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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2007

Informacin y libertad

Vicente Romano
Rebelin


Los conceptos de informacin y libertad han estado siempre inseparablemente unidos. Se afirma con razn que la democracia no es imaginable sin que los ciudadanos se formen una opinin y se informen adecuadamente. Si se les da a estos conceptos un contenido real, es evidente que no puede haber democracia participativa sin participacin en el proceso de informacin. El conocimiento ms amplio posible de los acontecimientos, estados de cosas, sus relaciones, opiniones y tendencias preceden a la formacin de opinin.

Esto no deja de ser, claro est, una hiptesis que, por el momento, prescinde de las diversas influencias y condicionamientos a que est sometido todo ciudadano que pretende formarse una opinin, adquirir las informaciones que le son necesarias para conocer su entorno, orientarse y actuar racionalmente sobre l para dominarlo y ponerlo a su servicio. En el mbito de la informacin y la comunicacin es muy acertada la informacin de los clsicos de que libertad es el conocimiento de la necesidad. Las demandas, por parte del Tercer Mundo y de la UNESCO, de un Nuevo Orden Mundial de la Informacin y la Comunicacin, estrechamente vinculado a un Nuevo Orden Econmico Mundial, tal vez sean la concrecin ms palpable de ese postulado. La libertad de informacin, entendida, no slo como libertad de expresin, sino sobre todo como libertad de acceso a las informaciones y conocimientos necesarios para el desarrollo individual y colectivo, puede considerarse como uno de los derechos fundamentales del

hombre. Y si se miran las cosas de cerca puede constatarse que, como ocurre con otros derechos humanos, tampoco ste se cumple plenamente, ni siquiera en las sociedades llamadas democrticas y desarrolladas. En la mayora de los pases, la informacin, tal como aqu se entiende, sigue siendo una necesidad radical, esto es, una necesidad que slo se puede satisfacer mediante una transformacin radical, revolucionaria, de las estructuras dominantes de la sociedad actual.

Cierto, la Constitucin espaola, una de las ms avanzadas en este sentido, todo hay que decirlo, recoge en su artculo 20 el derecho a la libertad de expresin. Este artculo reconoce y protege, entre otros, el derecho "a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproduccin", as como "a comunicar o recibir libremente informacin veraz por cualquier medio de difusin". Esto, que ya es algo, resulta insuficiente si se analiza su concrecin en la vida y la praxis cotidiana de la inmensa mayora de los ciudadanos. De qu sirve el reconocimiento formal de este derecho si se carece de medios para llevarlo a cabo? Quin dispone de medios para comunicar y difundir su opinin? Quin tiene acceso a la informacin y al conocimiento para formarse una opinin adecuada sobre el estado de las cosas? Cmo informan los medios actuales? Qu significa hoy libertad de informacin?

A nuestro juicio, no se trata de meras preguntas retricas. Tal vez se entiendan mejor si se penetra un poco en la problemtica que plantea la relacin entre informacin y libertad, una vez que se tenga cierta comprensin y claridad de estos conceptos.

En trminos generales se entiende por informacin la transmisin de conocimientos y saber sobre hechos y relaciones (estados de cosas) de unos seres humanos o grupos a otros. En el lenguaje corriente, y en un sentido ms estricto, se entiende como transmisin de hechos nuevos, de noticias. El informe de la Comisin Internacional de la UNESCO (Informe MacBride) define la informacin as:

"Acopiar, almacenar, someter a tratamiento y difundir las noticias, datos, opiniones, comentarios y mensajes necesarios para entender de un modo inteligente las situaciones individuales, colectivas, nacionales e internacionales y para estar en condiciones de tomar las medidas pertinentes."

El proceso de la gnesis, elaboracin, transmisin, recepcin y asimilacin de esta informacin es lo que se denomina proceso de informacin.

La gnesis, la existencia y el efecto de la informacin estn estrechamente vinculados a la actividad social, prctica, creadora, de los seres humanos. Los procesos sociales de adquisicin y transmisin de conocimientos constituyen, en la prctica social humana, dos aspectos diferentes de un mismo proceso: la regulacin de la transformacin del entorno natural y social conforme a determinados objetivos y finalidades.

La informacin presupone, pues, desconocimiento. Pero para ser comprendida y asimilada debe ser reducible, es decir, debe remitirse a cierto nivel de conocimiento o de conciencia. Se supone que la informacin socialmente vlida y eficaz mejora y ampla ese nivel de conocimiento, que reduce la ignorancia.

Al desconocimiento y al conocimiento relativos corresponde una informacin relativa. Segn la teora del conocimiento la experiencia adquiere significado al poder ser comparada o no con las formas ya existentes, resultado de acciones y experiencias anteriores. De donde se deduce que una experiencia es informativa cuando comunica algo que no era conocido pero s interpretable.

La informacin social comprende conocimientos y noticias utilizados en la esfera de la vida social. Comprende, pues, la informacin que circula dentro de la sociedad y pasa por la conciencia humana. El ser humano es esencialmente un ser social y, por tanto, pertenece a una determinada sociedad, nacin, colectivo, clase, etc. De ah que la informacin social lleve consigo las huellas de las relaciones culturales, nacionales, de clase y otras, as como las trazas de las necesidades e intereses de los individuos y colectivos a que se refiere y que hacen uso de ella. La informacin social se refiere sobre todo a las relaciones entre personas y a sus interacciones mutuas, a sus necesidades e intereses. Constituye el tipo ms elevado de informacin porque deriva de la prctica y no puede existir fuera de ella. Asimismo, al reflejar las relaciones e interacciones sociales, que constituyen la forma ms variada y compleja de conocimiento, dominio y transformacin de la realidad, es el tipo ms alto de informacin, as como por ser su contenido el producto y el resultado del pensamiento lgico, es decir, del tipo ms activo y elevado del reflejo de la realidad.

La transformacin del entorno natural y social, el perfeccionamiento de la organizacin social y la mejora de las condiciones de vida y de trabajo dependen en gran medida de la informacin que se ponga a disposicin de las masas trabajadoras y de la poblacin en general. De aqu se deriva la necesidad de la misma. La satisfaccin de esa necesidad implica la adquisicin de conocimientos cada vez ms amplios a cerca de los complejos sociales, tcnicos, cientficos e ideolgicos. En estas circunstancias hay que aumentar las respectivas corrientes de informacin vinculadas a la adquisicin y transmisin de conocimientos. La informacin insuficiente no slo se traduce en obstculos y perturbaciones a la hora de resolver tareas, sino tambin a la hora de desarrollar la iniciativa de los trabajadores y de la poblacin.

Una de las cuestiones cardinales que cabe plantearse acerca de la sociedad actual es si el ciudadano medio est correctamente informado, si recibe demasiadas informaciones o, o por el contrario, demasiado pocas, si sus intereses informativos responden o no a las necesidades actuales de informacin, en suma, si recibe informacin suficiente para orientar sus acciones en el sentido de perfeccionar la organizacin social y mejorar su calidad de vida.

A juzgar por lo que la inmensa mayora de la gente prefiere leer en la prensa, or en la radio y ver en la televisin o el vdeo, lo que se desea son informaciones "agradables": el espectculo que ofrece la vida y el ocio ostentativo de la alta sociedad y de los "populares" o las peripecias de la vida privada de los polticos. Dicho en una palabra: entretenimiento. Entretener significa compensar durante un rato las debilidades y carencias emotivas y sentimentales o intentar ocultar las angustias crecientes de la vida cotidiana (evasin). El entretenimiento apela a los dficits emocionales que todo el mundo tiene de vez en cuando y se esfuerza por equilibrar. De esto vive la industria del entretenimiento. Lo que persigue con informar acerca de la historia y la vida de los dems es que la mayora de la poblacin se olvide la propia.

En consecuencia, una de la tareas principales que se plantea es exigir de los informadores y de los medios que fomenten el inters informativo de la poblacin. Es un hecho demostrado que cuanto ms se lee, ms se quiere leer, cuanto ms se sabe, ms se quiere saber. Querer informacin significa, sobre todo, querer saber la verdad sobre s mismo y sobre los dems, estar dispuesto a hacer el esfuerzo necesario para aumentar el caudal de informaciones sobre el entorno para conocerlo mejor, dominarlo y, de este modo, alcanzar cotas ms altas y amplias de libertad.

En la sociedad de libre cambio, la informacin es una mercanca ms, y, como tal, tiene un valor de cambio determinado por las correspondientes leyes del mercado Las noticias se producen, se venden y se compran como otro artculo cualquiera. Esto significa que se produce lo que se vende, lo que resulta rentable y da beneficio a los dueos de los medios de produccin informativa. La industria de la informacin es hoy una de las industrias punta, una de las ms concentradas y monopolizadas y, asimismo, una enorme fuente de beneficios, no slo econmicos directos sino tambin indirectos.

Pero la informacin tiene tambin, como mercanca y como producto del trabajo humano, un valor de uso. El cometido de las fuerzas progresistas en este terreno estriba en analizar cmo transformar el valor de cambio de la informacin en valor de uso enriquecedor y emancipador de sus usuarios y consumidores, en hacer que la informacin sirva a los intereses de stos y no a los de los poseedores, vendedores y comerciantes de la misma, o a los de los burcratas que la utilizan en beneficio propio y no en el de la inmensa mayora de la poblacin.

"Informar", o mejor an, informarse, se entiende aqu en sentido activo. Hacemos algo para adquirir conocimientos. Si no lo hacemos nosotros, son otros los que se esfuerzan y asumen la tarea de preocuparse, con ms o menos intensidad, por nuestras opiniones y de influenciarlas, esto es, de in-formarnos, de formarnos en. Se trata de los representantes de todo un conglomerado de instituciones in-formadoras, desde las iglesias y las escuelas hasta la publicidad, pasando por la prensa, la radio, la televisin, el cine, la msica comercial, y los organismos privados y polticos que cultivan eso que se llama relaciones pblicas o creacin de imagen. Las autoridades estn obligadas por ley a proporcionar a los ciudadanos las informaciones necesarias. Es decir, no slo existe el derecho a informar, sino tambin a ser informado. Por lo que la libertad de informacin rige tanto en activa como en pasiva.

Por otro lado, la libertad de informacin no slo debe pensarse hoy da como libertad de expresin, sino que debiera incluir tambin la libertad de retener ciertas informaciones y de rechazar otras. La clusula de conciencia o la defensa de los consumidores ante el nmero creciente que se dirigen a y pretenden ocuparse de nosotros tienen importancia en este sentido, por ejemplo.

Efectivamente, los conflictos en torno al principio de libertad de informacin se centran hoy en dos problemticas principales. Tras el advenimiento de la democracia cabe preguntarse, desde el punto de vista jurdico, hasta que punto puede reforzarse el uso de la libertad de expresin mediante acciones simblicas y colectivas. El derecho a la libertad de expresin mediante la palabra, el escrito y la imagen se ampla con el gesto y el comportamiento. Manifestaciones, procesiones, ocupacin de calles, carreteras, vas del tren o bocanas de puertos, forman o no parte de este derecho? El jurista lo tiene difcil, y cuando lo reprime suele invocar los derechos de terceros. La censura empieza desde el momento mismo en que se comienza a distinguir entre formas permitidas y prohibidas de expresin y comunicacin. Claro que el recurso a estas formas extremas de expresin colectivas se da cuando se carece de otros medios, esto es, cuando se padece privacin, o cuando se han agotado las vas normales, es decir, normadas, impuestas. Como lo habitual y convencional no llama la atencin, se recurre a lo extraordinario y especial, a las formas extravagantes. Estn estas cubiertas por la libertad de expresin?

El otro tipo de conflictos que genera la libertad de informacin se refiere a la disposicin de los datos personales por los organismos polticos y privados y al acceso a los bancos de datos. La cuestin radica en los lmites a la publicacin de datos que afectan el derecho a la intimidad, el derecho a la autodeterminacin informacional como concrecin del derecho general de la personalidad. El desarrollo de la personalidad exige interactuar de una forma autnomamente responsable con el entorno, con la sociedad, mediante la participacin, recibiendo y compartiendo comunicaciones. Participar se entiende aqu como ser y formar parte de, tener y tomar parte en, cooperar. La red de comunicaciones que as surge, permite estimar las valoraciones y representaciones que, a su vez, determinan las expectativas de los otros. Es decir, nuestra relacin ser libre en tanto en cuanto est libre de sospechas y temores. Y, viceversa, estamos cohibidos mientras no sepamos lo que los otros saben de nosotros. La sociedad que se fundamenta en lo que se sabe y lo que se puede saber, esto es, lo que puede ser informacin para otros, es una sociedad de la incertidumbre, de la inseguridad, de las sospecha, de la desconfianza, del individualismo y de la insolidaridad.

Lo que ltimamente se elogia como "sociedad de la informacin", y que tal vez habra que llamar "sociedad informatizada", tiene que ser necesariamente una sociedad de temores y angustias. Y eso porque la acumulacin cada vez mayor de datos individuales est a disposicin de unos pocos, mientras los muchos que los han proporcionado no tienen acceso a ellos. Ese cmulo de datos y de informacin permite a los pocos utilizarlos en beneficio propio en detrimento de los muchos. La llamada "sociedad de la informacin" es as todo lo contrario de una sociedad abierta, sino ms bien una sociedad del saber secreto de quienes disponen de los datos y de la informacin. El "kowledge gap" aumenta de da en da.

La oferta de informaciones con las que nos formamos nuestra imagen del mundo se basa hoy en los conocimientos, obtenidos va sondeos y estudios de audiencias, de lo que nos gusta ver y or. Pero apenas se investiga como se forman y quin determina los gustos. La produccin diaria de informacin est orientada a las grandes masas de consumidores. Se produce en serie, de forma simplificada, estereotipada, lo que tiene una salida fcil y rpida. Las manifestaciones de los polticos, en especial las de los partidos dominantes, siguen los mismos principios de los estrategas del mercado y dems poderosos.

Los conocimientos comprenden tambin los datos intrapsquicos que se suponen carentes de inters general y de referencia social. Pero como el ser humano surge literalmente a travs de la comunicacin, esto es, de la relacin social, no hay datos sin referencia social, ni siquiera en los sueos. Hace tiempo que la publicidad comercial, la industria del reclamo, dirige a sus vctimas a travs de los sueos. La sociedad de la informacin eleva potencialmente la heterodeterminacin. Lo que es factible se hace sin que exista proteccin real ante los abusos. La llamada sociedad de consumo ofrece numerosos ejemplos a este respecto, incluidos, claro est los de la industria de medicamentos.

Las enormes inversiones que se requieren para enviar seales que transportan significados tienen su propia economa. El gasto de seales para la comunicacin individual se reduce a medida de que aumenta el nmero de consumidores y la cantidad de comunicaciones que hay que llevar a un espacio en un tiempo determinado. La consecuencia es que se abrevian las comunicaciones. Cuanto ms breves y simplificadas, tanto mayor su alcance y tanto ms rentable la inversin. Es el principio por el que se rigen los medios de difusin masiva (Pross). De donde se deduce que las enormes inversiones que exige la tcnica actual de los medios, necesitan grandes cantidades de consumidores para que resulten rentables. Para ganarse estas grandes audiencias, las informaciones tienen que ser lo ms ambiguas posibles, es decir, poco informativas en el sentido de poco reducibles a la experiencia y la vida cotidiana de sus consumidores. Esta es la prctica de la industria del entretenimiento, o de la tensin, como la llama el poeta austraco Hermann Broch. No reduce la ignorancia, esto es, no ampla el conocimiento, sino que explota los dficits emocionales de una sociedad generadora de angustias. Tal vez valga la pena citar este prrafo de Broch:

"Es muy caracterstico que en todo el mundo donde se establecen formas de economa intensiva con sus enormes tensiones de competencia, que stas se trasladen tambin a sus horas de ocio (sencillamente porque el hombre ya no puede vivir sin tensin). Espiritualmente, por as decirlo, este estado de cosas ha conducido a la poderosa industria de la tensin, cuyo modesto antecesor fue la novela policaca, y que se sigue extendiendo como cine, radio y televisin, mientras que en el mbito fsico ha tomado su salida el deporte moderno con sus tensiones especficas de records. Nacido as de la economa, este "espritu deportivo" (competitivo, V.R.) que penetra todas las esferas de la vida, y no en ltima instancia la poltica, se vuelve a aplicar a la economa, donde se traduce tambin en adoracin de los records y del xito".

Nos comunicamos porque tenemos carencias. La informacin compensa nuestra falta de conocimientos, y el entretenimiento, nuestros dficits emocionales. Cuanto ms insegura es la informacin, el nivel de conocimientos, tanto ms necesaria es la diversin para liberarnos, aunque slo sea por un rato, de las preocupaciones, angustias, desconfianza y malestar que genera el desconocimiento.

Libertad de informacin no significa hoy que seamos libres para informarnos cuando, donde y de lo que queramos. La libertad de informacin es un postulado, ser libre es otra cosa. El desarrollo tecnolgico incontrolado complica an ms las relaciones comunicativas. Y como el gasto tcnico tienen que amortizarlo el gran nmero de consumidores, el ciudadano hara bien en informarse sobre las condiciones estructurales a las que est sometido. La sociedad difama, descalifica, discrimina y explota a los impotentes e ignorantes.

Si queremos realizar nuestra libertad de informacin hay que tener en cuenta, como dice el comuniclogo alemn Harry Pross, que, suponiendo el acceso a los medios y su jerarqua, existen al menos cinco clases de poltica informativa:

1) Se difunde informacin para ampliar el conocimiento.

2) Se retiene informacin para preservar la ignorancia.

3) Se reparte informacin para suprimir otras informaciones.

4) Se canaliza informacin para equilibrar el nivel informativo entre los informadores y ciertos receptores

5) Se reprime la informacin mediante comunicacin que no ampla el conocimiento porque los contenidos de sta

a) no son reducibles.,

b) no son relativizables a la situacin, a la "red de relaciones", al entorno (Umwelt) del receptor, o dicho de otro modo, que no afectan su "realidad", que no puede hacer nada con esas comunicaciones.

A la libertad se accede mediante la adquisicin de los conocimientos necesarios para actuar y dominar el entorno en cooperacin y solidaridad, para ser dueos de nuestro destino y no apndices de un mercado que slo beneficia a unos pocos.

Vicente Romano es catedrtico jubilado de Comunicacin Audiovisual de la Universidad de Sevilla (Espaa) y miembro activode Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate.


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