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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2007

De regreso al futuro

Jos Luis Fiori
Sin permiso


Llama la atencin la ira de los conservadores; pero tambin la llama el desconcierto y la crtica de la izquierda, respecto al comportamiento y las posiciones de los nuevos presidentes sudamericanos: en particular de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En el caso de los conservadores, por razones obvias de inters inmediato; pero en el caso de la izquierda, por motivos menos explcitos y con argumentos ms sinuosos, que en general ocultan un prejuicio profundo contra estos nuevos lderes indgenas, sindicalistas o militares que no conocen el manual de buenas maneras del izquierdista perfecto. A casi todos estos intelectuales les gustaron los personajes y enredos fantsticos de Alejo Carpentier, Garca Mrquez, Vargas Llosa, pero muy pocos logran entender y relacionarse con el mundo real de las sociedades hispano-indgenas y con sus dirigentes que no son iluministas ni intelectuales de saln. De cualquier modo, durante los primeros aos, todas las divergencias y crticas parecan reducirse a un problema de excentricidades personales. Hasta entonces, los nuevos gobiernos de izquierda de Amrica del Sur, parecan condenados a lo mismo, como si todos ellos fuesen presos eternos de la verdad cientfica de la economa neoclsica y de la modernidad inevitable de las reformas neoliberales.

El origen de esta pesadilla es bien conocido: en la dcada de los 90, las tesis neoclsicas y las propuestas neoliberales se transformaron en el sentido comn de los gobiernos y de una buena parte de la intelectualidad sudamericana. Fueron los aos dorados de las privatizaciones, de la desregulacin de los mercados y de la creencia en el fin de las fronteras y en la utopa de la globalizacin. Pero incluso despus de la derrota de los neoliberales, los nuevos gobiernos de izquierda recin elegidos, mantuvieron el mismo modelo econmico. No tenan objetivos estratgicos propios y su poltica econmica segua siendo la misma que la de los gobiernos anteriores. Pero este cuadro comenz a cambiar, despus de las nacionalizaciones del gobierno de Evo Morales. En el primer momento, parecan medidas puntuales e indispensables considerando la fragilidad fiscal del gobierno boliviano. Pero despus, fue quedando claro que se trataba de una ruptura ms profunda y estratgica respecto al pasado neoliberal de Bolivia, y un anuncio del nuevo proyecto de socialismo del siglo XXI que sera propuesto, meses ms tarde, por el presidente Hugo Chvez de Venezuela. Y he aqu que de repente, se acab la mismidad, y se rompi la concertacin por antagonismo entre la mano invisible neoliberal y la izquierda pasmada. Guste o no, as fue como surgi en Amrica del Sur, la palabra y el proyecto socialista, y a partir de ah, al contrario de lo que muchos prevean, la izquierda no se dividi. Al contrario, clarific su diversidad interna y explicit la diversidad de sus caminos sudamericanos. Como se puede ver, por ejemplo:

i) en el caso del proyecto socioliberal del gobierno chileno de Michelle Bachelet que est modificando gradualmente el modelo econmico ortodoxo de las ltimas dcadas, pero que an se mantiene muy distante del proyecto socialista del gobierno de Salvador Allende. As mismo, cada vez es mayor su parentesco con las polticas del Frente Popular, que gobern Chile entre 1936 y 1948, con el apoyo de socialistas, radicales y comunistas, privilegiando las polticas de universalizacin con calidad, de los servicios pblicos universales de salud y educacin;

ii) en el caso del proyecto de new deal keynesiano del gobierno argentino de Nstor Kirschner, cada vez ms distante del modelo econmico del gobierno Menem. Despus de la moratoria argentina, el presidente Kirschner redefini sus relaciones con la comunidad financiera internacional y transform en prioridad absoluta de su gobierno, la creacin de empleos y la recuperacin de la masa salarial de la poblacin argentina, empleando la frmula clsica de la socialdemocracia europea, la concertacin social para contener la inflacin. Adems, volvi a proteger la industria, estatiz varios servicios pblicos y lanz recientemente un programa de re-estatizacin opcional de la propia Seguridad Social;

iii) en el caso del proyecto de socialismo del siglo XXI, anunciado por el presidente Hugo Chvez, y apoyado por los gobiernos de Bolivia y Ecuador, se recuperan ideas y polticas que proceden de la Revolucin Mexicana y que formaron parte de los programas de varios gobiernos revolucionarios o nacionalistas del continente, culminando con la experiencia de transicin democrtica al socialismo del gobierno de Salvador Allende, al inicio de la dcada de los 70. En todos los casos, el elemento central ha sido el mismo: la creacin de un ncleo productivo estatal con capacidad estratgica para liderar el desarrollo del pas, en la perspectiva de construir una sociedad ms igualitaria. Una especie de capitalismo organizado de Estado en el que convivan el gran capital estatal y privado, con las pequeas cooperativas de la economa indgena, dentro de un sistema comunal de participacin democrtica;

iv) finalmente, en el caso del desarrollo con inclusin social del segundo gobierno de Lula, sus primeras medidas y propuestas son muy claras: el objetivo estratgico no es construir el socialismo, es liberar el capitalismo brasileo para que logre tasas de crecimiento capaces de crear empleos y aumentar los salarios de forma sostenible, fortaleciendo la capacidad fiscal de la inversin y la proteccin social del Estado brasileo. Con este objetivo, el gobierno de Lula vuelve a tomar el viejo proyecto desarrollista que se remonta a la dcada de los aos 30, y que nicamente fue interrumpido en los 90. Pero al mismo tiempo, est queriendo crear una voluntad poltica mediante una gran coalicin social y econmica que rena las diversas vertientes del desarrollo brasileo, conservadoras y progresistas, que estuvieron separadas durante la dictadura militar.

En resumen: la ira y el desencanto de los liberales de derecha y de izquierda tiene su razn de ser. Todo mud de repente, y el escenario ideolgico latinoamericano se diversific y se llen de ideas y propuestas. Estas pueden ser correctas o equivocadas, pero no han de impugnarse, como est ocurriendo, por el simple hecho de ser proyectos antiguos. Todas tienen races profundas en la historia latinoamericana; y no puede decirse que fracasaron, porque siempre fueron interrumpidas por los golpes de la derecha liberal.

Jos Luis Fiori es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Ramn Snchez Tabares


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