de prohibir y coartar el ejercicio de su libertad de decisin. Las mujeres deben tener derecho a decidir sobre su vida y su cuerpo, evitando la discriminatoria muerte de las ms pobres. Se requiere una nueva visin y accin de la responsabilidad por la infancia, que incluya la responsabilidad paterna y la responsabilidad social, as como la materializacin de sistemas de atencin especial de la infancia. Las aportaciones del feminismo respecto a la organizacin del tiempo, los horarios, la configuracin de los servicios y de los espacios fsicos de las ciudades, que responden al anlisis de las deficiencias de un modelo que se basaba en la divisin sexual del trabajo y en el pleno empleo, pueden ser extraordinariamente relevantes, no ya para mejorar la situacin de las mujeres sino la de la sociedad en su conjunto.

 

La solidaridad deber ser la base del nuevo socialismo, y aqu la necesaria transformacin cultural de las relaciones entre los sexos-gneros tiene realmente mucho que aportar. La experiencia ms primigenia de la alteridad, del otro como distinto de m es la experiencia del otro sexo-gnero. De all que esta experiencia primordial pueda marcar y modelar la experiencia de la solidaridad o de la competitividad, de la igualdad o de la jerarqua. Adems la experiencia de la "alteridad", que proporciona la maternidad, por ejemplo, es una experiencia que hay que poder aportar a la sociedad y que hay que poder reivindicar como parte de lo humano.

 

La Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad[] aprobada el 10 de diciembre de 2004 en Kigali, Ruanda,  durante el Quinto Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres dice:

 

Estamos construyendo un mundo en el que la diversidad sea una ventaja, la individualidad al igual que la colectividad un enriquecimiento, donde fluya un intercambio sin barreras, donde la palabra, los cantos y los sueos florezcan. Este mundo considerar a la persona humana como una de las riquezas ms preciosas. Un mundo en el cual reinar, equidad, libertad, solidaridad, justicia y paz. Un mundo que, con nuestra fuerza, somos capaces de crear.

 

Proponemos construir otro mundo donde la explotacin, la opresin, la intolerancia y las exclusiones no existan ms, donde la integridad, la diversidad, los derechos y libertades de todas y todos sean respetados.

 

Esta Carta se basa en los valores de igualdad, libertad, solidaridad, justicia y paz. La Marcha Mundial de las Mujeres es un movimiento compuesto por grupos de mujeres de diferentes orgenes tnicos, culturas, religiones, polticas, clases, edades y orientaciones sexuales. La diversidad nos une en una solidaridad ms global.

 

El socialismo del siglo XXI deber ser, a fuer de solidario, asociativo. Estn surgiendo y sern favorecidas todo tipo de organizaciones con nuevas formas de asociatividad tanto para la produccin como para la reproduccin, para la salud, para la educacin, para la cultura, para el trabajo industrial y agrcola, etc. Las mujeres en la actividad diaria, en su prctica cotidiana tienen una gran capacidad asociativa. Han venido trabajando en red, participando de manera muy activa en todo tipo de organizaciones locales de base en Amrica Latina. El reforzamiento de estas iniciativas, muchas veces fomentadas por polticas estatales, garantizar que el socialismo pueda cambiar la competitividad por cooperacin y promover valores inclusivos.

 

El socialismo busca el desarrollo sostenible, en la medida en que ninguna forma de desarrollo puede prescindir de su base de sustentacin, que es el medio ambiente. La degradacin del ambiente que ha propiciado el capitalismo depredador, ha perjudicado especialmente a las mujeres.  Debido justamente al desempeo de las tareas propias de su rol y a su situacin de pobreza, las mujeres son especialmente vulnerables frente a la escasez o la degradacin de los recursos naturales: la escasez de agua, por ejemplo, las afecta particularmente en las tareas de mantenimiento y reproduccin de la vida.  Esto las lleva a asumir una mayor responsabilidad para participar en programas de conservacin y rehabilitacin.  Las mujeres han estado siempre ms ligadas a la vida, por esto son defensoras de la paz y de la ecologa. El ecofeminismo se manifiesta contra el estilo de vida consumista, que asocia a la agresin contra la naturaleza, contra las mujeres, contra los pueblos extranjeros y contra las generaciones futuras.

 

La base de los aportes que el cambio en las relaciones de poder entre los gneros-sexos puede hacer para la construccin de una sociedad ms equitativa, incluyente e igualitaria en el respeto a la diversidad, es la participacin. En este sentido, el socialismo del siglo XXI deber comprometerse a arbitrar mecanismos que garanticen la participacin de las mujeres. No basta con la simple declaracin de igualdad, porque igualdad de derechos en el orden patriarcal se mediatiza a travs de los privilegios histricos del gnero masculino. As, no ha bastado con reconocer a las mujeres el derecho a la participacin, es imprescindible promover condiciones y mecanismos que garanticen que esa participacin sea efectiva. Como el establecimiento de medidas temporales que, con el fin de establecer la igualdad de oportunidades en la prctica, permitan corregir aquellas situaciones que son el resultado del sistema social discriminatorio antropocntrico y garantizar la igualdad de resultados.

 

El socialismo del siglo XXI, no puede conformarse con la igualdad de oportunidades debe avanzar hacia la igualdad de resultados. Y tambin debe construir una nueva lgica del poder, ms centrada en la tica de cuidado de la vida humana y natural, donde la debilidad no sea abusada por la fuerza. Las mujeres, y el feminismo del gnero y de la prctica, pretendemos una reelaboracin de los valores para que el mundo sea ms amigable y acogedor. En ese camino marcharn unidos feminismo y socialismo. [1]

 

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[] UNCTAD, Banco Mundial

 

[] Hay quienes critican el enfoque del bienestar, que considera a la mujer como la responsable de la supervivencia de la familia, del crecimiento de la poblacin y la hace la principal beneficiaria de los programas sociales, porque la  mujer se inclua dentro de los "grupos vulnerables" y su papel no superaba el rol de la reproduccin como eje principal, sin embargo, en concreto las mujeres se vieron beneficiadas por este enfoque.

 

[] La Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad es el fruto de un largo proceso de consultas, de intercambios y debates con grupos de mujeres de unos sesenta pases.

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D'Atri, Andrea (2004)  Mujeres, guerra y feminismo. Fracaso de la igualdad, fracaso de la diferencia. En Estrategia Internacional N21

 

Lamarca Lapuente, Chusa (2005) Ella para l, l para el Estado y los tres para el Mercado: Globalizacin y gnero  en http://www.creatividadfeminista.org

 

Neira, Hernn. (1998) Lo pblico, lo privado y lo domstico en el capitalismo Tardo  en Revista Cuadernos Salmantinos de Filosofa, Vol XXV, Universidad de Salamanca

 

Pisano, Margarita.  (2004) Los deseos de  cambio, o... el cambio de los deseos? Ediciones Casa de la Mujer La Morada. Editora Sandra Lidid C.

 

Valcarcel, Amelia (2005) La memoria colectiva y los retos del feminismo en http://www.mujeresenred.net




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