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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2004

Ponencia defendida por Celia Hart en el taller "La utopa que necesitamos". La Habana, septiembre, 2004
El socialismo no es utpico sino una necesidad

Alan Woods
Rebelin


Hace un poco ms de una dcada cay la URSS. En ese momento la burguesa del mundo entero estaba eufrica. Hablaba del fin del socialismo, del fin del comunismo, del fin del marxismo. Uno de los estrategas de la burguesa Francis Fukuyama lleg a hablar del fin de la historia.

Pues bien, diez o veinte aos en la vida de un ser humano es un periodo largo, pero en la historia apenas es nada. Histricamente hablando, es un periodo muy corto. No obstante, en este periodo tan corto hemos visto transformaciones muy impactantes. Todo el orden mundial se ha puesto patas arriba. A simple vista parece que el capitalismo ha triunfado de una forma decisiva. Pero esto est muy lejos de la verdad.

Para comprender la naturaleza del periodo actual no hace falta ser marxista. No hace falta ni siquiera ser una persona muy inteligente. Slo hace falta enchufar la televisin para ver la cruda realidad. Hace diez aos la burguesa nos prometi un mundo de paz y prosperidad (gracias a los milagros del sistema de la "libre empresa") y cmo no? la "democracia".

Ahora todos estos sueos se han hecho aicos. No queda piedra sobre piedra de las perspectivas de los estrategas del Capital. En su lugar vemos por todas partes una pesadilla generalizada. La recuperacin econmica de que tanto hablaban es enormemente frgil y puede colapsar en cualquier momento con cualquier accidente como un aumento del precio de petrleo.

Miremos donde miremos hay guerras, terrorismo, caos e inestabilidad. Entonces, cuando se habla de "utopas" de qu utopas estamos hablando? Si hay que hablar de ideas utpicas, habra que hablar de todas las ideas, esquemas y perspectivas planteadas por los defensores del capitalismo despus del colapso de la URSS. Estas s son utpicas en el sentido literal de la palabra (y pido perdn a Tomas Moro).

Segn los defensores del capitalismo, Marx se equivoc cuando predijo la inevitabilidad de la concentracin del capital en cada vez menos manos. "Lo pequeo es bello" decan. Pero las cifras demuestran todo lo contrario: nunca en toda la historia la concentracin del capital ha sido ms intensa que ahora.

Hoy por hoy 200 grandes empresas controlan una cuarta parte de las actividades econmicas de todo el mundo. Esto es justo lo que predijo Marx en El Manifiesto del Partido Comunista el libro ms moderno de todos los tiempos y Lenin en su libro Imperialismo, fase superior del capitalismo.

Otra idea de Marx que rechazan sus crticos burgueses es la idea de la creciente pauperizacin de las masas bajo el capitalismo. Ni que decir que para Marx el concepto del nivel de vida tuvo siempre un carcter relativo y no absoluto. Y en trminos relativos ha habido un aumento colosal de las diferencias entre ricos y pobres, incluso en los pases ms ricos del planeta, empezando con los EEUU.

El grado de monopolizacin ha llegado a unos extremos insospechados. Hace poco el conocido escritor y periodista progresista John Pilger public los siguientes datos muy reveladores de la actual situacin a nivel mundial: la General Motors es ms grande que la economa de Dinamarca, la Ford es ms grande que la de Sur frica, y hay muchos ms ejemplos.

Esto significa que las diferencias entre ricos y pobres tambin estn aumentando a un ritmo vertiginoso. Para poner slo un ejemplo: el salario de Tiger Woods, el jugador de golf estadounidense, es ms alto que los salarios de todos los empleados de la Nike en Indonesia. Goldman Sachs, una empresa de inversiones de tan solo 167 socios, saca unas ganancias de $2.200 millones cada ao lo mismo que Tanzania, un pas de 25 millones de habitantes.

No se trata de un aumento de la desigualdad global sino tambin de un aumento de la diferencia entre ricos y pobres dentro de los pases capitalistas desarrollados. Por todas partes crece la inseguridad y hay un cuestionamiento del sistema. Hemos visto las manifestaciones ms grandes en toda la historia en pases como Gran Bretaa y Espaa contra la guerra de Irak. En el caso de Espaa el descontento popular condujo directamente a la cada del gobierno de Aznar. En la India no hace mucho vimos un fenmeno similar. En EEUU hay un creciente descontento con el gobierno Bush y el inicio de grandes manifestaciones.

Acaso tenemos el derecho de sacar la conclusin de que el capitalismo ha solucionado los problemas del mundo, que no es necesario buscar otro sistema diferente, y que, por lo tanto, la historia ha terminado? Semejante conclusin va en contra no slo de la lgica sino en contra de la evidencia de los sentidos.

Resulta bastante divertido leer hoy lo que los defensores del capitalismo escriban hace diez aos acerca de la globalizacin "descubierta" por los Chicago Boys concepto, por cierto, explicado por Marx y Engels en las pginas del Manifiesto del Partido Comunista hace 150 aos. Marx y Engels explicaron que el sistema capitalista se desarrolla necesariamente como un sistema mundial. Hoy por hoy esta prediccin brillante de los fundadores del socialismo cientfico est planamente demostrada en la prctica.

La aplastante dominacin del mercado mundial es un hecho constatable. Es el fenmeno ms decisivo de nuestra poca. Es la base objetiva de un futuro mundo socialista, algo que lgicamente hace imposible la estrechez nacionalista. Pero lamentablemente, como explic Hgel hace mucho tiempo, no es la Razn que determina la historia humana, sino los intereses materiales.

A los dueos de las grandes transnacionales les importa poco la lgica de la historia. Luchan y siempre lucharn ferozmente contra las fuerzas del progreso en defensa de su poder, su riqueza y sus privilegios. Lo vemos ahora mismo en Venezuela, donde la oligarqua venezolana, apoyada por el imperialismo yanqui, est intentado por todos los medios derrotar el gobierno del Presidente Hugo Chvez.

Hay quienes nos aseguran que, despus del referndum, todo est resuelto, que la Revolucin es irreversible, que la oligarqua ya est derrotada, etc., etc. En la poltica, como en la guerra, es muy peligroso infravalorar al enemigo y cantar victoria demasiado temprano. La verdad es que el imperialismo y la oligarqua (que son dos caras de la misma moneda) jams se reconciliarn con la Revolucin bolivariana, por la misma razn por la que jams se reconciliarn con la Revolucin cubana: porque estas Revoluciones dan un ejemplo peligroso a las masas oprimidas de toda Amrica Latina en un momento cuando no hay ni un solo rgimen burgus estable desde Tierra del Fuego hasta el Ro Grande.

Hay gente (que por alguna razn que no entiendo se autodenominan "realistas") que insiste en que la Revolucin venezolana no puede expropiar a la oligarqua ya esto "provocara a los imperialistas". Cualquier persona sensata sabe que hay que evitar las provocaciones, pero este argumento no tiene ni pies ni cabeza. La banda criminal de George Bush no necesita ninguna provocacin para actuar contra el gobierno de Hugo Chvez. Lleva aos hacindolo (acaso no nos dimos cuenta?). La verdad es que para estos seores la mera existencia de la Revolucin venezolana (o cubana) es una provocacin. Tan slo estarn satisfechos cuando estas Revoluciones estn destruidas. Cerrar los ojos ante este hecho sera una irresponsabilidad criminal.

Otros emplean un argumento ms sutil (mejor dicho, sofista): puesto que la Revolucin venezolana no es socialista, sino nacional-democrtica, no podemos expropiar a la oligarqua, porque la revolucin nacional-democrtica tiene que respetar la propiedad privada. En serio? Pero en la Revolucin americana del siglo XVIII, los revolucionarios nacional-democrticos no vacilaron en confiscar la propiedad de todos los que apoyaron la Corona Inglesa. Y en la Segunda Revolucin americana (la Guerra Civil), Abraham Lincoln expropi la propiedad de los esclavistas sureos, sin pagar ni un centavo de indemnizacin.

La historia demuestra que la revolucin nacional-democrtica si es consecuente no puede detenerse hipnotizada por los "sagrados derechos" de la propiedad privada. Si la Revolucin cubana hubiera hecho eso en 1960, hubiera sido derrotada sin lugar a dudas. Y no olvidemos que la Revolucin rusa era objetivamente, en sus comienzos, una revolucin nacional-democrtica, pero necesariamente tuvo que pasar de las tareas nacional-democrticas a la expropiacin de la burguesa rusa.

Recordemos que tambin haba ciertos dirigentes bolcheviques que se opusieron a la idea de una revolucin socialista en Rusia (Kamenev, Zinoviev, e inicialmente Stalin) y denunciaron a Lenin como un "izquierdista", alegando el supuesto carcter nacional-democrtico de la revolucin en Rusia. Dicho sea de paso, esta idea era la base de la poltica menchevique, que argumentaron que la clase obrera tena que subordinar sus intereses a los de la "burguesa progresista" una idea que Lenin siempre combati con uas y dientes.

La Revolucin bolivariana ha cosechado grandes triunfos, pero todos estos triunfos pueden ser liquidados. Mientras la oligarqua siga controlando puntos clave de la economa, la Revolucin siempre estar en peligro. Esto hay que reconocerlo y actuar en consecuencia.

Vamos a hablar claro. Hoy por hoy, los dos grandes obstculos que estn frenando el avance de la humanidad y la civilizacin son en primer lugar la propiedad privada de las fuerzas de produccin, y en segundo lugar aquella reliquia de la barbarie, el estado nacional. He aqu la contradiccin central: por una parte, las fuerzas productivas en el mbito mundial han alcanzado un nivel de desarrollo que, bajo un sistema de planificacin harmonioso y racional, permitira a la humanidad solucionar todos los problemas y avanzar a un nivel de civilizacin y cultura nunca visto. Por otra parte, vemos un mundo trastornado por el hambre, enfermedades, violencia y guerras.

Estos fenmenos son slo los sntomas de una enfermedad incurable, de un sistema socio-econmico que ya ha perdido su razn de ser, que ya no es capaz de hacer avanzar las fuerzas productivas y la cultura como haca en el pasado y, por lo tanto, ha entrado en una fase de degeneracin senil que tiene consecuencias nefastas para todo el planeta y que constituye una grave amenaza para el futuro de la humanidad.

Por todas partes vemos una inestabilidad inslita y creciente a todos los niveles: econmica, financiera, monetaria, social, poltica, diplomtica y militar. El dominio total de los EEUU, lejos de producir una situacin estable, est desestabilizando todo. Durante los ltimos tres siglos por lo menos siempre hubo tres o cuatro grandes potencias en el mundo. Ahora hay slo una. Esta situacin realmente no tiene paralelos histricos que valgan. Nunca ha habido un periodo en que un solo pas dominara el mundo tan absolutamente. El poder de Roma imperial, comparado con el poder de los EEUU, era un juego de nios.

Hace un siglo, el imperio britnico tena una poltica que dictaba que su
armada siempre tena que ser ms grande que las armadas combinadas de las
siguientes dos grandes potencias (por ejemplo Francia y Alemania). Pero hoy
por hoy, los EEUU gasta anualmente 300.000 millones de dlares en
armamento. Esto es ms que Rusia, China, Japn, Gran Bretaa, Francia,
Alemania, Arabia Saudita, Italia, India y Corea del Sur juntos.

Este es un poder increble y sin precedentes. Mucha gente saca conclusiones
pesimistas de esto, afirmando que "no nos podemos mover, que no se puede
derrotar a los EEUU". Pero semejante conclusin es un grave error. El
poder del imperialismo norteamericano es tremendo, pero tiene sus lmites,
como demuestra la situacin en Irak. Con todo el armamento, los satlites,
los msiles, el dinero que tiene en sus manos, no es capaz de mantener
al pueblo iraqu en cadenas.

Los EEUU, a pesar de tener un enorme dficit presupuestario (450.000 millones de dlares), se ven obligados a aumentar continuamente los gastos armamentistas a unos niveles insoportables. Al mismo tiempo estn rebajando los impuestos sobre los ricos y recortando conceptos como pensiones y salud (Medicare). Los efectos de esta situacin se vern despus de las elecciones presidenciales, gane quien gane.

La continuacin de la guerra en Irak supone una sangra permanente, que les est costando alrededor de seis mil millones de dlares al mes, sin hablar de las constantes prdidas de vida. Esta situacin es insoportable incluso para el pas ms rico del mundo. La prolongacin de esta situacin inevitablemente conducir a una crisis en los EEUU con dimensiones similares a la de la guerra de Vietnam quizs ms grandes todava.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, en una prediccin brillante, un gran marxista predijo que los EEUU iban a dominar el mundo entero, pero tendran dinamita en sus cimientos. Ahora vemos la total correccin de estas palabras. La crisis mundial del capitalismo, tarde o temprano, tendr un eco dentro de los EEUU que crear situaciones explosivas.

Durante largo tiempo mucha gente en los EEUU crea la propaganda del llamado sueo americano. Pero ahora las actitudes estn cambiando. El futuro es cada vez ms incierto, cada vez ms preocupante. La catstrofe del 11 de septiembre sirvi para fortalecer la tendencia ms reaccionaria durante un periodo, pero este efecto se est agotando y se est preparando un giro brusco en el sentido contrario.

Aunque hablan de una recuperacin econmica en los EEUU, el nivel de vida de la gran mayora no aumenta. Como una proporcin del Producto Interior Bruto, los salarios en los EEUU estn en su nivel mas bajo en dcadas. El desempleo sigue estando a un nivel alto y, de hecho, sigue aumentando. Por otra parte el precio del petrleo est subiendo y el gobierno anuncia recortes en las pensiones y la seguridad social. Ahora en los EEUU estar enfermo es un lujo.

La fsica clsica dice: cada accin provoca una accin similar y contraria. Algo similar funciona en el terreno de la poltica. Despus de la borrachera viene la resaca y cuanto ms grande es la borrachera, ms grande es el dolor de cabeza posterior. Ya se ven claros sntomas de un fermento en los EEUU. Lo vemos en el hecho de que la pelcula de Michael Moore, Fahrenheit 9/11, rompi todos los records de taquilla inmediatamente. Hay muchos ms sntomas, como las manifestaciones gigantescas contra el recorte del derecho de aborto y la guerra, y las protestas masivas contra Bush delante del congreso Republicano.

Pasamos por un periodo de diez o veinte aos en que el pndulo internacionalmente gir bruscamente a la derecha. Primero con Reagan y Thatcher, despus con Bush y Blair. Pero los efectos del colapso de la URSS ya han pasado ms o menos a la historia. Por todas partes hay ataques contra el nivel de vida y el estado de bienestar. Estos ataques estn preparando un enorme giro a la izquierda.

Resulta irnico, pues, que justamente en este momento se est coreando por todas partes que hay que abandonar las ideas "anticuadas" del marxismo (o del marxismo "clsico" qu mas da?).

En alguna ocasin, Jos Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, dijo: "Si vas a decir una mentira, no digas una mentira pequea; di una mentira grande. Y si la repites y la repites hasta la saciedad, la gente acabara creyndola". Lamentablemente, esto es verdad.

Los defensores del capitalismo decadente poseen enormes medios de propaganda. Y emplean estos medios para atacar el comunismo y el marxismo. Dicen que el marxismo ha muerto. Pero llevan mas de 150 aos diciendo lo mismo. Este hecho de por s demuestra la enorme vitalidad y viabilidad del marxismo. Acaso la clase dominante gastara tanto tiempo, tanto dinero y tantas fuerzas atacando una idea muerta? Al contrario, slo atacan ideas que no solamente no estn muertas sino que son peligrosas para ellos y su sistema.

Lo ms preocupante no es que hay gente ignorante o atrasada que acepta como buena moneda la propaganda antimarxista de la burguesa. Lo ms preocupante es que hay gente (y no poca) que se llaman comunistas que lo hacen tambin. En la prctica (lo sepan o no) los que exigen la revisin de las ideas fundamentales del marxismo estn haciendose eco de las ideas y reflejando las presiones de la burguesa. Esto es mil veces ms daino que toda la propaganda negra de la CIA.

Algunos han desertado del comunismo como ratas que saltan del barco que se hunde. Han pasado con armas y bagaje al campo de la contrarrevolucin y la burguesa, como la mayora de los antiguos dirigentes del llamado Partido Comunista de la URSS, que hoy por hoy defienden el capitalismo y se dedican a enriquecerse como ladrones que son, a travs de la privatizacin (el robo) de la propiedad estatal. Comparada con esto, la traicin de los dirigentes Socialdemcratas en 1914 era un juego de nios.

Otros, es verdad, se quedan, pero estn tan desmoralizados que plantean de una forma obsesiva la necesidad de una "revisin" del marxismo que, llamando las cosas por su nombre, significa el abandono total del marxismo como una idea y un programa revolucionario, transformndolo en algo totalmente inocuo e inofensivo marxismo descafeinado, marxismo de tertulia con una taza de caf para hablar de los viejos buenos tiempos. Con "amigos" como estos no necesitamos enemigos!

Los que hablan del socialismo como algo "utpico" no han entendido nada de la actual situacin mundial. Han perdido la brjula, inmersos en un estado de pesimismo que les ha conducido al escepticismo y hasta al cinismo. Pero el pesimismo, el escepticismo y el cinismo no conducen a nada positivo en la vida, y menos en la poltica. No tienen cabida en las filas del movimiento revolucionario!

El marxismo se basa en la filosofa del materialismo dialctico, que nos ensea que todo cambia y que las cosas pueden transformarse en su contrario. El momento del colapso de la URSS ya pas a la historia. Es necesario reconocer que lo que colaps en aquel entonces no era el socialismo, como alegan nuestros enemigos, sino una caricatura burocrtica y totalitaria del socialismo, que acab minando las bases de la economa nacionalizada y planificada establecida por la Gran Revolucin de Octubre.

Pero el periodo despus del colapso de la URSS nos ha facilitado bastantes datos para contestar a todos los argumentos de los defensores del capitalismo, empezando con Rusia. Acaso la situacin en Rusia hoy, despus de ms de una dcada de la "economa de la libre empresa", es mejor que antes? No, para la aplastante mayora es mil veces peor. He aqu la realidad de la "utopa" capitalista! En los primeros seis aos de la "reforma" capitalista se produjo en Rusia el mayor colapso econmico de toda la historia. No hay ningn paralelo para esto salvo una derrota catastrfica en una guerra.

Aunque muchos no lo sepan, y algunos no quieran saberlo, todos estos acontecimientos estaban previstos de antemano por uno de los ms importantes tericos marxistas del siglo XX, Len Trotsky, que ya en 1936 explic cmo la burocracia estalinista no se conformara con su situacin privilegiada, sino que acabara convirtindose en capitalista, privatizando las fuerzas productivas. Tambin explic las consecuencias:

"La cada de la dictadura burocrtica actual, si no fuera reemplazada por
un nuevo poder socialista, anunciara, tambin, el regreso al sistema
capitalista con una declive catastrfico de la economa y de la cultura." Estas lneas, que parecen estar escritas ayer, son de La Revolucin Traicionada, escrito en 1936.

Camaradas! Es necesario y urgente poner fin a la confusin, la desorientacin y la dispersin del movimiento comunista. Hoy ms que nunca es necesario unir nuestras filas contra el enemigo comn: el imperialismo y el capitalismo. Es necesario que todos nos unamos en defensa de la Revolucin Cubana y sus grandes conquistas: la nacionalizacin y planificacin de las fuerzas productivas. Es necesario derrotar la ofensiva del imperialismo norteamericano contra Cuba y Venezuela.

Pero la mejor manera de defender estas revoluciones es mediante el fortalecimiento de la vanguardia comunista, luchando en defensa de las autnticas ideas, programa y mtodo de Lenin y del Partido Bolchevique. Es necesario abrir un debate en profundidad acerca del futuro del comunismo, un debate sin exclusiones que admita a todas las tendencias que luchan por el comunismo, contra el capitalismo y el imperialismo. Slo de esta manera podremos ir avanzando hacia una recomposicin del movimiento comunista mundial que todos deseamos.

En este debate la aportacin de los camaradas cubanos tendr sin duda una gran importancia. Pero si decimos que vamos a luchar por la unidad de todos los comunistas, no hay que ignorar a los comunistas que, sin abandonar en ningn momento la defensa de las ideas y conquistas del Bolchevismo y la revolucin de Octubre, luchamos contra el estalinismo.

Creemos que cualquier discusin del futuro del comunismo sera incompleta sin una consideracin muy seria de las ideas de aquel hombre que, junto a Vladimir Ilyich Lenin, dirigi la Revolucin de Octubre y form el Ejrcito Rojo Lev Davidovich Trotsky.

Nosotros jams hemos dejado de defender la Revolucin Cubana contra sus enemigos: el imperialismo y las fuerzas de la contrarrevolucin capitalista. Esta defensa es incondicional. Lo nico que pedimos es que se tomen en cuenta nuestras ideas, que son ideas comunistas, firmemente basadas en las ideas de Marx, Engels y Lenin.

En resumen: Los autnticos utpicos son los reformistas que creen que la humanidad puede sobrevivir y prosperar dentro de los limites sofocantes del sistema capitalista. Esta idea est negada a cada paso por la experiencia. La continuacin de este sistema podrido y caduco est creando nuevas pesadillas. A lo largo, amenaza el futuro de la cultura y la humanidad. O acabamos con la dictadura del Capital, o acabar con nosotros. No existe ninguna "tercera va".

Lenin dijo una vez: el marxismo es todopoderoso porque es verdad. A pesar de todas las mentiras y calumnias de los enemigos del socialismo, el marxismo es ms vigente hoy que nunca. La nueva generacin de luchadores, que se estn forjando en la lucha, necesita estas ideas ms que nunca.

La nica solucin para los problemas de la humanidad es el socialismo mundial. Por lo tanto, el socialismo no es una utopa sino una necesidad. En las palabras de Carlos Marx, solo hay dos alternativas para la humanidad: Socialismo o Barbarie.

Ponencia escrita por el marxista britnico Alan Woods, que fue defendida por Celia Hart en el Taller "la utopa que necesitamos", celebrado en La Habana el viernes 10 de septiembre, 2004. La conferencia se dio en el centro Hispanoamericano en el Malecn.




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