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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2007

Esclavos del telfono celular

Marcelo Colussi
Rebelin


Que la especie humana es inteligente y realiza cosas maravillosas que no puede lograr ninguna de las 50 mil millones que han existido desde el origen de la vida en este planeta, est fuera de discusin. Pero eso no quita que, en muchos aspectos, permanezca muy cerca de sus antepasados de la escala zoolgica. Al igual que sus parientes no tan lejanos los insectos voladores, la fascinacin por la imagen deslumbrante que sigue habiendo en los humanos es evidente. Las luces de colores atrapan, al igual que el bombillo elctrico lo hace con cualquier insecto volador. Para prueba evidente: los telfonos celulares.

Qu tiene esta nueva tecnologa de las comunicaciones que cautiv de una manera tan masiva a tanta poblacin? Por qu no para de crecer su auge?

Pocas cosas ha habido desde el surgimiento del capitalismo generadas por la industria moderna que se impusieran con tanta fuerza como los telfonos celulares. Quiz el automvil tuvo durante la primera mitad del siglo XX similar impacto; otros bienes industriales, si bien muy valorados por la poblacin y ampliamente consumidos (los electrodomsticos, la televisin, la computadora personal) no alcanzan el sitial preferencial de esta telefona. Incluso los primeros telfonos aparecidos un siglo atrs de la mano de Graham Bell, aunque cambiaron el curso de la historia de las comunicaciones, nunca llegaron a gozar del prestigio de los telfonos mviles. Nadie se enorgullece ni pavonea tanto con productos del ingenio humano como sucede con estos aparatos. Alguien presume de su licuadora o del modelo de ascensor que hay en su edificio? Quin se ufana por los semforos que dispone la ciudad donde habita, o por el tipo de ortodoncia que le colocaron a su hijo? Ninguno de estos productos de la creatividad humana deja de ser importante, pero nadie se envanecer hablando de ellos. Slo con el telfono celular aflora tanta estulticia superficial en la modalidad de engreimiento fanfarrn. Por qu?

Desde su aparicin masiva en el mercado en el ao 1984 a la fecha, en apenas dos dcadas no dejaron nunca de ser una sensacin. Ao a ao cambian sus modelos, sus caractersticas tcnicas, las posibilidades que ofrecen, mantenindose siempre el mismo nivel de fascinacin por parte del pblico usuario. Desde los primeros aparatos que pesaban cerca de un kilo a los actuales, ms compactos y con mayores prestaciones de servicio, ultralivianos y con diseos crecientemente atractivos, ha habido cambios notorios. El desarrollo de bateras ms pequeas y de mayor duracin, pantallas ms ntidas y de colores, la incorporacin de programas ms amigables, van haciendo del telfono celular un elemento cada vez ms apreciado en la vida contempornea. Hoy da, ya como cosa que no sorprende, estos aparatos incorporan funciones que no hace mucho parecan de pelcula de ciencia ficcin, como despertador, juegos, reproduccin de msica MP3, correo electrnico, navegacin en Internet, mensajes de texto, agenda electrnica PDA, fotografa digital, televisin digital, herramienta para realizacin de pagos, localizador e identificador de personas. Las posibilidades parecieran infinitas.

Lo importante a remarcar es que, desde su surgimiento como mercadera masiva, tocaron las fibras ms ntimas de la poblacin. Aos atrs, en el momento de su aparicin, eran comparativamente mucho ms caros que en la actualidad; hoy da se masificaron de una manera monumental. Y si bien hay para todos los precios, nunca, en ninguna de su variadsima gama, dejaron de tener un atractivo singular. De la dcada de los 80 son famosos los ejemplos de gente que se paseaba con un celular plstico, de juguete, remedando uno autntico, simplemente para aparentar que dispona este nuevo fetiche, este nuevo dios-smbolo del consumismo de los peores aos del neoliberalismo descarnado. En este momento, ya entrado el siglo XXI, sin que sean baratos pero habindose popularizado mucho ms, hay ya ms de 1.000 millones de telfonos celulares en todo el mundo, es decir ms celulares que telfonos fijos. Su uso crece da a da: para graficarlo rpidamente, en Japn, por ejemplo, es ms la poblacin que accede a internet por celular que mediante computadores personales tradicionales. Y en los pases del Tercer Mundo hay gente que deja de pagar servicios bsicos pero no renuncia a un telfono mvil.

No hay dudas que estos productos llegaron para quedarse. Algo elocuente es que, distintamente a otros ingenios industriales generados por el capitalismo, si bien se ofrece en distintos precios, es un bien que llega a toda la poblacin sin distincin: ricos y pobres, jvenes y adultos, varones y mujeres, poblacin urbana y rural. Pocas cosas hay tan masivas como estos aparatos. Sin temor a exagerar podra decir que es el cono del consumismo de los ltimos aos del pasado siglo y de los primeros del presente.

Si bien hace unos pocos aos lo novedoso de estos aparatos inalmbricos era poder comunicarse con la libertad que no poda conferir una lnea fija, en el ao 2001 su tecnologa dio un giro profundo comenzndose a fabricar los primeros celulares a color. Se abandonaron los modelos monocromticos remplazndoselos por los que posean una pantalla LCD a colores (al principio de 256 colores llegando luego a los 262.000 y 16.000.000), lo cual impact fuertemente en los usuarios, haciendo que mercadeo mediante muchas personas no dudaran en adquirir uno sin importar el precio. El hecho de que los nuevos celulares fueran a color abra un mundo de posibilidades para adaptarles nuevas funciones, como por ejemplo una cmara. Este momento es muy reconocido en la historia de este aparato, ya que junto a la aparicin de los celulares a color vino el de los mensajes de texto. Era posible enviar los mismos usando el telfono celular, en el cual, con el teclado numrico, se poda escribirlos ahorrndose mucho dinero. Pero adems y esto no es poca cosa la fascinacin de lo visual comenz a jugar un papel decisivo cada vez ms difundido.

No es ninguna novedad que la imagen tiene un poderossimo atractivo fascinante en todo el reino animal; una larga tradicin de psicologa de la percepcin y de rigurosas investigaciones en etologa lo confirma: as como los insectos caen en la luz que los subyuga, as los humanos tambin sucumbimos a los destellos luminosos. Las espejitos de colores con los que los conquistadores europeos fascinaron a los pueblos amerindios lo confirma; de hecho la misma expresin espejitos de colores pas a ser sinnimo de engao, de venta de irrealidades, de artimaas. Y qu es la fascinacin sino un dejarse llevar por una fantasa, por algo de algn modo ficticio? La imagen va de la mano de un cierto nivel de ilusin/artimaa: es la seduccin personificada. La moderna cultura de las pantallas vendedoras de sueos (cine, televisin, internet, videojuegos) lo muestra de modo contundente. En esa perspectiva se encaja el crecimiento exponencial de los telfonos celulares de ltima generacin donde pareciera que lo ms importante no es tanto la comunicacin oral sino lo que muestra la pantalla. Estudios recientes indican que en muchos pases alrededor de la mitad de los aparatos vendidos estos ltimos dos aos no van acompaados de la activacin de una lnea nueva sino que se compran simplemente por el gusto de acceder a esa fascinante novedad de los nuevos equipos ms vistosos, ms y mejor presentados como nuevos espejitos de colores.

Hoy da, luego de numerosos estudios serios, es sabido que la tecnologa celular, dada la enorme cantidad de campos electromagnticos que genera, es daina para la salud humana: es cancergena, pues estimula el desarrollo de tumores cerebrales, adems de aumentar la presin sangunea, provocar estrs y prdida de memoria. Como asimismo, hablando de otro tipo de cncer, son las empresas de telefona mvil unas de las ms desleales en su trato con los clientes. En general puede decirse que todas y en todas partes del mundo sobrevenden servicios sin tener asegurado el trfico combinado satlite-tierra, con lo que no es infrecuente la imposibilidad de comunicacin por saturacin de usuarios, siendo el caso que todas las llamadas hechas o mensajes de texto enviados, aunque no lleguen a destino, se cobran. Y pese a estos dos enormes problemas probados y comunes atentado a la salud y al bolsillo nadie hoy da osara criticar el avance de esta nueva deidad.

La solucin a todo obviamente no consiste en no usar ms el telfono celular. Esa no es solucin; es, en todo caso, reaccin visceral, principismo de dudoso impacto real. Bienvenida esta tecnologa, que sin dudas abre nuevas perspectivas en el campo de las comunicaciones. Pero no podemos dejar de abrir una lectura crtica sobre todo este complejo fenmeno: por qu caemos tan fcilmente en el campo de atraccin de los espejitos de colores?



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