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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2007

Una crtica ecologista del Foro Social Mundial de Nairobi, Kenia
Y al sptimo da, el Foro descans

Florent Marcellesi
Rebelin


Segn los telogos, el siete es una de las cifras bblicas que se emplean con frecuencia para trasmitir el sentido de la perfeccin, de lo divino, de la plenitud y de la armona. Aplicando este concepto al sptimo Foro Social Mundial (FSM) que tuvo lugar en Nairobi, Kenia, a finales de enero pasado, sera interesante preguntarse con un poco de perspectiva si este Foro tuvo algo de perfecto, divino, armnico o pleno.

Descartaremos de entrada la perfeccin. Como institucin humana, el Foro Social Mundial no pudo escapar de su condicin terrestre. El Foro mordi el fruto prohibido y se enfrent a sus ms duras contradicciones internas. Mientras los voluntarios y los participantes daban vida al paraso altermundialista, la principal manzana de la discordia tuvo un nombre: CelTel. Aunque todava no se ha esclarecido ni siquiera en el Consejo Internacional del FSM el por qu de esta fuente de financiacin, la multinacional de telefona mvil fue uno de los principales patrocinadores del evento, acogiendo con un Making life better y autobuses de promocin y recarga de mviles al participante de la tecnologa moderna. En un estado de esquizofrenia avanzado un puo levantado y el otro conectado al capitalismo global se plante una crisis aguda de coherencia y credibilidad de las quermeses alternativas.

Adems, los ecologistas tuvimos que aguantar otro infierno: Petrobras. Principal financiador de la delegacin brasilea, la petrolera no escatim los medios para proclamar mediante decenas de pauelos homnimos que Outro mundo possivel. Sin olvidar el especial cario de los brasileos hacia esta empresa estatal, su peculiar trayectoria histrica y relacin con el poder actual, hara falta recordar que la compaa acta a menudo como cualquier multinacional, tanto en la biosfera del Yasun, en Amazonia ecuatoriana, como en la hermana Bolivia.

A pesar de no ser perfecto, este Foro tuvo aspectos divinos, casi msticos. No por la trascendencia de algunos oradores afortunadamente cada vez ms minoritarios que todava prefieren la poltica retrica y dogmtica a una actitud humilde de cooperacin prctica, sino por la fuerte presencia de organizaciones religiosas. No nos tiene que sorprender este hecho, ya que en frica en general y en Kenia en particular donde proliferan las iglesias evanglicas, el trabajo social de campo en los suburbios se realiza la mayor parte del tiempo a travs de misiones confesionales. No slo se trata de un proceso africano sino tambin de un proceso internacional que est redefiniendo el mapa de las relaciones de poder dentro de los Foros y de otras cumbres alternativas.

Por otro lado, lo divino no implica la armona. Eso no lo digo como aprendiz de telogo sino como intrprete ya que no se consigui poner remedio a la maldicin de la Torre de Babel. Dejemos claro que en un foro donde nuestra biodiversidad lingustica y de experiencias es parte de nuestra riqueza, sin recursos suficientes para la interpretacin no hay comunicacin interna posible. Por lo tanto, no hay espacio de dilogo entre participantes y poca eficacia para el FSM. Y vista la repercusin meditica externa mnima en los tentculos de Babilonia, parece tambin imprescindible que pensemos de nuevo nuestra relacin con los mass-media para que otro mundo posible sea ms que el lema de unos discpulos ilustrados y que se consiga una mayor apertura y visibilidad.

La armona tampoco se pudo conseguir entre el propio Foro y los ms necesitados de los suburbios de Nairobi, sin duda una de las paradojas ms perturbadoras del FSM. Mientras los mensajes mesinicos de justicia social surgan desde las entraas del Foro y que nuestro ideario de lucha nos animaba a la apertura solidaria con los suburbios, no se produjo ningn milagro. Los desfavorecidos de las favelas, en mayora nios, buscaban ms el Santo Grial en los bolsillos de los asistentes que en las palabras de salvacin de los ms de 1.200 enriquecedores talleres.

Hablando de dinero, podemos afirmar que s se lleg a la plenitud. De hecho, bastaba con leer las conclusiones de los peridicos locales o hablar con un compaero taxista para darse cuenta de la significacin real del Foro para los autctonos: un fuerte empuje para la economa local. Unas divisas frescas y abundantes que supieron aprovechar al mximo tanto la economa informal del agua para participantes sedientos, como la economa formal de los restaurantes oficiales pertenecientes a un ministro keniata y de la hostelera cuyos precios eran un insulto en comparacin con el nivel de vida local.

En cuanto a la plenitud ecolgica terica presente mediante temas como el cambio climtico y el fin del petrleo no tuvo traduccin en la praxis. El reciclaje, la gestin del agua y residuos o el comercio justo no fueron los protagonistas del Edn keniata. Una fuerte contradiccin cuando uno sabe que el FSM era recibido por Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz en 2004, fundadora del Green Belt Movement y que se hizo famosa por plantar rboles y luchar contra la deforestacin. Una mujer ejemplar que acababa de apoyar personalmente la creacin en Nairobi de la organizacin Jvenes Verdes Mundiales la semana anterior. Tampoco se poda conseguir la plenitud total por la ausencia casi provocadora del entorno zapatista, una de las races del movimiento altermundialista.

Si el nmero siete significa el descanso, podramos imaginar que el nmero ocho representar un nuevo comienzo. Por lo tanto, dondequiera se celebre el octavo FSM de 2009, ya sea en Amazonia, Corea del Sur, a la frontera Mxico-EEUU o de nuevo en Nairobi, en el transcurso de estos dos aos que nos separan del prximo Foro se van a plantear unos retos fundamentales que definirn una nueva etapa.

Nueva etapa terica puesto que ms all del ideario clsico basado en la justicia social y solidaridad, cada vez se dibuja de manera ms clara la aceptacin de la ecologa, del pacifismo y del feminismo como valores del cambio. Aunque queda mucho por hacer, vista la poca presencia de mujeres (y de jvenes) entre los oradores, el enfoque de gnero, ecologista y el rechazo de la violencia como medio de lucha implican una revisin progresiva de la tradicin poltica izquierdista dominante y una mutacin del pensamiento revolucionario nico hacia la pluralidad y la diversidad.

Nueva etapa prctica donde se afirma que otras vas de financiacin son posibles y necesarias. No se trata de imaginar un FSM fuera del mundo sino ms bien un foro que sepa disminuir sus contradicciones internas y apoyarse en las iniciativas socio-econmicas en concordia con su propia Carta de Principios. No es ningn sueo pensar que es posible financiarse con la creciente economa social, solidaria y ecolgica y con empresas o cooperativas que respeten unos criterios mnimos de responsabilidad social y medioambiental. Al mismo tiempo, no es ningn sueo anhelar que el comercio justo y el cuidado del entorno deban ser los pilares de cualquier alter-evento.

Tras este breve repaso, es evidente que el FSM 2007 no habr alcanzado la perfeccin divina, armnica y plena tanto en la prctica como en la teora. Pero que quede claro, nadie se lo haba pedido: la pureza ya no forma parte del ideario.


*Babels es una red internacional de Intrpretes voluntarios creada en el Foro Social europeo de Florencia

Florent Marcellesi, Coordinador de Jvenes Verdes del Estado espaol, miembro de Babels* y participante en el Foro Social Mundial 2007 de Nairobi, Kenia


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