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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2007

Retirada de Iraq
Blair limpia su imagen antes de ceder el poder

Lisandro Otero
Rebelin


Sorpresivamente el Premier britnico anunci que retirara las tropas britnicas de Iraq. No es gran cosa. Mil quinientos soldados en las prximas semanas y otro tanto para finales de ao. En total las fuerzas de Su Majestad reprimen en Basora con apenas un contingente de siete mil hombres. En el 2008 terminaran de replegarse. La zona que ocupan los britnicos en el sur no tiene tanta actividad insurgente como el centro y Bagdad. Por tanto, militarmente esa retirada no tiene mucho significado, excepto complacer a la opinin pblica britnica que viene reclamando una inhibicin de la aventura colonialista estadounidense.

Se sabe que Blair renunciar en el curso del presente ao y le dejar el cargo a su segundo, el Canciller de los Escaques (o Ministro de Hacienda), Gordon Brown, quien no ha podido atacar la presencia britnica en el Oriente Medio so pena de tener que abandonar el gabinete y distanciarse del posible cargo de Primer Ministro. Finalmente Blair cede ante algo que ha estado reclamando la opinin pblica de su pas, provoc la renuncia de algunos ministros, como Gordon Cook, y caus el desfile de un milln de ciudadanos exigiendo el alejamiento de la sangrienta aventura de los petroleros de la Casa Blanca. Un secretario de Estado y siete otros altos cargos renunciaron, luego de exigir la dimisin inmediata del primer ministro, hace algunos meses.

La asuncin de Gordon Brown no supondra un cambio radical en las actuales polticas del Gobierno laborista. A Brown se le ha llamado el canciller prudente por la manera moderada con que ha regido la economa del pas. Brown, hijo de un ministro de la Iglesia de Escocia, es polticamente un laborista mucho ms consistente que Blair. Ms concentrado en la sustancia que en la presentacin, ha sido siempre el cerebro del tndem, en el que Blair era el motor. Su visin poltica est algo ms a la izquierda que la del primer ministro. Mientras Blair est sobre todo obsesionado por premiar la meritocracia, a Brown le preocupa ms la redistribucin y el igualitarismo.

Menos europesta que Tony Blair, Gordon Brown ha sido desde siempre mucho ms cercano que el primer ministro al modo de vida de Estados Unidos, pas en el que pasa a menudo sus vacaciones. La poltica exterior de Reino Unido, si Brown fuera primer ministro, no sera sustancialmente distinta. El canciller del Exchequer ha discrepado con Blair sobre los ritmos y profundidades de la reforma de los servicios pblicos, pero sus diferencias han parecido, a menudo, un producto de su rivalidad personal ms que de verdaderas diferencias polticas. Las implicaciones macroeconmicas de su eventual llegada al poder "seran mnimas", segn Global Insight, un grupo independiente de analistas.

Un editorialista del influyente diario ingls, The Guardian, manifest ayer que Blair trataba ahora de apartarse del desastre con la menor humillacin posible. Lo cierto es que esta decisin constituye un severo golpe a Bush en el momento en que habla de enviar nuevos refuerzos militares a Iraq con un Congreso abiertamente en contra y refractario a otorgar un cheque en blanco para que el Ejecutivo pueda seguir gastando y aumente el dficit interno.

Tony Blair es un caso lamentable en la poltica europea. Fue el gobernante que sustituy a la dama de hierro, Margaret Thatcher, la indoblegable arpa. Todos esperaban que Blair hiciera un gobierno de izquierda, un gobierno de cara a los anhelos populares, un gobierno preocupado por el beneficio social de las grandes mayoras. Sin embargo, ha sido uno de los ms reaccionarios, militaristas imperiales con afanes neocolonialistas que ha conocido Gran Bretaa. Su sumisin ante los Estados Unidos ha sido lastimosa y lo ha degradado hacindole perder el prestigio que tena cuando alcanz el poder. Blair ha sido el hombre que liquid el viejo laborismo.

Tony Blair es un claro ejemplo de un apstata y renegado que ha servido, con la guerra de Iraq, las ambiciones energticas de las corporaciones petroleras. El laborismo britnico est necesitado de un renacimiento que lo extraiga del descrdito, la sumisin y la deshonra poltica.

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