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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2007

Editorial de La Jornada
La carne de can de Bush

La Jornada


La guerra en Irak ha dejado un saldo de 3 mil soldados estadunidenses muertos y 15 mil heridos. Estas bajas son una de las razones por las cuales el rechazo a este conflicto ha crecido: ms de 50 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos se oponen a continuar esa guerra y exigen el regreso de sus tropas. En contraste, el presidente George W. Bush persiste en su intencin de proseguir las acciones militares a la vez que alaba la dedicacin y el sentido de sacrificio de sus soldados destacados en Irak y Afganistn. Sin embargo, una investigacin del diario The Washington Post puso en evidencia que para la administracin Bush el sacrificio de sus efectivos castrenses no significa nada.

En el Centro Mdico del Ejrcito Walter Reed, los soldados heridos, unos 900, son tratados en condiciones infrahumanas: viven entre excrementos de ratones, cucarachas, equipos de mala calidad, instalaciones en mal estado y falta de personal mdico. Los heridos sufren adems una pesada burocracia que los obliga a presentar hasta 22 documentos ante ocho mandos distintos, por lo que muchas fichas se pierden en un marasmo de papeles. Estas psimas condiciones han derivado en tendencias suicidas, abuso de calmantes, alcoholismo y en el abandono de pacientes con trastornos sicolgicos.

Esta situacin revela que a pesar de las manifestaciones oficiales de apoyo a los soldados heridos, entre ellas las del propio Bush, la realidad es que estos militares son tratados como si fueran seres humanos "desechables" que ya no son tiles al esfuerzo blico, por lo que ya no importa su destino una vez que cumplieron su cometido: fungir como carne de can para las ambiciones hegemnicas de los halcones de Washington. Este desinters explica en parte el porqu al gobierno de Estados Unidos le tienen sin cuidado las enormes prdidas humanas provocadas por sus guerras actuales, al menos unos 500 mil civiles fallecidos en Irak desde la invasin estadunidense, en 2003.

Peor an, la Casa Blanca pretende aumentar la actividad militar con el envo de 21 mil 500 soldados adicionales a Irak y una partida presupuestal de 3.2 mil millones de dlares para ese pas y otros 751 millones para Afganistn, a pesar de que la poltica belicista de Bush ha demostrado ser un completo fracaso -no hay da que pase en Irak sin que ocurra algn atentado- y a la creciente oposicin a sus planes por parte del Partido Demcrata, una porcin cada vez mayor de la poblacin estadunidense y hasta de las propias tropas: de acuerdo con la agencia Ap, unos 800 integrantes de la reserva se han negado a integrarse al ejrcito, algo que no se vea desde la guerra de Vietnam.

Queda claro, pues, que los derechos humanos, sean de quien sean, nunca han sido prioridad en la estrategia militarista de Bush, centrada sobre todo en proteger sus intereses econmicos y geopolticos: las millonarias ganancias de Halliburton y del vicepresidente Dick Cheney pesan ms que la salud de los soldados heridos y mutilados.



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