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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2007

Iraques matando iraques para EEUU

Curtis Doebbler
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls por Sinfo Fernndez


Ms de la mitad de los pases del mundo han prohibido la pena de muerte. Esta cifra incluye a todos y cada uno de los 45 pases del Consejo de Europa que han ratificado la Convencin Europa para la Proteccin de las Libertades y Derechos Humanos.

El Gobierno italiano ha pedido una moratoria universal de las ejecuciones. Esta peticin ha sido apoyada por muchos gobiernos europeos. Como institucin, las Naciones Unidas estn contra la pena de muerte, y sus rganos para los derechos humanos han condenado con frecuencia el castigo capital como una violacin del derecho a la vida.

Cuando la pena de muerte es ejecutada tras un juicio injusto, se considera tanto una violacin del derecho a la vida como una violacin de la prohibicin de castigos crueles, degradantes e inhumanos, incluso en pases que no han prohibido la pena de muerte. Es decir, la pena de muerte tras un proceso injusto es ilegal en todas partes y bajo cualquier circunstancia.

En septiembre de 2006, tras la aparicin de un artculo en el New York Times en el que se revelaba la consumacin de varias ejecuciones en Iraq, la comunidad internacional cuestion a las autoridades iraques por la presunta ejecucin de una docena de iraques tras un juicio injusto. Pero como se sabe tan poco de los juicios que se estn celebrando all los EEUU y las autoridades iraques se afanan en asegurarse de que se haga pblica la menor informacin posible sobre esos juicios-, todo se redujo al silencio.

Despus de y no antes, ominosamente- la ejecucin del Presidente iraqu Sadam Husein el 30 de diciembre de 2006, numerosos gobiernos y funcionarios de NNUU se cuestionaron esas ejecuciones que tenan lugar tras procesos que, en niveles muy amplios, eran considerados injustos e ilegales. En esa ocasin, varios abogados internacionales haban documentado un juicio que discurri de forma tan injusta que el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias lo haba denominado como tal no una sino dos veces a lo largo de un perodo de un ao. El gobierno de los EEUU y las autoridades iraques se quedaron impertrritos antes esta condena pblica.

Esta condena fue de nuevo reiterada por varios estados y por funcionarios de los derechos humanos de Naciones Unidas cuando las autoridades colaboracionistas con el gobierno de EEUU ejecutaron a dos personas ms tras el mismo juicio injusto. Y de nuevo se reiter, ms recientemente, esta vez en un informe legal dirigido a los tribunales iraques por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos cuando las autoridades iraques, en colaboracin con los soldados estadounidenses que invadieron y ocuparon su pas, se prepararon para llevar a cabo la ejecucin legal de un cuarto acusado tras el mismo juicio injusto ante el Tribunal Especial Iraqu.

Frente a condenas tan fuertes, uno podra pensar que cualquier gobierno con alguna gota de humanidad parara de ejecutar a personas tras celebrar juicios injustos. En lugar de eso, el gobierno estadounidense y sus colaboradores iraques, conforme sus atroces hechos van saliendo a la luz, se muestran ms sedientos an de sangre iraqu.

Parece que no ha sido suficiente con que la ilegal invasin y ocupacin de Iraq por EEUU haya matado hasta la fecha aproximadamente a un milln de iraques. Parece que tampoco basta con que los escuadrones de la muerte, supuestamente organizados por las autoridades iraques para eliminar sumaria y extrajudicialmente a sus oponentes, hayan asesinado a cientos si no a miles de iraques. Esos asesinatos de objetivos bien definidos son una curiosa reminiscencia de la forma en que las autoridades israeles han asesinado cobardemente a miles de mujeres, minusvlidos y nios palestinos durante dcadas, como si estuvieran llevando a cabo alguna limpieza perversa de las comunidades que odian.

Efectivamente, las ejecuciones han sido desde siempre una forma brutal de opresin que las sociedades con odios intensos han aplicado a quienes se oponan a ellos. Los franceses llevaron a cabo esas ejecuciones de castigo cuando los argelinos luchaban por su libertad. Los italianos hicieron lo mismo en Libia en sus luchas de una dcada de duracin para sofocar el movimiento de liberacin de Omar Muhktar.

En pocas modernas, EEUU es nico, entre todos los pases del mundo, en la barbarie de sus ejecuciones. Aplica la pena de muerte, a travs de las modalidades ms inhumanas, a nios, a personas discapacitadas fsica o mentalmente y a mujeres. No slo la pena de muerte que aplican los estadounidenses ha sido condenada como una violacin del derecho a la vida, sino que tambin ha sido condenada como una violacin de la prohibicin de la tortura y de los castigos crueles, inhumanos y degradantes en numerosas ocasiones por el Tribunal Europeo para los Derechos Humanos, la Comisin Interamericana para los Derechos Humanos y diversos tribunales de pases europeos. Incluso el Tribunal Internacional de Justicia ha condenado al gobierno de EEUU por llevar a cabo ejecuciones despus de juicios injustos en los que a los acusados extranjeros no se les permiti los derechos consulares que EEUU haba acordado proporcionarles.

La historia de las ejecuciones en los EEUU concuerda con la actuacin de los colaboradores iraques en el poder emulando las ms inhumanas prcticas de los estadounidenses. Es duro ver cmo uno de los jefes de los colaboradores, el Sr. Nuri Al Maliki, siente que obtendr la alabanza de sus patrocinadores cuanto ms sangre derrame de su propio pueblo. Tal barbarie tiene el doble efecto de distraer la atencin del pueblo iraqu de la diaria carnicera y de la carencia de servicios bsicos que les asola. Tambin desva la atencin del creciente fracaso de los oficiales que colaboran con EEUU y sus aliados a la hora de librar a Iraq de los rabes y musulmanes que tienen el suficiente valor para resistir frente a EEUU. Esas gentes suponen una amenaza para la autoridad de los colaboradores que no sienten remordimiento al derramar la sangre de su propio pueblo.

Un ejemplo destacado de la desvergonzada matanza de iraques es el caso de tres mujeres iraques que se encuentran ya esperando una ejecucin inminente por las autoridades iraques tras juicios injustos. En la prisin de Al-Kadhimiya de Bagdad, la Sra. Wasan Talib, de 31 aos, la Sra. Zainab Fadhil, de 25, y la Sra. Liqa Omar Muhammad, de 26, esperan ser ejecutadas tras un juicio que Amnista Internacional conden por injusto.

Al parecer, ninguna de las tres mujeres dispuso de representacin legal y ninguna de ellas tuvo tiempo suficiente ni posibilidades de preparar su defensa. Ni siquiera est claro que fueran sometidas a juicio. Como The New York Times seal en septiembre de 2006, algunos juicios que acabaron en pena de muerte no duraron ni unas pocas horas, y no se llam a testigo alguno ni se examin ninguna prueba significativa. Efectivamente, incluso en el juicio del presidente iraqu, los EEUU crearon y controlaron un Tribunal Especial Iraqu que rechaz admitir ninguna prueba exculpatoria, incluso aunque estuvieran en posesin de tal prueba y que la defensa reclam repetidamente que no fue atendida. Uno puede slo pensar en qu evidencia, si es que hubo alguna, se ofreci contra esas mujeres.

Las tres mujeres fueron acusadas del vago delito de actuar contra el bienestar pblico segn el artculo 156 del Cdigo Penal Iraqu. Esta provisin afirma que Cualquier persona que cometa deliberadamente un acto que implique un intento de violar la independencia del pas o su unidad o la seguridad de su territorio, y ese acto, por su naturaleza, conduzca a una violacin tal, es punible con la muerte.

Y mientras las tres jvenes mujeres esperan su ejecucin, dos de ella estn cuidando de dos nios pequeos; una est criando a una hija de un ao de edad que ha nacido en la prisin.

Esos espectculos deleznables no se aproximan ni a la ms mnima definicin de juicio; al contrario, no son ms que meros ejemplos de crmenes de guerra aplicados a prisioneros de guerra o a civiles a travs de juicios injustos.

El caso de esas jvenes mujeres refleja la clase de Iraq que las actuales autoridades iraques estn creando: un pas en el que las mujeres iraques son ejecutadas por los colaboradores iraques buscando ganarse la aprobacin de sus tesoreros, los estadounidenses y sus aliados; un Iraq en el cual se deja hurfanos a los nios para ganarse la aprobacin de estadounidenses que no slo han invadido Iraq sino que tambin han violado y asesinado a los iraques con total inmunidad de persecucin por parte de los tribunales iraques.

Irnicamente, mientras esas mujeres esperan su destino, un soldado estadounidense ha sido sentenciado a ocho aos de crcel por matar a un iraqu. Esa sentencia da a entender, sin duda alguna, a los colegas del soldado que matar a un iraqu no es un delito grave, ya que el mismo soldado podra fcilmente haber terminado con una sentencia a cadena perpetua en prisin si hubiera matado a un estadounidense. Ni un solo soldado estadounidense ha sido sentenciado a cadena perpetua por matar a un iraqu.

Aunque la comunidad internacional ha condenado constante y crecientemente las ejecuciones en Iraq slo a base de palabras, hasta la fecha no se ha emprendido accin alguna. Ni se han utilizado los artculos de las Convenciones de Ginebra que protegen a civiles y prisioneros de guerra de juicios injustos. Esas provisiones requieren que todos los estados busquen y lleven ante sus tribunales a cualquier persona implicada en un proceso injusto.

Ni los EEUU, ni sus colaboradores locales iraques, ni la comunidad internacional ignoran los procesos injustos que estn precediendo regularmente a las ejecuciones en Iraq. Los estadounidenses implicados en asegurar procesos injustos se han jactado en ocasiones de sus roles ante la prensa. Sin embargo, ningn estado de la comunidad internacional ha emitido una orden de arresto contra ninguna de las personas implicadas en esos procesos. Adems, ni un solo rgano internacional, ni un solo estado, ha actuado para imponer sanciones contra Iraq por sus ejecuciones ilegales, o contra EEUU por su papel al orquestar algunos de los procesos injustos que precedieron a las ejecuciones.

Y mientras algunos tribunales federales de EEUU se han movilizado, en un juicio reciente, para proteger a ciudadanos estadounidenses de las consecuencias de procesos injustos, y en consecuencia de ejecuciones ilegales en Iraq, ningn estado ha movido una mano para proteger a los iraques. Como si estuviera atrapada en algn vaco intemporal y amoral, la comunidad internacional se sirve de las palabras cuando ya se ha probado que las palabras no valen para nada, observando con absoluta pasividad como iraques matan a iraques a instancias de sus socios estadounidenses.

Significa esa inaccin que la comunidad internacional es demasiado cobarde para actuar contra quienes colaboran con el ejrcito de EEUU? Significa que la condena de la pena de muerte por ms de la mitad de los pases del mundo, as como por las Naciones Unidas, no es ms que un simple gesto vaco? Significa que las vidas de los rabes y los musulmanes tienen menos valor que las propias vidas de los estadounidenses y sus aliados?

Tres mujeres iraques estn a punto de perder la vida para probar que la respuesta a todas y cada una de esas tres preguntas es un rotundo S͔.

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Fuente: http://weekly.ahram.org.eg/2007/833/op8.htm

Sinfo Fernndez forma parte de los colectivos de Rebelin y CubaDebate.



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