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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2007

Las semillas del odio

Alberto Piris
Estrella Digital


Muchos conflictos ven su resolucin dificultada y retrasada por la influencia de otros factores ajenos a lo que en realidad se ventila en ellos. De entre esos factores, es el odio quiz el que pone mayores obstculos cuando de resolver un conflicto se trata. De ah que en la teora bsica de la resolucin de conflictos se considera muy importante, para abrir vas de negociacin y de conciliacin, que el odio no haya arraigado entre los bandos adversarios.

El contencioso que durante largos aos viene enfrentando al pueblo saharaui y al reino de Marruecos es un ejemplo de conflicto donde el odio no ha enraizado todava hasta hacerlo irresoluble. Si se demora la deseada paz es por otros aspectos relacionados con la poltica internacional y no por el enconamiento entre las partes enfrentadas. De ah se deduce que la resolucin de este conflicto siga siendo todava factible, siempre que los dirigentes de ambos pueblos no se vean inclinados a excitar el odio hacia el rival, lo que suele ocurrir casi siempre por motivos de poltica interior. Una regla que los gobernantes nunca olvidan es la de tener siempre a mano un posible enemigo exterior que permita derivar hacia afuera las inquietudes y las protestas populares fruto de un mal gobierno.

Pues bien, invirtiendo el razonamiento se sabe tambin que cuando las semillas del odio se han esparcido a lo largo y a lo ancho de un conflicto antiguo y consolidado, su resolucin se hace difcil, si no imposible. Es exactamente esto lo que sucede con el enfrentamiento entre palestinos e israeles. Por un lado el islamismo azuza el odio al enemigo judo y la aversin a los infieles, basndose en motivos religiosos. No conviene cegarse con el espejismo de la multiculturalidad ni con la supuesta esencia pacfica y humanitaria del islam. Como bien recuerda la somal Ayaan Hirsi en su libro Yo acuso, en la mayora de los conflictos violentos que hoy sacuden a la humanidad estn implicados seguidores de Mahoma: "La vivencia religiosa no slo tiene lugar entre musulmanes radicales y fundamentalistas, sino que es habitual entre los musulmanes corrientes. La diferencia estriba en que los fanticos no slo odian, sino que estn preparados para el terror".

Bien es verdad que, desde otro punto de vista, podra aducirse que en esos mismos conflictos raro es no encontrar la mano de EEUU a travs de sus ejrcitos o de sus servicios secretos. Pero tambin es indudable que, en el plano personal, los seguidores fanticos del islam tienen la violencia como un instrumento de liberacin personal y de garanta de llegar junto a su Dios. El principal ejecutor de los atentados del 11S en EEUU dej escrita una carta donde deca que haba actuado en nombre de Al y por la recompensa que le esperaba en el paraso. Nada parecido a los motivos que puedan impulsar a un agente de la CIA.

Si es el islam el que inyecta odio en los que combaten a Israel, la arrogancia y la prepotencia con la que actan los dirigentes judos causa anlogos efectos. El ltimo nmero de la revista Pgina abierta reproduce las confesiones de un soldado israel que revelan cmo la ocupacin de los territorios palestinos contribuye a esa espiral de odio que dificulta la resolucin del conflicto. El soldado reservista confiesa que no ve a los palestinos como seres humanos, sino como animales: "Entras en su casa durante la noche, los despiertas, les gritas rompes todo. Son cosas que no haras en Israel, pero las haces all". Si un soldado israel halla en la calle un objeto sospechoso "llama al primer Mohamed que encuentra y le dice que lo abra". Y obligan a cualquier palestino con el que se tropiezan a abrir por la fuerza la puerta cerrada que podra esconder una trampa explosiva: "Es parte de la rutina del Ejrcito: usar a los palestinos como escudos humanos".

"Cuando entras en Gaza con el carro de combate y ves un coche nuevo, aunque tengas espacio en la carretera, pasas por encima. Y disparas a los depsitos de agua. Para meterles miedo, para que te respeten". Y se explica con nitidez: "Eres joven y empiezas a disfrutar de ese poder, de que la gente haga todo lo que les digas Juegas con ellos, les vuelves locos es como un videojuego". En los puntos de control se les hace esperar mucho ms de lo necesario: "Coges un palestino al azar y le das una paliza, de cada 15 o 20 que pasan, para que el resto tenga miedo y est tranquilo. Slo as, t, que ests con cuatro soldados ms, les dominas a ellos, que son miles".

He aqu, pues, los agentes del odio. Islamistas fanticos dispuestos a suicidarse matando israeles en venganza por las afrentas sufridas y porque as ganan el paraso. Soldados imberbes e inexpertos humillando palestinos sin necesidad, slo para imponerse a un enemigo al que tambin temen. El odio yendo y viniendo de unos a otros, rebotando entre ambos pueblos en una espiral sin fin. Cuanto ms arraiga ese odio, ms se aleja cualquier esperanza de pacificacin, por muchas visitas que haga la seora Rice a Oriente Prximo.

Como dice la carta fundacional de la Unesco: "La guerra nace en el corazn de los hombres". All hay que buscar sus orgenes y desactivar sus causas, pero es ms fcil decirlo que hacerlo.



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