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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2007

Tribunal Supremo versus De Juana Chaos: sentencia poltica

Manuel F. Trillo
InSurGente



La casacin de la sentencia dictada por la AN en la Sala de los Penal del Tribunal Supremo ha dado como resultado para el recurrente, Iaki de Juana Chaos, que sea condenado a tres aos de prisin por un delito de amenazas en concurso ideal con enaltecimiento del terrorismo. Se le aplican por tanto los artculos 170.1 (1) y 578 (2).

Es importante sealar que el art. 170.1 est redactado por el legislador en su momento -cuestin que es sumamente relevante para su aplicacin posterior- para perseguir delitos de amenazas contra grupos tnicos y grupos de personas con el fin de erradicar la xenofobia y el odio entre comunidades, y tiene su apoyo en la propia Exposicin de Motivos del CP cuando seala que se introducirn medidas de tutela frente a situaciones discriminatorias entre comunidades tnicas. Y as se recoge el delito de amenazas dirigido contra un grupo tnico, cultural, religioso, etctera.

Pero llega el ao 1998 y a travs de Ley Orgnica se modifica el art. 170 con una sola finalidad, al Poder le importan muy poco los rasgos xenfobos y las discriminaciones entre grupos sociales, por ello segn reconoce en la exposicin de motivos de esta LO este artculo habr de servir para perseguir y hacer frente a las amenazas terroristas (...). Si no quedaran claras las pretensiones aqu llega la perla: Se pretende con la reforma detallar los mbitos ms significativos de proteccin de este precepto, especificando que es objeto de esta tutela cualquier agrupacin, colectivo o conjunto de personas a los que se amenace genricamente, con la gravedad necesaria para conseguirlo, y con indeterminacin de la persona concreta en que pudiera actualizarse el contenido de la amenaza. Dnde establece esta modificiacin su bondad?. Leamos lo que dice el legislador: el fomento de las medidas que faciliten la insercin en el tejido socioeconmico y laboral de los jvenes y la perfeccin de los sistemas de prevencin e investigacin de los cuerpos de polica. Pero tampoco debe descuidarse la necesidad de completar y ajustar las normas reguladoras de la actuacin del sistema punitivo. Excelente. De nuevo estamos ante el derecho penal del enemigo. El enemigo en este caso parece ser la juventud vasca.

Del texto del legislador se infieren dos conclusiones: primera, que la amenaza debe contener en s misma la gravedad necesaria (aqu es preciso recordar que la mencin de carceleros o directores de prisiones -yo lo hago con mi jefe- o decir sacad vuestras sucias manos de Euskal Herra... -frase que ya tambin ha sido usada en artculos cuyos autores no han sido encausados penalmente, parece que en s mismo no es suficiente para imputar un ilcito penal, y que si se hace en este caso no lo es segn el derecho penal objetivo); segunda, que este 170.1 est diseado (ad hoc, segn el texto de la Exposicin de Motivos) para perseguir a los jvenes vascos a quienes se les incrimina en las acciones que se enmarcan en la lucha callejera (kale borroka). Para ms inri De Juana -si esa fuera la intencin cuando nombra a Gallizo y a seis ms, incluido el inefable Javier Gmez Bermdez de quien da una opinin acertada o no, pero una opinin al fin y al cabo cuando dice que es una estrella meterica labrada sobre el sufrimiento del pueblo vasco- seala determinadamente a los sujetos, por lo que caera la cuestin fuera de este precepto penal para incardinarse en otro tipo penal. Adems spase que este artculo deber ser derogado (mejor an la Ley Orgnica 2/1998), y mantenerlo en la redaccin primigenia cuando con l el legislador pretenda perseguir el racismo y la xenofobia. El TS se acoge a la perversin del tipo, a la indefinicin en los trminos, y a su inters por conciliar a 4 magistrados que propugnaban la absolucin, y 2 que pretendan 96 aos. Fueron 13, y 10 al final concertaron y convinieron que era un delincuente, pero no enteramente terrorista. El TS se viene luciendo desde hace aos, por unas causas y por otras, y como los tengo por especialistas en Derecho, sabemos ambos que se esconden detrs de las bambalinas jurdicas. Su sentencia no se sostiene en buen Derecho, en el mejor Derecho, por eso cuatro magistrados estn ahora mismo avergonzados de pertenecer a un colectivo, a una Sala, en que no ha prevalecido el Derecho, sino la conveniencia poltica. Y lo digo con todas las letras: el TS es un siervo del Poder poltico y meditico. Le da pavor hacer justicia de acuerdo a Derecho, porque eso supondra la excarcelacin del justiciable, y enfrentarse con la ultraderecha judicial, que lo es poltica.

Los malabarismos a que ha recurrido el TS. No hay ni un solo dato de racismo o xenofobia en los artculos publicados por De Juana Chaos, ni tampoco se ajusta al tipo por el que se condena cifrado en el 170.1, ni es un chico de la kale borroca (por ms perverso que sea este asunto),y las causas por las que se le imputa el delito son escasamente defendibles ante un tribunal en que el Derecho prevalezca. Este procedimiento es propio del filibusterismo jurdico a que nos tienen acostumbrados los tribunales, consistente en aplicar aquellos preceptos de una forma tan retorcida que cualquiera puede ser condenado segn cul sea la interpretacin que del Cdigo Penal hace el juzgador. Vulneran la sistematizacin del propio Cdigo y retuercen hasta lo indecible el precepto que quieren aplicar. No es una buena prctica jurdica, y lo ms sangrante es que el Tribunal lo sabe perfectamente. Tanto es as que Magistrados de ese mismo TS apoyaban la tesis del recurrente, y as mismo la del magistrado de la AN Santiago Pedraz cuando decret la libertad del autor al no apreciar ilcito penal alguno en los artculos Gallizo y El Escudo.

Cuando comenz su huelga de hambre en agosto de 2006 dio un jaque al Ministro Juan Fernando, ste ya est fuera de juego, sus errores han sido de tal envergadura que ni en Cabaaquinta hay ceporro igual, pues a nadie se le ocurre decir que se construirn nuevas imputaciones para mantener a este preso en la crcel. Ahora, su huelga de hambre, que contina y en la que no cejar (para alegra de los que celebraran su muerte en esa concepcin judeo-cristiana asentada en la ley de Talin), pone en jaque al propio Tribunal Supremo, pues su ingeniera jurdica, sus malabarismos, su filibusterismo jurdico, la retorcida intrepretacin de los hechos y de las normas, hacen que algunos nunca digan -porque an as hay magistrados decentes- que participaron de aquel dislate jurisprudencial. Adems, el artculo 170.1 est resdactado en su nueva modificacin contra quienes participan del hecho terrorista. Luego, a qu viene que digan que son amenazas no terroristas?. No hay mayor contradiccin, y si se da esta es porque quieren salvar los trastos, y han dictado una sentencia poltica al margen del Derecho.

Y aqu es a donde llegamos. Las sentencias del TS establecen la jurisprudencia que han de seguir los tribunales, y de ella qu es lo que inferimos: uno, que tengas mucho cuidado con que no te sealen como un enemigo previamente; dos, que el artculo 170.1 es un cajn de sastre por el que se puede condenar a quien se le considere amenazador (basta como ocurri durante la Dictadura uruguaya, que el hombre del tiempo amenace mal tiempo, dado que es una amenaza indeterminada para toda la poblacin, o simplemente que la lucha callejera se extienda a otro lugar que no sea Euskal Herra, o que se te tome como alguien que quiere subvertir el sistema establecido, ya llegar!).

Otro jaque, la partida avanza, y no acabar en tablas, por ms que eso le hubiera gustado a Juan Fernando. Ahora el nuevo Ministro de Justicia tiene en sus manos enmendar el error en que cay el TS, y la trampa, e indultar -aunque eso nunca es suficiente para quien no cometi el delito por el que se le indulta- a Iaki de Juana y acabar de una vez con este mal sainete. Aunque aqu no acaban las cosas, eso es es sabido, pues an queda por ventilar la liberacin de quienes hayan cumplido su condena, y modificar ese esperpento jurdico que ya ha pasado a la historia del Derecho como doctrina Parot.

Notas:

(1). Se modifica el artculo 170 del Cdigo Penal que queda redactado en los siguientes trminos -LO 2/1998, 15 junio- 1. Si las amenazas de un mal que constituyere delito fuesen dirigidas a atemorizar a los habitantes de una poblacin, grupo tnico, cultural o religioso, o colectivo social o profesional, o a cualquier otro grupo de personas, y tuvieran la gravedad necesaria para conseguirlo, se impondrn respectivamente las penas superiores en grado a las previstas en el artculo anterior (de uno a cinco aos). 2. Sern castigados con la pena de arresto de siete a dieciocho fines de semana, o multa de seis a doce meses, los que, con la misma finalidad y gravedad, reclamen pblicamente la comisin de acciones violentas por parte de bandas armadas, organizaciones o grupos terroristas.
Puede apreciarse la desproporcin entre amenazar genricamente y que alguien pida que te asesinen. Curiosamente ahora estamos ante el caso Pepio en que se pide que lo mate ETA en una manifestacin del Foro de Ermua. Todo un despropsito de ponderacin y proporcionalidad entre ambos ilcitos. No se entendera si no fuera porque el 170.1 est redactado contra la denominada en la Exposicin de Motivos violencia callejera... esta nueva forma de terrorismo, dada su extraordinaria capacidad para alterar la paz social ... frente a las agresiones derivadas de la violencia callejera, claramente reprobables en una sociedad democrtica, y a las que, sin embargo, no resultan aplicables las previsiones legales relativas a los delitos de terrorismo que contiene el nuevo Cdigo Penal.

(2).- Artculo 578: "El enaltecimiento o la justificacin por cualquier medio de expresin pblica o difusin de los delitos comprendidos en los artculos 571 a 577 de este Cdigo o de quienes hayan participado en su ejecucin, o la realizacin de actos que entraen descrdito, menosprecio o humillacin de las vctimas de los delitos terroristas o de sus familiares se castigar con la pena de prisin de uno a dos aos. El Juez tambin podr acordar en la sentencia, durante el perodo de tiempo que el mismo seale, alguna o algunas de las prohibiciones previstas en el artculo 57 de este Cdigo)"



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