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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2007

El filo del abismo

Eduardo Montes de Oca
Insurgente


Qu dira el agnico espritu de Don Miguel de Unamuno si avizorara lo que acabo de leer, apesadumbrado, en un cable de agencia que resea un artculo de la prestigiosa revista Nature: A una impactante conclusin lleg un grupo de cientficos europeos que determin que la raza humana desaparecer de la Tierra en el ao 2 252 006.

Por qu Unamuno?, preguntara un desavisado. Ah pues porque l, pensador vitalista, irracionalista confeso, estuvo siempre asediado por lo que llam el sentimiento trgico de la vida, analizado en un ensayo que recomendamos a quienes gustan de la excelencia de estilo y sustancia y se duelen de la levedad, lo light, de cierta literatura contempornea. Sentimiento que implica la lucha tenaz entre el punzante deseo de la inmortalidad personal, individual y concreta del alma, o sea, la finalidad humana del universo, y la razn, que niega no ya la inmortalidad, sino hasta la posibilidad de ese anhelo.

Pero, estimado comentarista, no habr confundido usted los trminos?; acaso el vasco encrespado, Don Miguel, no discurra acerca de cuestiones escatolgicas, de ultratumba?, intuyo que a estas alturas inquirir algn que otro lector. Bueno, sucede que para m, temeroso de asomarme a ciertos abismos, el sentimiento trgico de la vida podra ser compartido, a su manera, hasta por los ms descredos. Qu otra cosa sino la sed de permanencia es ese ansia irrefrenable de escribir un libro, tener un hijo y sembrar un rbol que atosiga a muchos? Quisiera quedarme aunque sea en un estante, que mi nombre apareciera en un librero, clamaba frente a nosotros, en el aula de bachillerato, un profesor de literatura, versificador por ms seas.

Qu otra cosa sino la resistencia interna, subconsciente, a borrarse de la memoria colectiva son esas heridas cursis que aparecen en todos los idiomas y en todos los muros de este mundo? Fulano y fulana se aman. Alguna acera recin trazada podra prescindir de la huella fresca de quien, evidentemente, deseara perpetuar sus pasos aqu abajo, de manera ingenua y un tanto ignara, por cierto?

Imagino que toda persona sensible habr de mostrarse atribulada con esto de que la especie desaparecer del planeta, por muy lejana que resulte la fecha calculada por gelogos y paleontlogos, los cuales prevn como posible da del Apocalipsis natural el 31 de octubre de dentro de dos millones 500 mil aos, en base al anlisis y al procesamiento de informacin proveniente de millones de fsiles hallados en el centro de Espaa, que datan de hace 22 millones de aos.

Los sabios siempre haban estado intrigados por el hecho de que las especies mamferas tienden a durar una media de 2,5 millones de aos, antes de su desaparicin o reemplazo por otros animales. (Discurran tambin sobre un ciclo paralelo, corto, de 1,2 millones de aos, relacionado con cambios de inclinacin del planeta en torno a su eje).

Conforme a los expertos, la causa del crculo de vida largo el hombre moderno apareci hace 250 mil aos- es un defasaje en la rbita terrestre, que significa que nuestro planeta no se acercar lo suficiente al Sol, enfrindose rpidamente y provocando la rpida extincin de todo ser mamario. En el prximo perodo de hielo, cuando la Tierra sufra temperaturas de hasta 50 grados bajo cero, el fro polar destruir toda forma de vida humana.

Sin embargo, una luz como la que peda Goethe en su lecho de muerte- titila en medio de este sombro panorama. Quizs por ese entonces, si no ha desaparecido mucho antes abruptamente, en andas de los cambios climticos, el hombre haya logrado establecer colonias en esta nuestra galaxia, la Va Lctea, o en otra, eludiendo la extincin anunciada

Pero, para magines febriles o mentes metafsicas, hay otra solucin probable. Y si se desencadenara la evolucin otra vez? Y si la vida es el eterno retorno que describen teologas y filosofas orientales y algunos meditadores occidentales? Y si llegamos a ser un recuerdo de nosotros mismos proyectados en el tiempo?

Caramba, ya me estoy asomando a las honduras que temo. Parece que yo tambin padezco en alguna medida del sentimiento trgico de la vida. Y me detengo, porque no quiero contagiar a nadie.



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