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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2007

Testimonios

Marcelo Colussi
Rebelin


Cuando Richard However muri, ganador de dos premios Pullitzer como eximio periodista, dej numerosos escritos inditos. Con mucha insistencia y no sin cierta cuota de juego sucio pudimos rescatar estos manuscritos que hoy damos a conocer, en realidad no cedidos de buena gana por su viuda, pero que estimamos valan la pena los ardides de que nos valimos para su recuperacin.

However naci en Qubec, Canad, de madre franco-canadiense y padre estadounidense. Por tanto tuvo el ingls y el francs como lenguas maternas. Criado por ms de quince aos en Latinoamrica, donde su padre era enviado de prensa para un destacado peridico neoyorkino, lleg a dominar el espaol con tanta fluidez como otra lengua materna ms.

Viaj mucho ms de 50 pases y fue un insaciable lector; por tanto, tal como dijo Cervantes por boca del inmortal don Quijote, era un sabio en el ms cabal sentido de la palabra, pues quien ve mucho y lee mucho, sabe mucho. Si algo caracterizaba su trabajo periodstico era su independencia. No se saba cmo, pero lo cierto es que consegua las entrevistas ms increbles, ms osadas, desde un condenado a muerte a un dictador inabordable, desde una prostituta de bajos fondos a los ms encumbrados funcionarios vaticanos. Y a todos trataba con la misma espontaneidad as como tambin con el mismo rigor metodolgico.

Producto de ese genial trabajo de bsqueda de testimonios fuera de lo comn, novedosos, inslitos si se quiere, hoy estamos en condiciones de presentar estas cuatro entrevistas. Por motivos que desconocemos quiz simplemente azarosos nunca fueron publicadas. Y creemos firmemente que vale la pena darlas a conocer. En realidad no son desgrabaciones de entrevistas sino slo sus sntesis; eso fue todo lo que encontramos entre sus papeles. Nunca tuvimos los soportes audiovisuales respectivos. Se abordan aqu cuatro personajes muy dismiles, con caractersticas personales e historias de vida muy distintas, pero que tienen un hilo conductor comn.

Tres varones y una mujer, dos hechos en ingls, uno en francs y otro en espaol, los cuatro testimonios impactan. No queremos anticipar nada y preferimos dejar al lector el trabajo de encontrar los rasgos comunes a todos los entrevistados, pero nos permitimos anticipar solamente que en todos ellos prima el sentido trgico de la vida, la fuerza ineluctable del destino. Algn colega a quien le compart estos materiales lleg a decir que no son sntesis de reportajes sino presentaciones literarias o filosficas puestas en boca de estos presuntos personajes. En definitiva, ello no importa. Lo que vale la pena, creemos, es lo que all se transmite. Yo ms me inclino por pensar que efectivamente son testimonios de casos verdicos, patticos, impresionantes. Como siempre, la realidad supera a la fantasa.

Martn (sin apellido conocido)

S, ya lo s: lo que hice no est bien. No quiero buscar excusas, por supuesto que no. Ni tampoco voy a pedir que me perdonen. Lo hice, y punto. Matar no est bien, ya lo s. Aunque, bueno Quin dice que no est bien? Si uno se pone a pensarlo detenidamente eso es discutible. Claro, si lo digo yo, un nio de la calle, un marginal de esta ciudad infame, un indigente de Santa Fe de Bogota quin me va a prestar atencin? A los nios de la calle no se los escucha; simplemente se los saca de en medio. Somos lo que afea las ciudades, la basura, la inmundicia. Usted piensa que no lo s eso? Pero tambin le hago la pregunta: usted piensa que a nosotros nos puede gustar ser eso?, usted piensa que podemos estar contentos con eso? Y, por supuesto, si digo algo, cualquier cosa que agregue, lo nico que voy a hacer es complicar ms mi situacin. Ante los ojos de todos soy un asesino y no hay mucho que agregar. Quin me ira a prestar atencin? Pero de todos modos creo que vale la pregunta. Al fin y al cabo, tengo a derecho a plantearlo no?

De acuerdo, soy un asesino. Un terrible asesino, un homicida. No tengo derecho a reclamar nada porque lo que hice es atroz. De acuerdo. No estoy totalmente convencido que sea as, pero lo tengo que aceptar: cmo un harapiento nio de la calle podra discutir estas cosas? Pero no es tan criminal como lo que yo hice, no es peor que eso, incluso, condenarnos a ser lo que somos, condenarnos a esta vida de marginales, de sub humanos que no tienen ninguna posibilidad en la sociedad?

Usted ah, con su grabadora y su cmara de fotos, es probable que me entienda un poco, o que haga el intento por entenderme. Seguramente por eso est aqu. O quiz me equivoco y lo nico que busca es mostrar a un asesino juvenil para vender una nota impactante que le van a pagar bien. No lo s. Intuyo y espero que as sea que usted entiende lo que le estoy diciendo y que no es simplemente un vendedor de noticias sensacionalistas, que viene slo para mostrar mis manos manchadas de sangre.

Criado en la calle toda mi vida ya ni me acuerdo de mi familia. De hecho no tengo apellido, y no s si realmente me llamo Martn. As me dijeron siempre, por lo que adopt ese nombre. Bueno, si no me llamo as no importa. As me conocen, y eso es suficiente. Lo que recuerdo vagamente es que la seora con quien viv un tiempo me pegaba con un alambre. Ella siempre me deca que mi mam, mi mera mamata, me regal. No le puedo decir si eso fue cierto; pero si lo fue no le parece tambin eso una forma de asesinato? Mire, yo no quiero quitarme la culpa. A ese cabrn que mat le pegu las seis pualadas sabiendo lo que haca. No voy a pedir clemencia por eso. Lo mat porque tena que hacerlo; era la venganza que haca tiempo vena esperando. Ese era un gallito bravo que nos viva provocando, y era l quien se viol a Myriam, la pelada de quien me haba hecho gran amigo en la calle. Pero eso no viene al caso.

Est bien: lo mat. Pero no es una forma de matarnos todos los das condenarnos a miles y miles de nios a vivir en la calle?

Con doce aos lamentablemente he visto tantas cosas, creo que demasiadas, tal vez muchas ms que las que ver un nio o un joven normal de buen hogar en toda su vida. Por eso no me sorprende ni me asusta el tema de la muerte. Mire, se lo puedo asegurar, mister Richard, yo ya desde pequeo he estado en contacto con la muerte. Usted no sabe la cantidad de amigos muertos que uno va teniendo en la calle! El que no muere porque lo mata la polica, muere por peleas con otras bandas, o por exceso de drogas. O de hambre! Ya no me asusta la muerte. Por qu iba a asustarme?, si desde que uno vive en estas condiciones sabe que tiene la vida pendiendo de un hilo.

Yo viv como un ao en un centro de menores, un reformatorio. Y me sal. Eso era lo peor de lo peor. Supuestamente era un hogar sustituto, pero en realidad es una crcel. Los abusos que vi adentro usted no puede imaginarlos. Ah fue donde me violaron por primera vez. Fue desde ah que vengo juntando clera y donde empec a pensar en que iba a matar a alguien. Pero no se crea que mat por el puro gusto de matar. No, nada de eso. Sadismo de verdad lo vi en la polica. S, esos s que matan por puro gusto. Usted no sabe cuntos casos vi yo de pelones a los que matan slo para practicar puntera! Total quin les va a decir algo? El que tiene un uniforme, o el que tiene poder, con o sin uniforme, no importa, se es intocable. Con los policas se ve bien clarito; pero tambin con cualquier ricachn. Y con los que manejan la droga. Todos ellos viven matando cuando quieren y a quien quieren. Y cundo ve que caiga alguno de ellos?

Mire, yo no entiendo mucho de poltica y esas cosas. Cmo voy a entender si soy analfabeta y lo nico que s hacer es pedir limosna o robar carteras? Bueno, pero eso no quiere decir que no me d cuenta de las cosas Y lo que quiero decirle es que slo a los piojitos sin importancia como nosotros agarran. Los que se roban todo, los que hacen un negocito y se ganan lo que yo en toda mi vida, yo y mis amigos de la pandilla, en toda nuestra vida no podramos ganar, esos son intocables. Y si esos tipos matan quin se entera? Y si, pongamos por caso, alguien se enterara: quin les va a hacer algo?

Est bien, est bien Reconozco que matar no es correcto. Pero por qu hay tanta guerra? A los soldados que matan no los condenan. Los premian!, les dan condecoraciones. Algo me parece que no funciona ah, no cree?Algo no cuadra

William Bloomfield

S, s: lo s. Matar no est bien. Creo que nunca escuch repetir tanto esa frase como en estos das. Ya estoy cansado de escucharlo! Matar no est bien, matar no est bien Cmo si no lo supiera! Pero cuando estaba en Vietnam nadie deca eso. No, al contrario. Ah era al revs: haba que matar! Me acuerdo el tipo que nos preparaba para ir a Vietnam; dos meses de entrenamiento riguroso tuve. Todava lo recuerdo bien! Era un sargento de Texas: Ross se llamaba. Siempre gritndonos, siempre maltratndonos. Bueno, era parte del entrenamiento. Lo que recuerdo ms claramente es cmo el tipo este nos hablaba de nuestro trabajo: hay que matar a esos chinos del demonio sin contemplacin. Recuerdo la vez que un soldado, quiz inocentemente, le pregunt por qu haba que hacer eso. Por dios!, no sabe los castigos que le puso al pobrecito Lo tuvo haciendo sentadillas como una hora, obligndole a gritar con toda su alma: Yo no soy mujercita y voy a matar chinos comunistas!.

Bueno, as nos preparaban. Usted debe tener mi edad ms o menos, as que seguramente conoci de cerca todo eso. No s si habr estado en Vietnam. Si no estuvo, mejor para usted, porque eso s que era un infierno, viejo. Yo sal entero de all, nunca una herida, un golpe Quiero decir: sal entero fsicamente. Porque los recuerdos que cargo quin me los va a quitar? Alguna vez, como dos aos despus de haber regresado, la poca en que peor me sent, estuve tentado de ir al psiquiatra militar que tenamos asignado los veteranos. Yo ya no perteneca al Ejrcito. De todos modos no me decid a ir. Hubiera tenido que volver a contar todo, recordar cosas que prefera no tocar As que me las arregl solo. Alcohol y bastante marihuana, y ms o menos fui saliendo adelante. Y le cuento que no fui el nico. De mi pelotn la gran mayora qued como yo, bastante mal. Slo algunos, que con el tiempo dej de ver, quedaron enganchados en las Fuerzas Armadas. El resto, igual que yo, un poco a los golpes, nos fuimos reinsertando en la vida normal. No fue fcil, crame However.

Nunca ms volv a empuar un arma. Alguna vez me ofrecieron un puesto en una agencia de seguridad, pero no lo quise. Haba quedado demasiado impresionado con lo que vivimos all, as que el slo recuerdo del olor a plvora ya me caa mal. Creo que lo que ms me impresionaba era ver los cadveres. De ambos bandos, claro. Uno de mis buenos amigos, con quien nos conocamos desde nios: Paul Spencer, viaj conmigo a Vietnam. Y a poco de llegar, como a las dos semanas, muri. Recuerdo que vi cmo rodaba su cabeza destrozada por una granada. Aunque no lo crea, parte del cerebro me salpic la cara. Fue horrible! Y eso fue apenas llegados. Al mes ya quera salir de ese infierno. Pero por supuesto, no poda. Despus uno se va acostumbrado, as como se acostumbra a todo. Tambin la gente se acostumbra a vivir en una crcel, o a vivir en un callejn comiendo de los tarros de basura Pero nunca eso es gratis, vio? Esas cosas van dejando marca.

Yo nunca estuve preso ni nunca fui un gran consumidor de drogas. Fumo marihuana. Eso ya es un hbito, y creo que hoy da ya no podra estar sin ella. Pero nunca me he metido en problemas. Bueno, en problemas grandes. Una sola vez me detuvieron manejando con algunas cervezas de ms. Fue lo nico. Por otro lado, soy un buen ciudadano. Soy de los que van a votar y pagan regularmente sus impuestos. No soy un tipo violento, no, le aseguro que no.

No sin dificultades, tengo que admitirlo, unos aos despus de haber regresado, me cas. Bueno, hice pareja, porque en realidad nunca nos casamos legalmente. Ella era una buena chica de Alabama que haba llegado de joven a Nueva York. Nos fuimos a vivir juntos, y al tiempo tuvimos un nio. Esa fue la pasin de mi vida: Bradford, mi pequeo Brad. Hasta el da de hoy es lo que ms quiero en el mundo, ms que a mi carro (y mire que quiero a mi carro!, sabe?) Con l pas los mejores momentos que recuerde, con mi hijo quiero decir! Aunque tambin de los carros tengo buenos recuerdos A Brad nunca le cont nada de la guerra. El sabe que fui soldado y estuve en Vietnam. Y sabe que, como cualquier soldado, mat. Qu otra cosa podra hacer un soldado? Pero nunca me pregunt nada al respecto.

Despus me separ, cuando Brad ya tena como 12 aos. Fue feo, muy feo. Lo segu viendo, por supuesto, pero ya no era lo mismo. Y desde entonces lo nico que hice fue trabajar. No volv a tener una pareja estable. No lo quise, no. Demasiadas complicaciones. Suficiente ya con la que haba tenido. Para decir la verdad: qued espantado con esa relacin. Y si bien tuvimos infinidad de problemas, nunca, pero nunca se me hubiera ocurrido ser violento con Betty, mi mujer. Yo, However, como le dije hace un momento, no soy un tipo violento, cramelo. Si ahora mat, tuve mis motivos. Yo no soy un asesino, un sdico. En todo caso si por algo debieran arrestarme, si alguna muerte debiera achacrseme, seran las de Vietnam. Pero esas, por supuesto, eran muertes legales. Usted piensa que yo estaba feliz disparando desde un helicptero contra campesinos desarmados que temblaban de miedo cuando nos vean? Esos eran crmenes! Esos, y no haber matado a ese ladroncito que intent quitarme el carro y al que ataqu. Porque, por ltimo, dgame: no vivimos en un pas donde lo ms importante es el carro? Si ni siquiera documento de identificacin tenemos; la licencia de conducir es lo ms importante. Si tienes carro vales, si no, eres un fracasado. Ser una estupidez, pero yo me lo creo. Y defiendo mi carro a muerte, casi tanto como a mi Brad.

El hecho fue que estos tres muchachitos todos latinos, segn pude ver estaban por robarse mi carro, una camioneta Chevrolet recin compradita. Y con qu derecho? Yo reaccion, naturalmente. Dos de ellos huyeron, pero el tercero me enfrent. Me asust, no voy a decir que no. Se me ocurri agarrar una barreta que casualmente haba en el estacionamiento, y el tipo sac su navaja. No soy bueno para pelear, y adems ya tengo mis aitos. De todos modos, corpulento como soy, no me amilan. Forcejeamos un poco, y fue ah donde el condenado logr herirme en el brazo izquierdo. Ver la sangre que me corra me despert. Inmediatamente se me vinieron los peores recuerdos de la guerra, la cabeza de Paul rodando junto a mis pies, las escenas de vsceras y miembros esparcidos por la selva, sangre, fuego, humo, olor a plvora, gritos Fue todo en un santiamn; si ahora me pregunta cmo lo hice, la verdad que no lo s. Quiero creer que le arrebat su navaja y le di seis pualadas, no le encuentro otra explicacin. La cosa se complic porque no hubo testigos. Nadie me crey todo lo que cont Si al menos se hubiera logrado detener a alguno de los otros dos que huyeron, o verlos siquiera. Pero, claro era mi palabra contra el cadver. Cmo poda demostrar que tres tipos estaban robndose mi carro en un estacionamiento en ese centro comercial? No haba pruebas, sino slo un tipo muerto con seis tajos en la panza y yo con una navaja ensangrentada en la mano. No hubo atenuantes.

En el juicio prefer guardar total silencio. No tena palabras. Qu iba a decir? Yo siempre cre en las leyes de mi pas, aunque ahora me estoy planteando si est bien todo lo que hacemos. Por qu matar un vietnamita estaba bien y haber matado a este ladrn no? Algo ah no funciona bien, no cuadra

Juliette Bouffan

Est bien, lo reconozco: matar no es correcto. Soy una asesina. Demasiado he llorado ya por todo esto. No se crea que no tengo conciencia de lo que hice, que me siento feliz por lo que sucedi. Obviamente no Ni tampoco voy a buscarle excusas a la situacin. Lo hecho, hecho est. De todos modos, creo que no es cuestin de quedarse con la idea que soy una asesina por sdica y asunto acabado. Yo me abro otras preguntas, y me alegra mucho que est usted aqu hacindome esta entrevista. Quiz nadie vaya a ponerme atencin. A quin le podran interesar las declaraciones de una monja asesina? En todo caso podrn interesar como cosa escabrosa, morbosa. Pura prensa amarillista, verdad? Pero creo que no es su caso, monsieur However, no es cierto? Me gusta poder tener esta oportunidad para hablar y decir cosas que nunca antes me haba atrevido a contar.

Reconozco que mat, claro que s. Nunca lo ocult. Es ms: en el momento mismo de la detencin no me opuse, nunca lo negu. Por qu iba a negarlo adems?, si lo hice sabiendo cabalmente lo que estaba haciendo. Es ms: creo que si se volviera a repetir la situacin hasta repetira el asesinato. No voy a decir que fue un momento de locura, de extravo No, nada de eso. Fue una decisin pensada. Seguramente movida muy visceralmente, claro est. Pero qu otra cosa podra haber hecho? Las cosas del corazn son as. Adems, en nuestro mundillo de las monjas, en el convento, con quin iba a hablar esto? Estoy segura que la madre superiora no me hubiera entendido. Ms an: hizo lo imposible por tapar todo el asunto, para que no estallara el escndalo. Pero no el escndalo de la muerte! Eso es infamante, sin lugar a dudas. Pero ms escandaloso an, infinitamente ms escandaloso es el motivo que me llev a cometer el asesinato y los pormenores que hay por debajo.

Yo me hice monja de jovencita, ya hace como veinte aos. Ahora tengo 44. Pas algn tiempo en Senegal, ex colonia nuestra. Bueno nuestra Da un poco de vergenza decirlo as, no le parece? Es que yo eso lo escuch tanto en mi casa: nuestras colonias, nuestros territorios Mi padre fue oficial del ejrcito francs en Argelia por varios aos. De hecho yo viv un tiempo ah. Y siempre hemos tenido esa sensacin de propiedad sobre territorios que, en realidad, no son nuestros. Pero a fuerza de repetirlo una termina por asimilarlo: una buena parte del Africa era francesa. Qu patraa!, verdad? Bueno, es como ustedes, los americanos, con Amrica Latina Pero me voy del tema. Todo esto no interesa.

Yo me hice monja casi por decisin familiar. Mis padres eran profundamente catlicos, de rezar todas las noches antes de irse a dormir Muy creyentes, muy devotos. Pero eso no impeda que pap, ahora que lo recuerdo ya de grande, y ahora que lo entiendo mejor, hablara casi con asco, con desprecio, de los negros o de los musulmanes de los pases que se supona eran nuestros. Recuerdo que ms de una vez me lo dijo siendo yo pequeita: que los negros son inferiores a nosotros. Y yo, por aos, me lo cre. Claro, cmo no iba a creerlo? Qu nio est en condiciones de discutir los dictados paternos? As crec, siendo una buena cristiana, una buena nia, una buena alumna, tocando un poco el piano, y despreciando a los negros por inferiores. Le aseguro que me lo llegu a creer eso, de verdad, se lo aseguro.

No le voy a decir que me met al convento por algn desengao amoroso o cosa por el estilo. Eso creo que es un mito de las novelas. No, simplemente segu el deseo de mis padres. Se ve que eso ellos lo tenan pensado desde mucho tiempo atrs, quiz desde que nac. Soy la hija menor de una familia de seis hijos. Y cuando lleg el momento de tomar los hbitos ni siquiera me lo cuestion. Lo hice, y punto. Por supuesto que mis padres no slo estuvieron de acuerdo: al contrario, lo festejaron. Era como si estuvieran esperndolo.

No me da ninguna pena reconocer que nunca tuve un contacto sexual con un hombre. Por qu habra de darme pena? Lo que se espera de una monja, justamente, es que ni siquiera piense en esas cosas. Bueno, pero la vida y el deseo de la gente no son asuntos tan sencillos. Y las monjas tambin pensamos en esas cosas y sentimos! Ms an: como se nos tiene completamente vedado todo lo que tiene que ver con sexo, crame que poder mantenerse a salvo con la abstinencia es una tortura. Le aseguro, monsieur However: no hay religiosa que no se masturbe. As como, por otro lado, se ha dicho que no hay hombre que no lo haga. Saba usted que segn no s qu estudio que anda por ah, el noventa y ocho por ciento de los varones se masturba? Bueno, y el otro dos por ciento es manco

Pero volviendo a lo que le estaba contando, llevar dignamente mi celibato me fue difcil. En un primer momento, apenas entr al convento, me lo propuse. Y a decir verdad, lo logr. Bueno, lo logr durante un tiempo. Hasta que apareci ella.

Ella tena dos aos menos que yo; era muy bonita, muy simptica. Creo que de no haber elegido la carrera eclesisticahubiera podido ser actriz, o modelo. Era completamente encantadora. Y por lo que veo, les gustaba a mujeres y hombres. Pero eso no lo saba yo en un principio. Fui enamorndome, no lo oculto. Pero lo que ms escozor me provocaba era que me pasara algo as, que la pasin fuera envolvindome. Una monjita se supone que no puede dejarse llevar por eso. Eso era lo que me trastornaba, no que la persona a quien amaba fuese de mi mismo sexo. Como muchas veces escuch decir casi en tono de broma cosa que ahora afirmo con la mayor seriedad: en el amor, mientras haya pasin y sea puro, el sexo de la otra parte no importa. Y le puedo asegurar que eso es as. No s si usted habr tenido experiencias homosexuales; no se lo estoy preguntando, y por ltimo, no me interesa. Es su vida. Pero le puedo asegurar que la pasin que fui sintiendo por Ivonne fue creciendo y creciendo da a da hasta que lleg un momento que mi vida era slo ella. S que no fue recproco, por lo que sucedi despus.

Hacamos el amor con mucha frecuencia. No s si ya le haba dicho, o usted lo saba, que ella era negra. Si mi padre an viviera y se enterara creo que lo que no me perdonara jams sera no tanto el asesinato, ni una relacin lsbica, sino que me hubiese elegido una negra como pareja! Era una negra encantadora, crame, con un cuerpazo fenomenal, y una sensualidad que erizaba los pelos. Yo la vea y eso ya bastaba para que me excitara. Si por m hubiera sido, hubiramos tenido muchsimo ms sexo. En algn momento se me ocurri plantearle dejar el convento e irnos a vivir juntas. Pero nunca me atrev a decrselo. En fin, las cosas no son como uno quiere Definitivamente dios maneja nuestras vidas. Y parece que no estaba de acuerdo con esa relacin. Por eso, digo yo, me mand ese castigo.

Al principio yo no entenda por qu tanto revuelo. La madre superiora era una de las que ms nfasis pona en el asunto; Ivonne tambin. La instalacin de las tuberas deba pasar por la calle que separaba nuestro convento, en la acera norte, de la iglesia Sainte Sulpice, en la acera sur. S que hubo un par de reuniones donde tanto la madre superiora, la hermana Monique, as como el cura prroco de la iglesia, el padre Denisse, insistieron vehemente antes autoridades municipales de Pars para que la obra no pasara por la rue du Citron. Despus supe de qu se trataba: si se abran las zanjas previstas por ah, se descubrira el tnel que una la iglesia con el convento de las santas monjitas. Cuando la cosa se hizo pblica fue un escarnio bastante grande que el obispo trat de silenciar. Pero el periodismo ya sabe cmo es. Bueno, no todos los periodistas son iguales. Usted, sin dudas es distinto. Pero esas noticias escabrosas siempre son muy buscadas. La cuestin result ser que recin ah lo fui sabiendo. Ivonne reciba la visita de varios sacerdotes de Sainte Sulpice. Y no lo pude soportar. Nos habamos jurado amor absoluto, fidelidad total, amor slo entre nosotras dos. Yo lo cumpl, pero ella me traicion. S que no hay que matar, claro que lo s. Pero no pude contenerme.

Por ltimo, monsieur However, esas seis pualadas no estuvieron bien pero, acaso est bien mentir, engaar? Y lo digo tanto por Ivonne como por todos los que saban de ese pasadizo secreto y se hicieron los tontos durante tanto tiempo. Y por los que intentaron cubrirlo cuando se descubri, como el obispo. Yo mat por amor y no lo oculto. Pero la mentira es una forma de asesinato mucho ms perniciosa. Y tiempo despus supe que varias monjas abortaron en ms de una oportunidad hijos engendrados por los curas de la iglesia de enfrente. Lo que ms clera me da es que la nica que cay presa luego de todo este escndalo fui yo, y le aseguro que no soy la peor en este asunto. Hasta le dira que soy la ms franca, la ms honesta. Algo aqu no cuadra

Howard Spencer

Vergenza? Buenono, no es precisamente eso lo que siento. Es otra sensacin ms bien yo dira clera. S, una profunda clera. Por qu me tuvo que pasar a m justamente ahora? Usted, seor However, tom clara conciencia de con quin est hablando? Gente de mi clase no estamos acostumbrados a sentir vergenza. Eso es un sentimiento para gente comn, para gente que tiene miedo, que se puede arrepentir. Pero nosotros, y se lo digo con la ms total objetividad, nosotros somos distintos. Nosotros somos los dueos, nacimos para ser dueos, para no tener miedo, para llevarnos el mundo por delante. No crea que lo que estoy dicindole es pura fanfarronera. No, de ningn modo. Le hablo con la ms completa honestidad. Usted pidi de entrevistarme, y yo se lo conced. Sabe por qu lo hice? Porque usted es uno de los pocos periodistas serios que he visto, objetivo, profesional. Lo que usted comunica es siempre creble; por eso acept hacer esta entrevista, porque me gustara hacer saber a la opinin pblica cmo fueron los hechos realmente.

No voy a negar que mat. En realidad djeme decirle que fue la primera vez en mi vida que hago algo as. Nunca antes haba matado a alguien con mi propia mano. No le puedo decir que me sienta especialmente orgulloso por eso. Orgulloso nopero tampoco mal, avergonzado. Fue un avatar de la vida, as de simple. Sin dudas para la moral comn matar est mal. Claro, por supuesto que s: gracias a esos principios se edifican las sociedades. No matars ordena uno de los mandamientos, verdad? Es as, sin dudas; y como un ciudadano comn y corriente debera sentirme apenado por esta infraccin a nuestros cdigos ticos que acabo de cometer. Cmo es posible que todo un seor empresario mate? Y mate as, de esa manera! Seis tajos en el abdomen a ese pobre tipo Hasta parece de mal gusto eso, no? Pero, bueno tiene su explicacin. Yo soy hijo de Henry Spencer, el acaudalado multimillonario dueo del Banco Libox, y principal accionista en varias empresas ligadas a las fuerzas armadas y a la produccin de armamentos: Raytheon, Sun Microsystems, Northrop. Nuestro negocio es la muerte, as de simple.

Quiz a un ser comn, a esos que se dicen buenos ciudadanos, que lavan su carro los domingos a la tarde luego de haber ido a la iglesia por la maana y pagan religiosamente sus impuestos, quiz a alguien as le podra sorprender esto que le digo. O quiz pudiera indignarlo. Alguien as, por cierto, sentira vergenza por matar a una persona. Desde ese punto de vista no hay dudas que eso es escandaloso, y est bien, porque esa sera la reaccin ms normal ante un asesinato. En esa lgica, matar no est bien, es un delito. Pero no para alguien como nosotros que decidimos las polticas que se siguen en el mundo y que sabemos que matar gente es parte de nuestro negocio.

Crame, mi estimado However, que no se lo digo con ninguna arrogancia. No piense que estoy presumiendo y hablo con resentimiento ahora que estoy preso. Bueno, en cierta forma s, tengo un gran resentimiento. Pero la tengo contra el mismo sistema que me hizo rico, que me ha puesto en el lugar en que hasta hace poco estaba. Ese mundo que se mide por la cuenta bancaria que uno tiene, mundo que manejan los polticos profesionales que no dejan de ser nuestros empleados bien pagados, claro est y que cada vez ms depende de nosotros, de quienes tenemos los capitales, ese mundo, por razones bien difciles de desentraar ahora, me jug una mala pasada. Hubo un choque de intereses, y otros intereses, no s si decir ms fuertes que los mos, que los de mi familia, pero al menos mejor ubicados en este momento, me jugaron una mala pasada. Por eso, le repito, yo no puedo sentir arrepentimiento por haber matado a ese pobre empleaducho a quien mat. Lo que me crispa los nervios es ver que esta partida la perd, que este negocio me sali mal.

Yo no estoy acostumbrado a perder. En realidad, nunca perd. Desde que nac mi vida fue siempre un camino hacia el triunfo, hacia el xito. No slo que nunca me falt nada; eso est dems decirlo. Tena todo, absolutamente todo lo que quera, incluso mucho ms de lo que me hubiera imaginado que poda existir. No quiero extenderme en detalles, porque no vienen al caso, pero para que se de una idea simplemente djeme decirle que mi primer carro lo tuve a los trece aosy fue una Ferrari. Mi padre, Henry Spencer, prominente miembro de la Asociacin Nacional del Rifle, fue el que me ense consignas tales como menos leyes y ms pistolas y los revlveres salvan vidas. El, igual que yo, estuvo acostumbrado durante toda su vida slo a mandar. Recuerdo alguna vez, en la sala de invitados de nuestra mansin en Boston, en una reunin con grandes personalidades estaba ah uno que luego fuera presidente, no importa dar su nombre ahora, recuerdo, le deca, que estaba ah un general de cinco estrellas: Smedley Butler, que tal vez usted debe tener presente. Yo era un adolescente y ya participaba en reuniones de esa naturaleza. Este militar recuerdo que dijo algo as como: hay slo dos cosas por las que deberamos combatir. Una es la defensa de nuestros hogares y la otra la Declaracin de Derechos. La guerra por cualquier otro motivo no es otra cosa que un chanchullo. Y recuerdo que mi padre, con voz enrgica y delante de todos los asistentes, llam a la servidumbre para pedir el abrigo del general, agregando que ese seor se retiraba inmediatamente, porque en su casa no entraban patanes ingenuos ni mariquitas. Tiempo despus ese tal Butler fue pasado a retiro. Bueno, yo me cri toda mi vida en ese espritu de suficiencia, de dominacin. Cmo sentir vergenza entonces por ese desagradable detalle del muerto?

However: usted sabe por qu ca preso ahora? Por la sencilla razn que otros grupos de inters nos torcieron el brazo esta vez. Fue un montaje que prepararon. El tipo este al que mat no tena nada que ver en forma directa con el asunto. El es simplemente un asistente del senador Mc Curley, uno de nuestros peores enemigos. Este senador representa intereses de otros grupos que no estn tan a favor de continuar con lo de las guerras preventivas. Opinan que eso es muy peligroso, que eso nos lleva a un callejn sin salida y que la posibilidad de la guerra atmica es alta. Nosotros evaluamos que no, y que continuar con la poltica de guerras abiertas por todos lados es la nica manera de mantener activa la economa nacional. Con lo que, en definitiva, estamos haciendo un bien al conjunto del pas, no slo a nosotros los empresarios, sino a toda la masa trabajadora. Pero, buenoson criterios. Me parece que estos tipos que nos adversan no entienden nada, no estn bien asesoradosy, entre nosotros, son medio maricones.

Lo cierto es que montaron todo este escenario y me mandaron al empleadito ese para provocarme. Salvando las distancias fue igual a lo de la Lewinsky con Clinton, se acuerda? Pero ah, si bien el presidente mordi el anzuelo, la cosa no se resolvi cmo queramos. En mi caso, s. Lamentablemente se me fue de las manos. En realidad no tendra que haberlo matado yo en mi oficina. Podra haberlo despachado de otra manera, mandando el mensaje con una muerte bien preparada, y yo me evitaba todo esto. No s, quiz un accidente fraguado; o incluso se lo podra haber acribillado en cualquier lugar atribuyndoselo al hampa, inventando cualquier estupidez para el gran pblico, y asunto terminado. El mensaje hubiera llegado, y eso era lo importante. Pero tuve la mala suerte de reaccionar como no deba. En realidad el tipo vino a provocarme; seguramente no se esperaba que esa noche no regresara a su casa, pero claramente la intencin era provocarme. Por eso los micrfonos y la cmara que haban montado. No hubo forma de negarlo. Adems, lo hicieron pblico a las dos horas de sucedido, y eso no dio tiempo a negociar nada. El hijo de puta hasta haba trado fotos despus supe que era un montaje donde se vea a mi hija mayor abrazada con un negro en una playa. Eso me impact, no lo pude tolerar, y me le abalanc. Pobre tipo! Usted no sabe la cara de terror que tena cuando empez a recibir las pualadas

Bueno, me rectifico, y por favor However, haga pblica esta rectificacin en honor a la verdad: en sentido estricto, no fueron pualadas como por ah se ha dicho. Lo que us fue la espada de mi tatarabuelo, el general Howard Thomas Spencer, aquel que limpiara de osos y de indios todos los territorios al oeste de las planicies centrales, que tena colgada como reliquia familiar en una de las paredes de mi despacho.

Yo preso por asesino!... Algo ah no cuadra

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Esperamos que estos cuatro testimonios sirvan para ejemplificar lo que debe ser un periodismo veraz, objetivo y oportuno. Como puede verse, el entrevistador en ningn momento sesga las respuestas ni condiciona lo que el entrevistado va a decir. No por nada However gan tan distinguidos premios como comunicador social. Creemos haber hecho un bien recuperando estos manuscritos, y ojal su difusin aporte para el engrandecimiento de una profesin tantas veces denigrada por sensacionalista y poco seria.



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