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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2007

Cada vez ms cerca la posibilidad de un ataque contra Irn
Tambores de guerra en Washington o la ltima posibilidad de Bush

Alan Woods
Argenpress



El sonido de los tambores de guerra estn una vez ms reverberando en los corredores de poder en Washington. A pesar de todas las negativas oficiales, hay claros signos de que la camarilla que est en la Casa Blanca est contemplando con seriedad llevar a cabo ataques areos contra Irn.

Desde esta pgina web nunca cremos que EEUU invadira Irn. Si lo haca eso sera encontrarse con un pueblo en pie que luchara hasta la muerte para echarles. Adems, Irn tiene un ejrcito poderoso que sera bastante capaz de enfrentarse a las fuerzas norteamericanas y romperles la nariz. Tehern recientemente compr misiles capaces de atacar barcos de guerra norteamericanos en el Mediterrneo. Un ataque a Irn tendra consecuencias imprevistas.

Una guerra terrestre en Irn est por tanto descartada. Pero los ataques areos son otra cuestin. Tanto Washington como Tel Aviv estn alarmados ante la perspectiva de un Irn armado con armas nucleares y Arabia Saudita lo est an ms. George Bush y la camarilla gobernante de derechas que le asesora est defendiendo en pblico un primer ataque contra las instalaciones iranes que segn ellos estn fabricando armas nucleares. Es bastante probable que en algn momento puede poner en prctica estas amenazas, ya sea directamente o, si pudieran zafarse de esto, utilizando la fuerza area israel.

La verdadera razn de esta nueva beligerancia es que estn perdiendo la guerra en Irak. Bush est intentando culpar de todos sus problemas al apoyo iran a la insurgencia. Pero esto est muy lejos de la realidad. Con o sin la participacin iran, la insurgencia en Irak continuara infligiendo bajas a las fuerzas estadounidenses.

Por su parte, Ahmedinayad est jugando a un juego peligroso. Est utilizando el sentimiento antiimperialista natural de las masas iranes para apuntalar el rgimen de los muls, que despus de casi treinta aos en el poder es tremendamente impopular. Para conseguir apoyo, est intentando basarse en el anti-americanismo y la hostilidad hacia Israel. La celebracin de una conferencia que pretenda demostrar que el Holocausto fue un fraude, era una clara provocacin a Israel, donde la clase dominante est buscando una excusa para castigar a Irn y recuperar algo del prestigio perdido cuando recibi un golpe en las narices por parte de Hezbol en Lbano.

Sin embargo, la postura de Ahmedinayad no es tan fuerte como podra parecer. Las recientes elecciones demostraron una cada de apoyo a su gobierno de lnea dura y un aumento del apoyo de los reformadores. Est bajo la presin del clero islmico que temen llevar la situacin demasiado lejos. Estn intentando empujarle hacia una posicin ms moderada y contenerle. Su comportamiento y declaraciones recientes pareceran confirmar que l est doblegndose a esta presin.

Si se intensificara la situacin e Israel bombardeara Irn, esto llevara a una explosin de furia a travs de todo Oriente Medio y ms all. Sin embargo, no est claro que los propios israeles estuvieran dispuestos a hacer el trabajo sucio para Washington (aunque a los halcones sionistas les gustara hacerlo). Estn en una situacin difcil despus de la debacle del ao pasado en Lbano. Por lo tanto, Bush puede no tener otra alternativa que la de dar la orden l mismo.

Bush ha estado haciendo declaraciones contradictorias, en un momento diciendo que no tena intencin de atacar Irn, en otro pronunciando discursos rimbombantes sobre cmo iba a detener tanto a Siria como a Irn. Esto refleja las distintas presiones bajo las que est en EEUU. El hecho es que l est trasladando el material militar necesario a la regin del Golfo que le permitira bombardear Irn. Este hecho va acompaado con ms de cien negativas verbales por parte de Bush. Pero si bombardea Irn las consecuencias sern enormes.

La derrota en Irak


Debemos recordar que el ejrcito norteamericano slo invadi Irak cuando ya estaba de rodillas, desangrado por aos de sanciones y con sus fuerzas armadas seriamente debilitadas. Desde un punto de vista estrictamente militar, el resultado de la invasin encabezada por EEUU de Irak nunca estuvo en duda. Las fuerzas de la coalicin tomaron Bagdad con una relativa facilidad. Incluso as, lo que pareca una victoria relativamente fcil se ha convertido en una pesadilla para EEUU. Con 150.000 soldados armados con el armamento ms moderno y sofisticado, apoyados por satlites, las fuerzas estadounidenses han fracasado totalmente en su objetivo. Irak ahora est en una situacin de absoluto caos.

El coste para EEUU es extremadamente elevado y contina aumentando en todo momento. Los estadounidenses ya han perdido ms de 3.000 soldados y han sufrido miles de heridos. En cuanto al nmero de bajas iraques, nadie sabe cul es la situacin real, pero algunos clculos sitan esa cifra en medio millones de personas. Esto es conocido, en la fra jerga sangrienta del Pentgono, como dao colateral.

El objetivo de esta guerra, como de cualquier guerra imperialista, es simple: saqueo. La camarilla derechista que rodea a George Bush hablaba mucho sobre la introduccin de la democracia en Oriente Medio, hablar ahora sobre eso slo se encuentra con sonrisas irnicas en los corredores del Congreso. En realidad, detrs de la cara sonriente de la democracia norteamericana, estaba (y siempre est) la avaricia voraz de los grandes monopolios, los barones del petrleo (con estrechos vnculos con George Bush y su familia, adems de Condoleezza Rice) y grandes empresas contratistas como Halliburton (con vnculos estrechos con Dick Cheney).

George W. Bush, este reaccionario texano, inmediatamente se rode de personas similares a l: reaccionarios tenaces como Donald Rumsfeld y Dick Cheney. Ellos tenan una camarilla de asesores, intolerantes religiosos de derechas y fanticos del libre mercado, como John Bolton y Paul Wolfowitz. Este ltimo ahora ha sido recompensado por sus servicios prestados al ser nombrado presidente del Banco Mundial, en cuyo papel ha adquirido recientemente fama mundial al presentarse en una mezquita turca con agujeros en los calcetines.

El problema con la derecha republicana, sin embargo, no son tanto los agujeros en los calcetines como los que tienen en sus cerebros. Desde el mismo principio esta camarilla de fanticos religiosos de derechas tuvo un firme control sobre el pensamiento del presidente (si se puede utilizar adecuadamente este trmino que describe las actividades que suceden dentro del crneo de George W. Bush).

Un nombre sin una educacin apreciable, cuyos horizontes intelectuales no parecen ir ms all de los lmites de su rancho tejano y cuyo conocimiento de la literatura mundial no va ms all del Primer Libro del Gnesis, escuch gustosamente las fantasas macabras de esta banda de charlatanes y maleantes, especialmente cuando mencionaban la palabra mgica petrleo.

Mucho antes del 11 de septiembre, es bien conocido que esta banda haba elaborado un plan para atacar Irn. Esto no tena nada que ver con Al Qaeda (que entonces estaba totalmente ausente de Irak) ni con armas de destruccin masiva (que no existan), y ciertamente no eran el producto de ningn deseo ardiente de ayudar al pueblo iraqu y restaurar la democracia. Detrs de todas las maravillosas frases encontraremos los desnudos intereses de los grandes monopolios, codiciosos por poner las manos en el petrleo de Irak.

Sin embargo, como en poltica la codicia por el beneficio no suele inspirar demasiado entusiasmo entre la opinin pblica, ni despiertan el espritu de lucha necesario para conseguir apoyo, o al menos el consentimiento pasivo, en una guerra se deben encontrar otros factores motivadores. Para la camarilla dominante en Washington, los acontecimientos del 11 de septiembre llegaron como un man cado del cielo. De la noche a la maana encontraron la excusa necesaria para poner en prctica los planes que ellos haban estado encubando por detrs de las espaldas del pueblo estadounidense.

La ambicin personal de Bush

La principal motivacin para la carnicera brutal de Irak era tanto econmica como poltica: el deseo de ocupar y saquear las enormes reservas petroleras iraques y la determinacin de aplastar un rgimen que no estaba dispuesto a cooperar con los objetivos del imperialismo norteamericano en el estratgicamente vital Oriente Medio. Sin embargo, para George W. Bush haba sin duda otra motivacin adicional, de una naturaleza ms personal.

George Bush padre haba presidido la Primera Guerra del Golfo, que consigui su objetivo inmediato (echar a Irak de Kuwait) pero no el objetivo real: derrocar a Sadn Hussein. En aquel momento los estrategas del Capital en Washington consideraron la posibilidad de invadir Irak pero la descartaron. Pensaron que los riesgos eran demasiado grandes. As que el ejrcito estadounidense se qued en la periferia de Irak. Miraron hacia el abismo y se retiraron. Esto fue considerado por los apstoles de la derecha republicana como un acto de debilidad imperdonable, rayando la alta traicin.

Ahora tenan un pupilo dispuesto en la Casa Blanca y no iban a desperdiciar la oportunidad. No seas tan debilucho como tu padre susurraban a la atenta oreja de George W. Bush. Puedes triunfar donde l fracas. Puedes hacerlo. EEUU es grande! Dios est de nuestra parte. Hagmoslo! Y George W. Bush escuchaba. En su pecho arda una sed inagotable de Gloria, hacer algo grande por EEUU. Maldicin! Aparecer en los libros de historia! Este ultimo punto sin duda lo conseguir, pero no exactamente de la forma en que l quera.

Personalmente, George W. Bush es un cobarde y un pelele. Eludi el servicio militar durante la Guerra de Vientam. Pero como todos los cobardes y debiluchos, le gusta proyectar la imagen de un hombre fuerte. De ah la absurda charada cuando apareci vestido con traje militar (aunque fuera un desertor del ejrcito) y con chaleco antibalas (aunque no hubiera ninguna bala a la vista) a bordo de un barco de guerra norteamericano (no poda encontrar un lugar de aterrizaje ms adecuado?) para anunciar ante las ovaciones de los marineros: Misin cumplida

Slo cuatro aos ms tarde la misin est muy lejos de estar cumplida. Todo lo contrario, la misin ha terminado en un fracaso ignominioso y Bush est luchando por rescatar algo de los restos del naufragio, mientras que pblicamente grita que la victoria es an posible (es dudoso de que incluso l se crea esto).

La clase dominante estadounidense est alarmada


Ni la potencia ms rica sobre la Tierra puede tolerar durante tanto tiempo una hemorragia de sangre, sudor y oro. Cuatro aos despus de la invasin, ms de 3.000 soldados norteamericanos han muerto y se han gastado ms de 300.000 millones de dlares. Las ltimas elecciones al Congreso demostraron claramente que la mayora de los estadounidenses han perdido la esperanza y quieren salir de Irak. Pero George W. Bush piensa de otra manera. Sigue firmemente convencido de que la victoria est a la vuelta de la esquina, y que Oriente Medio est ansiosamente esperando las bendiciones de la democracia estadounidense.

La clase dominante de EEUU est alarmada. En un intento de inyecto algn elemento de pensamiento racional en el procedimiento, prepar la creacin de una comisin especial sobre Irak (el Grupo de Estudios Iraques) copresidida por James Baker, un antiguo secretario de estado. Esta era una comisin bipartidista encabezada por un veterano estadista que es un representante de ms confianza para el establishment norteamericano que el presidente titular de la Casa Blanca.

Lo que recomendaba el Grupo de Estudios Iraques tena al menos algo de sentido desde el punto de vista del imperialismo norteamericano. En realidad deca: Debemos aceptar los hechos: hemos perdido la guerra en Irak. Es intil continuar un conflicto invencible. Debemos reducir nuestras prdidas y salir lo antes posible. Por supuesto, no podemos hacer esto inmediatamente porque eso significara el caos. Debemos construir un gobierno, un estado y un ejrcito iraques estables. Eso significa que debemos tener un gobierno de coalicin. Esto slo es posible si conseguimos tambin la ayuda de Siria e Irn. Por lo tanto debemos comenzar construyendo puentes con estos estados.

S, desde el punto de vista del imperialismo norteamericano este era muy buen consejo. Cul fue la reaccin de George Bush? Ignor la estrategia de retirada controlada defendida por el Grupo de Estudios Iraques y en su lugar defendi la teora del oleaje, una idea propuesta por el Instituto de Empresa Americana (IEA), un comit de expertos de derechas, apoyados por Jack Keane, un general retirado de cuatro estrellas y antiguo vicejefe del estado mayor del ejrcito.

El general Keane estaba detrs de un informe del IEA llamado Eligiendo la victoria: un plan para el xito en Irak, escrito por Frederick Kagan, un acadmico militar y publicado el 5 de enero. Este defenda un envo de tropas de aproximadamente 35.000 soldados. La seguridad, segn escriba Kagan, era la precondicin para una solucin poltica, no haba otra opcin. Slo ofreciendo una proteccin creble los estadounidenses podran socavar el apoyo a las milicias. Pero en realidad, no se puede garantizar ninguna seguridad ni siquiera con tres veces ese nmero de soldados. Todos estos lunticos de derechos pasan por alto el pequeo detalle de que el ejrcito estadounidense ya est excesivamente forzado.

En un discurso televisado para todo el pas el 10 de enero, el presidente anunci que enviara ms de 20.000 soldados extras a Irak, en su mayor parte para ayudar a las fuerzas iraques en su nueva campaa para asegurar Bagdad. Unos 4.000 soldados seran enviados a la violenta provincia occidental de Anbar. Unidades norteamericanas se incrustarn dentro de las formaciones iraques para ayudarles a arrebatar los barrios a los grupos armados. El nuevo esfuerzo militar ser complementado con medidas econmicas, polticas y diplomticas. Los comandantes y funcionarios estadounidenses tendrn ms autoridad para gastar dinero, se nombra un coordinador para la reconstruccin en Bagdad y el primer ministro iraqu, Nuri al-Miliki, tendr una cota poltica firme.

En otras palabras, Bush ha hecho un corte de mangas a Baker y al Grupo de Estudios Iraques. Ha rechazado llegar a un acuerdo con Irn y Siria. En su lugar, acus a estos pases de ser la causa de la violencia en Irak. Confirm el despliegue de un grupo extra de portaaviones de ataque y bateras antimisiles Patriot en Oriente Medio. Esto fue un aviso de que no slo est dispuesto a intensificar la implicacin militar de EEUU en Irak, sino que tambin se guarda la opcin de un ataque militar contra Irn.

El programa nuclear de Tehern


La excusa de esto es la sospecha de desarrollo de armas nucleares por parte de Tehern. Es bastante obvio que los iranes estn realmente intentando desarrollar tecnologa nuclear. Tehern alega que es para usos pacficos. Puede que s, pero es difcil entender por qu un pas que est asentado sobre unas inmensas reservas de petrleo y gas necesitara desarrollar energa nuclear. Si se trata de desarrollar fuentes alternativas de energa, hay mucho sol para la energa solar. Por lo tanto, la adquisicin de energa nuclear debe estar relacionada con propsitos militares.

Esta es la causa del enojo justificado de Washington, Pars, Londres y Tel Aviv. Todas las naciones antes mencionadas poseen armas nucleares. As que su objecin no puede estar basada en razones morales o pacifistas. No tienen objeciones de principios a las armas nucleares. Slo ponen objeciones a que otros pueblos posean este tipo de cosas. Tan intenso es su disgusto a que otros pases tengan armas nucleares que George Bush y su perrito faldero en el nmero diez de Downing Street (un hombre devotamente religioso con un cario apasionado hacia las armas nucleares de Gran Bretaa) invadieron Irak, un estado supuestamente soberano, porque ellos sospechaban (o deca sospechar) que tena armas de destruccin masiva.

Todos sabemos ahora que esto era mentira. Irak no tena este tipo de armas. Si las hubiera tenido quiz los agresores que han destrozado el pas y lo han convertido en ruinas se lo habran pensado dos veces antes de invadirlo. Lo cierto es que EEUU no ha intentado invadir Corea del Norte, que se burla abiertamente ante Washington y pblicamente alardea de su arsenal nuclear. Washington se queja y murmura amenazas pero no hace nada. Como todos los bravucones, el imperialismo estadounidense slo ataca al dbil, pero evita atacar un pas que tenga capacidad y est dispuesto a defenderse.

Las lecciones de todo esto no pasan desapercibidas para Tehern. Si Sadm Hussein fue derrotado, al menos en parte, porque no tenan miedo de que l tuviera armas de destruccin masiva, entonces lo ms juicioso sera conseguir algunas y ms pronto que tarde. Desde el punto de vista de la moralidad, esto puede que sea muy lamentable, pero desde el punto de vista militar la lgica es impecable. Desgraciadamente, la experiencia reciente de Irak demuestra que el mundo no se rige estrictamente segn las leyes de la moralidad y que las armas juegan un papel determinado en el mundo.

La mayora de los iraques quieren a las tropas de EEUU fuera

El hecho claro es que los estadounidenses han sido derrotados en Irak, no debido a la interferencia extranjera, ya sea de Siria, Irn o cualquier otro pas, sino porque la aplastante mayora de los iraques no los quieren all. Este hecho se puede ver en todas las encuestas publicadas y en todas las entrevistas con gente en las calles de Bagdad y Basora. La respuesta siempre es la misma ya sea chi o sun el entrevistado: Queremos que los invasores se vayan.

George W. Bush, con su infinita sabidura, ha decidido que el culpable real de la insurgencia est en Damasco o Tehern. Promete detener la interferencia de Irn y Siria, destruir sus redes, pero no dice nada sobre la burda interferencia de los estadounidenses en los asuntos internos iraques. No menciona el hecho de que, cuatro aos despus de la brutal violacin de su soberana nacional por parte de EEUU y sus aliados, Irak todava es un pas ocupado sin voluntad propia, incapaz de decidir su propio destino. La culpa de esta tragedia no est en la puerta de Siria e Irn, sino en la de EEUU, Gran Bretaa y en la llamada coalicin de aliados, es decir, sus socios de crimen.

Increblemente, parece que Bush, en lugar de aprender su leccin, se est preparando para repetir su metedura de pata original pero a una escala an mayor. Constantemente provoca a Irn, buscando un pretexto para llevar a cabo algn tipo de accin militar. De este modo, el 11 de enero, tropas estadounidenses asaltaron la oficina consular iran en el norte de Irak. Ms recientemente, dice que ms de cien hombres de servicio norteamericanos han sido asesinados en Irak con armas fabricadas en Irn y que tienen prueba de esto. Estas declaraciones nos recuerdan forzosamente el tipo de pretensiones violentas sobre las armas de destruccin de masas que fueron utilizadas para preparar a la opinin pblica para la destruccin de Irak.

En su discurso de enero, Bush admiti que haba cometido errores (sin especificar), pero despus pas a aceptar que era probable que ms estadounidenses murieran, y dijo a su audiencia que no esperase una ceremonia de rendicin sobre la cubierta de un barco de guerra. La guerra, dijo Bush, era parte de la lucha ideolgica decisiva de nuestra poca. El fracaso sera una catstrofe: la cada del gobierno iraqu, asesinatos de masas a una escala inimaginable, el fortalecimiento del Islam radical a travs de Oriente Medio, peligro para los gobiernos moderados, la creacin de un paraso seguro terrorista e Irn envalentonado para la construccin de bombas atmicas.

Despus de haber tranquilizado los nervios de la nacin norteamericana, el presidente pas triunfalmente a presentar su solucin: decidi redoblar el esfuerzo blico enviando ms de 20.000 soldados nuevos a Irak.

La memoria de Richad Nixon


Este tipo de comportamiento recuerda mucho al del presidente Richard Nixon los ltimos aos de su presidencia. Cuando ya estaba claro para los estrategas del Capital que la guerra en Vietnam era una causa perdida, que era necesario encontrar una estrategia de salida, Nixon tercamente decidi luchar e incluyo extender la guerra a Camboya, donde las fuerzas estadounidenses estaban realizando una guerra secreta contra las guerrillas comunistas.

Esto llev a un aumento de la protesta dentro de EEUU y a una radicalizacin general, especialmente de los jvenes y con tintes revolucionarios. El ambiente de los soldados norteamericanos en Vietnam era abiertamente de rebelda, con casos frecuentes de insubordinacin e incluso asesinato de oficiales. Un general estadounidense incluso compar el ambiente de los soldados norteamericanos con el de la guarnicin de Petrogrado en 1917.

Frente a esta situacin, la clase dominante norteamericana decidi librarse de Nixon, a quien vean como un desequilibrado fuera de control. El establishment tiene maneras y medios de hacer este tipo de cosas sin recurrir a unas elecciones. Crearon un escndalo, el clebre caso Watergate, para acabar con l, en realidad fue un golpe palaciego.

Esto no tuvo nada que ver con los asuntos en cierta forma triviales que aparecieron en el Juicio Watergate que slo era el tipo de embuste menor que ocurre continuamente tras bambalinas en la poltica norteamericana. Nixon fue destituido pero por razones ms importantes: porque era un aventurero que se haba sobrepasado y escapado al control del establishment, es decir, en los consejos de administracin de los grandes bancos y monopolios que realmente gobiernan EEUU.

Como Nixon, Bush ahora se encuentra casi solo. Su nica base de apoyo consiste en la camarilla de fanticos derechistas de la Casa Blanca. Obviamente ellos estaban convencidos para ignorar el consejo del Grupo de Estudios Iraques (es decir, ir en contra del establishment). La camarilla derechista le aconsejaron contra cualquier acuerdo con Siria e Irn. John Bolton, el mayor bocazas de esta banda derechista, ahora exige de manera beligerante medidas contra Irn. En otras palabras, estn empujando a EEUU hacia el abismo.

Este comportamiento insano ahora est provocando alarma en los crculos militares. El general John Abizaid, el jefe del Mando Central que supervisa la estrategia norteamericana en Irak y Afganistn, ha rechazado la idea de una oleada de fuerzas. Slo hace tres meses dijo ante una comparecencia en el Senado que aumentar el nivel de tropas a 20.000 ms slo tendra un efecto temporal en la seguridad. Pero que eso retrasara el da en que las fuerzas iraques tomaran el control y, si se prolongaba, pondra una carga insoportable sobre las fuerzas terrestres estadounidenses que ya estn ms all de los lmites de resistencia.

En el pasado, George W. Bush siempre dijo que l defera de sus jefes militares pero en esta ocasin es que no ha seguido su consejo. En su lugar, destituy al general Abizaid y remodel las figuras claves de su equipo iraqu. El general John Casey, el comandante en Irak, ha sido ascendido para convertirse en el jefe del estado mayor. El embajador en Bagdad, Zalmay Khalilzad, ha sido enviado a las Naciones Unidas.

Ganar las mentes y los corazones a punta de pistola!

Bagdad, la ciudad ms poblada de Irak, con 6 millones de habitantes de todas los grupos religiosos y tnicos, ahora est al borde de una guerra sectaria sangrienta que diariamente cuesta la vida a docenas o cientos de personas inocentes. El imperialismo estadounidense es el que ha creado las condiciones para esta carnicera, cuando se bas en la poblacin chi en contra de la base sun del rgimen de Sadm Hussein. Cre un monstruo de Frankestein que ahora se le ha escapado de control, como ocurri anteriormente con Bin Laden y los talibanes.

Los norteamericanos han intentado perseguir la estrategia conocida como mancha de petrleo, establecer zonas de estabilidad que, con el tiempo, se extenderan. En algunas zonas rurales donde las fuerzas norteamericanas pueden controlar las rutas de acceso y donde pueden conseguir el apoyo de los jefes tribales a travs del soborno, puede que hayan tenido algo de xito. Pero en las atestadas callejuelas y mercados de Bagdad esta estrategia est condenada al fracaso. La operacin conjunta norteamericana-iraqu del pasado verano, con el nombre en clave de Avanzar juntos, fue seguida por la ronda de asesinatos ms violentas jams visto en la ciudad.

Los estrategas de la oleada como el general Keane, nos aseguran confiados que en esta ocasin ser totalmente diferente. Cuntas veces hemos escuchado estas expresiones antes? Es la psicologa de un jugados que ha perdido cada penique pero todava cree que puede recuperar todas sus prdidas y hacer fortuna con la ltima tirada desesperada.

Las propuestas del general Keane supone sustancialmente ms tropas, cinco brigadas ms, estadounidenses en Bagdad, que se sumaran a las cuatro que ya estn all, y 18 (ms pequeas) brigadas de policas y soldados iraques. Esto, segn dice l, permitir a las fuerzas norteamericanas no slo limpiar los barrios de insurgentes, sino tambin poder quedarse y garantizar inmediatamente el desarrollo econmico. Los iraques se tranquilizarn con la presencia de ms soldados extranjeros dispuestos a derribar sus puertas a las tres de la maana, adems de las bendiciones de un nmero infinito de asesores y constructores con contratos lucrativos de Halliburton y compaa.

La verdadera novedad de esta nueva doctrina es que los soldados norteamericanos ya no estarn dedicados a la anti-insurgencia como hasta ahora. As que podrn realizar trabajo social armado. As que despus de derribarte la puerta de tu casa a avanzadas horas de la madrugada, arrestar a cada hombre lo suficiente mayor para manejar un rifle e intimidar la vida de todas las mujeres y nios, despus producirn carns de identificacin que demostrarn de manera concluyente que lo ocurrido no es represin violenta sino trabajo social armado. Esto proporcionara un material maravilloso para una pelcula de los Hermanos Marx, slo que el tema es demasiado serio.

La prioridad de las tropas sera ganar el apoyo y la confianza de los civiles, esto es lo que dice el general Keane, y por tanto conseguir la informacin esencial para identificar al enemigo. Un minuto! No hemos escuchado esto antes? S! Aquellos que tenemos la suficiente memoria recordaremos que en Vietnam el objetivo declarado de las fuerzas ocupantes norteamericanas era ganar las mentes y los corazones de los vietnamitas y as socavar el apoyo de los insurgentes. Este objetivo se cumplira con mtodos amables de persuasin como forzar a comunidades enteras a punta de pistola para entrar en campos de concentracin conocidos como aldeas armadas, que crearan una oleada de buena voluntad hacia los estadounidenses, esto es lo que aument el nmero de voluntarios en las filas de las guerrillas. No tenemos duda de que el trabajo social armado del general Keane tendr un efecto similar.

En cualquier caso, la idea es ridcula. La verdad es que los norteamericanos carecen del nmero y los iraques carecen de capacidad, para controlar las zonas y menos an para reconstruirlas. The Economist (13/1/07) comenta lo siguiente:

La contrainsurgencia requiere enormes recursos de mano de obra y mucho aguante en EEUU, dice el manual. Dcadas despus de suprimir la idea de las guerras pequeas de sus libros de texto tras el trauma de Vietnam, los oficiales estadounidenses estn volviendo a aprender las lecciones de la vida dura.

En el corazn de la doctrina de la contrainsurgencia est la idea de ganar a la mayora pasiva no comprometida. Pero despus de tanto asesinato y de destrozar las esperanzas, puede que no queden demasiadas alambradas hermanas en Bagdad. Las encuestas iraques no son muy fiables, pero demuestran una tendencia creciente a apoyar los asesinatos de estadounidenses. Una encuesta publicada en septiembre deca que el 61 por ciento de los iraques, incluida la mayora de chies y casi todos los sunes, aprobaban los ataques contra las fuerzas de la coalicin.

Ms tropas norteamericanas puede que si o puede que no traigan ms seguridad. Pero s ofrecern ms objetivos para los disparos de los insurgentes, reforzar ms el resentimiento de los iraques contra la ocupacin. Podra morir ms civiles, ya sea por error, descuido o cosas peores. Un general britnico con experiencia en Irak cree que ms tropas norteamericanas no resolvern el problema. Puede que observen tranquilos durante el da como pasan los Humvees, pero las milicias regresarn por la noche, asesinando e intimidando.

El propio manual de contrainsurgencia del ejrcito norteamericano recomienda una estrategia de saturacin de 20-25 miembros de las fuerzas de seguridad por cada 1.000 civiles: el tipo de relacin utilizada cuando los soldados de la OTAN entraron en Kosovo en 1999. Para un pas del tamao de Irak eso significa 535.000-670.000 soldados y policas. La coalicin dirigida por EEUU invadi Irak con menos de 200.000 hombres y mujeres. Hoy slo hay 150.000 soldados norteamericanos, britnicos y de otros pases.

The Economist contina: Incluso contando las fuerzas de seguridad iraques, el total est por debajo de los 473.000 y eso ignora su debilidad. Muchos miembros de las fuerzas de seguridad iraques se ausentan cotidianamente, el ejrcito slo en parte es capaz de llevar a cabo sus tareas y las fuerza de polica a menudo es corrupta y est infiltrada por las milicias.

Para marcar alguna diferencia, Bush necesitara una fuerza ocupante de medio milln de tropas norteamericana, dispuestas a cometer cualquier atrocidad contra la poblacin. Pero no tiene ese instrumento. Todo lo contrario, el ejrcito norteamericano est seriamente al lmite. EEUU ha heredado el papel que jug Gran Bretaa en el siglo XIX, el de polica mundial. Pero ese era el perodo de ascenso del capitalismo y Gran Bretaa consegua beneficios de la explotacin de sus colonias en Africa y Asia. Ahora las cosas son diferentes.

La poca de decadencia imperialista

Estamos en la poca de decadencia imperialista. Esto se expresa en turbulencia universal e inestabilidad a escala global. Una guerra sigue a otra, el terrorismo se extiende como una epidemia incontrolable. Estos son sntomas de una enfermedad subyacente del sistema capitalista a escala mundial. Lejos de beneficiarse de su superioridad militar y econmica, que dejan al poder del Imperio Romano como un juego de nios, para EEUU su papel mundial como una carga an ms intolerable.

Aparte del drenaje colosal de sus recursos, est la cuestin de los efectos polticos en casa y los efectos en la moral de sus fuerzas armadas. The Economist pone una nota de advertencia:

El ritmo de rotacin de tropas en Irak y Afganistn ya supera las directrices marcadas por el Pentgono: dos aos en casa por cada ao de operaciones en el extranjero para un soldado a tiempo completo, seis aos de descanso por cada reservista que son los que forman casi la mitad de la actual fuerza en Irak. El equipamiento que se destruye en la batalla o se gasta debe ser sustituido mucho ms rpido. Un ejrcito ms grande ayudara, pero se tardara aos en reclutar y entrenar nuevas unidades de combate.

Nadie sabe cul es el lmite que podrn soportar las fuerzas terrestres. Los comandantes estn preocupados por cualquier signo de dao en la moral, como la evidencia anecdtica del aumento de los divorcios entre los hombres en servicio. Una encuesta publicada en Military Times el mes pasado encontraba una cada del apoyo a la guerra. Slo el 41 por ciento aprobaba la decisin de ir a la guerra, comparado con el 56 por ciento de un ao antes. El pasado mes de junio Ehren Watada, un teniente del ejrcito, se convirti en el primer oficial que se neg a servir en Irak. Dijo que la guerra no slo moralmente estaba equivocada sino que era una violacin terrible de la ley estadounidense.

A pesar de las tensiones sobre las fuerzas norteamericanas descritas arriba, Bush ha decidido tensar an ms el ejrcito. La oleada conseguir aumentar el servicio de las tropas en Irak, acelerando el despliegue de tropas que estaba previsto llegaran a finales de este ao, aumentando adems el perodo de deber de los reservistas hasta 2008. El general Keane insiste en que su oleada puede prolongarse ms de dos aos. Esta es una estrategia muy arriesgada y puede tener consecuencias imprevistas. La situacin todava no ha alcanzado los niveles de la guerra de Vietnam pero se encamina en esa direccin.

The Economist concluye: El riesgo que, como en el pasado, los insurgentes esperarn a que los estadounidenses se marchen o llevarn los asesinatos a zonas donde hay menos soldados. El problema principal es que los insurgentes tienen el apoyo de la poblacin y pueden aparecer y reaparecer antes de que los estadounidenses tengan oportunidad de actuar. Los insurgentes normalmente no se distinguen de los iraques normales y no hay lneas de frente definidas. Esto significa que inevitablemente habr ms atrocidades contra la poblacin civil y esto crear un odio an mayor contra los invasores extranjeros y ms reclutas para los insurgentes. Por cada combatiente que maten los norteamericanos, habr cinco, diez o veinte que ocuparn su lugar.

La situacin es an ms complicada por la violencia sectaria entre sunes y chies. Las llamas de esta pesadilla en primer lugar fueron iniciadas por los estadounidenses. Al apoyar a los chies anteriormente oprimidos para que se volvieran contra sus maestros sunes, han creado una atmsfera favorable para el establecimiento de milicias chies. Nombrando a un gobierno dominado por sus aliados, los chies y los kurdos, han creado un sentimiento entre los sunes de que estn excluidos y marginados del poder. Esto cre la base para la actual violencia sectaria.

Bush dice que las fuerzas iraques y estadounidenses tendrn luz verde para ir a cualquier parte de Bagdad. Pero incluso el ligeramente desquiciado general Keane no piensa que sea juicioso por ahora intentar entrar en Sadr City, el bastin de Muqtada al-Sadr, el clrigo militante chi y lder del Ejrcito Mahdi anti-norteamericano.

Todo lo que han conseguido las elecciones es englobar las divisiones tnicas del pas en su poltica. Y cada da que pasa EEUU est perdiendo sus medios de influencia. El desventurado gobierno Maliki no ha conseguido ninguno de los objetivos puestos por Washington: el reparto de los ingresos del petrleo, gastar 10.000 millones de dlares en la reconstruccin, celebrar elecciones provinciales, revisar la constitucin federal y el proceso des-baathificador. Todo esto es intil cuando el poder real se disputa cada da en las calles de Bagdad entre las fuerzas norteamericanas y los insurgentes. El gobierno est suspendido en el aire.

Frustrado por el obvio callejn sin salida, Bush ahora intenta culpar a Irn de todos sus problemas en Irak. Est claro que Irn est interviniendo al lado de los chies en Irak y probablemente les enve armas para ayudarles. Es igualmente cierto que Arabia Saud est ayudando a los sunes y enviando armas y dinero. La reaccionaria monarqua saud est aterrorizada ante la posibilidad de que el colapso de Irak lleve a un aumento enorme del poder de Irn en la regin. Pero como George Bush y su familia tienen excelentes relaciones con la camarilla dominante saud, no consideran conveniente girar el dedo acusador hacia la Casa Saud.

Se est preparando una crisis poltica seria en EEUU

Tarde o temprano esta situacin llevar a una crisis poltica seria en EEUU. Tericamente, pueden negarle el dinero para la guerra. Pero esto llevara a una crisis constitucional en EEUU y a los Demcratas normalmente les entra miedo en el momento decisivo. Sin embargo, est claro que un sector cada vez mayor de la clase dominante est cansada de las tcticas aventureras de Bush y tiene an ms miedo por las consecuencias a largo plazo para EEUU.

El Congreso ha utilizado su poder en el pasado, como en los ltimos dos aos de la guerra de Vietnam. Esto tiene sus peligros. Podra permitir a los Republicanos acusar a los Demcratas de traicin cuando la guerra se pierda. Por ahora, estn considerando slo un voto no vinculante de protesta simblico que, en palabras del senador Joseph Biden, demostrara al presidente que est solo. Podran tambin bloquear el aumento de soldados en Irak. Ellos han insistido en que el presidente debe consultar al Congreso antes de hacer algo contra Irn.

Los intereses de las grandes empresas que realmente controlan EEUU no estn preocupados por pequeos detalles como la democracia. Normalmente prefieren una democracia parlamentaria burguesa porque es el sistema ms econmico para ellas. Eso les permite dirigir el pas en silencio sin que nadie lo perciba.

La mayora de los ciudadanos norteamericanos estn equivocados sobre quin realmente les gobierna, cuando en la prctica los Demcratas y los Republicanos son slo dos sectores de la misma clase dominante que controla el Congreso, como tambin controla la tierra, los bancos y las grandes empresas, los peridicos, la radio y la televisin.

Por regla general, los grandes capitalistas prefieren a los Republicanos, el partido natural de las grandes empresas y por tanto, el partido natural de gobierno. Los Republicanos defienden (o solan hacerlo) un gobierno barato, bajos impuestos, menos interferencia del gobierno en las empresas, un dlar fuerte, presupuestos equilibrados. Este es el tipo de programa de las grandes empresas, especialmente del capital financiero. Pero ocasionalmente, un gobierno republicano puede entrar en problemas. Entonces las grandes empresas recurren a los servicios de su partido de reserve, los Demcratas. Cambian con ligereza del pie derecho al izquierdo, sin que pierdan ningn tomo de poder sobre los asuntos de la nacin.

Por lo tanto, cuando George W. Bush lleg al poder (con mtodos bastante cuestionables), las botellas de champagne sin duda corrieron por Wall Street. Aqu llegaba un presidente a imagen de la clase dominante norteamericana: rudo, ignorante, de mente estrecha, provinciano. Todo bien, apenas pueden pronunciar dos frases juntas pero despus de todo es uno de los nuestros. Hizo todo lo correcto: reduccin de impuestos, reducir el gasto social, etc., Todo eso era una meloda deliciosa para sus odos. Cuando orden la invasin de Irak, tambin pareca algo bueno para las empresas en aquel momento, como todo el mundo sabe lo que es bueno para las empresas es bueno para EEUU.

Pero las cosas ahora han cambiado. La guerra no va como estaba planeado y ya es tremenda impopular en EEUU. Muchos republicanos estn expresando sus dudas sobre la guerra. El nico candidato republicano que ha dado apoyo oral a la oleada es el derechista John McCain. Otros candidatos, unos ms otros menos, estn defendiendo la retirada. Pero Bush sigue obstinado. Se ha negado a aceptar el veredicto del Grupo de Estudios Iraques y est actuando contra los intereses colectivos de la clase dominante. Esto sellar su destino.

Es posible que Bush no dure siquiera los dos aos que le quedan. La clase dominante le echar sin ningn tipo de ceremonia si contina arrastrando a EEUU a nuevas aventuras militares. Podra ponerse de repente enfermo despus de alguna derrota espectacular o la prensa descubrir algn escndalo (debe haber muchas pruebas de ello en los archivos del FBI y la CIA) que implican a la cpula republicana y obligar a una serie de dimisiones que haran imposible la continuidad de Bush. En ltima instancia, podran decidir el impechment. En cualquier caso, George W. Bush est acabado.

La cada de Bush abrir las compuertas en EEUU. Ya hay una poderosa corriente submarina de descontento en la sociedad norteamericana, los salarios reales han cado o se han estancado en medio de un boom, sectores importantes de los jvenes han sido radicalizados por la guerra, existe un creciente escepticismo con el gobierno y un cuestionamiento cada vez mayor de todo el sistema social.

En este contexto, el establishment est preparndose para cambiar del pie derecho al izquierdo. El ascenso repentino del candidato radical afroamericano Barack Obama est diseado para atraer los votos de los norteamericanos descontentos y recuperar la imagen deslustrada del sistema de dos partidos (realmente un partido). Pero probablemente esta sea la nica vez que puedan recurrir a este truco. Cualquiera de las fracciones de la clase dominante que gane las prximas elecciones no resolver nada. El escenario est preparado para un perodo tormentoso en EEUU y en el mundo.



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