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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2007

Entrevista a Jos Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura
"Hay un pensamiento crtico que se desarrolla con fuerza"

Alejandro Lavqun
Punto Final



Ganador del Premio Nacional de Literatura 2006, Jos Miguel Varas Morel es un prolfico escritor que tambin ha ejercido el periodismo y la crtica literaria. Entre sus libros estn: Cahun (1946), Sucede (1950), Porai (1963), Chacn (1967), Lugares comunes (1968), Historias de risas y lgrimas (1972), Las pantuflas de Stalin (1990), Neruda y el huevo de Damocles (1992), El correo de Bagdad (1994), La novela de Galvarino y Elena (1995), Cuentos completos (2001), Neruda clandestino (2003) y Los sueos del pintor (2005). Sobre su obra y otros temas, Varas convers con Punto Final.

Qu connotacin da usted al Premio Nacional de Literatura. En qu sentido puede cambiar la vida?

Lo primero es que, en cierta medida, uno ya no dispone de su tiempo, porque es sometido a solicitaciones de la prensa y de los medios que quieren recoger opiniones sobre variados temas, como si hubieran obtenido un valor diferente por el solo hecho de que a uno le dieron el premio. Tambin hay otro tipo de cosas, como invitaciones a ferias del libro, que eso s me resulta siempre grato, aunque sea para mirar los libros y estar en contacto con la gente. Siempre que puedo, voy, invitado o no. Luego hay otras peticiones extraas, de charlas y entrevistas. Por ejemplo, fui invitado a dar una charla sobre asuntos tcnicos a un simposio de secretarias. Yo no s qu podra decir en un simposio de secretarias. Al final, uno deduce que lo llevan para que alguien pueda decir Miren, trajeron al Premio Nacional de Literatura. Uno se convierte no en el nio smbolo, sino en el viejo smbolo.

Tradicionalmente, el Premio Nacional es polmico, pero no fue as en esta ocasin. Cmo ve este beneplcito?

Es algo reconfortante desde el punto de vista de la reaccin de la gente que tiene que ver con la literatura. Desde luego tambin hay algunos crticos, unos que hablan con fundamento y otros que dicen cosas de pura mala leche. Pero son poquitos en realidad, y no es lo principal. A m me ha conmovido el hecho que una cantidad importante de personas me ha declarado por telfono o por carta que consideran que el premio tambin les pertenece, que se identifican con el premio, o se identifican conmigo en relacin con el premio. Lo cual, evidentemente, es un fenmeno que yo considerara no slo literario sino tambin poltico, pues este premio va a una persona que no es del establishment, que no pertenece a los grupos dominantes del pas y que ha tenido una posicin sostenida contra la dictadura y contra las fuerzas vinculadas con la dictadura, contra la derecha para ponerlo ms crudamente. Entonces, todo eso produce una cierta emocin y un sentido de responsabilidad ms acentuado.

Siempre se habla de generaciones en la literatura. Usted se siente representante de alguna generacin o promocin de escritores?

Yo no creo mucho en eso de las generaciones, pienso que es ms una necesidad de los historiadores y crticos, que de alguna manera procuran clasificar a los autores por razones de claridad de exposicin. Evidentemente, quienes han nacido en determinado momento y desarrollado su obra en un perodo histrico determinado han estado sujetos a condicionamientos muy similares, de manera que debe haber relaciones entre las obras que ellos producen. En ese sentido, se puede elaborar este concepto de generacin y agrupar a las personas en esta forma. Pero resulta que las generaciones entre los chilenos se dan en muy raras ocasiones en torno de programas o propsitos compartidos para producir algn tipo de cambio en el mundo literario o en el mundo social. Yo pertenezco a la generacin del cincuenta, por mi fecha de nacimiento y porque en el ao cincuenta publiqu un libro. En ese sentido, coincido con una serie de escritores, pero me siento muy diferente a muchos de ellos y solamente con algunos he compartido posiciones e ideales.

Respecto a su trabajo literario, cmo lo definira? Qu temticas le interesan? Cmo ha variado en el tiempo?

Eso es difcil de definir. Me interesa todo respecto a los seres humanos, lo que le pasa a la gente de diferentes clases sociales. Me interesa el pas. Desde que comenc en esta actividad, y sobre todo desde que comenc a trabajar en el periodismo en forma paralela y predominante, me ha interesado lo que la literatura representa como exigencia y como posibilidad de salir de los lmites personales, de los lmites sociales, salir de la propia clase, mirar hacia otros sectores, mirar el conjunto de la sociedad. De alguna manera trato de reflejar las aventuras, las desventuras, las situaciones que afectan a gente que no es necesariamente del mismo grupo que uno. En el fondo, vinculo la profesin literaria con la del historiador, con la diferencia que el historiador busca aquellos elementos que son generales y el escritor ms bien trata de singularizar, profundizar en lo individual, hacer la historia de otra manera, desde abajo y desde la persona.

HACIENDO CAMINO

En ese sentido, el exilio es una historia importante. Cmo influy el exilio en usted?

Aparte de las dificultades que el exilio implica y el sufrimiento que lleva consigo, tambin proporciona una manera de mirar el pas desde afuera, y esa mirada creo es enriquecedora para el escritor, para cualquier persona que se interese por los destinos de este pas tan lejano, tan chico, tan poca cosa en cierta medida, pero con el que uno tiene una vinculacin sumamente entraable.

El exilio es consecuencia de haber participado en uno de los procesos ms importantes dentro de la historia de Chile, como fue la Unidad Popular. Cul es su anlisis, hoy, de aquella etapa, de lo vivido, de los sueos que no se cumplieron?

El proceso de la Unidad Popular vena desde antes del triunfo electoral, fue bastante profundo y se fue desarrollando a lo largo de los aos. La maduracin de este proceso se dio en los aos en que yo profundic en el periodismo, y eso tiene que ver con la historia de cada da. Era como la culminacin de muchas esperanzas, deseos e ilusiones que tenamos todos. Ah s que haba un espritu generacional, y adems muy amplio. No solamente desde el punto de vista de la edad o del grupo de personas con el que me relacionaba. El proceso arrastraba a grandes sectores sociales de diferentes situaciones. Fue un proceso que nos marc a todos para siempre. Ahora bien, esto termina en una derrota, una derrota tremenda que deja muchas huellas hasta hoy da, y eso obliga naturalmente a una reflexin, a revisar conceptos, a tratar de entender de la manera ms profunda las causas de lo que sucedi y hacer una cierta y necesaria autocrtica de los factores externos -que fueron abrumadores- y, por supuesto, de los factores internos, de nuestros propios defectos y nuestros errores. Todo termin con la muerte de tantas personas, con tanto sufrimiento y exilio. Es una reflexin tan compleja que yo creo que no la hemos terminado de hacer y probablemente nunca terminaremos de hacerla.

Eso tambin se ve reflejado en su literatura.

Claro, en la literatura no se puede estar esperando a tener las conclusiones. Uno trata de reflejar la vida en su transcurso, en su movimiento. Ahora, a lo mejor se me podr hacer en ese sentido un reproche. No todo lo que escribo est cargado por el examen poltico de lo que pas. En general, yo no soy un terico, mi campo no es la teora ni la academia, mi campo es tratar de auscultar las vidas concretas de los seres humanos, y ah hay una multiplicidad de situaciones. Algunas son dramticas, picas, y tienen una tremenda carga social, poltica e histrica, y otras son hechos relativamente banales, pero que tambin me interesan porque reflejan la vida de los seres humanos.

- Lo banal, a lo mejor, tiene que ver un poco con el humor. Hay mucho humor en su literatura, un humor serio, complicado de definir, que apunta a una reflexin profunda.

El humor es una cosa un poco inexplicable, aparece como algo natural cuando escribo cualquier cosa. Es una manera de mirar el mundo, tal vez, y de tratar de buscar detrs de las apariencias.

- Considera que hay una literatura del exilio claramente definida? Hay alguna relacin entre esa literatura y lo que se estaba escribiendo dentro del pas, o hay desconexin completa?

No, la desconexin nunca fue completa, pero existi un grado importante de separacin, a pesar de que se tendan puentes y se trataba de mantener ese vnculo del afuera y del adentro. Est, por ejemplo, la revista Araucaria, que fue muy importante en ese sentido. Fue una revista del exilio, pero que estaba muy atenta a lo que ocurra dentro del pas. Pero s creo que hay una literatura del exilio, una msica del exilio y una creacin artstica importante del exilio, que todava no es muy conocida en Chile y que tal vez nunca ser conocida del todo. Hay muchas ediciones que aparecieron en tirajes reducidos, en el caso de la literatura, repartidas en una diversidad de pases que nunca llegaron aqu, y que indudablemente tienen mritos.

EL PAIS QUE CAMBIO

El reencuentro con Chile despus de tantos aos, cmo se dio, considerando los cambios producidos?

Tal vez en ese sentido mi experiencia es distinta a la de otros. En realidad no lo sent como algo demasiado traumtico. De alguna manera, por el hecho de haber estado trabajando en Radio Mosc, concentrado con una atencin casi exclusiva en lo que pasaba en Chile da tras da no me encontr con tantas sorpresas al volver. Ms o menos me imaginaba los cambios que se estaban produciendo, hacia dnde iba la sociedad chilena producto de la dictadura. Claro, ese conocimiento terico nunca es igual al conocimiento prctico, al choque con la realidad; entonces, hay algn grado de trauma, pero al llegar bsicamente sent la sensacin de volver a donde tena que estar y de encontrar muchas cosas familiares y, gradualmente, ir descubriendo que muchas de esas cosas familiares eran ciertas maneras de hacer las cosas o ciertos lugares, incluso, que tendan a desaparecer, y desaparecieron. Es una experiencia que es la experiencia del corte, determinada en un momento temporal que es largo. Estuve ms de quince aos afuera, y me encontr con la continuidad de cosas cuyo comienzo uno no vio, y con la desaparicin de cosas que conoca. Pero hay tambin una continuidad de cosas que estn ah y que son esenciales para Chile. De todas maneras, me sent principalmente cmodo, pero cmodo crtico, siempre he sido crtico. No me satisfizo, y no me satisface, este largusimo proceso de transicin en que hay tantas ataduras con la dictadura, tantos problemas no resueltos desde el punto de vista poltico, social y de derechos humanos que estn pendientes y que evidentemente estas fuerzas gobernantes no van a resolver.

- Cree que esto ltimo tiene que ver con el trauma del miedo que dej la dictadura? Lo pregunto en relacin con el no querer participar, no comprometerse poltica y gremialmente de los chilenos, contrariamente a lo que suceda incluso en los aos ochenta.

S, el miedo es un factor bastante determinante en el comportamiento de la gente en Chile, an hoy. Pero adems hay otras consecuencias de la dictadura que son atroces y que se prolongan y manifiestan hasta este momento: la atomizacin de las organizaciones sociales y, sobre todo, un cambio en la mentalidad de los chilenos. Esta situacin de crisis de muchas organizaciones sociales, donde la gente que pertenece y debe pertenecer no concurre, no se presenta, no le interesa, o no cree en la utilidad de hacer algo o no se atreve finalmente, es la huella ms tremenda. Y los ms afectados son los partidos de Izquierda y las fuerzas que deben ser las renovadoras de la sociedad chilena. Es un proceso donde ha habido cierto grado de recuperacin, pero donde falta muchsimo todava, entre otras cosas porque los factores econmicos que penden sobre la cabeza de cada persona son muy fuertes y van en el sentido de producir aislamiento y estimular los sentimientos ms egostas, obviamente en contra de la actividad colectiva en cualquiera de sus expresiones.

- Como escritor, cmo ve las condenas al Estado chileno por la Corte Internacional de Derechos Humanos por la censura de un libro y la poca transparencia en la informacin pblica?

Estoy convencido de que estas decisiones de tribunales internacionales se justifican absolutamente, desde el punto de vista de la situacin real que tenemos. Como en el caso de los mapuche y otras minoras, porque desde el poder se habla en contra de la discriminacin pero a la hora de la verdad, eso resulta hueco.
Me llama la atencin, por ejemplo, el episodio de Juana Calfunao, que particip en un incidente agrediendo a un fiscal en un tribunal de la Araucana. Ningn medio de prensa, que yo sepa, la ha entrevistado para saber cules son sus motivaciones. Se la presenta como un energmeno, una mujer agresiva, violenta e irracional, pero habra que saber qu la impuls a actuar como lo hizo. He ledo en Internet que mientras todo este proceso ocurra, un hijo de ella estaba detenido y haba sido sometido a un tratamiento atroz -tortura incluida- y que su casa fue allanada en muchas oportunidades. Ella es una dirigente destacada de una comunidad mapuche, y esta reaccin violenta tiene alguna explicacin. Ha sido acosada de una manera terrible y ningn medio se ha dado un segundo para pensar: bueno y por qu no le preguntamos qu le pasa, cul es su versin. Es una norma clsica del periodismo liberal mostrar los dos lados.
Y no es slo la prensa la que calla. Esto refleja una manera de enfrentar el problema desde el oficialismo, desde el gobierno. Para el gobierno sta es una situacin incmoda respecto de la cual no quiere agitar las aguas. Entonces, tienen que venir organismos internacionales para decir No pues, esto no est bien. No es correcto que se aplique la ley antiterrorista. Es siniestro y hace pensar en los mtodos que aplica el gobierno estadounidense en Guantnamo o casos similares. En Chile, que se dice tan democrtico, no pueden ocurrir estas cosas.

OPTIMISMO INCURABLE

Usted fue parte de la revista Rocinante, que como muchas otras debieron cerrar por falta de recursos. Y el gobierno no se pronuncia para solucionar, por ejemplo, la distribucin del avisaje estatal. Qu opinin le merece esta situacin?
Es un asunto complejo. Los medios informativos, en general, tienen cierta dependencia de la publicidad comercial. Con los costos que hoy tenemos es difcil que los medios se sostengan solo con la venta. Hay adems mltiples cortapisas para la distribucin de los medios que no pertenecen a la corriente de pensamiento dominante. Luego, hay una forma de bonificacin del Estado, o de co-financiamiento, a travs de la publicidad de los organismos fiscales a los medios que no lo necesitan, que son las grandes cadenas del periodismo escrito y en gran medida de la televisin y radio: El Mercurio y Copesa. Esto es escandaloso. Los medios que se apartan del pensamiento neoliberal nico, los medios que critican, que quieren cambiar la sociedad, que sealan errores, defectos, situaciones injustas, no son favorecidos con la publicidad del Estado, que debiera alcanzar a los sectores ms variados y llegar a medios de difusin con posiciones diferentes.

- Usted present La comunidad reclamada, de Jos Bengoa. Ve un desarrollo del pensamiento en el pas, un nuevo enfoque de la historia y la sociedad? Se lo pregunto pensando en Felipe Portales, Maximiliano Salinas, Mario Garcs, Armando Uribe, etc.

S, hay un pensamiento crtico que se est desarrollando con fuerza. Es un pensamiento que est, por el momento, en el plano terico, que no tiene una expresin de otro carcter, poltico, podramos decir, de masas, desde luego. Hay muchas personas que estn pensando, y no estn cmodas con la institucionalidad del pas. Estn descontentas, pero no solamente por motivos personales sino que estn enfrentando y enjuiciando el Chile que tenemos y sus tremendas carencias. Tengo cierta esperanza, porque se desarrolla un pensamiento de este tipo que en algn momento podr cristalizar en un movimiento social fuerte.

- Cmo ve el futuro, pueden conquistarse an los sueos rotos?

Siempre hay esperanza, y adems todo cambia, y lo que cambi ayer tendr que cambiar maana, como dice la cancin. En ese sentido, tengo una especie de optimismo incurable, creo que las cosas pueden modificarse en el sentido que nosotros esperamos.

 



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