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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2007

Cronopiando
El cambio climtico

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Al margen de esa vieja costumbre de culpabilizar de la gripe a las aves, de imputar la locura a las vacas y de reprochar al clima su cambio, el mal llamado cambio climtico va a afectar la vida del planeta, tal y como la conocemos, en todos sus rdenes.

Y de las consecuencias, de las que apenas si comenzamos a padecer las primeras y tmidas muestras, nadie va a resultar inmune. Clculos optimistas sitan en el 2060 la desaparicin de las capas polares. Paralelamente otros fenmenos, muchos de los cuales ni siquiera prevemos, irn no slo desnaturalizando nuestro estilo de vida sino haciendo inviable cualquier otra posible alternativa, en la medida en que no se enfrente la causa.

Y es en ese estilo de vida, absurdo y depredador, que permite que el 5% de la poblacin mundial dilapide los recursos del resto, en donde hay que buscar al responsable de los cambios que estn en marcha.

Curiosamente, los mismos intereses y personajes que han propiciado el caos, que han comprado el silencio de parte de la comunidad cientfica y de los medios de comunicacin para evitar que el mundo tome conciencia y que, en modo alguno, estn interesados en cambiar las recetas desarrollistas que nos venden como progreso, pretenden erigirse ahora en la salvaguarda del planeta.

Otra buena razn, sin duda, para entender que la humanidad no va a llegar a tiempo de evitar que el tumor haga metstasis.

El ritmo del deterioro multiplicar sus propios efectos y las consecuencias terminarn siendo inevitables. Algunos de nosotros y nuestros hijos sern testigos del desastre.

Antes, en estos das, entre los muchos cambios que se avecinan y cuya gravedad no acabamos de entender, hay uno, el ms intrascendente de todos, que a m me fascina: la relatividad que va a cobrar el tiempo.

Y no es que las horas vayan a disponer de ms o menos minutos, que los das sufran la prdida de alguna hora, o reduzcamos a 2 los meses del ao es que, el mentado futuro nos va a quedar tan cerca, tan encima, tan en medio, que invocarlo o suponerlo va a ser un absoluto desperdicio.

Hemos vivido siempre en la certeza de que el tiempo era nuestro, al igual que el planeta, y en uno y otra hemos cifrado proyectos, calendarios, festividades, sentencias, historias, hijos... Pronto nada de ello tendr ya sentido.

Y sern los bancos los primeros en quebrar cuando a nadie asusten ya con sus medidas legales y abogados, con sus desahucios, hipotecas y otras represalias. Nadie, aunque lo amenacen con enturbiar an ms su historial financiero, va a privarse de responder a una necesidad inmediata por cumplir con la codicia de una entidad bancaria y no exponerse an ms a sus futuros intereses.

Los que tengan sus ahorros en manos de bancos y financieras, a falta de futuro que asegurar, dejarn vacas las cajas fuertes para mejor aprovechar los das que les resten o invertir en una huda imposible.

Si con algn concepto est identificado un banco (adems de todos los que subraya el cdigo penal) ese es futuro. Ahorramos para el futuro, guardamos nuestro dinero en un banco para preservar y multiplicar el patrimonio en algunos aos. Si desaparece el futuro como destino, tambin desaparece el ahorro como medida. A partir de que los bancos no dispongan de depsitos tampoco podrn hacer prstamos u otras operaciones e, inevitablemente, irn todos a la quiebra. Ni siquiera un mundo como el actual, sin futuro al que encomendarse, va a necesitar bancos.

Por parecidas razones desaparecern las empresas aseguradoras y todas aquellas que emplacen al futuro como negocio. Y de la mano de la banca cerrar la Bolsa a falta de futuro e inversionistas.

Y porque la vida no se percibe de la misma manera desde la confianza en un futuro seguro que desde su desolada ausencia, tambin se extinguirn todas aquellas empresas cuya razn de ser no sea vital, aquellas que nada aportan al desarrollo humano que no sean los beneficios que dejan a sus dueos.

La industria de la guerra, sus armas y ejrcitos, adems de sin sentido tambin se quedar sin pretextos. Nadie va a librar una batalla, as se le garantice la victoria, la vspera de perder la guerra.

Las instituciones de justicia, sigan o no administrndola, tendrn que esmerarse en sus sentencias e hilar bien fino para no cometer el exabrupto de condenar a nadie a penas que no sean superiores a las que el cambio climtico nos remita al resto. Cualquier condena a ms de cien aos de crcel, incluso la perpetua, al margen de la longevidad del preso, va a resultar una humorada. Y no es verdad que una sociedad presa de un cambio climtico de funestas consecuencias va a seguir entretenida en la custodia de nadie.

Los partidos polticos del sistema, que siempre han tenido en el futuro su mejor coartada y negocio, perdida la referencia, se quedarn tambin sin cargos, sin nombramientos, sin comisiones, sin beneficios, sin nuevas elecciones y, lo que es peor, sin clientes, porque ningn partido va a poder ofrecer una respuesta creble al naufragio universal.

Las iglesias sern las nicas empresas a las que acudirn en masa las almas en busca de consuelo y explicaciones. Se llenarn los templos de arrepentidos, de beatos, tambin de descredos, pero no encontrarn a nadie porque los fariseos que las administran, que nunca han credo en el futuro, huirn a tiempo en un nuevo Arca de No, dispuestos a sembrar la palabra de Dios en otro espacio.

Y Dios, harto de que los humanos decidamos por l, como castigo, dispondr el fin del mundo y enviar a sus ngeles y arcngeles para que toquen las trompetas del Apocalipsis anunciando el juicio final pero llegar tarde.

([email protected])



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