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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2007

Angola
Lustro de paz con sobresaltos

Mario de Queiroz
IPS


Al amanecer de hace exactamente cinco aos, el lder y fundador de la Unita, Jons Savimbi, sucumba acribillado por las balas de las ametralladoras Kalashnikov disparadas por un batalln de las Fuerzas Armadas de Angola.
De manera fulminante, el 22 de febrero de 2002 las rfagas de las potentes y legendarias armas automticas de fabricacin rusa ponan fin a la vida de Savimbi y a la vez al conflicto ms largo y sangriento que ha conocido el continente africano en toda su agitada historia neocolonial.

Las primeras escaramuzas contra el ejrcito portugus, en 1961, fueron el inicio de 41 aos de guerra, anticolonial hasta 1974 y luego civil, que causaron un milln de muertos, cuatro millones de desplazados, medio milln de prfugos en pases vecinos y 1,2 millones de hurfanos, muchos de los cuales hasta hoy deambulan por todo el pas.

Jons Malheiro Sidnio Savimbi, llamado "O Rei" (el rey) por los ovimbundos, la etnia del altiplano central angoleo a la que perteneca, se destac como joven estudiante del Liceo de Bi, donde naci en 1934, lo cual le signific ganar una beca para estudiar ciencias polticas en Portugal.

Sin embargo, la mayor parte de su vida la invirti en liderar la guerrilla contra el entonces marxista Movimiento Popular de Liberacin de Angola (MPLA), incluso durante la guerra de liberacin, al firmar un acuerdo secreto con los portugueses para combatir a los que llamaba "terroristas" que luchaban contra la metrpoli colonial.

Para ese cometido, cont entre 1963 y 1974 con la ayuda de Portugal y entre 1975 y 1992 con la de Estados Unidos y de Sudfrica, entonces segregacionista. Pero todos esos pases gradualmente fueron abandonndole hasta el punto de sucumbir rodeado de un puado de fieles enfermos, hambrientos y mal armados, encorralados por una patrulla del ejrcito.

Cinco aos despus, la Unita (Unin Nacional para la Independencia Total de Angola) es un partido con asiento parlamentario, donde la democracia gan espacio vital con su nuevo lder, Isaas Samakuva, elegido sucesor de Savimbi en 2003, cuando derrot al legendario general guerrillero Paulo Lukamba Gato.

En el congreso de la Unita, programado para junio, Samakuva deber enfrentar el desafo por el liderazgo lanzado por otra de las grandes figuras del partido, Abel Chivukuvuku, que una dcada antes de la muerte de "O Rei" se permiti cuestionar la va armada.

Chivukuvuku fue el nico dirigente de alto nivel que os criticar a Savimbi en los aos de guerra, luego de adquirir experiencia diplomtica como representante de la Unita en Lisboa y en Washington.

Sin embargo, la capacidad de maniobra de la Unita se ve hoy reducida a la de un partido debilitado y dividido, que, en lugar de las vastas zonas de minas de diamantes que control durante la guerra, "hoy slo vive de subsidios del Estado", recuerda la analista portuguesa en asuntos africanos Ana Dias Cordeiro.

En efecto, derrotada tras 27 aos de guerra civil, la Unita ya no cuenta con el ro de dinero que reciba de los "pases amigos" como Estados Unidos, Sudfrica o Marruecos y de la venta de diamantes a traficantes al servicio de comerciantes ilegales europeos.

La Unita sin Savimbi tampoco ha diseado una estrategia de alternativa al MPLA del presidente Jos Eduardo dos Santos, manteniendo un doble y peculiar estatuto de opositora e integrante del gobierno de Unidad y Reconciliacin Nacional. Los 70 diputados que la representan en el parlamento reciben un milln de dlares del Presupuesto General del Estado, recuerda Dias Cordeiro.

Dos Santos, en el gobierno desde 1979, ha anunciado que convocar a elecciones en 2008, "y pretende ganarlas", segn Jos Eduardo Agualusa, uno de los ms celebres escritores de lengua portuguesa, cuyos ancestros provienen de Angola, Brasil y Portugal.

En un texto del diario Publico de Lisboa y en conceptos reiterados a IPS, el citado literato sostiene que "los dirigentes de la Unita gastan las pocas energas que an tienen para combatirse los unos contra los otros". Muy pocos de ellos son capaces "de defender ideas para una mejor gobernacin del pas", aadi.

Los ministros y viceministros pertenecientes a la Unita que forman parte del Poder Ejecutivo "se destacan por la mediocridad", afirma Agualusa y apunta su dedo acusador hacia Dos Santos, que los mantiene all solo para que el electorado entienda hasta qu punto los ex rebeldes "no tienen el nivel de preparacin necesaria para gobernar".

El MPLA, por su parte no parece ser ms una fuerza poltica de gran cohesin, lo que qued patente esta semana, cuando Dos Santos acus pblicamente a algunos sectores de su partido de pretender restaurar una "dictadura del proletariado", sistema aplicado en Angola desde la independencia de Portugal en 1975 hasta las elecciones de 1992.

En cuanto a las elecciones del prximo ao, Dos Santos mantiene un gran suspenso sobre su eventual candidatura, aunque en el MPLA no se vislumbra el nombre de un sucesor suyo.

Lo que s se sabe, segn Dias Cordeiro, es que el hombre ms poderoso de Angola, despus de Dos Santos, es el general Hlder Vieira Dias Kopelipa, el jefe de gabinete del presidente "que maneja el fondo de millones desembolsados por China para la reconstruccin del pas", que en 2006 alcanz a 2.000 millones de dlares.

Por su parte, en dilogo con IPS, la analista y periodista del rea econmica de Diario de Noticias de Lisboa, Carla Aguiar, estim que "slo puede haber un futuro saludable en Angola cuando una nueva generacin est en condiciones de ocupar el poder, los varios poderes".

Segn Aguiar, nacida en la entonces Provincia de Ultramar portuguesa de Angola hace 38 aos, esa nueva generacin "debe valorizar la cultura, la educacin, el esfuerzo, el mrito, la solidaridad con los ms desfavorecidos".

Hasta que esto no ocurra, "va a dominar la cultura de los arreglillos y de los silencios cmplices, en que unos pocos con buenas relaciones pueden ganar mucho, sin beneficio directo para la sociedad angolea, sino para ellos mismos y para la legin de consultores y de empresas extranjeras, que tienen a su frente un camino risueo", precis Aguiar.

Agualusa, que los ltimos 30 aos se ha destacado como independiente, crtico tanto del MPLA como de la Unita, estima que, pese al gran momento de euforia econmica que vive Angola cinco aos despus de la muerte de Savimbi, "nadie cree que a mediano plazo sea posible reducir el abismo social entre ricos y pobres y transportar para el siglo XXI a los habitantes de las favelas" (barrios hacinados asentados irregularmente).

En medio del crecimiento econmico de 25 por ciento en 2006, el erigir enormes torres de ms de 20 pisos, edificios de apartamentos y oficinas para las empresas petrolferas internacionales, conjuntos de hoteles de cinco estrellas en la costa ocenica, significar que "la vieja Luanda, una de las ciudades africanas ms antiguas, no deber sobrevivir a esta fiebre", estima Agualusa.

La nueva ciudad, que segn el autor "se prepara para aplastar a la antigua", simplemente ignora que en su patio trasero existen barrios densamente poblados, donde "la mayor parte de la gente sobrevive en condiciones inhumanas, sin electricidad ni saneamiento y agua potable, inmersa en basurales, lama y charcos nauseabundos".

Frecuentemente descrito por amigos y crticos como "incorregible optimista", Agualusa estima que "la esperanza es que, en medio de tantos desencuentros y aprovechando la energa del momento, surja alguna cosa nueva, mientras los ricos van enriqueciendo aun ms y los pobres esforzndose por sobrevivir"

Con una buena dosis de sarcasmo, el escritor luso-angoleo-brasileo concluy haciendo hincapi en que, a pesar de la dramtica situacin econmica de la inmensa mayora de la poblacin "y para sorpresa de los extranjeros, llega el carnaval y todos ren, todos bailan. Y pasa el carnaval y la alegra contina".


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