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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2007

La estrategia colonial espaola en el Shara Occidental

Beatriz Martnez Ramrez
Rebelin


"Sabemos que para defender determinados intereses se hace necesario repetir con insistencia algunas ideas clave para sostenerlos -los intereses- hasta convertirlas en verdad aparentemente objetiva, aun a sabiendas de que pueda darse la posibilidad de demostrar que son una falacia -las ideas-, as como los argumentos que las sustentan" 2.

Comprobamos con estupor como determinados medios de informacin estn dando pbulo y sostn a toda una sarta de tergiversaciones, acusaciones y mentiras sobre el Sahara occidental y el pueblo saharaui que hace sentir vergenza ajena por la catadura tica de quienes escriben bajo el dictado del crisol donde se siguen fraguando los intereses econmicos de la ms rancia poltica colonial espaola, esta vez con el mismo txico barniz ideolgico usado para justificar, por ejemplo, lo que est pasando en Guantnamo.

Nos parece de extrema gravedad que el Estado espaol entre al trapo tan torpemente en una serie de acciones sobre poltica exterior que, por los datos y las informaciones de que disponemos en estos momentos, pueda situarnos frente a un futuro de tensiones y conflictos en frica como protagonistas directos.

Con todo lujo de detalles el seis de febrero pasado el peridico El Pas nos informaba de la venta al reino de Marruecos de 1200 blindados, -que pueden equiparse con ametralladoras, misiles anticarro o lanzagranadas- 800 camiones militares y 10 embarcaciones patrulleras. Es decir, recibiremos 200 millones de euros para que el ejrcito y la polica marroqu pueda defender a su estado de los enemigos. Pero, Quines son esos enemigos? Parece ser que el pueblo saharaui como vemos que intentan burdamente demostrar; porque adems Rabat siempre ha sido un buen cliente y no debemos quedar mal con la monarqua vecina, no estara comercialmente bien visto negarles la venta, digamos, de material militar, sera poltica e internacionalmente incorrecto.

Pero como los saharauis saben recordar muy bien a todo el mundo que ellos son las vctimas de la ilegalidad internacional, por eso hay que justificar a travs todos los medios posibles que la transaccin comercial-poltico-militar- es adecuada y correcta: esa es la tarea polito-lgica encomendada a algunos expertos en el mundo rabe y periodistas a los cuales parece no preocuparles, pongamos por caso, que ms de setenta periodistas hayan muerto ya en suelo iraqu; porque claro, el mundo rabe debe seguir siendo para el imaginario occidental ese otro desconocido y temible, ha de seguir estando fuera de nuestras fronteras fsicas y mentales para que nosotros podamos seguir manteniendo esa falsa identidad de europeos clnicos sin historia ni pasado... colonial en la propia Europa, frica, Asia y Amrica.

A nuestros gobiernos se les hace necesario seguir mantenindonos aqu dominados por el miedo al rabe para que el comn de las gentes se vaya convenciendo poco a poco de que el pueblo saharaui es el enemigo natural del marroqu, porque si bien hasta ahora ha demostrado no ser terrorista, sospechamos pueda llegar a serlo, como es rabe... pues mejor es tener aliados marroques de momento- en la zona y si es bajo la dependencia de nuestro mercado exterior de armamento, mucho mejor. Y este caldo gordo lo hacen personas de supuesto prestigio en este momento tan sensible y tan doloroso, sobre todo para los familiares de las vctimas del atentado del 11 de marzo a cuyos supuestos culpables se est procediendo a juzgar.

En este globalizado mundo donde parece que slo habita el terror islmico, -idea a la que nosotros oponemos la de terrorismo imperialista de alta intensidad contra los pueblos de la Tierra- segn un experto parece ser que ya no quedan legtimos representantes de ningn pueblo, luego el Frente POLISARIO si no es legtimo es... terrorista. Es el mismo argumento utilizado por los thinks tanks estadounidenses expertos en hacer real la mentira de la existencia de armamento nuclear en Iraq. As los thinks tanks de expertos espaoles en todo tipo de africanismos lanzan mentiras fundamentadas en la ocultacin de sus intereses, es decir, estos tanques del pensamiento que saliendo de los cuarteles, perdn, las universidades, los consejos de administracin de los peridicos, las fundaciones sin nimo de lucro o con nimo de l y todo un sin fin de organismos cuyas acciones debiendo ser a-partidistas y neutrales acaban siendo partidarias directa o indirectamente de la guerra, defensoras de la parte de los euros invertidos en estudios, investigaciones, publicaciones que, en definitiva, esperan ver recompensada su inversin en la suficiente cantidad de miedo que cosechen de nosotros y nosotras. Eso dicen ahora que dicen las encuestas: nuestra mayor preocupacin es el terrorismo.

Siguiendo con el argumento empleado para intentar robarle al pueblo saharaui toda posibilidad de representatividad y de existencia, se nos ocurre que dada la incontestable vulneracin de los derechos humanos en el Estado marroqu, especialmente en los territorios ocupados del Sahara occidental, y que a los campamentos de refugiados, s, de refugiados, no les llega la ayuda humanitaria, se pretenda realmente una extensin de la ofensiva imperial-colonialista europea en territorio africano con el fin de poner orden all donde parece que las estrategias polticas locales favorecen la desintegracin de los estados y la masiva inmigracin a causa de la miseria y el empobrecimiento humanos ms grande que ha visto nuestra especie hasta la fecha.

El argumento de la superioridad tnica occidental frente a las dems, lejos de irse transformado hacia una mejor comprensin de la pluralidad de las sociedades y las culturas, parece revolverse en su agnica enfermedad de etnocentrismo depredador buscando solucin en el pasado a sus males, y porque no es capaz de ver su rostro proyectado en el futuro se ve obligada a verse nuevamente reflejada en el rostro del colonialismo, del neo-colonialismo. Por eso incomoda tanto a tantos que se d una lucha popular cuyo elemento central sea su cohesin ideolgica, nacional, junto a un sentido propio de identidad en construccin permanente y una lucha sostenida en el tiempo durante tanto tiempo. La apuesta por armar y apoyar al Estado marroqu no tiene ms significacin que esta. El intento de legitimacin del abuso por la puerta falsa e ilegtima de convertir al Sahara occidental en una autonoma de Marruecos es una clara constatacin de no permitir que ningn pueblo, que el saharaui, pueda demostrar a las claras que puede gobernarse a s mismo. Esa es la lucha saharaui, esa es, o debera ser, tambin nuestra lucha.

Propuestas del Gobierno de la Repblica rabe Saharaui Democrtica para la solucin pacfica no faltan. Lo que s echamos en falta son propuestas y acciones reales por parte del Gobierno espaol para intentar, al menos, empujar la historia de nuestros pueblos hacia donde debera: la paz. Nuestra herencia colonial en frica, herencia franquista, ha de quedar en el pasado, pero correctamente escrita para bien de toda la humanidad. En este veintisiete de febrero de 2007 estamos convencidos que los pueblos del Estado espaol se sentiran muy felices si vieran publicado en la prensa y en el Boletn Oficial del Estado el siguiente texto:

DECLARACIN DE PRINCIPIOS ENTRE ESPAA Y LA REPBLICA RABE SAHARAUI DEMOCRTICA 3

Acuerdo de Tifariti En Tifariti, a 27 de febrero de 2007 y reunidas las delegaciones que legtimamente representan a los Gobiernos de Espaa y de la Repblica rabe Saharaui Democrtica, se manifiestan de acuerdo en orden a los siguientes principios: 1) Espaa ratifica su resolucin de descolonizar conforme a Ley el territorio del Sahara occidental poniendo trmino a las responsabilidades y poderes que tiene sobre dicho territorio como Potencia Administradora. 2) Invalidar a todos los efectos los acuerdos de Madrid de 14 de noviembre de 1975 firmados por el Gobierno espaol con Marruecos y Mauritania, contrarios a la legalidad internacional en materia de autodeterminacin de los pueblos. 3) De conformidad con la anterior determinacin y de acuerdo con las negociaciones propugnadas por las Naciones Unidas con las partes afectadas, Espaa proceder al cumplimiento de la Resolucin 1514 de Naciones Unidas conforme establece el artculo 93 del captulo III De los Tratados Internacionales de la Constitucin Espaola, correspondiendo al Gobierno la garanta del cumplimiento de dicha Resolucin en los trminos y procedimientos establecidos en la legalidad internacional. 4) Ambos pases informarn al Secretario General de las Naciones Unidas de lo establecido en esta declaracin de principios con el fin de remover todos los obstculos que impiden la celebracin del Referndum en el Sahara occidental. 5) Espaa y la Repblica rabe Saharaui Democrtica declaran haber llegado a las anteriores conclusiones con el mejor espritu de comprensin, hermandad y respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y como la mejor contribucin al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Lamentamos profundamente la ausencia de representante del Gobierno espaol en la conmemoracin del 31 aniversario de la proclamacin de la RADS. Es una lstima que el ninguneo hacia el pueblo saharaui se haya convertido en la norma de los asuntos exteriores en nuestro pas. Es doloroso, un ao ms, seguir viendo cmo la desmemoria histrica y los espurios intereses comerciales nos alejan del futuro y nos acercan a un pasado de horrible faz: aquel que nos asol durante cuarenta aos costndole la vida a tantas y tantos trabajadores que lucharon por la libertad, el pan, contra la opresin y el fascismo. Sin embargo tambin nos sentimos muy alegres porque all si que estuvo representado una parte de nosotros a travs de las Asociaciones solidarias con el Sahara. All estuvimos tambin quienes sabemos a ciencia cierta que

Un beso solamente un beso separa la boca de frica de los labios de Europa.4

1. La autora es miembro del Club de Amigos de la UNESCO de Madrid.

2.Del artculo: Las argucias del colonialismo espaol en el Sahara occidental. Fuente http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45475

3 Esta declaracin se ha inspirado en la siguiente: DECLARACIN DE PRINCIPIOS ENTRE ESPAA, MARRUECOS Y MAURITANIA SOBRE EL SAHARA OCCIDENTAL [Fuente: "United Nations Treaty Series" ] Inoficialmente Acuerdo tripartito de Madrid o Acuerdo de Madrid En Madrid, a 14 de noviembre de 1975 y reunidas las delegaciones que legtimamente representan a los Gobiernos de Espaa, Marruecos y Mauritania, se manifiestan de acuerdo en orden a los siguientes principios:

1) Espaa ratifica su resolucin -reiteradamente manifestada ante la ONU- de descolonizar el territorio del Sahara occidental poniendo trmino a las responsabilidades y poderes que tiene sobre dicho territorio como Potencia Administradora.

2) De conformidad con la anterior determinacin y de acuerdo con las negociaciones propugnadas por las Naciones Unidas con las partes afectadas, Espaa proceder de inmediato a instituir una Administracin temporal en el territorio en la que participarn Marruecos y Mauritania en colaboracin con la Yema y a la cual sern transmitidas las responsabilidades y poderes a que se refiere el prrafo anterior. En su consecuencia, se acuerda designar a dos Gobernadores Adjuntos, a propuesta de Marruecos y Mauritania, a fin de que auxilien en sus funciones al Gobernador General del territorio. La terminacin de la presencia espaola en el territorio se llevar a efecto definitivamente, antes del 28 de febrero de 1976.

3) Ser respetada la opinin de la poblacin saharaui, expresada a travs de la Yema.

4) Los tres pases informarn al Secretario General de las Naciones Unidas de lo establecido en el presente documento como resultado de las negociaciones celebradas de conformidad con el artculo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

5) Los tres pases intervinientes declaran haber llegado a las anteriores conclusiones con el mejor espritu de comprensin, hermandad y respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y como la mejor contribucin al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

6) Este documento entrar en vigor el mismo da en que se publique en el Boletn Oficial del Estado la "Ley de Descolonizacin del Sahara", que autoriza al Gobierno espaol para adquirir los compromisos que condicionalmente se contienen en este documento.




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