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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2007

Dependencia, no integracin

Mario Osava
IPS Noticias

La produccin y distribucin de energa no necesariamente alienta la integracin entre pases pobres de Amrica del Sur, sino una relacin de dependencia, con disputas, resentimientos y alejamiento entre los pueblos.




El fenmeno ofrece fuertes argumentos para formadores de opinin antimperialistas, o imperialistas, segn el caso.

"No somos los imperialistas que algunos dicen que somos. Tampoco hegemonistas, como algunos quieren que seamos", dijo el presidente de Brasil, Luiz Incio Lula da Silva, al anunciar un acuerdo que eleva el precio del gas natural importado de Bolivia firmado el jueves con su par de ese pas, Evo Morales.

Pero no hay remedio.

Por un lado, una posicin flexible de Brasil hacia los vecinos intensifica en el pas el clamor de crticos que acusan al gobierno de seguir una poltica externa equivocada, de indebidas concesiones a gobiernos "populistas" y de renuncia a los intereses nacionales.

Por el otro, la satisfaccin de las demandas de esos crticos internos alimenta denuncias "contra el imperialismo brasileo" desde el exterior.

La energa es el rubro ms delicado. La integracin energtica sigue presente en la retrica, pero contradice la realidad.

El gas natural convirti en un azote al gobierno "hermano" de Evo Morales, a quien Lula y su Partido de los Trabajadores (PT) apoyaron sin vacilar hasta su consagracin en las urnas, en diciembre de 2005.

El ms popular aspirante a la presidencia para las elecciones de abril de 2008 en Paraguay, el ex obispo catlico Fernando Lugo, impulsa la revisin del tratado firmado en 1973 que rige la gigantesca central hidroelctrica de Itaip, inaugurada en 1984 en la frontera.

Segn la iniciativa de Lugo, el precio de la electricidad que Paraguay vende a Brasil se multiplicara por siete.

Itaip es compartida en supuesta igualdad. A cada pas le corresponde la mitad de la energa generada, pero Paraguay apenas consume cinco por ciento de su parte y exporta el resto a Brasil, pues el tratado prohbe la venta a terceros pases.

Lugo no es el primer paraguayo que acusa a Brasil de pagar demasiado barata la energa, sugiriendo la existencia de relaciones imperialistas.

Es "un precio de costo", el cual, para ser justo, debera ser el de mercado, siete veces superior, segn el posible candidato. Su triunfo originara nuevos problemas para el gran vecino.

Los 14.000 megavatios de Itaip representan cerca de 15 por ciento de la capacidad de generacin elctrica en un Brasil vido de energa para sostener el crecimiento econmico, al que pretende elevar a cinco anual, alejando el riesgo de apagones como el de 2001.

Brasil depende de la electricidad paraguaya y encarecerla no es una alternativa aceptable para la poblacin, que soporta el costo creciente de la energa, ni para la industria, que intenta sobrevivir con una competitividad ya golpeada por la sobrevaluacin de la moneda nacional.

Pero la energa de Itaip y el gas natural representan oportunidades singulares para sacar de la extrema pobreza a millones de paraguayos y bolivianos.

Un discurso con la consigna de elevar el precio de la energa vendida a Brasil tiene fuerza electoral. Eso constituye una presin adicional para los gobernantes de izquierda o derecha de esos pases pobres y de limitadas posibilidades econmicas. La dependencia del gas natural boliviano se hizo dramtica para Brasil tras la nacionalizacin de los hidrocarburos dispuesta por Morales el 1 de mayo de 2006.

El gas importado alcanz 26 millones de metros cbicos diarios en 2006, la mitad del consumo brasileo. Ese fluido abastece a miles de industrias en el centro y el sur de Brasil, as como a muchas centrales termoelctricas consideradas indispensables en el plan energtico nacional.

El aumento de precios que resultar de los acuerdos del jueves en Brasilia, estimado en seis por ciento, preocupa a la industria de la cermica, una actividad que depende del gas natural.

En el meridional estado de Santa Catarina, empresarios del sector consideran acelerar los estudios hacia la produccin de gas a partir del carbn mineral, abundante en el rea. Pero se trata de una alternativa a muy largo plazo.

Muchas centrales termoelctricas dejaron de operar por falta de combustible. La estatal petrolera Petrobrs, que firm el contrato para importar gas boliviano y construy el gasoducto entre los dos pases, de 3.150 kilmetros de extensin, aceler sus planes de extraer ms gas natural dentro de Brasil.

Pero la autosuficiencia nacional solo se alcanzara en la prxima dcada, en la mejor hiptesis, o ser inalcanzable, en la peor, sostenida por muchos expertos.

Mientras, el gas boliviano abastece de argumentos a los opositores a la poltica exterior de Lula, que reclaman mano dura hacia los vecinos y apuntan a los grandes mercados del Norte rico, especialmente el de Estados Unidos.

La reaccin diplomtica de Brasilia ante la nacionalizacin de los hidrocarburos el ao pasado fue reconocer el derecho soberano del pas vecino sobre sus recursos naturales. Eso desat en Brasil una oleada de crticas de franco tono imperialista.

"No podemos invadir Bolivia", replic entonces el canciller Celso Amorim.

El acuerdo firmado la semana pasada con Morales renov las acusaciones contra la supuesta poltica exterior "ideolgica" de Lula. Brasil acept pagar una suma adicional por gases "nobles" que vienen mezclados con el metano, componente bsico del gas natural.

Se trata de etano, butano, propano y gasolina natural, que tienen un mayor poder calorfico y mejores precios en el mercado.

Brasil acept pagar el precio del mercado internacional por esos gases, lo que le representar un ingreso adicional a Bolivia de 100 millones de dlares, segn el ministro de Hidrocarburos de ese pas, Carlos Villegas.

El ao pasado, Brasil pag por la importacin de gas boliviano 1.261 millones de dlares.

Adems el gobierno boliviano obtuvo un aumento de precios para otro contrato privado, por el cual se suministra gas a una central termoelctrica de Cuiab, capital del estado brasileo de Mato Grosso.

En ese caso, el aumento de 1,19 dlares por milln de unidades trmicas britnicas (BTU) a 4,20 dlares representar otros 44 millones de dlares anuales de ingresos, estim Villegas.

Sern costos adicionales para Brasil. El pas no dispone de centrales para separar los diversos componentes del gas natural, y se ve estimulado a implantar un polo gas-qumico en la frontera para aprovechar los gases nobles, en beneficio de ambos pases.

El probable aumento de los precios de gas y de la electricidad generada en centrales termoelctricas ampliar la acogida por consumidores brasileos a las crticas contra la "generosidad" del actual gobierno brasileo en sus relaciones con vecinos ms pobres.

Morales sigue desarrollando "su estrategia de debilitar la posicin brasilea", con "consejos y recursos del coronel Hugo Chvez y de Fidel Castro, de quien es discpulo dilecto", excribi el ex canciller Luiz Felipe Lampreia en el diario O Estado de Sao Paulo del viernes.

El "torerito de 1,2 metros", es decir, Bolivia, sigue atontando al toro de 800 kilos, que seria Brasil, compar Lampreia.

El problema es que, para "no parecer imperialista y hegemnico, el actual gobierno se olvida de proteger los intereses brasileos", sentenci un editorial en el mismo diario conservador.

Como tales intereses contraran los de pases proveedores de insumos energticos a Brasil, tiende a agravarse la divergencia de opiniones pblicas de pases que Lula pretende integrar en la Comunidad Sudamericana de Naciones.



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