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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2007

Entrevista a Enrique Ubieta, autor de "Venezuela Rebelde. Solidaridad vs. Dinero":
"Creo en los caballeros andantes de la solidaridad "

Aday del Sol Reyes
Cubas


Venezuela Rebelde. Solidaridad vs. Dinero, de Enrique Ubieta Gmez es una de las propuestas de la XVI Feria Internacional del Libro en La Habana que se desarrollar del 8 de febrero al 11 de marzo prximos en 40 ciudades del pas, con la asistencia de 153 expositores de 82 pases.

Aunque el libro ya tuvo su primera presentacin en la pasada Feria de Venezuela su lanzamiento en La Habana ser todo un acontecimiento por su condicin de excelente ensayo testimonial de las experiencias de los mdicos cubanos en Venezuela, pas donde se gesta el experimento social ms importante del mundo.

Venezuela rebelde. Solidaridad versus dinero, al decir de su propio autor, se construy sobre vivencias, entrevistas a mdicos, pobladores, funcionarios, opositores, intelectuales en un recorrido que hiciera con su esposa durante nueve meses por los 24 estados de Venezuela, desde el Alto Orinoco, en Amazonas y los caos del Delta, hasta Zulia y los estados andinos.

Cubas convers en exclusiva con el escritor, ensayista e investigador sobre los detalles de su libro, la Venezuela en pleno proceso de refundacin, los desafos a los que se enfrentan los internacionalistas cubanos y de Fidel, ese revolucionario de las grandes ideas y artfice de una nueva prctica del internacionalismo, que se nutre del humanismo revolucionario.

-Su ms reciente libro es un testimonio ensaystico sobre la revolucin bolivariana. Pudieras explicar cmo surge la idea de este libro, cmo fue su proceso de creacin y qu experiencias te dej como escritor y ser humano?

-Hay quienes quieren explicar las dimensiones del cuarto en el que viven y trabajan sin salir y terminan describiendo cada centmetro de pared. Piensan que mientras ms exactos, minuciosos y crticos son en la descripcin, en el sealamiento de los orificios abiertos por viejos clavos o de las zonas descascaradas, ms profundo es el resultado del anlisis. En realidad, dentro de un cuarto el mundo es cuadrado. Solo existen cuatro paredes, un techo y un suelo y ni siquiera sabemos si ese suelo est sobre la tierra o a nueve pisos de altura. Son neo-positivistas que van, al decir martiano, insecteando por lo concreto.

"Para explicarme el futuro de Cuba, yo he preferido salir con los mdicos cubanos. Con ellos recorr entre los aos 1999 y 2000, algunos de los ms pobres pases de Amrica: Nicaragua -la del neoliberalismo-, Honduras, Guatemala y Hait. De ese recorrido -que lo abarc todo, ciudades, pueblos, aldeas, montaas, selvas, ros; comunidades indgenas, campesinas y urbanas-, en condiciones precarias, result un libro que titul, para burlarme del acadmico Jorge Castaeda, La utopa rearmada. Historias de un viaje al nuevo mundo [2002]. Porque l, desde su cuarto bien acondicionado, haba dictaminado el desarme definitivo de las utopas. No era una respuesta teoricista, literal; solo haba que mostrar lo que estaba ocurriendo ms all de su cuarto, es decir, de sus narices. Por supuesto, cuando hablo de viajar, de salir del cuarto, no me refiero nicamente al hecho fsico, espacial; hay hombres y mujeres que se la pasan de viaje y nunca salen de su acogedor saloncito mental. Y hay acadmicos que piensan que el saber est en las universidades del primer mundo, o en centros tercermundistas de reciclaje colonial, y suean con Madrid, Pars, Nueva York. Pero aquel libro tambin hablaba de los cubanos, e indirectamente de Cuba.

"Cuando en 2005 me propusieron acompaar a los mdicos cubanos que estn en Venezuela, pas donde se est produciendo el experimento social ms importante del mundo -y eso incluye a la colaboracin internacionalista cubana, que all alcanza niveles ejemplares-, no lo dud un segundo: me pidieron un proyecto y aunque hablaba en l de la labor de nuestros internacionalistas, advert que escribira una crnica reflexiva de aquel proceso revolucionario, de sus conflictos y logros, dudas y certidumbres. El resultado es Venezuela rebelde. Solidaridad versus dinero [2006], libro en el que hablo de ese pas y no dejo un solo instante de pensar en Cuba. Desde tales perspectivas puedo ver mi cuarto como lo que es: un espacio arquitectnico interior e interdependiente de otros espacios mayores, una apuesta alternativa, perfectible, en un mundo inmvil y profundamente injusto, maniatado por la desinformacin y por el poder corruptor del dinero.

"Insisto en ello: la guerra entre la solidaridad y el dinero se libra en Venezuela y tambin en Cuba; en cualquier rincn del planeta donde el pueblo reclame ser sujeto de su propia historia. Yo creo en los Caballeros andantes de la Solidaridad, los sigo lleno de admiracin y esperanza, dondequiera que estn lanza en ristre, en cualquier esquina de ciudad o cualquier ribera perdida de la selva, para narrar sus hazaas. No importa si invocan a Cristo, o a Marx. Pero no solo describo lo que es, tambin me esfuerzo por sealar lo que puede ser, porque est contenido en ese ser, describo el camino y construyo caminos. Empujo la realidad a favor de la verdad y de la justicia.

"Venezuela rebelde. Solidaridad versus dinero se construye sobre vivencias, entrevistas a mdicos, pobladores, funcionarios, opositores, intelectuales, referencias mltiples de autores clsicos y contemporneos venezolanos, anlisis de la prensa opositora; en l confluyen diversos gneros: testimonio, diario de viaje, ensayo, crnica, entrevista. Recorrimos -mi esposa y colaboradora Alicia Flores Ramos y yo-, durante nueve meses, los 24 estados del pas: desde el Alto Orinoco, en Amazonas y los caos del Delta, hasta Zulia y los estados andinos. La reflexin abarca temas tan diversos como Barrio Adentro -eje conductor de toda la obra-, y su conflicto con la Federacin Mdica Venezolana, la organizacin poltica de los barrios urbanos, el malandraje, las caractersticas del mundo indgena (yekuana, yanomami, warao, wayuu) y su integracin al proceso revolucionario, la discusin en torno a la propiedad privada y el latifundio, la pequea minera, la promocin en la prensa de modelos de conducta centrados en la belleza fsica y el dinero, el concurso Miss Venezuela, la aficin a los juegos de azar, el bisbol profesional y la celebracin del primer Clsico Mundial de ese deporte en 2006, la polmica en torno a filmes como Secuestro Express y El Caracazo y la vigencia y los lmites de la democracia representativa, entre otros".

-Cmo describiras a la Venezuela que te encostraste en tu recorrido de investigacin?

-Como una nacin en proceso de refundacin. En el lenguaje politiquero del capitalismo dependiente latinoamericano suele emplearse un trmino paradigmtico: el de clases vivas. Se refiere a los estratos sociales que tienen una participacin efectiva en el devenir histrico de la nacin, ya sea por su poder econmico, poltico o militar, o por su supuesta relevancia intelectual. Esto significa naturalmente que existen clases muertas, estratos marginados, despreciados, ciudadanos de segunda. En Caracas la poblacin tradicionalmente marginada se compone de las dos terceras partes del total.

"Imagnese usted un pas en el que esos estratos mayoritarios recuperan la dignidad, el control de sus vidas, la ciudadana plena y se convierten en verdaderas clases vivas; no cabe entonces otro concepto que el de una refundacin nacional.
Venezuela es una caldera en ebullicin, donde todo es posible; una anciana que acaba de aprender a leer y a escribir te habla con naturalidad de que continuar sus estudios hasta hacerse abogada. Recuerdo que en una pared pblica de una calle de Mrida, un pintor autodidacta haba dibujado los rostros de todos los sabios y los hroes de la ciencia, la literatura y la historia humanas: desde Cristo hasta el Che, pasando por Juana de Arco, Da Vinci, Mozart, Vctor Hugo, Einstein, John Lennon, Mao, Broz Tito, Lenin, Trotsky, Tina Modotti, y los hroes de la independencia latinoamericana, entre otros. Todos caben en la Revolucin bolivariana, es decir, en el nuevo proceso de coccin nacional. En la hora cero todo es posible. La nueva Venezuela que pugna por nacer se siente heredera de toda la cultura humana.

-En su opinin, cules son los retos ms fuertes que enfrentan los mdicos cubanos en su misin internacionalista de Barrio Adentro?

-El reto mayor que enfrenta un internacionalista -en cualquier pas donde se encuentre, en cualquier sector poblacional, el ms pobre o el ms abandonado- es la superacin constante de s mismo. La disposicin a saltar una y otra vez sobre su experiencia anterior, sobre los lmites conocidos, su disposicin permanente a crecer. Un internacionalista sabe que va a dar, a entregar conocimiento y solidaridad y de cierta forma a transformar su entorno, pero a veces no ha interiorizado que su misin consiste tambin en recibir, en transformarse a s mismo. Los retos externos son importantes, pero secundarios, provengan estos del entorno natural -lejana, ausencia de comodidades urbanas, etc.-, o humanos y aqu podra considerarse la separacin familiar, la soledad, las diferencias culturales o la convivencia con grupos sociales marginales, entre otros.

"En Venezuela existe una oposicin histrica que puede ser agresiva, pero hay un pueblo que cierra filas en torno a sus misiones y a sus mdicos y maestros. El reto mayor, repito, es interno: entender el valor de otras costumbres, de otras formas de vivir y de compartir y aprender de ellas, estar dispuesto a crecer en un entorno diferente, al que podrn aportar su riqueza personal y profesional, pero que puede ensearles nuevas formas de convivencia. El internacionalismo es una escuela: profesional, humana, revolucionaria. En Venezuela y ahora en Bolivia, tiene el aadido de posibilitar el reencuentro de los cubanos con el pasado revolucionario de su pas, que en su inmensa mayora no vivieron".

-Es noticia que Roman Chalbaud, importante director venezolano, rodar una pelcula acerca de la labor humanitaria de los mdicos cubanos en su pas, que estar basada en tu libro Venezuela rebelde. Solidaridad versus dinero. Pudieras adelantar algo sobre esto?

-Chalbaud es quizs el ms prestigioso director de cine venezolano, con una extensa y slida obra. Es adems un revolucionario, un artista comprometido con la Revolucin. Tiene confianza en mi conocimiento de la experiencia internacionalista de los mdicos cubanos y piensa que en mi libro hay ancdotas y personajes reales que pueden hilvanarse y reconstruirse en personajes de ficcin. Pero mi libro no tiene un carcter narrativo, ni sigue un hilo dramtico a partir del cual pueda armarse un guin de cine; es un ensayo testimonial o un testimonio ensaystico, no s como clasificarlo. Ha declarado tambin que Ugo Ulive, pretigioso dramaturgo uruguayo-venezolano, asumir la redaccin del guin y me ha pedido colaboracin. Qu decir? No soy guionista o narrador, pero no puedo negarme. Es un honor extraordinario trabajar con ellos en ese proyecto.

-Crees que faltan espacios de promocin para que la literatura llegue a los jvenes, a todos? Qu sucede con la crtica literaria y muy en particular con el ensayo en Cuba?

-En un captulo de mi libro reproduzco el anuncio de una nueva novela que se promueve en un suplemento seudo-cultural de un peridico opositor: nada se dice de los valores literarios de la obra, pero en cambio se especifica cunto cobr la autora y cun rica se ha hecho. El valor del libro se mide en dlares obtenidos. El capitalismo convierte el libro y la cultura en general en mercanca y lo trata como tal. Por eso mucho antes de que se imprima empieza el proceso de marketing, la difusin de los aspectos ms vendibles del nuevo producto. El socialismo en cambio espera pacientemente a que el libro asalte al lector, lo cual es un error de signo inverso. Se tratara en nuestro caso de difundir las verdaderas virtudes de la obra, de atraer al lector, de orientarlo.

"Las editoriales cubanas debieran disear una estrategia que parta del instante mismo en que aceptan la obra: conferencias, entrevistas, encargo a crticos, recorridos por el pas, antes y despus de que se publique. No sueo, los medios y las editoriales son del Estado y el objetivo es compartido, fomentar en el pueblo la aficin por la lectura. Durante la Feria nos entrevistan, comentan nuestros libros, pero ese esfuerzo efmero se pierde en la diversidad de propuestas. Las editoriales deben situar al autor y a su obra en el ngulo de visin del lector potencial, durante todo el ao. Por otra parte, es escasa la crtica especializada. Los ensayistas a veces no nos leemos entre nosotros mismos. Yo presumo de lo contrario y quiero hacerlo constar: he sido un lector pertinaz de los ensayistas de mi generacin, a los que de cierta forma trat de unir, de construir en la defensa de la Revolucin -todo grupo generacional es una construccin--, en la revista Contracorriente [1995 - 2004], en una seleccin de textos que pec concientemente por diluir los mrgenes, por desentenderse del canon ms elitista e incluir a periodistas y a polticos -porque todos lo somos-, titulada Vivir y pensar en Cuba [2003], en prlogos a libros ajenos y en citas que incluyo en los mos. No omito a mis enemigos, los nombro y discuto con ellos. Pero somos un grupo generacional de ensayistas que se mueve a contracorriente de las modas, de los espacios de prestigio: los concursos y las editoriales premian otras temticas".

-En las palabras preliminares de su libro escribi "Este libro quiere ser un pequeo homenaje al revolucionario de las grandes ideas y de las grandes realizaciones...", refirindose a Fidel. Y en una entrevista en el 2006 expres que despus de Fidel, y ms all de Ral, no hay nombres, no porque no haya hombres y mujeres, sino porque importar ms la estructura partidista y las instituciones del Estado revolucionario que el liderazgo personal. Pudieras argumentar?

-Esto ltimo lo ha dicho, mejor que yo, el propio Ral. Los cubanos tuvimos el privilegio histrico de ser los contemporneos y los coterrneos de un genio de la poltica, de un revolucionario excepcional. En ese sentido y solo en ese sentido, Fidel es insustituible. Mi libro es un homenaje a su legado revolucionario, porque refleja uno de sus ms trascendentes aportes como lder del Tercer Mundo: la solidaridad internacionalista, civil y militar, entre pueblos subdesarrollados, lo que hoy se denomina pomposamente como colaboracin sur-sur. Esa colaboracin de nuevo tipo ha sido en el caso de Cuba ajena a todo inters material o geopoltico y se ha ofrecido a pueblos de estados amigos y enemigos. Fidel fund como estadista una nueva prctica del internacionalismo, que se nutre en el humanismo revolucionario, pero que rechaza toda pretensin ideologizadora -o evangelizadora de una doctrina revolucionaria- salvo aquella que emana del ejemplo, como dira el Che. La Internacional comunista dispersaba a sus emisarios sin duda heroicos por el mundo, con una misin evangelizadora, similar en su carcter, aunque diferente en propsitos, a la del misionero catlico o protestante. El mdico cubano no habla de poltica, cura a ricos y a pobres, a neoliberales y a comunistas, a nios y a delincuentes; puede colaborar incluso con autoridades sanitarias de gobiernos fascistas si de salvar vidas se trata -como ocurri en la Nicaragua de Somoza, en los das posteriores al terremoto-, o con instituciones de estados con los que no existen ni se reclaman relaciones diplomticas.

"Pero no es una colaboracin asptica, a veces incluso es interpretada como subversiva, por razones ms profundas: el humanismo revolucionario, representado en los mdicos cubanos, subvierte la concepcin mercantil, capitalista, de la medicina y en general, del humanismo burgus, que es el cimiento tico de una sociedad dividida en clases. Incluso la colaboracin militar con gobiernos amigos de frica frente a las agresiones directas o indirectas del imperialismo, ha respetado las decisiones polticas de estos, con las que no necesariamente coincidimos. De frica solo trajimos nuestros muertos y un prestigio ilimitado. Pero creo que Cuba gana algo invisible para los analistas de academia: el internacionalismo recicla a los jvenes cubanos como revolucionarios, nos los devuelve como hroes".

-De qu libros, autores o personalidades de la historia no puede desprenderse Enrique Ubieta Gmez para vivir y escribir?

-No puedo desprenderme de la ternura, de la sabidura y de la cultura poltica de mi padre, que fue un hombre extraordinario, con un gran talento para escribir, pero que subordin su vida y entreg su espritu creador a dos grandes pasiones: sus hijos y la Revolucin, a los que sirvi sin pactos de beneficio. Claro que si de autores o personalidades se trata, puedo decir que tres grandes majaderos de la historia -como dira Bolvar- me acompaan siempre: Jos Mart, Don Quijote y Ernesto Che Guevara.

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Enrique Ubieta Gmez (La Habana, 1958), ensayista e investigador. Autor de los libros Ensayos de Identidad (1993), De la historia, mitos y los hombres (1999) y la Utopa rearmada. Historias de un viaje al nuevo mundo (Premio Epo- Abril, 2002). Ha sido merecedor de los Premios UNEAC de Ensayo, 1990 y Abril, 1995 y del Premio de la Crtica y la Distincin por la Cultura Nacional (2002).

Fund y dirigi la revista cubana de pensamiento Contracorriente (1995- 2004). Fue director del Centro de Estudios Martianos. Actualmente dirige la Cinemateca de Cuba.




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