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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2007

El tablero africano

Txente Rekondo
GAIN


La mayora de las noticias que recibimos del continente africano estn asociadas a desastres, guerras o enfermedades. Se presenta una realidad trgica, de unos estados pobres, en todos los sentidos, y con un futuro que no tiene visos de mejorar. Sin embargo frica no es pobre, dispone de los recursos necesarios para poder desarrollar todas las polticas necesarias que le permitiran salir de la situacin que hoy sufre todo el continente. Tras la esclavitud y la colonizacin, los pueblos africanos han soportado en buena medida a las lites gobernantes aliadas de los colonizadores, quines junto a los actores extranjeros y las grandes multinacionales "han confiscado la soberana, atizado conflictos y robado los ricos recursos naturales".

Los actores extranjeros parecen que nuevamente han centrado sus intereses en esta regin del mundo, y en los ltimos meses estamos asistiendo a diferentes maniobras por parte de algunos de ellos para redituarse en esta nueva coyuntura local e internacional. De todos ellos destacan sobremanera Francia, Estados Unidos y China.

Francia

La etapa post-colonial de Francia en el continente africano se ha caracterizado por los esfuerzos de Pars para mantener a sus antiguas colonias bajo su esfera de influencia. El acceso a importantes fuentes energticas, petrleo sobre todo, y a metales preciosos, junto a la defensa de "los intereses de los ciudadanos franceses en frica", son los pilares que sustentan los argumentos intervencionistas franceses. Para apuntalar la presencia e influencia gala en el continente, Pars mantiene tres importantes bases militares (Yibuti, Dakar en Senegal y Libreville en Gabn), y tambin tiene tropas en la Repblica Central Africana, Chad y Costa de Marfil.

Histricamente Francia ha apoyado a los regmenes post coloniales en funcin del respaldo de stos a las polticas e intereses franceses, y para ello no ha dudado en establecer "acuerdos secretos" con las lites gobernantes africanas y que han permitido fomentar la influencia francesa en la regin. Durante tres dcadas a los gobiernos franceses les ha funcionado esa estrategia, pero tras la participacin francesa en el genocidio ruands en los noventa y el apoyo al dictador Mobutu Sese Seko en la misma dcada, el papel de Francia se encuentra en claro retroceso.

Para paliar ese dficit, Pars ha revestido sus intervenciones dotndolas de un carcter multilateral y ms africano, pero al mismo tiempo "no ha abandonado su tradicional estructura de acuerdos secretos y bilaterales".

Estados Unidos

Mientras que Francia lucha por mantener su privilegiada posicin del pasado, Estados Unidos estudia seriamente recuperar su presencia en frica. La reciente intervencin militar en Somalia apunta en esa direccin. Los ejes de la poltica norteamericana estaran marcados por la ideologa neoconservadora que domina los pasillos de la Casa Blanca. As, la llamada "guerra contra el terror" y el marcaje frreo al resurgir de China como potencia mundial y regional seran las bases de la misma.

El ltimo paso en este giro de Washington hacia el continente africano podra ser la creacin de un nuevo comando militar en exclusiva para frica. El proyecto parece muy avanzado en el Pentgono, y se afirma que "la localizacin, los participantes, las misiones especficas y el cronograma", estaran en las ltimas fases. Junto a operaciones militares norteamericanas bajo el paraguas de la "guerra contra el terror", EEUU plantea tambin continuar con el entrenamiento y asesoramiento militar a sus aliados locales (Etiopa, Kenya, Uganda, Yibuti.).

Otro factor que preocupa a los dirigentes norteamericanos es el creciente peso que est adquiriendo China en el continente, de ah que pretenda retomar sus intervenciones en otros mbitos para buscar un equilibrio en la balanza de influencia que se cierne sobre el tablero africano.

China

Ante "la paranoia que preside la mayora de los discursos occidentales" debido a la presencia e influencia china en frica, se ha necesaria una lectura ms sosegada de todo ello. Esta situacin ha trado cosas positivas y negativas, pero de lo que no hay duda es que la actuacin china ha daado todava ms la dudosa legitimidad de instituciones como el Banco Mundial o el FMI, adems de presentarse como una alternativa para muchos estados africanos que desean romper con su pasado de dependencia. As, en torno a la "colaboracin sur-sur", el programa chino de ayuda se ha mostrado mucho ms eficaz, eficiente y barato que el que han venido manteniendo otros actores internacionales.

Mientras que stos han abandonado hace tiempo los proyectos de creacin de infraestructuras, sus precios de "ayuda" eran altsimos y la materializacin de muchos de ellos mero papel mojado, Beijing ha centrado buena parte de su ayuda en ese sector abandonado por Occidente. La apuesta china por la industria tambin tiene factores positivos que pueden permitir a frica superar la histrica desindustrializacin del continente, al tiempo que puede ofrecer nueva tecnologa que las empresas locales adaptaran. Tampoco conviene olvidar que en 2005, la economa africana creci un 5,2%, el mayor ndice, y que en buena medida se debe a la inversin china. Las infraestructuras construidas por China "han costado un precio razonable, son de buena calidad y se han materializado en el tiempo acordado". Adems, la cancelacin de una importante suma de la deuda bilateral, la presencia de mdicos chinos en todo el continente, junto a la de trabajadores y estudiantes africanos en China, tambin son factores que juegan a favor de Beijing.

Finalmente, China no cuenta con el pasado colonial que ha caracterizado a los estados occidentales, y como poder emergente, su peso en la esfera internacional es cada vez mayor, y todo ello no pasa desapercibido para los estados africanos que miran con sana envidia el desarrollo del pas asitico.

La apuesta china no deja lugar a dudas. El pasado mes de noviembre se celebr en Beijing la cumbre chino-africana que marc las lneas maestras del plan de accin 2007-2009 chino-africano, y que recoge aspectos de colaboracin poltica, econmica, poltica exterior y desarrollo social. Adems, el reciente viaje del presidente Hu Jintao refuerza todava ms los intereses chinos en frica.

Es evidente que los efectos negativos tambin existen. Las crticas de las empresas locales pueden tener cierto sentido en esa lnea, pero las que realizan los actores occidentales estn exentas de cualquier legitimidad. Quienes durante siglos han saqueado las riquezas del continente y han mantenido la esclavitud y la explotacin no tienen argumentos para poner en duda la actuacin china. Esos actores occidentales siguen su poltica de desprecio, y "las barreras policiales, las zonas de internamiento y los obstculos" para la poblacin africana que quiere acceder a Europa es buena muestra de ello.

A los pueblos de frica les corresponde decidir su futuro, "y el desarrollo del continente es responsabilidad" de los mismos. Por todo ello la poltica que adopten debe seguir esa direccin, y romper con los condicionantes del pasado, sena stos en forma de estados occidentales coloniales o de corruptas lites locales. Ese es el camino para que frica sea duea de su futuro y de todas las riquezas que contiene en su seno, y pueda definitivamente alcanzar el puesto que se merece en la historia.

*Txente Rekondo.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)


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