Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2007

Los fanticos y la historia

Azmi Bishara
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


La sptima conferencia anual de Herzliya, celebrada en el Centro Interdisciplinario de dicha ciudad, exhibi un cctel extrao de conservadores de la vieja y nueva guardia que han sabido preservar su eterna juventud y desbordante vitalidad, como poda escucharse estos das en la propaganda de uno de nuestros video-clips estrella. Cmo animaba el corazn ver reunidos en una nica conferencia a personajes tan ilustres como el eterno orientalista Bernard Lewis, el permanentemente asustado Simon Peres, el tristemente clebre Richard Perle y, de esa misma camarilla, el antiguo director de la CIA James Woolsey!

En qu otro lugar del mundo podra uno encontrar bajo el mismo techo tal cantidad de elementos y sanguijuelas varias venidas a esta parte del globo? Por supuesto, slo poda ser en Israel, que se ha convertido en uno de los mayores centros de aliento del choque de civilizaciones y culturas y de glorificacin de la civilizacin occidental, en la que Israel se sita sin reservas, a pesar del tercermundismo y de la corrupcin que impregna su cultura de masas y el pensamiento de sus polticos. Israel se ha convertido en un foro para el liberalismo econmico y la poltica de globalizacin (lase, USamericanizacin), sin autocrtica alguna en el interior de la sala de conferencias y sin manifestacin ninguna en el exterior. Herzliya, despus de todo, no es Vancouver, donde la gente est lo suficientemente loca como para protestar contra este tipo de conferencias. No, se encuentra situada en el margen ms extremo y extremista de la cultura colonialista occidental; es, segn la autodefinicin del sionismo, la punta de lanza de Occidente contra la barbarie de Oriente, como aquel hroe sionista, Osishkin, lo situ a fin de conseguir el apoyo britnico para la empresa sionista.

Lewis, en su conferencia, intent resumir la historia rabe desde la invasin napolenica en un puado de sentencias lacnicas, plagadas de connotaciones arrogantes o de contumaz sabidura, a saber: Durante 200 aos, los gobernantes de Oriente dieron muestras de gran podero a la hora de actuar los unos contra los otros. Pero el colapso de la Unin Sovitica puso fin a esa era. Actualmente, los poderes extranjeros ya no se interesan por la regin de la misma forma que antes. Esto supone una vuelta atrs, una reversin a modelos ms antiguos. La identidad fundamental de los pases prximo-orientales es religiosa, no nacional o tnica. Los musulmanes siempre han estado contra todos los dems, y su misin es llevar el Islam a toda la humanidad. Tuvieron xito en dos intentos importantes, cuando conquistaron Andaluca y, ms tarde, con el Imperio Otomano. En la actualidad, se preparan para el tercer intento. Sin embargo, desde el final de la fase Bonaparte, ha venido desencadenndose otro desarrollo importante. Ese desarrollo es la rivalidad creciente entre sunnes y chies, los protestantes y los catlicos del Oriente Prximo.

Y an hay algunos que acusan a los rabes de confundir la realidad con sus sueos de grandeza! Pero Lewis es un respetado profesor de Princetown y un orientalista famoso a nivel mundial, cuyas obras no slo han tenido un gran impacto en los medios de comunicacin sino tambin en acadmicos como Huntington. Por eso, imaginen los kilmetros que tuvo que recorrer para poder ofrecer esa historia abreviada que ilustra los modos y valores de la cultura que prevalece entre todos esas luminarias polticas que convergieron en Herzliya como si fuera la capital del Oriente Prximo.

S, precisamente porque las potencias exteriores ya no estn tan interesadas en la regin como lo estaban antes, es por lo que USA ha enviado tropas a Iraq y hace preparativos contra Irn. Condoleeza Rice se afana en dar el ltimo toque al proceso de paz y el simpatizante sionista Javier Solana se deja caer cada dos semanas, ms o menos, por la televisin israel, para asegurar una vez ms a los israeles que no vamos a interferir en las decisiones de nuestros amigos en el gobierno de Israel. Apoyaremos lo que decidis. Pero os aconsejamos que seis cautos con las intenciones de paz de Siria. Siria tiene que demostrar primero la sinceridad de sus intenciones en Lbano y en Iraq y tiene que dejar de proporcionar medios al terrorismo palestino Y respecto a Palestina, no es suficiente un gobierno de unidad; Hamas tiene que aceptar las condiciones del Cuarteto. En Herzliya, Jos Mara Aznar pidi a la UE que pusiera en marcha una iniciativa para incluir a Israel en la OTAN; Woolsey declar que Israel no poda negociar con quienes quera aniquilarlo; y toda la panda se puso a aconsejar al gobierno libans que no mostrara flexibilidad hacia la opinin mayoritaria en Lbano y en cambio aportara amplias pruebas de su intento de derribar al gobierno de mayora en Palestina. S, Bernard Lewis debe tener razn: desde el colapso del orden sovitico, el mundo ha perdido completamente el inters en Oriente Prximo.

Por supuesto, sugiri tambin que nada cambia nunca bajo nuestro sol abrasador, que los musulmanes siguen inmutables para siempre, que para los rabes todas las otras afiliaciones religiosas palidecen frente a las suyas y que, por tanto, era algo natural que, una vez que ya no tenan potencia para enfrentarse unos a otros, volvieran inevitablemente a sus peleas religiosas pre-napolenicas. Y quin somos nosotros para desafiar tan perspicaz visin? An as, en la misma semana de Herzliya, los clrigos sunnes y chies se reunieron en una conferencia-dilogo en la cual decidieron, de hecho, nacionalizar las afiliaciones sunnes y chies. Estas afiliaciones iran unidas a las identidades nacionales, dijeron, y los dirigentes polticos y religiosos chies se comprometeran ellos mismos a no presionar a la afiliacin chi contra pases sunnes y los dirigentes sunnes asumiran un compromiso similar hacia los pases chies. Por lo visto, las afiliaciones nacionales y tnicas han recorrido un camino mucho ms largo de lo que Lewis imagina. En lugar de los partidarios de las diferentes doctrinas islmicas, o musulmanes protestantes y cristianos, en las peleas de unos contra otros, las rivalidades religiosas se han subordinado a otros intereses rivales. Es decir, las afiliaciones religiosas se han convertido en herramienta al servicio de antagonismos que se proyectan como rivalidades nacionales, porque estas afiliaciones eluden el problema de crear una nacin soberana fundada a partir del concepto de ciudadana, porque la separacin entre la religin y la ciudadana y los asuntos pblicos, o incluso el mantenimiento de la religin como una preocupacin pblica dentro del marco de una nacin o estado multicultural y multi-confesional se quedan fuera del cuadro. Lewis est equivocado si no puede ver que lo que parece ser un conflicto religioso es, de hecho, un instrumento para favorecer otra marcas de intereses, actitudes y polticas de identidad.

Cuando algunos de nosotros, superando la desesperacin, menospreciamos la lucha bajo banderas sectarias, nuestro intento se aparta mucho de la visin de Lewis. El ve resurgimiento de rasgos atvicos islmicos o musulmanes, en tanto que nosotros utilizamos trminos como sultanato y reinos mamelucos para caracterizar la actual desintegracin y fragmentacin de los estados rabes contemporneos. Es nuestra forma de hacer sonar la alarma, de instar a la prudencia, de gritar. El estado de los cruzados, en su momento de mayor apogeo, consigui triunfar de forma insuperable al conseguir poner al gobernante contra el gobernante hermano y conquistar sus pequeos estados vecinos, incluso sin las ventajas de la superioridad tecnolgica de vanguardia y podero nuclear. Efectivamente, utilizaron en gran medida los mismos instrumentos de guerra que tenan los rabes y ni siquiera disfrutaban del grado de avances sociales y cientficos que los rabes haban logrado en ese momento. Y, por supuesto, no necesitaban convocar una conferencia de Herzliya. Su aliado era la estructura fragmentada de los pequeos estados circundantes y sus rivalidades y recelos mutuos. Estas son las circunstancias histricas que citamos a nivel metafrico para alertar de las consecuencias del fracaso a la hora de construir una nacin basada en el concepto de ciudadana.

Lo crean o no, esta metfora se halla ms prxima a las realidades del momento actual que las teoras de Bernard Lewis. Los rabes han hecho progresos desde la Edad Media, algunos de ellos considerables: Israel no puede someterles ni preservarse a s mismo sin superioridad tecnolgica u otras formas de superioridad, a diferencia del estado cruzado que dur unos 200 aos sin estas ventajas. Pero el problema irresoluble del nacionalismo, Israel y el fracaso a la hora de construir un estado civil democrtico estn sin duda entre los factores ms destacados que han paralizado ese progreso. Mientras tanto, los chicos de Herzliya tienen sus propias teoras que exponer sobre la condicin rabe, porque se aproximan a ella desde una perspectiva absolutamente distinta.

Para comprender mejor a lo que me estoy refiriendo, sugiero que lean la sorprendente conferencia presentada en Herzliya por Simn Peres. Incluso el mismo Peres pareca asombrado, asombrado de l mismo y del progreso econmico y cientfico, arreglndoselas para englobarlo todo junto al observar con orgullo que si tena tan buen aspecto para su edad era por ser una persona optimista y se senta optimista acerca del poder de la ciencia y la economa. Peres tena tambin ciertas personas a las que agradecer su optimismo. Expres su gratitud a Ahmadineyad, porque sus exageraciones y extremismo haban unificado al mundo tras Israel. Y expres su gratitud a Hassan Nasrallah, que haba elogiado a Israel al decir Qu pas, pierde un soldado y le busca sin descanso. Incluso aunque hubiera muerto, no pararan de buscar su cadver!, y que haba alabado la democracia que permiti que Israel aprendiera una leccin.

Desde luego, Peres no poda o no quera percibir otro matiz en esos comentarios de Nasrallah. Estos das, adems de todas las fuerzas polticas rabes, el invicto Hizbollah, aunque ciertamente no es un gran fan de Israel, elogia confidencialmente los puntos fuertes de su adversario porque, miren por donde, por pura coincidencia fue el nico poder capaz de derrotar a Israel. Adems, ese partido, que demostr tan soberbia fortaleza organizativa en la batalla, es tambin la fuerza poltica que, debido a una guerra altamente destructiva, tiene poder para conseguir que cifras sin precedentes de libaneses salgan a las calles en manifestaciones pacficas y marchas de protesta, y posee tambin la sofisticacin necesaria para dirigirse de forma racional a esas gentes, con un lenguaje que est muy lejos de las arengas fascistas y populistas utilizadas para movilizar ciertos despliegues de masas en Israel e incluso en algunos pases europeos. Pero en esta ocasin, el tipo de movimiento de masas capaz de una organizacin moderna, nacional e institucionalizada y que incluso, segn los estndares de Herzliya, estara capacitada para gobernar, es considerada como el enemigo nmero uno de Israel. Lo que a Israel le gusta son pequeos y felices estados mamelucos, aliados suyos contra otras pequeos estados mamelucos o contra sus propios adversarios internos. Quiere estados capaces de recibir la misin modernizadora cientfica y econmica israel con los brazos abiertos, dispuestos a prestar atencin a los consejos del predicador Peres a fin de rechazar a esas fuerzas que en verdad son modernas en la prctica y en el espritu.

Qu ms dijo Peres en Herzliya VII? Dijo que Assad, el hijo, quiere corregir los fallos de su padre. Pero Bashar debe comprender que la cuestin de la paz y la guerra con Siria es un tringulo que incluye a USA y que este pas, precisamente ahora, no quiere negociaciones con Siria porque est apoyando al gobierno de Fuad Al-Siniora en Lbano y porque Siria proporciona refugio a Jaled Meshaal y entrena a fuerzas terroristas para enviar a Iraq. Por otra parte, si Siria vuelve a la guerra, se va a meter en problemas y no slo Israel.

Al parecer, Peres no haba asistido a la conferencia de Lewis en la que expuso lo poco que el resto del mundo se preocupa por esta zona del globo, as como la inminente invasin de Occidente por el Islam: pareca indiferente ante tal peligro. Es ms, la impresin que dej fue que Israel no quera la paz con Siria, que se estaba preparando para la guerra contra Irn y que los palestinos tendran que aceptar mucho menos de lo que les haban ofrecido en Camp David II. En este ltimo punto fue mucho ms explcito: Israel, dijo, no tena intencin alguna de permitir que razones demogrficas pudieran poner fin a su existencia como estado judo. No seguiran el camino del Lbano, que termin como el nico estado cristiano en la regin a causa del precio demogrfico que pag por sus errores. En otras palabras, Israel no aceptara nunca el principio del derecho palestino al retorno; acerca de los errores cometidos con los libaneses, ni se mencionaron.

S, siguiendo o no a Bernard Lewis, la analoga con los pequeos estados mamelucos resulta muy til para comprender la ceguera de un orden rabe que apoy la ocupacin de Iraq, que no tiene ni idea sobre qu postura adoptar en el actual proceso de particin de Iraq ni qu hacer ante la perspectiva de un aumento de la presencia de fuerzas usamericanas all, y que tiene una fuerte tendencia a aprovechar cualquier mecanismo, incluido el de alimentar las tensiones sectarias, para mantener a su pueblo atascado en el subdesarrollo.

Y la analoga es especialmente adecuada en lo que se refiere a la postura del orden rabe, o a la ausencia de la misma, en el intento de imponer a los palestinos las condiciones israeles mediante un bloqueo econmico, al mismo tiempo que se hacen llamamientos para un gobierno de unidad sobre las condiciones fijadas por el Cuarteto, sin pedirle nada a Israel, como prlogo para volver a poner en marcha un proceso de negociacin que tiene como objetivo asegurar las condiciones para que Israel prosiga su ocupacin. Este es sin duda un orden rabe absolutamente embrollado y que busca salir de la difcil y embarazosa postura en la que le ha colocado la determinacin, perseverancia y habilidad de la resistencia libanesa.

As es, la superioridad tecnolgica y militar israel es fundamental para su propia supervivencia. Sin embargo, la brecha entre Israel y los rabes no se ha creado tanto por su superioridad como por el subdesarrollo rabe. En la raz de este subdesarrollo se encuentran los pequeos estados en los cuales, apropindonos de las palabras de Ibn Jaldun, la adulacin y el favoritismo conforman la va para el rango y el poder, el rango y el poder son el camino para el dinero, y la alianza con Israel y con cualquier otro poder es el medio para impedir la aparicin de cualquier alternativa.

Texto original en ingls:

www.weekly.ahram.org.eg/2007/830/op3.htm

Sinfo Fernndez forma parte del colectivo de Rebelin.



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