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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2007

La crisis del reparto del mundo "made in USA"

Jos Miguel Arrugaeta
Gara


El poder econmico y poltico de los EEUU se hace notar en los cinco continentes, como consecuencia del objetivo de la nueva derecha norteamericana de imponer en el mundo la pax americana". Pero, en opinin del historiador Jos Miguel Arrugaeta, estos planes unilaterales pueden fracasar como resultado de resistencias de muy diversa ndole.

El Imperialismo norteamericano, ganador absoluto de la Guerra Fra, estrenaba el siglo XXI con la percepcin de que el mundo se haba vuelto ingobernable para sus intereses. Se sucedan las crisis econmicas y sociales provocadas por las polticas neoliberales, se cuestionaba la hegemona norteamericana mediante la creacin de bloques regionales en el Tercer Mundo, la oposicin poltica renaca en el sistema de Naciones Unidas, el conflicto de los Balcanes tensaba todos los acuerdos, China apareca como un nuevo centro de poder econmico y militar-espacial, mientras la ampliacin de la Europa Comunitaria hacia el Este, unida a la aparicin del euro frente al dlar y el acercamiento de Japn a China y otros pases asiticos, amenazaba la hegemona norteamericana. Al mismo tiempo la oposicin popular a la globalizacin imperialista y neoliberal tomaba forma de un inmenso movimiento internacional sin objetivos claros ni unidad de criterios pero con una enorme capacidad movilizadora e ideolgica.

Los atentados del 11 de septiembre, como cados del cielo, marcan un antes y un despus en la historia, no por los hechos en s mismos sino porque dan inicio al intento del imperialismo norteamericano de repartirse el mundo unilateralmente, con las repercusiones internacionales de una decisin de ese tipo.

La nueva derecha norteamericana vena gestando desde haca dcadas una poltica basada en el criterio de que el mundo debe repartirse de acuerdo a la fuerza de cada cual y a su capacidad de liderazgo, por supuesto referidos siempre a ellos mismos, y todo obstculo a este fin deba eliminarse o no ser tenido en cuenta.

Con la amenaza de un oscuro y misterioso enemigo, que amenaza permanentemente la civilizacin, los EEUU proclamaron su nuevo manifiesto en medio de un bombardeo meditico e ideolgico sin precedentes: cualquiera que se opusiera a los intereses del imperialismo norteamericano sera calificado como terrorista o colaborador; el presidente de los EEUU lo resumi con su simpleza caracterstica pero fcil de entender: quien no est con nosotros est contra nosotros, y aprovech la ocasin para aclararnos que hablaba con Dios directamente y que ste no era neutral, por si a alguien le caba alguna duda.

Las coherencia y agresividad norteamericana a partir del 11-S obedece a la simple lgica de repartirse el mundo de acuerdo a sus intereses y a los de sus multinacionales, el final que han planificado debera resultar una Pax Americana para varias dcadas, donde ellos controlen las principales reservas estratgicas de recursos naturales y biolgicos, ejerzan su hegemona poltica e ideolgica en el mundo de manera incontestable, concentren y administren el conocimiento tecnolgico, y los mecanismos de explotacin econmica les permitan trasladar un importante flujo de capital financiero de manera permanente desde el Tercer Mundo hacia su tejido econmico para mantener su crecimiento econmico y sostener el inmenso costo de su poder mundial.

Una de las primeras consecuencias de esta decisin estratgica fue que todo el sistema de relaciones internacionales -ONU, Derecho Internacional...- debera supeditarse a los intereses norteamericanos, a partir de entonces el menosprecio a los intereses de los dems toma carta de oficialidad.

Al calor del 11 de septiembre la invasin de Afganistn ser la primera accin de esta poltica. Una guerra lejana y oscura cuyo objetivo declarado fue derribar al marginal rgimen Talibn, pero que esconda proyectos ms ambiciosos, como situar contingentes militares norteamericanos permanentes en los pases de Asia Central, controlando as las inmensas reservas de gas natural. EEUU se coloca al mismo tiempo a las puertas de Rusia, amenaza a China con presencia militar, y se erige en juez y rbitro de dos potencias emergentes no fiables: India y Pakistn.

Adems, la agresividad norteamericana hacia Corea del Norte con amenaza de guerra preventiva y la postura activa en contra de una posible unificacin de Taiwn a China, deban lograr condicionar los movimientos chinos en todos sus mbitos naturales de expansin.

La segunda escena del nuevo reparto mundial estilo norteamericano ser la invasin de Irak, que supone el control efectivo y directo de una de las mayores reservas del mundo de petrleo, un enorme negocio especulativo en la reconstruccin de un pas demolido intencionalmente y el manejo de las ms importantes reservas de agua del Medio Oriente, imprescindible para cualquiera de los pases del rea, reforzando al mismo tiempo la poltica intransigente de su aliado sionista y amenazando directamente a Siria e Irn, dos pases inamistosos con los EEUU.

Esta segunda invasin suscit desde su gestacin fuertes reticencias en otros imperialismos europeos, pues Francia, Alemania y Rusia no vean la necesidad de una accin de esa magnitud de resultados dudosos.

Para Amrica Latina el plan norteamericano se basaba esencialmente en la configuracin de un bloque econmico, conocido como Asociacin de Libre Comercio para las Amricas (ALCA), sin apenas negociaciones ni plazos de integracin y que por su asimetra sera una mera absorcin del mercado latinoamericano por la economa norteamericana, vedando este espacio emergente a la CEE, Japn o China,; mientras refuerzan su presencia militar selectiva en lugares estratgicos como Per, Paraguay, Plan Colombia y el Caribe.

Africa no parece constituir por el momento una prioridad, pero ello no impide observar un creciente inters norteamericano en pases con recursos naturales, especialmente petrleo, pues segn especialistas el Africa Negra debe alcanzar en unos aos el 16% del total de la produccin petrolera mundial.

Claro que repartirse el mundo en un mapa de diseo, asesorado por multinacionales y militares, y llevarlo a la realidad son cosas muy diferentes. Pasados apenas seis aos del inicio de este nuevo control del mundo las informaciones hablan de dificultades crecientes en Afganistn. La ocupacin de Irak se ha convertido en un callejn sin salida, lo que unido al fracaso de la agresin sionista al Lbano colocan al imperialismo norteamericano y a su agresivo socio israelita en el peor escenario imaginable para ellos.

Mientras, en Amrica Latina, los avances de integracin del MERCOSUR, el afianzamiento de la revolucin bolivariana en Venezuela y las victorias de las fuerzas populares en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, que revitalizan el papel de Cuba, son todo un desafo para Washington.

Estas crecientes dificultades y fracasos incluso han hecho reaccionar a la parte considerada liberal del poder econmico y poltico norteamericano; su victoria en las pasadas elecciones legislativas les ha permitido cuestionar, aun con tibieza, la poltica de la nueva derecha y de las grandes industrias del petrleo. Sin embargo, slo reclaman rectificar el sentido unilateral de este reparto del mundo para dar cabida a los otros imperialismos amigos.

Si la derrota de esta pretensin unilateral norteamericana de dominar el mundo se hace realidad, su fracaso ser, por primera vez en la historia, el resultado de resistencias de muy diverso tipo y con diferentes objetivos locales o regionales: la resistencia iraqu, los procesos de cambios sociales en Amrica latina, la perseverancia del pueblo cubano, el movimiento contra la guerra y la globalizacin con toda su diversidad, los planteamientos de diversos gobiernos en defensa de su soberana, las firmes polticas de grupos y organizaciones revolucionarias... Estos y muchos otros movimientos y prcticas de resistencia y lucha estn siendo los protagonistas de algo que pareca imposible el 12 de septiembre del 2001.



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