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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2007

Tctica e ideologa: la APPO y la tentacin electoral

Sergio de Castro Snchez
Rebelin

Las prximas elecciones en Oaxaca suponen un nuevo reto en el proceso de definicin de la APPO, en el que las diferencias ideolgicas no siempre van acompaadas de honestidad poltica. La Primera Asamblea Estatal de la APPO, celebrada los das 10 y 11 de febrero, acab con un acuerdo que salv la unidad del movimiento, pero que evidenci a un mismo tiempo que ciertos grupos desarrollan una prctica poltica poco cercana a los principios fundacionales del movimiento Oaxaqueo.


El pasado 30 de noviembre, en rueda de prensa, Florentino Lpez anunciaba que el Consejo Estatal de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) haba decidido que el movimiento deba participar en las prximas elecciones al congreso estatal y a las presidencias municipales, a celebrar los prximos 5 de agosto y 7 de octubre, respectivamente. En el comunicado correspondiente a la reunin del 29 de enero, en cuyo encabezado se poda leer Damos a conocer nuestra postura en torno al proceso electoral y en donde ese nuestra es de suponer que se refera al conjunto del movimiento, se recalcaba que la APPO mantiene su autonoma total frente a los partidos polticos, a la vez que se convocaba de manera abierta al Frente Amplio Progresista (FAP) a nivel nacional a construir en Oaxaca un bloque opositor al PRI y al PAN y a todos los cmplices de Ulises Ruiz Ortiz. En pocos das, y antes de que se realizara la Primera Asamblea Estatal los das 10 y 11 de febrero, se celebraban dos encuentros con la coalicin conformada por el Partido de la Revolucin Democrtica (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia, para tratar de concretar los trminos de esa posible alianza. El argumento fundamental que justificaba la decisin pona la debacle en Oaxaca del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Ulises Ruiz en las elecciones a la presidencia del 2 de julio, como fundamento para una participacin que, lejos de suponer un cambio de rumbo en los principios ideolgicos de la APPO, se justificaba como una decisin tctica dada la supuesta posibilidad de hacer realidad las demandas del movimiento a travs de la toma del poder institucional.

Las voces de buena parte del consejo, que por unas u otras razones no se encontraban en la reunin, as como de gran parte de las bases, que tampoco haban sido consultadas, se alzaban en contra de una decisin que para muchos afectaba a los principios bsicos del movimiento, contraviniendo lo acordado en la Asamblea Constituyente celebrada el pasado noviembre. Los medios se apresuraban a dar una noticia que llevaba a algunos a pensar que la APPO se dispona, como ya haba ocurrido en tantas otras ocasiones, a recorrer el camino del reformismo institucional. El ejemplo de la COCEI se volva un espejo demasiado cercano en donde divisar el posible futuro del movimiento oaxaqueo.

Tras unas duras y accidentadas jornadas de trabajo en las que la participacin en las elecciones fue el ms polmico, pero no el nico, de los temas tratados, la Asamblea Estatal llegaba a un acuerdo: las organizaciones que lo desearan podran presentarse a las elecciones, pero nunca en nombre de la APPO. Entre los requisitos que han de cumplir, destacan que sus representantes deben ser elegidos en asambleas populares y que debern renunciar al Consejo Estatal de manera irrevocable antes de postularse como candidatos.

APPO heterognea

Mucho se ha insistido en el carcter heterogneo del movimiento (que no organizacin) que se encuentra tras el trmino APPO. Desde las tendencias libertarias, hasta la izquierda ms ortodoxa, todos han encontrado algo en comn que les ha permitido ir de la mano durante meses: la demanda inclaudicable de la destitucin del gobernador Ulises Ruiz, y un discurso que defiende la necesidad de impulsar un cambio estructural en Oaxaca primero y, por qu no, en Mxico ms tarde. Pero, hay que recalcarlo, las protagonistas de este movimiento han sido las personas de las ms diversas idiosincrasias que han salido a la calle una y otra vez (la mayora de las veces con riesgo para su integridad) y que, incluso, fueron capaces de frenar el 2 de noviembre el intento de desalojo por parte de la Polica Federal Preventiva (PFP) de Radio Universidad.

En el terreno de las organizaciones y agrupaciones de diferente naturaleza, y simplificando las cosas, se han repetido las histricas disputas entre comunistas y anarquistas (algunos adheridos a La Otra Campaa zapatista) en el seno de la APPO. Y en lo referente a la posicin que deba mostrar el movimiento oaxaqueo en las prximas elecciones, no pudo ser de otra manera.

Los grupos de carcter libertario, en general menos presentes en los medios de comunicacin incluso alternativos, han mostrado su completa oposicin a entrarle a las elecciones. Sus argumentos: en tanto el rgimen est deslegitimado, no se puede participar en l; las elecciones suponen un modo vertical, institucionalizado, de hacer poltica, contrario a los principios constitutivos de la APPO y a los usos y costumbres de los pueblos originarios; los partidos nunca han resuelto los problemas del pueblo, ms bien lo han utilizado en su propio beneficio; la naturaleza corrupta del poder hace necesario evitar el protagonismo individual en las decisiones polticas, etc. Entre quienes han representado de una u otra manera esta postura (con sus matices diferenciadores) estn los y las integrantes de las barricadas, organizaciones indgenas como CIPO, OIDHO, CODEDI, o el Partido Popular Socialista entre otros. Pero hay que destacar a aquellos delegados que no participaron en nombre de sus organizaciones, sino que traan los resultados de otras Asambleas en las que, como por ejemplo la que se celebr en la regin del Istmo, y en la que participaron 25 pueblos y 58 organizaciones, se acord que la APPO no poda participar en las elecciones.

Las organizaciones con mayor estructura de las cercanas al marxismo-leninismo, sin embargo, son las que han promovido y defendido los beneficios de la participacin electoral, basndose en la distincin entre principios ideolgicos (que compartiran de manera casi completa con el resto de corrientes de la APPO) y tctica poltica. Ese es el caso de organizaciones como el Frente Popular Revolucionario (FPR), al que pertenecen algunas de las caras ms visibles del Consejo, como el portavoz Florentino Lpez, Zenn Bravo o Erangelio Mendoza; o el Frente Amplio de Lucha Popular (FALP), ambas muy activas en la Primera Asamblea Estatal.

Marx en el olvido

Nadie puede negar la magnitud intelectual de Karl Marx. Una de las aportaciones bsicas de su pensamiento es lo que se ha venido a denominar el giro prxico de la filosofa. Su expresin ms clebre la encontramos en sus Tesis sobre Feuerbach en donde defiende: La filosofa se ha dedicado hasta este momento a comprender la realidad, hora es ya de que se dedique a cambiarla. Desde Marx, el mbito del ser ya no se encuentra en el pensamiento, en las ideas, sino en la praxis, en la accin. En definitiva, somos lo que hacemos, no lo que decimos (o pensamos) que somos. Los principios que constituyen nuestra identidad se basan en nuestra accin, en este caso poltica. Desde el propio Marx, por tanto, la distincin entre ideologa poltica y tctica poltica, no existe, dado que nuestra ideologa se conforma sobre la base de nuestra accin concreta. O, dicho de otro modo, la decisin por una tctica poltica es una cuestin ideolgica.

Pero tampoco hay que olvidar la manera en que comprende Marx el trmino ideologa. Hasta aqu lo estamos utilizando, en una definicin aproximada, como conjunto de principios y valores que rigen la vida individual y colectiva. Pero cabra recordar el sentido que le da Marx. Para l, la ideologa es la expresin del discurso del poder, la representacin del mundo que las elites imponen interesadamente con una finalidad muy concreta: hacer ver que la realidad es tal y como ellos la representan, que no hay nada ms all. Y pone un ejemplo muy concreto: Hegel, para quien ser y deber ser se identifican. Es decir, la realidad es tal y como debe ser, y cualquier intento de modificacin de lo real, de hacerla ser lo que debera ser, es tan intil como irracional, es decir, ajeno al mbito del ser. Hay por tanto que someterse al imperativo ontolgico de lo que se nos muestra como real. Ir ms all, es caer en fantasas sin fundamento. Nuestra accin debe estar anclada en esta realidad que se vuelve un absoluto incontestable. No olvidemos esto en lo que sigue.

Electoralismo honesto

En conversaciones con el tambin portavoz de la APPO, Cstulo Lpez, del Comit de Defensa de los Derechos de los Pueblos (CODEP), diferenciaba a los que honestamente piensan que la va electoral es la ms adecuada para hacer realidad las demandas del movimiento, de aquellos que ven la coyuntura electoral como una oportunidad nica de alcanzar puestos polticos en las instituciones, y cuyas prcticas no estaban siendo precisamente dignas de elogio.

Vemos que, como poco, las organizaciones que ven en Marx su referente, estn dejando de lado uno de los principios elementales de su filosofa. Pero, realmente es una tctica adecuada? Es decir, si presuponemos que se pueden cambiar las cosas desde dentro, obviando la dificultad de conseguir volar estirndose a uno mismo del pelo de manera vertical (y muchos pusieron los ejemplos de Venezuela o Bolivia, sobre la que por cierto mucho habra que decir), existe una coyuntura que realmente posibilite un juicio poltico a Ulises Ruiz, que anule su fuero y que permita juzgarlo por los crmenes cometidos, as como la celebracin de una Asamblea Constituyente que abra el camino a un cambio estructural en Oaxaca?

Pocos das antes a la celebracin de la Asamblea, el PRD se apresuraba a hacer pblico que de las 25 diputaciones con que cuenta el congreso de Oaxaca, 12 las cedera al resto de miembros del FAP as como a las organizaciones sociales, incluida la APPO. Para Sergio Beltrn, director de la Universidad de la Tierra, lo que surgira entonces es un grupo que difcilmente va a poder articular una poltica comn. Es ms, y tal y como seal durante la asamblea, de acceder al pacto con el FAP, la APPO no estara ms que recogiendo las migajas que deja el PRD. Cuantas de esas 12 diputaciones estaran en manos de la APPO? Cuantas llegara a ganar? Es polticamente posible un cambio profundo en la estructura del estado bajo esas condiciones? La comparacin con Bolivia o Venezuela se vuelve poco realista; y la tctica, tambin.

Electoralismo deshonesto

Las denuncias que sealaban a ciertas organizaciones de la APPO como interesadas exclusivamente en sus intereses gremiales e incluso personales han existido desde su misma fundacin. Las circunstancias y la necesidad de mantener la unidad han silenciado no ya las diferencias, sino los comportamientos de ciertos sectores claramente contrarios en sus prcticas a los planteamientos populares que la APPO ha defendido desde sus inicios. No se trata ya de diversidad a la hora de interpretar y poner en prctica los principios de la APPO, sino de una prctica basada en el verticalismo y el oscurantismo, mientras su discurso pona al poder popular como referente de su accin poltica.

Muchas fueron las denuncias y datos concretos que se hicieron pblicos a lo largo de la asamblea, y precisamente los sujetos de esas prcticas fueron los que con ms vehemencia defendieron la va electoral. Agrupaciones y personas cuya prctica poltica se ha desarrollado tradicionalmente desde la cercana a los partidos polticos y las instituciones.

Ms all de ciertas denuncias que deberan ser investigadas, hay datos concretos. El Coordinador General del FAP, Jess Ortega, en su primera reunin con la Comisin que fue elegida para buscar un acuerdo electoral, reconoca haberse reunido ya con anterioridad y sin que ni siquiera los miembros del Consejo lo supieran, con Zenn Bravo y Germn Mendoza, integrantes del FPR. Igualmente, como denunciaba OIDHO, un lder nacional del FPR haba mantenido una reunin secreta con el lder de la Seccin 22 del sindicato magisterial, Enrique Rueda Pacheco, y un representante de SEPARAZ, para desarrollar hasta un total de 3 propuestas que presentar al Gobierno en sus rondas de negociaciones. Cuatro das despus, en una asamblea para muchos manipulada por Rueda Pacheco, el magisterio volva a las clases.

Por su lado, el FALP ya declaraba antes incluso de la celebracin de la Asamblea Estatal que, independientemente de lo que se acordara, ellos iran a las elecciones. Adems, siguen pactando con el gobierno de Ulises Ruiz beneficios econmicos para las que uno de sus representantes en la asamblea, Jess Lpez, denomina nuestras comunidades, cuando uno de los principios bsicos del movimiento es el desconocimiento del actual Gobierno de Ulises Ruiz. En una de sus intervenciones, haca saber que vigilaran atentamente a aquellas comunidades que no participaran en la contienda electoral en las que, en caso de que se diera una victoria del PRI, los defensores de no hacer uso de la va electoral seran los responsables.

Muchos son los que han comentado que hubo una intencin clara por parte de estos grupos de reventar la asamblea para dejar va libre en la APPO a sus planteamientos o intereses, depende de como se vea. Uno de los hechos ms sobresalientes lo protagoniz Guadalupe Garca Leiba, miembro del Colectivo 2 de Marzo, cercano al FPR, quien ante los datos concretos que, entre otros, hizo pblicos David Venegas (representante de las barricadas en el Consejo), lo acusaba de polica infiltrado y de delincuente, as como al resto de los miembros de las barricadas.

Si la prctica poltica debe basarse en planteamientos de carcter tctico, habra que preguntarse cual es el lmite de ese pragmatismo. Si el fin justifica los medios, frase acuada por Maquiavelo, quien defenda que la lucha por el poder deba darse al margen de los principios morales, donde estaran los lmites si el fin es alcanzar el poder y, si fuera el caso, para conservarlo?

Perspectivas de futuro

Una primera aproximacin a los acuerdos alcanzados durante la Asamblea Estatal puede llevar a la conclusin de que ambas corrientes electoralistas salieron beneficiadas, que se trata de un paso ms hacia la institucionalizacin de la APPO. Diversas voces consultadas defienden lo contrario. Por un lado, el tiempo va a demostrar que tcticamente no ha sido una decisin correcta. No slo porque las propias instituciones no son el terreno de cultivo de una propuesta de reforma estructural profunda, sino porque la correlacin de fuerzas en el Congreso no beneficiar en absoluto a aquellos grupos de la APPO que se decidan por la participacin electoral. Por otro lado, defienden, es una oportunidad nica para que se destapen aquellos que buscan tan slo su beneficio personal. A este respecto el domingo 11 sala una nota en la prensa en la que ya se ponan nombres y apellidos de renombrados miembros del FPR a diferentes diputaciones, informacin cuya veracidad negaba rotundamente la organizacin afectada. Igualmente, entre parte del consejo se rumorea que el FALP ya tiene elegido a su candidato.

Sean o no ciertos estos rumores (hay que recalcar que slo son eso) lo cierto es que dadas las estructuras tradicionalmente verticales de estas agrupaciones, es complicado que puedan cumplir con el requisito aprobado por la asamblea segn el cual los candidatos debern ser elegidos va popular. Igualmente, est por ver que no hagan uso de las siglas de la APPO durante la campaa electoral, dado el tirn que supone haber sido parte activa del movimiento.

Ideologa vs. utopa

Enfocar la posicin que defiende el no a la va electoral de tal manera que haga responsables a sus defensores de los resultados que se dan en las elecciones es una forma (se quiera o no) de ideologa en sentido marxiano. Apelar a la tctica como forma inevitable de incidir en la realidad, de ser realista y no un radical (es curioso que muchos usaran fuera de micrfono ese calificativo durante la asamblea, el mismo que usan los poderes polticos, incluido Ulises Ruiz, para describir a aquellos que luchan por un cambio de raz en lo real) es asumir que el resto de realidades posibles, se encuentran al margen del ser. El mbito de lo que hay, o lo que se dice que hay, es la realidad por antonomasia, aquella que sostienen los poderes polticos y econmicos y quienes participan en ellos. Quines son los artfices de esa trampa y quines los que nicamente han cado en ella, es algo que deberamos todos analizar.

El pensamiento utpico es exactamente lo contrario. No porque no ancle sus races en la realidad presente o habitualmente definida como tal, sino porque busca en ellas precisamente lo contrario a la ideologa, un cambio radical (revolucionario, ms all de siglas y organizaciones) de lo real.

Sea como sea, la APPO sigue, bajo unas condiciones completamente diferentes, en su proceso, infinito, de autodefinicin. En los prximos tiempos, los diferentes caminos emprendidos por aquellos que pertenecen a ella tratarn de hacer escuchar sus voces. Esperemos que todos tengan la posibilidad de hacerse or en los medios y que, ya lejos de la espectacularidad meditica de una ciudad tomada y reprimida, los medios alternativos sepan hacer ver que su labor no es slo explicar desde otro punto de vista lo que es noticia, sino tambin hacer noticia de aquello que los grandes medios no consideran mercanca informativa.



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