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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2007

El peligro de los juicios paralelos en los medios de comunicacin
Guantnamos en el kiosco

Radiaciones


Comienza el juicio oral sobre el 11-M. Es un buen momento para discutir cmo, en los ltimos meses, los medios de comunicacin espaoles no slo vigilan de cerca al poder judicial; estn llegando al extremo de cuestionarlo, con el riesgo que supone para los derechos de los acusados. La desconfianza ante el sumario del 11-M, el caso De Juana Chaos o los cargos contra Ibarretxe por haberse reunido con Batasuna son los ejemplos ms recientes.*


En el verano de 1997, la prensa destap una red internacional de pederastia en el barrio del Raval de Barcelona. La primera denuncia que lo desencaden todo proceda de una vecina que se bas en rumores y habladuras; despus la polica incrimin como sospechosos  a un amplio numero de familias y a algunos colectivos. Entre estos ltimos se encontraba la asociacin Taula del Raval, que se opona a la demolicin y a la expropiacin de viviendas en el barrio. El primer juicio sobre este caso, en 1999, absolvi a la mayor parte de los acusados por falta de pruebas, y la supuesta red internacional de pederastia qued reducida a un par de acusados con cargos graves, X.T. y J.LL. Sin embargo, el eco que tuvo el juicio en los medios de comunicacin tuvo efectos gravsimos: antes de que se celebrara el primer juicio, los medios haban ya criminalizado y estigmatizado a la mayor parte de los sospechosos, al difundir datos relevantes de su vida privada y laboral; la asociacin Taula del Raval cay en descrdito y perdi las demandas presentadas contra el Ayuntamiento; y los principales acusados, en definitiva, sufrieron un acoso meditico tan brutal que tuvieron a toda la opinin pblica en su contra cuando se celebr el segundo juicio en el ao 2001. Influyeron entonces los medios en el veredicto de culpabilidad  contra X.T y J.LL?

El caso del Ravalde cuyo segundo juicio hizo un estupendo documental Joaquim Jord, De Nensfue uno de los primeros sntomas de lo que se ha convertido ya en una tendencia consolidada en los ltimos meses:  los juicios paralelos contra acusados que se producen en los medios, en particular en prensa y radio. De esta forma, la libertad informativa y de opinin de los periodistas est chocando contra dos principios legales: la presuncin de inocencia y el respeto a la privacidad. El primero garantiza a todo acusado su inocencia hasta que no se demuestre lo contrario mediante una sentencia firme dictada por un tribunal; el respeto a la privacidad, en cambio, defiende al ciudadano ante la difusin de su informacin privada y personal.

Sin embargo, noticias, columnas y editoriales recientes se saltan estas leyes. Algunos periodistas, de hecho, defienden un veredicto incluso antes de iniciarse el juicio. A finales de diciembre de 2006, ante las acusaciones infundadas contra los detenidos acusados por la muerte de cinco prostitutas en el pueblo de Ipswich, en Inglaterra, Lord Goldsmith, un magistrado britnico, record a los periodistas la responsabilidad de su trabajo, y uno de los fiscales encargados del caso, Michael Crimp, afirm que todo acusado tiene derecho a un juicio justo. Una regla bsica que muchos medios britnicos, sin embargo, estaban vulnerando. En Espaa est sucediendo igual.

La investigacin sobre el 11-M, por ejemplo, comenz a ser cuestionada pocas semanas despus del atentado. La trada de LIBERTAD DIGITALEL MUNDO o  la COPE no slo ha establecido un juicio paralelo, sino que desde el inicio de sus actuaciones han tachado de incompetente al instructor del caso, Juan Del Olmo. Vctor Sampedro, profesor de Comunicacin y editor de un libro-DVD sobre el 13-M, www.nodo50.org/multitudesonline, concluye: el pseudoperiodismo de investigacin no ha aportado ni una sola prueba al sumario del 11-M, ni a la acusacin fiscal, Slo ha servido para que tres miembros de ETAsin vinculacin alguna con el atentado, como reza el sumariosean llamados a declarar no como imputados, sino como testigos de la defensa de Jamal Zougam, uno de los acusados con ms indicios de culpabilidad. Est claro a quien defienden: a un sopln que el PP ya quiso llevar a la Comisin del 11M. Y a quin dan voz? A ETA. As exculpan a quienes fueron los ms altos jefes de Zougam, la actual cpula del PP, de su inoperancia para prevenir el 11M y avalan la conspiracin tramada, segn ellos, por zETAp para arrebatarles las elecciones."

El caso ms claro de la prdida de la presuncin de inocencia ha sido el de Iaki De Juana Chaos. Muchos medios confundieron a la opinin pblica al insistir en su pasado etarra cuando, sin embargo, ya ha cumplido su condena por asesinato al beneficiarse de la reduccin de penas del Cdigo Penal de 1975. Es por la publicacin de dos artculos que podran considerarse amenazas de muerte, y por ningn cargo ms, por lo que el Tribunal Supremo dict su sentencia ltima, despus de dos aos de prisin preventiva. Cuando a finales de enero, los miembros de la Audiencia Nacional se reunieron para discutir sobre su caso, varios medios iniciaron una campaa contra la posibilidad de que De Juana Chaos mantuviera su huelga de hambre bajo un arresto domiciliario. Una vez ms el acoso meditico podra haber erosionado las condiciones para que De Juana Chaos recibiera un juicio justo, como escribi Miguel ngel Aguilar en EL PAS el 6 de febrero.**

Por ltimo, la causa penal iniciada el 31 de enero contra Juan Jos Ibarretxe por haberse reunido con la todava ilegalizada Batasuna coincidi con la dureza con que algunos medios nacionales criticaron al lehendakari, hasta llegar a imputarle hechos sin ningn fundamento, como la colaboracin con ETA. En esta ocasin, sin embargo, el Consejo General del Poder Judicial firm una declaracin consensuada para denunciar la presin ejercida sobre los jueces por parte de algunas instituciones vascas. No hubiera sido conveniente incluir en dicho comunicado algn comentario sobre la presin  que ejercieron algunos medios?

El 15 de febrero ha comenzado el juicio sobre el 11-M. Es una buena ocasin para abrir el debate sobre el dao que pueden ocasionar los juicios mediticos sobre la legitimidad de los dictmenes judiciales, pero tambin sobre los propios acusados, aunque para muchos slo cabe apelar a la propia responsabilidad profesional. Como afirma Juan Carlos Jimnez, profesor de periodismo y locutor de radio: la otra alternativa, la de no emitir ninguna opinin ni ningn juicio sobre un acusado sera mucho ms daina; el riesgo de equivocarnos como periodistas es el precio que tenemos que pagar por la libertad informativa. De lo que no hay ninguna duda es de que los medios influyen sobre  la opinin pblica, y que la criminalizacin que sta pueda hacer sobre los acusados es ya una condena. Mark Lawson en The Guardian  escriba que tan grave como una sentencia judicial es una acusacin meditica sin pruebas, pues, al fin y al cabo, es como suponer que los acusados no tienen derechos en absoluto: una actitud propia del proceso de Guantnamo que tendr, si no tiene ya, consecuencias terribles.



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